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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2019

Exigimos cambios para poder tener un futuro

Instituto Tricontinental de Investigacin Social


El 18 de noviembre, estudiantes de la Universidad Jawaharlal Nehru (JNU) de India marcharon hacia el parlamento de Nueva Delhi como parte de las grandes protestas contra el alza en las tarifas estudiantiles. Cuando lxs estudiantes comenzaban la marcha, la polica de Delhi la declar ilegal. A medida que lxs estudiantes persistan, la polica comenz a arrestarles y golpearles. Otrxs continuaron, sin dejarse intimidar por la represin. La polica atac a lxs estudiantes y lxs golpe brutalmente. Shashibhushan Pandey se sac los lentes oscuros y dijo Soy ciego, a lo que un polica respondi Por qu vienes a la protesta si eres ciego?.

La Unin de Estudiantes de la JNU (JNUSU) que ha liderado la campaa contra la destruccin de la educacin pblica mostr que se han regalado enormes cantidades de dinero a grandes corporaciones mediante rebajas de impuestos y mediante prstamos que no han sido devueltos, mientras lxs estudiantes se ven forzadxs a pedir dinero a sus familias, endeudarse o abandonar su educacin. Las prioridades de un gobierno que privilegia las rebajas de impuestos a la clase capitalista mientras debilita el potencial de estudiantes son las de una civilizacin que ha perdido el rumbo. En el volante para la Gran Marcha al Parlamento, la JNUSU planteaba dos cuestiones fundamentales: Exijamos si el 99% puede estudiar o no. Preguntemos por qu los impuestos del 99% son gastados solo en el 1%. La respuesta la dieron las botas, los palos y el carro lanza agua de la polica. La presidenta de la JNUSU, Aishe Ghosh, quien fue detenida ese da, se dirigi a las redes sociales para decir que los golpes y el acoso no ayudarn a suprimir nuestras voces.

El hashtag de esta serie de protestas es #FeesMustFall (las tarifas deben bajar), un eco del grito en todo el planeta, de las protestas estudiantiles contra las alzas en las tarifas desde Sudfrica a Chile. Por qu los gobiernos estn aumentando las tarifas y haciendo tan cara la educacin superior? Primero, el ataque a la educacin superior es parte de una amplia poltica de austeridad, en la que los gobiernos recortan los gastos sociales de sus presupuestos salud, cuidado de lxs mayores, mitigacin de la pobreza, educacin para evitar aumentar los impuestos que deben pagar las grandes empresas. Segundo, ha quedado claro que la educacin pblica, y las organizaciones estudiantiles de estas instituciones, son lugares importantes para desafiar la irracionalidad de las polticas neoliberales y neofascistas. Se est planteando que la deuda disciplinar a lxs estudiantes para que se dediquen ms a sus propias carreras para ser capaces de pagar la deuda que a asuntos de gran relevancia poltica.

Pareciera que la interpretacin ms estrecha de la educacin gobierna a los polticos; ven la educacin como parte de una construccin de carrera individual, no como parte de la construccin de la sociedad. La tendencia bsica del capitalismo es convertir la educacin en una mercanca, y no permitir que sea un recurso comn. Si la educacin se mercantiliza, lxs estudiantes son reducidos a ser mercancas; la sensibilidad de explorar ideas y la insistencia de imaginar un mundo nuevo basado en valores humanos se erosionan entre lxs estudiantes. El impacto sobre lxs profesorxs refleja el de lxs estudiantes, ya que lxs profesorxs son empujados a ensear ms e investigar menos, a ensear ms y a discutir menos sobre valores polticos bsicos (como se ha establecido explcitamente en el borrador de la Poltica Nacional de Educacin del gobierno de India). Prabhat Patnaik, profesor emrito de la JNU, sostiene correctamente que Una comunidad acadmica que se ve obligada a ensear e investigar excluyendo la defensa de las libertades y derechos, ni siquiera tendr xito al ensear o investigar. Esto requiere libertad de pensamiento y expresin; la negacin de esas libertades perjudica tambin a la enseanza y la investigacin. Y sin embargo, no hay ninguna mencin de estos requisitos en todo el informe, aunque estn siendo atacados actualmente, con la amenaza constante a la academia de cargos bajo las leyes de sedicin. El pensamiento se seca, las universidades y las escuelas se vuelven desiertos intelectuales.

El 29 de noviembre, lxs estudiantes de Pakistn tomarn las calles; los asuntos que los convocan son muy similares a los que presionan a lxs estudiantes indixs. Sobre el levantamiento estudiantil, el historiador Ammar Ali Jan escribi acerca de la ausencia de principios, la ausencia de un programa claro que acecha nuestro presente, con la confusin y el cinismo bloqueando la posibilidad de polticas transformadoras. En el Festival Faiz organizado por el Colectivo de Estudiantes en Lahore, Arooj Aurangzeb, Mohsin Abdali y otrxs cantaron consignas revolucionarias por nuestra esperanza de romper con el cinismo y la confusin y encontrar el camino hacia la transformacin. El poema cantado en el video es de Bismil Azimabadi; los versos son poderosos:

El deseo de sacrificarnos est en nuestros corazones.

Veremos cunta fuerza hay en las armas de los asesinos.

Cantar sobre el sacrificio no es metafrico. Esta semana fue el 25 aniversario del asesinato de cinco estudiantes y activistas por la juventud en Kerala: KK. Rajeevan, KV. Roshan, K. Shibulal, K. Madhu, and C. Babu. Estos activistas de la Federacin de la Juventud Democrtica de India y de la Federacin de Estudiantes de India lucharon para defender y expandir la educacin pblica. Fueron asesinadxs por el gobierno de derecha debido a sus esperanzas.

