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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2019

Reflexiones sobre la Cumbre Climtica de Madrid

Rafael Silva
Rebelin


Traducir una crisis multidimensional ecolgica y social compleja como el cambio climtico a toneladas de dixido de carbono equivalentes (CO2 ) que podemos medir, contar, poseer, asignarles un precio y comerciar no slo reduce nuestra visin de lo que seran acciones verdaderamente transformadoras, sino que permite que actores e intereses sigan operando en el sistema actual como hasta ahora (Camila Moreno)

 

Durante los prximos das se celebrar en Madrid la COP25 (Conferencia de las Partes) sobre el Cambio Climtico, con nuevos informes del IPCC instando a revisar los objetivos marcados en cumbres anteriores, ya que a la luz de los nuevos datos y proyecciones se muestran claramente insuficientes. La nueva Cumbre se centrar, como las anteriores, en revisar los objetivos de reduccin de emisiones GEI durante los prximos aos, para intentar controlar la evolucin del calentamiento global del planeta, y sus desastrosas consecuencias en todos los rdenes. Pero a pesar de que el efecto del calentamiento global es lo que recibe en cada cumbre mayor atencin, por ser adems lo ms ampliamente documentado durante las ltimas dcadas, este fenmeno no da cuenta, por s solo, de las mltiples dimensiones del colapso ambiental que se nos avecina. Y ya no se trata solo de potenciales impactos en determinados indicadores, sino de perversas y encadenadas transformaciones que estn ya alterando y destruyendo las condiciones de reproduccin de la vida en nuestro planeta. Existen multitud de asuntos que en estas cumbres no se tratan (o al menos no directamente), y que estn influyendo en que dichas condiciones tengan efecto. Por ejemplo, no se habla del pico del petrleo, ni del agotamiento de los recursos naturales, ni de la imperiosa necesidad de basar nuestros modelos econmicos en otras fuentes energticas. Tampoco se trata el imperioso cambio cultural que necesitamos, con el consiguiente cambio en nuestras escalas de valores.

Pero sobre todo, no se insiste (y debera hacerse en cumbres internacionales de este tipo, que son el mayor escaparate mundial donde se habla del tema) en que nuestra vida sobre la Tierra, llegado este momento, necesita ir modificando sus hbitos, costumbres, fundamentos, actitudes y procedimientos, es decir, necesitamos vivir de otra manera, producir, distribuir, consumir y desechar de otro modo, valorar otras opciones, si es que pretendemos continuar viviendo sobre la faz de la tierra. De nada nos servirn cien cumbres como las que se celebran actualmente, si el nico objetivo que se marca, y a todo lo que se aspira, es a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, para poder controlar el calentamiento global. Esa evolucin es solo la punta del iceberg, es nicamente el lado ms visible de las profundas transformaciones que nuestras sociedades necesitan. Pero en vez de ello, la lgica capitalista insiste en sus planteamientos. Y cuando concede (tras dcadas de intentos de concienciacin por parte de los grupos ecologistas y de la izquierda poltica, social y meditica) ligeros cambios, lo hace de forma parcial, infantil, ingenua, incompleta, reduccionista e insuficiente. Hemos conseguido tan solo que el capitalismo admita plantearse y reducir la compleja interrelacin de factores que inciden en las transformaciones climticas, en unas pocas, siquiera una, variable. Un solo indicador resume todos los objetivos que supuestamente hemos de alcanzar. Pero la realidad es mucho ms compleja que alcanzar ese indicador. Precisamente porque alcanzarlo implica remodelar muchsimos otros aspectos de nuestra civilizacin, de los cuales precisamente no se habla en estas cumbres.

Se va generando, porque el capitalismo as lo exige, un reduccionismo radical que exige que simplifiquemos nuestra realidad social, productiva, energtica, econmica y cultural, y la expresemos bajo una cuantificacin: No ms de 1,5C! As como la economa parece ser que se reduce al crecimiento, y ste se refleja en el PIB, el cambio climtico parece verse reflejado solamente en la cantidad que tomamos como lmite para que el planeta no contine su calentamiento. Craso e infantil error. Las mltiples dimensiones del colapso civilizatorio al que estamos asistiendo no pueden reducirse a un solo aspecto, como el calentamiento global. Porquequ hay de los fuertes intereses corporativos que hay que vencer para alcanzar dicho objetivo? Y para mantenerlo y reducirlo? Se habla de decrecimiento en estas cumbres? Se habla de la necesidad de pensar, actuar y consumir de otro modo? Se habla de renunciar a los valores del mundo capitalista? Se cuestionan valores como la soberana energtica y alimentaria de los pueblos? Se habla de animalismo en estas cumbres? Se habla de ecosocialismo y de ecofeminismo en estas cumbres? Se habla de redefinir las necesidades humanas y su satisfaccin? Se insta a los gobiernos a que elaboren polticas en este sentido? Tiene sentido omitir todos estos elementos de debate, y organizar una cumbre que se centre nicamente en los grados que nos podemos permitir que el planeta se caliente?

En ltima instancia, una crisis civilizatoria de la envergadura de la que nos amenaza, fundamentada bajo patrones de antropocentrismo, patriarcal y monocultural, basada en el mantra del crecimiento econmico sin lmites, y creada bajo el patrn extractivista, no puede ser despachada nicamente declarando un nuevo lmite temporal y de calentamiento global. Ha de ir acompaada de las medidas concretas que todos los pases han de tomar para poder alcanzar dichos objetivos, y precisamente ah es donde estas cumbres no quieren entrar. Porque entrar a debatir todo ello es entrar a cuestionar la propia lgica capitalista, cuyos intereses creados son an lo suficientemente potentes como para que no sean abiertamente cuestionados. Una cumbre climtica no puede ser despachada como un simple asunto tcnico, con un objetivo cuantificable. Una cumbre climtica debe exponer y debatir a fondo sobre los cambios econmicos y culturales que necesitamos, sobre los cambios civilizatorios a los que aspiramos, y sobre los nuevos indicadores que han de medirlos. Pero ya estamos acostumbrados a que el capitalismo siempre intenta esquivar el asunto, reducir la problemtica, esquematizar la posible solucin, no cuestionar los fundamentos del sistema, y redirigir la receta hacia aspectos meramente superficiales.

El capitalismo jams podr comprender (y por ello las cumbres climticas estarn destinadas al fracaso si se organizan bajo estos pilares) que para superar (o siquiera defendernos ante) el caos climtico en ciernes, hacen falta otros modos y estilos de vida. Hacen falta otros objetivos vitales, otros parmetros econmicos, otros prismas culturales. Pero el capitalismo se conformar con parchear por aqu y por all, y se limitar a disear recetas que no amenacen sus propias estructuras, y que no alteren las conceptualizaciones que afectan a lo que entendemos por bienestar, desarrollo, progreso y crecimiento. Precisamente es todo esto lo que nos amenaza. Son las propias visiones, actitudes y modos de vida capitalistas los que nos han trado hasta aqu. Nuestro enfoque mental y civilizatorio es el que tiene que ser roto, porque la forma en que describimos y enmarcamos los problemas ya predetermina el tipo de posibles soluciones y respuestas que podremos darles. No podemos fijarnos en el dedo, como popularmente se dice, porque estar tapndonos la luna.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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