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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2019

Es franquista Felipe de Borbn?

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


Los poderes del rey

Segn la Constitucin vigente el rey no es solo el Jefe del Estado sino tambin Jefe de las Fuerzas Armadas, adems de ser inviolable, es decir no puede ser investigado ni se le puede atribuir responsabilidad civil o penal alguna, sea cual fuere su circunstancia. Un privilegio inslito que ningn jefe de Estado de la Unin Europea ni del resto del mundo civilizado posee; excepto, claro est, en las dictaduras.

Por lo tanto, la pregunta que ha dado origen al ttulo de este artculo -cuya finalidad es la defensa de nuestro compaero Marco Santos, recientemente represaliado- es pertinente, pues, de no quedar esto meridianamente claro, la comparacin con otras monarquas de la Unin Europea sera un burdo engao, y si esta se llevase a cabo con democracias como la portuguesa o la francesa, resultara directamente indignante.

Ser demcrata es estar a favor de la Repblica, al menos desde los tiempos de la antigua Grecia. El origen etimolgico de la palabra democracia es obvio: el poder del pueblo. Lo que entraa que no han de existir diferencias debidas al origen social o de gnero de las personas. Tambin implica que todos los cargos y honores han de ser accesibles en funcin de los mritos y capacidad de las personas.

Durante la monarqua instaurada por el dictador -tras su ratificacin mediante la Constitucin de 1978, asumida de forma compulsiva por el terror que inspiraba el Ejrcito de Franco- el rey ejerci el mando supremo de forma extremadamente autoritaria en dos ocasiones:

  1. El 23 de febrero de 1981, como Jefe de las Fuerzas Armadas, vestido de militar.

  2. EL 3 de octubre de 2017, como Jefe del Estado, vestido de civil.

En ambos casos un rey Borbn se arrog funciones militares y polticas que no le correspondan, al no estar subordinado al Presidente electo, jefe del ejecutivo.

En el primer caso porque el gobierno estaba secuestrado por orden de dos generales monrquicos de su mxima confianza. Y la pregunta que todo el mundo se hace a quin benefici aquel golpe militar fascista y quin fue su inductor?

En el segundo caso, porque en su discurso solemne a la nacin se refiri despectivamente, en tono amenazante, a las autoridades de la Generalitat de Catalunya, representantes elegidos democrticamente. Esto pudo inducir a las autoridades del Estado al encarcelamiento provisional, proceso y condena a largos aos de prisin a dirigentes y lideres republicanos, legtimamente elegidos por el pueblo cataln, que obviamente no es monrquico.

Adems, el rey, unos das antes del 1 de octubre de 2017, en una intervencin pblica, dijo sibilinamente la Constitucin prevalecer, sin precisar contra quin. Esto qued finalmente aclarado cuando autoridades del gobierno de Su Majestad, henchidos de ardor guerrero, despidieron en las calles a la fuerza armada enviada a Catalunya, desgaitndose con el famoso a por ellos.

Lo que sucedi despus, aquel 1 de octubre, queda para la historia de la infamia.

El acoso y despido del Cabo Marco

Los marineros experimentados saben que no hay buenos vientos si no se sabe hacia donde se navega. Sin embargo la Transicin consisti, bsicamente, en una amnesia impuesta y la obligacin, bajo la coaccin armada del Ejrcito de Franco, de asumir irresponsablemente un futuro incierto. La travesa que esta democracia inici un 6 de diciembre de 1978 con graves carencias anuncia naufragio.

En efecto, cuarenta aos despus el resultado es un neofascismo rampante, que se ha configurado como un monarco-franquismo, cerrilmente nostlgico de la dictadura, mucho ms amenazante y peligroso que el europeo, por su posicin de poder en los aparatos del Estado.

Por si esto fuese poco, constatamos como relevantes lderes polticos han quedado seriamente contaminados, siendo algunos de ellos irreconocibles. Su paso por la Moncloa, bajo la autoridad de un rey Borbn que debe su corona a Franco, les ha marcado profundamente. Esto crea un enorme desasosiego entre el electorado progresista, consciente del peligro que representa para la libertad ese poderoso artefacto de corrupcin que algunos llaman, con razn, la monarqua del 18 de julio.

Afortunadamente esta situacin no se da en otros pases vecinos, como es el caso de la Repblica francesa, en donde la memoria democrtica se mantiene muy viva, al contrario que en Espaa, en donde es humillada por parte de generales franquistas y sus partidos afines. Los poderes pblicos franceses se apoyan en su memoria democrtica, cerrando as el paso al neofascismo que, al menos por ahora, se encuentra aislado.

Es por lo tanto urgente promulgar una nueva Ley de Memoria Histrica que contemple cuanto la legislacin de la ONU determina para la defensa de los Derechos Humanos de las victimas y el rescate de la memoria democrtica que representan, derogando la ley anterior LMH por ser una aberracin jurdica que equipara victimas y victimarios adems de no ser efectiva. Es un asunto de la mxima prioridad, no solo por razones de justicia, sino tambin porque la actual situacin pone en grave riesgo nuestras prricas libertades democrticas, al menos tal como las hemos conocido hasta ahora.

Sin embargo, un partido ultra-franquista est siendo blanqueado por los poderes que sustentan la monarqua, como corresponde a las necesidades objetivas de la Corona, dispuesta a imponer su peculiar Concordia manu militari. Lo prueba la demolicin del memorial a las vctimas de la dictadura franquista fusiladas en las tapias del Cementerio del Este en Madrid. Tambin lo prueba el despido del cabo del Ejrcito Marco Antonio Santos, cuyo fin no es otro que el de acosar y castigar cualquier simpata republicana que sea detectada en el seno del Ejrcito. El opresor siempre busca la invisibilidad del oprimido.

La firma de un escrito contra la dictadura franquista, aadiendo salud y repblica, no es motivo para su expulsin. Es una decisin a todas luces extremadamente injusta, que adems envalentona a los sectores franquistas del ejrcito, abrumadoramente mayoritarios.

El caso de Luis Gonzalo Segura y de Marco Santos, ambos jvenes compaeros demcratas en lucha por los derechos civiles, es hoy tan devastador como lo fue en su da el famoso caso Dreyfus, o el de los compaeros de la UMD, condenados por la dictadura franquista y no amnistiados en la Transicin, smbolo universal de la indecente razn de Estado. Tiene conocimiento de estos excesos la Sra. Ministra de Defensa? Pido desde aqu revoque su expulsin.

La monarqua espaola se manifiesta, pues, como una barrera infranqueable que impide el ejercicio de las ms elementales libertades democrticas en el seno de las Fuerzas Armadas, con el fin de que el ejrcito, heredado de Franco, siga siendo su instrumento disuasorio ante cualquier reclamo de soberana popular.

El movimiento republicano y progresista ha de expresar sin ambigedades, mediante su movilizacin en las calles y en las instituciones, las esperanzas de las clases trabajadoras y de sus pueblos, exigiendo que sean atendidas las capas sociales ms golpeadas por la Gran Depresin, las sanciones polticas revertidas y los presos polticos liberados, desterrando de una vez por todas el neofascismo, machista y asesino, que intoxica la vida poltica y social nuestro pas y de sus Fuerzas Armadas.

Manuel Ruiz Robles, presidente federal de la Asociacin Unidad Cvica por la Repblica, portavoz del colectivo de militares demcratas @colectivoanemoi

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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