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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2019

Graves problemas para el fracking en Colombia

Rodrigo Bernardo Ortega
Rebelin



Como si se tratara de un escenario apocalptico, digno de las pelculas sobre el fin del mundo, la ministra de Minas, Mara Fernanda Surez, asegur que la decisin del Consejo de Estado de prohibir el fracking en Colombia es catica: lo ms grave que le pudo haber sucedido al pas. En un tono muy cerca a la manipulacin alarmista, la Ministra se atrevi a decir que el rechazo del alto tribunal llevara a la devaluacin del peso e incluso un dlar podra cotizarse en 5.000 pesos en los prximos aos . De acuerdo con datos suministrados por Ecopetrol, las reservas de crudo en Colombia son para mximo siete aos y los cerca de 400.000 barriles de consumo interno, tendran que importarse. Una calamidad absoluta, segn la Ministra. En esta misma lnea, siguiendo algunos medios de comunicacin, la seguridad energtica en el pas est comprometida y el fracking parece constituir la nica salvacin posible . Los conceptoa anteriores son un completo absurdo si se toma en consideracin los daos absolutos que la tcnica de fracturamiento hidrulico podra causar. Sin embargo, vamos por partes.


El primer elemento que debe ponerse en el debate es que la ministra Surez como todo el gabinete del (pseudo)presidente Duque sigue unos intereses especficos, relacionados con los grandes poderes de multinacionales del petrleo. De manera que le queda muy mal a la Ministra posar como preocupada por la seguridad energtica, si todos saben que son los negocios los que motivan sus reflexiones. Si en verdad la cartera de Minas y Energa, y por extensin todo el Gobierno Nacional estuvieran preocupados por la situacin del pas, entonces diran algo en torno a que Colombia es el cuarto pas ms desigual del mundo , slo por debajo de Sudfrica, Hait y Honduras. Lo ms grave es que, segn la OCDE, una familia de bajos recursos tardara 11 generaciones (once!) en alcanzar el ingreso promedio en el pas. Pero hay datos ms preocupantes: el 10% de la poblacin ms rica gana cuatro veces lo que gana el 40% ms pobre. El 20% de los ingresos totales estn concentrados en slo el 1% de la poblacin, y la mitad total de los ingresos est en las manos del 10% de ella. Por si fuera poco, el 1% de la poblacin ms rica, junto con algunas compaas transnacionales, poseen alrededor del 81% de las tierras en Colombia. Y todava hay algunos que se atreven a decir que la concentracin del territorio y la desigualdad econmica no son los problemas ms graves que aquejan al pas.

Por esa simple razn, las declaraciones de la ministra Surez son pura demagogia y oportunismo apocalptico. A quin quiere manipular la funcionaria con datos que slo afectan a las empresas ms ricas del pas y a las compaas explotadoras en su mayora norteamericanas? El da que ministros como Mara Fernanda Surez denuncien la desigualdad en el pas, que hablen con preocupacin sobre los nios que mueren de inanicin o las familias que viven por debajo de la lnea de pobreza, ese da s se les podr llenar la boca al hablar de crisis energtica. Quiere hacer la Ministra, la gran Juan Manuel Corzo y decir que ya no habr gasolina para los tres y cuatro carros de los altos funcionarios del gobierno? . Seora ministra: hay gente que muere de hambre y que ni toda la gasolina del mundo o incluso los billetes que usted tanto parece proteger, les daran lo que ms necesitan. Por el contrario, el fracking representa un peligro definitivo para miles de comunidades cuyas nicas fuentes de agua potable estaran amenazadas.

En efecto, ya habamos denunciado las graves afectaciones en temas de salud, cultura, poltica y economa que el fracking traera consigo . Slo por recordar algunas de ellas, estn: los riesgos de sismicidad que podran ocasionarse con el ingreso de poderosas mquinas que arrasan todo a su paso; los grandes desperdicios de agua, pues justamente para la fracturacin de las rocas se utilizan miles de litros del lquido a presin (mezclado con sustancias txicas); y la contaminacin de acuferos y otros cuerpos de agua a causa de las rupturas de las tuberas y que han producido los fenmenos de "ros de fuego" . De esta manera, no hay que ser ingeniero de petrleos ni experto en perforacin para darse cuenta que el fracking es una industria daina y peligrosa. Lo anterior se menciona debido al debate que se ha generado por las voces no autorizadas que han denunciado esta tcnica. Pues bien, tampoco son expertos los miembros de las comunidades que tienen que padecer las consecuencias de unos pocos que se lucran a partir de la explotacin de la tierra y viven en carne propia las decisiones que tecncratas toman desde sus oficinas.