Una semana antes de que lxs estudiantes indixs marcharan al parlamento, delegadxs de 60 organizaciones, sindicatos y partidos polticos se reunieron en Braslia (Brasil) para la cumbre de los BRICS de los Pueblos. La declaracin de cierre del encuentro captura el ncleo de lo que lxs estudiantes estaban diciendo en Delhi: exigimos cambios para poder tener un futuro. La idea de un futuro es fundamental es nuestros tiempos. El pensamiento neoliberal tiende a sostener que vivimos en un eterno presente; que el futuro, un concepto tan utpico, ya no es posible. En otro artculo reciente, Prabhat Patnaik desarrolla la famosa cita de Marx: Los filsofos no han hecho ms que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. Marx, escribe, no apuntaba a dos actividades separadas: interpretacin y accin. Ms bien, Marx sostena que un tipo de intelectual interpreta el mundo atrapado en la visin de mundo que existe; y otro tipo de intelectual interpreta el mundo desde un punto de vista que implica la construccin de una imagen de un mundo alternativo diferente al suyo.

Los programas de accin que van ms all de los contornos del presente, que estn enmarcados por las contradicciones del capitalismo, necesariamente tendran que confrontar los lmites del sistema. El financiamiento adecuado para el sector social, incluyendo la educacin superior, no est disponible en este sistema, no porque sus gerentes no sepan sobre los bajos niveles de financiamiento, sino que porque estn decididos a no entregarlos. Luchar por el futuro la revolucin requiere de luchas constantes por el presente reformas. La revolucin, escribe Prabhat Patnaik, es el resultado de un compromiso incondicional con la reforma, aunque el resultado tiene que ir necesariamente ms all de la reforma especfica. El resultado es, como dicen los BRICS de los Pueblos, el futuro.

Cuando las reformas se acercan a los lmites calcificados de lo que es permisible como la nacionalizacin de los recursos, entonces las persianas de la civilidad se cierran. En la declaracin de cierre de la cumbre de los BRICS de los Pueblos aparece la frase guerras hbridas. En nuestro dossier n 17 (Junio de 2019) desarrollamos el trmino para referirnos a una combinacin de guerra no convencional con la insurgencia de actores de la sociedad civil, que abarcan as fuerzas estatales y una variedad de actores no estatales. El golpe contra el gobierno de Bolivia el 11 de noviembre fue conducido precisamente a travs de la estrategia de la guerra hbrida. Haba una lucha de larga data, de casi trece aos, para socavar la poltica gubernamental de nacionalizacin de los recursos, parte de la cual era conducida directamente por la embajada de EE.UU. (En 2007, cuando unos magnates mineros estadounidenses queran conocer al vicepresidente de Bolivia, el embajador estadounidense Philip Goldberg dijo: Lamentablemente, sin dinamita en las calles es difcil que la embajada o las mineras internacionales puedan lograr incluso ese pequeo objetivo). Sin dinamita en las calles: todo fue transformado en arma el ao pasado, incluyendo a la Organizacin de Estados Americanos (60% de cuyo presupuesto es pagado por Estados Unidos), los generales bolivianos (muchos de los cuales fueron entrenados en EE.UU.) e incluso intelectuales y lderes de ONG.

Una de las aristas de la guerra hbrida es la batalla por la informacin. Una vctima de esta guerra hbrida es el reconocimiento de los enormes avances hechos en Bolivia por el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), dirigido por Evo Morales Ayma. Fue como si Morales y su gobierno se hubieran buscado este golpe, y no fuera un golpe contra la nacionalizacin de recursos liderado por una camarilla neofascista dentro de Bolivia (ahora culpable de una masacre en Senkata). Contra este desprecio casual y pedante hacia el trabajo del gobierno del MAS, Roxanne Dunbar-Ortiz, Ana Maldonado, Pilar Troya Fernndez y yo escribimos Carta a intelectuales que desprecian revoluciones en nombre de la pureza. Nuestra carta es sobre el ritmo de las revoluciones y sobre la centralidad del socialismo indgena y feminista para los procesos revolucionarios en Bolivia y Venezuela. Aqu un breve extracto del ensayo:

Estos procesos revolucionarios no solo han tenido que funcionar dentro de las reglas de la democracia liberal, sino que al mismo tiempo han debido construir un nuevo marco institucional a travs de las comunas y otras formas. Fue ganando las elecciones y hacindose cargo de las instituciones del Estado que la revolucin bolivariana pudo dirigir sus recursos hacia un aumento del gasto social (en salud, educacin, vivienda) y hacia un ataque directo contra el patriarcado y el racismo. El poder del Estado, en manos de la izquierda, fue utilizado para construir estos nuevos marcos institucionales que extienden el Estado y van ms all de l. La existencia de estas dos formas: instituciones democrticas liberales e instituciones socialistas feministas, ha hecho estallar el prejuicio de la igualdad liberal ficticia. La democracia, reducida al acto de votar, obliga a los individuos a creer que son ciudadanos con el mismo poder que cualquier otro ciudadano, independientemente de sus posiciones socioeconmicas, polticas y culturales. El proceso revolucionario desafa este mito liberal, pero an no ha logrado superarlo, como se puede ver tanto en Bolivia como en Venezuela. Se trata de una lucha por crear nuevo consenso cultural en torno a la democracia socialista, una democracia que no est basada en un voto equivalente sino en una experiencia tangible de construccin de una nueva sociedad.

Fuente: https://www.thetricontinental.org/es/newsletterissue/newsletter-48-2019-educacion/



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