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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

Entrevista a Lisa Snchez, directora de Mxico Unido Contra la Delincuencia (MUCD).
Crimen, progresismo y militarizacin

Mariano Schuster
Nueva Sociedad


Mxico contina sumido en una espiral violenta. El gobierno de Lpez Obrador, lejos de sus proclamas progresistas, mantiene una vieja poltica de los gobiernos de derecha: la militarizacin del pas. Lisa Snchez, directora de la organizacin Mxico Unido contra la Delincuencia, plantea la necesidad de un programa progresista en materia de seguridad y lucha contra el narcotrfico. Adems, asegura que el movimiento feminista y los colectivos indgenas son los nicos que encaran una verdadera lucha contra la militarizacin del pas.

En los ltimos aos han aparecido diversas organizaciones que alertan y trabajan sobre el estado de situacin de la violencia, la criminalidad y las errticas polticas de seguridad estatales en Mxico. Una de ellas es Mxico Unido Contra la Delincuencia (MUCD), en la que usted se desempea como directora. Podra comentarnos en qu consiste el trabajo de la organizacin?

Por supuesto. Debo decir, en primer lugar, que Mxico Unido contra la Delincuencia es una organizacin de la sociedad civil que naci en 1998 y que, desde entonces, ha trabajado temas de seguridad ciudadana, atencin a vctimas, adems de formacin ciudadana sobre temas de legalidad para el Estado de derecho. Sin embargo, desde hace nueve aos tiene, adems, un programa muy intenso sobre poltica de drogas, a partir del cual se ha dedicado a hacer una serie de actividades mucho ms orientadas a la accin poltica que al diagnstico o al estudio especfico.

Cul es la situacin de la violencia y la inseguridad en Mxico hoy en da?

Es una realidad de urgencia, en tanto el narcotrfico ha crecido de manera exponencial. Desde 2006 hasta ahora lo que vemos es una desestabilizacin de la escena ilegal, en la cual la poltica de represin, de descabezamiento de carteles y de desintegracin de organizaciones criminales ha generado una atomizacin del crimen organizado, que cada vez es ms mvil y ms difcil de rastrear. Esto ha provocado un incremento en la violencia producida por el Estado. Ninguna de las polticas que se han adoptado desde 2006 hasta ahora han redundado ni en un menor mercado ilcito ni en un menor consumo. Tampoco se evidencia menor trfico ni menor cantidad de cultivos ilcitos. Por el contrario, se ha generado mayor violencia y una mayor actividad criminal neta. Lo que vemos es un pas que sigue produciendo y traficando drogas hacia los mercados de consumo, pero cuya escena criminal es muy distinta de la que solamos tener anteriormente. Mxico ya tiene las condiciones de un conflicto armado no internacional dentro de sus propias fronteras. Cotidiana y sistemticamente se presentan enfrentamientos que se llevan vidas humanas. Es por eso que hay un alza de homicidios importantsima, un fenmeno de desapariciones masivas y un aumento importante de la extorsin.

En Amrica Latina se escuchan al menos dos discursos sobre las polticas del Estado mexicano en combate contra la delincuencia organizada. Por un lado, se afirma que parte del Estado est en connivencia con los carteles de drogas y con las organizaciones delictivas. Por otro, sin embargo, se afirma que el Estado intenta desarrollar una poltica de enfrentamiento a esta situacin. Qu es cierto y qu es falso en estos relatos?

Suceden ambas cosas. El Estado mexicano se relaciona como parte activa y cmplice del mercado ilegal y se beneficia de l. La elite poltica mexicana est manchada. Tenemos 17 ex-gobernadores perseguidos por la justicia, algunos de los cuales se encuentran prfugos y otros en proceso. La mayora de ellos estn siendo procesados por complicidad con el trfico internacional de drogas y por lavado de dinero proveniente de la delincuencia organizada. Por otro lado, el Estado mexicano tambin se relaciona con el narcotrfico desde una posicin de combate frontal, desde una oposicin completa a sus actividades. Sin embargo, esta oposicin termina vinculndose y focalizndose en las actividades de menor envergadura, como el combate al narcomenudeo, la erradicacin forzada de cultivos y el apresamiento masivo de usuarios particulares de drogas o la lucha contra las mulas (aquellas mujeres que transportan las drogas). Esta estrategia de operativos y patrullajes militarizados pretenden, en teora, disuadir la actividad criminal y apresar a la mayor cantidad de lderes de los carteles. Sin embargo, esta poltica ha generado un mayor nivel de violencia.

Andrs Manuel Lpez Obrador, el actual presidente mexicano, pareca comprometido a adoptar una poltica distinta a la de los gobiernos de derecha. Qu sucedi con las promesas de Lpez Obrador? Se cifran mayores esperanzas en el mandato de un presidente progresista en materia de seguridad y lucha contra la delincuencia organizada?