En consecuencia, la problemtica es mucho ms profunda que simplemente la crisis energtica o la ausencia de reservas petroleras. El fracking como fenmeno productivo incluye una serie de elementos que superan el mbito econmico y que podran incluso relacionarse con lo que los socilogos llaman la interseccionalidad . Este trmino hace referencia a los elementos de gnero, etnia, clase o incluso de orientacin sexual que tambin influyen sobre las relaciones de explotacin y dominacin. Dicho de otro modo, el impacto sobre las mujeres afrodescendientes en Tumaco (donde las necesidades bsicas insatisfechas son cercanas al 50%) es distinto a las relaciones de dominacin y explotacin en otras regiones del pas para un hombre blanco. Estos elementos deben incluirse a la hora de entender un fenmeno como el fracking que no slo debe reducirse a las reservas energticas del pas, de hecho, hay detrs una serie variopinta de temas como: el reconocimiento de las comunidades ancestrales, la proteccin del medio ambiente, la bsqueda de modos de produccin alternativos, la inclusin de la poblacin en la toma de decisiones, entre otros.

Ahora bien, la decisin del Consejo de Estado se bas en ratificar la suspensin del fracking en el pas , ignorando la medida cautelar impulsada por el Ministerio de Minas y Energa que peda al menos mantener las pruebas piloto en Magdalena y Cesar. La decisin del alto tribunal se suma a la suspensin parcial de las normas que regulan la explotacin de los yacimientos no convencionales (Decreto 3004 del 26 de diciembre de 2013 y Resolucin 90341 del 27 de marzo de 2014) y contribuy a poner un alto en las pretensiones de las empresas petroleras en el pas. Con todo, la determinacin del Consejo de Estado es un respiro para las comunidades, como lo dej ver Carlos Andrs Santiago, miembro de la Alianza Colombia Libre Contra el Fracking para quien "lo que est en juego es el agua, el ambiente y la salud de las comunidades de las regiones donde se desarrollaran los pilotos de esta tcnica" . Esta perspectiva se conecta con el fenmeno de interseccionalidad pues deja ver el problema en su justa dimensin y no slo como un dilema entre la seguridad energtica y la lucha de unos cuantos ambientalistas. Por el contrario, el fracking es un asunto que le compete a todos los colombianos y debe tomarse con toda la seriedad antes que derive en un problema mayor.


No obstante, la reaccin por parte de la Ministra de Minas y algunos sectores de la ultraderecha en el pas fue la de rasgarse las vestiduras y asegurar que el Consejo de Estado incurra en un grave error pues prcticamente condenaba al pas a la recesin energtica. La ministra Surez inst a dejar la decisin sobre fracking en manos de la ciencia y no de Twitter, como si el fallo de la alta Corte no tuviera relevancia por s mismo. Qu dir la Ministra cuando los estudios cientficos sean concluyentes en torno a los graves daos que el fracking causa a la salud y el medio ambiente? Tendr la misma postura o dir que son estudios pagados o invenciones de Twitter? Lo grave de este caso es que ella, haciendo gala de su ms vil politiquera, la ministra Surez busca manipular a diversos sectores diciendo boca en jarro que las tarifas de energa y gas se pueden duplicar si no se acepta el fracking en el pas. En otras palabras, o se acepta el fracking o el pas tendr que lamentar las consecuencias. Qu bajeza, seora ministra!

A pesar de lo anterior, hay que ser sumamente prudentes con la decisin del alto tribunal pues es una medida provisional. De hecho, de acuerdo con una investigacin de Nohora Celedn para el portal de la Silla Vaca, una sentencia de fondo de las altas Cortes puede demorar entre cinco y siete aos, con lo cual, a pesar de que los sectores que se oponen al fracking han ganado algunas batallas, no se han hecho con la victoria definitiva . Debe considerarse una serie de variables como el trmino del periodo de algunos magistrados que, como Ramiro Pazos Guerrero, se han mostrado en contra de la implementacin del fracking. Esto quiere decir que en cualquier momento se puede reactivar la normatividad que rige la explotacin de yacimientos no convencionales y, con ello, el fracking podra convertirse en una alternativa de explotacin de hidrocarburos.

Por lo expuesto hasta aqu, es necesario que los sectores sociales y movimientos ambientalistas no den su brazo a torcer y mucho menos se confen frente a lo que est por venir. Si bien la ratificacin del Consejo de Estado podra parecer esperanzadora, todava no es una sentencia definitiva y en la cambiante poltica colombiana, todo puede suceder. Sin embargo, esto tampoco resta importancia a la decisin, de hecho, es un gran triunfo para aquellos sectores que han luchado con valenta para evitar la contaminacin de sus entornos y debe tomarse en su justa proporcin. Lo que debe rechazarse con vehemencia son las posturas alarmistas y manipuladoras de personas como la ministra Mara Fernanda Surez que quieren reducir el debate de vida o muerte. Si ese fuera el caso, el fracking simboliza la muerte del medio ambiente, de los ecosistemas y del agua potable. Y no slo eso, pues est en juego la independencia de las comunidades, su autodeterminacin y la oportunidad de decidir su destino poltico. Retomando las palabras del novelista Edward Morgan Forster: retengamos la idea de lucha: toda accin es una batalla; la nica felicidad es la paz.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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