Originalmente, las organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la paz y a la justicia tenamos muchsimas ms esperanzas en la administracin de Lpez Obrador por varios motivos. Durante la campaa electoral, se refiri a tres agendas que para nosotros eran fundamentales. La primera era la reorientacin del combate contra las drogas. Esta qued expresada especficamente en su Plan Nacional de Desarrollo, donde afirma la necesidad de sustituir paulatinamente la ilegalidad de ciertos mercados por mecanismos regulatorios. Esa era una muy buena noticia, dado que se hablaba de despenalizacin de los eslabones ms bajos de la cadena. La segunda era la apertura de una justicia transicional. Es decir, se trataba de terminar el conflicto, de abrir procesos de sometimiento a la justicia, de dar amnistas que acercaran a la justicia a ciertos criminales para pacificar el pas. Esto habilitaba la tercera y ltima poltica que a nosotros nos emocion mucho y que era un tema trascendente: la poltica de verdad, memoria y no repeticin. Hoy en da, estas tres agendas se encuentran muy abandonadas. Se trabajaron durante el periodo de transicin entre el anterior gobierno y el actual en ciertos foros de pacificacin y escucha a vctimas, pero las polticas tradicionales permanecen inclumes. El gobierno de Lpez Obrador est siguiendo (quizs por inercia o por incapacidad de innovacin) las mismas polticas que los gobiernos de Felipe Caldern y Enrique Pea Nieto. Me refiero especficamente a la sobreutilizacin del Ejrcito para tareas de seguridad pblica. Adems, han continuado las incautaciones y la persecucin de los eslabones ms dbiles de la cadena delictiva. Lpez Obrador est haciendo tres cosas que son ms propias de un gobierno de derecha que de uno de izquierda. La primera es la ampliacin del catlogo de delitos que ameritan prisin preventiva automtica. Prcticamente ya todos los delitos tienen prisin preventiva automtica y eso va a afectar muy especficamente a los ms vulnerables y a los ms pobres. Lo segundo que est haciendo es una reforma al sistema de justicia penal, volviendo a un modelo que privilegia la crcel por sobre las mediaciones. En tercer lugar, est desarrollando una reforma al Poder Judicial que mina la ltima frontera de autonoma que tenamos las organizaciones de la sociedad civil para pelear contra los abusos del Ejecutivo y del Legislativo.

Cunto pesan las posturas de Estados Unidos para que se mantengan los niveles de militarizacin que se viven hoy en Mxico?

La posicin de Estados Unidos pesa muchsimo. Olga Snchez Cordero, la actual secretaria de Gobernacin, abandon la idea de una posible legalizacin de la amapola luego de un pronunciamiento contrario a esta poltica por parte de las autoridades estadounidenses. Es decir, la agenda de legalizacin se abandon desde la reaccin de Estados Unidos. La posicin estadounidense pesa mucho porque son ellos quienes realizan la inteligencia en la mayor parte de los operativos militares contra el trfico ilcito de drogas. Y, adems, pesa porque presionaron de manera contundente para que se ampliara el mandato de los militares en materia de seguridad y de la persecucin de los flujos migratorios.

Se estn militarizando, al da de hoy, funciones que corresponden a civiles?

Sin duda alguna. Se estn militarizando funciones de autoridades civiles y se estn militarizando culturalmente instituciones como la Polica. Mxico est sometido a un proceso de propaganda en el que los militares son prcticamente omnipresentes y en el que se est transmitiendo que los nicos capaces de solucionar el caos son ellos, en completa ausencia del gobierno civil.

Se evidencia algn tipo de posicin alternativa a la de la militarizacin de Mxico? Existen organizaciones o partidos progresistas y de izquierdas que estn planteando una perspectiva diferente de la que se ha venido desarrollando en el pas?

Desafortunadamente desde los partidos polticos no lo vemos. En sus pronunciamientos de tribuna y en sus pronunciamientos ante los medios de comunicacin, todos parecen de acuerdo en que la militarizacin no es la solucin. Pero al momento de aprobar las reformas de gran calado que redundan en una militarizacin real, terminan todos votando igual. El costo de no hacerlo, sobre todo en el actual contexto del gobierno de Lpez Obrador, es muy alto. Lpez Obrador gan con 30 millones de votos y mantiene niveles de popularidad por encima de 70%. Nadie quiere una confrontacin directa con el presidente. Adems, Lpez Obrador tiene una caracterstica muy peculiar. Tiene una capacidad de encuadre narrativo tremendo, aunque sea a partir de falacias. Es capaz de decir que aquellos que se oponen a la militarizacin se oponen, en realidad, a la paz. Pelear una guerra narrativa con Lpez Obrador es sumamente difcil. La luz, sin embargo, la podemos ver en dos movimientos. El primero es el movimiento feminista, que ya tom no solo la bandera de luchar por una sociedad pacfica que deje de agredir sistmica y estructuralmente a las mujeres, sino que incluy en sus demandas la lucha contra el militarismo en la seguridad pblica (dado que los militares tienden a ejercer la violencia de gnero de modo mucho ms frecuente). El movimiento feminista es uno de los pocos que hoy rechaza abiertamente el papel que cumple la llamada Guardia Nacional. El segundo movimiento que puede arrojar luz sobre esta situacin es el vinculado a las organizaciones indgenas que se estn oponiendo a los grandes proyectos de infraestructura del presidente, como por ejemplo la construccin del Tren Maya, la construccin de plantas hidroelctricas, la refinera de Dos Bocas. Estos proyectos afectan directamente sus entornos y, a partir de ah, ellos estn rechazando la participacin del Ejrcito.

 

Lisa Snchez es magster en Gestin y Gobernanza Pblica por la London School of Economics y licenciada en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnolgico de Monterrey y el Instituto de Estudios Polticos de Pars. Es directora de Mxico Unido Contra la Delincuencia (MUCD).

Esta entrevista se desarroll en el marco del Primer Congreso de Seguridad Incluyente y Sostenible realizado por la Fundacin Friedrich Ebert en Colombia (FESCOL), en la ciudad de Bogot.

Fuente: http://nuso.org/articulo/mexico-crimen-progresismo-militarizacion/


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