Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2019

Amrica Latina: se acortan los ciclos, se agudiza la crisis

Colectivo Nuestra Amrica
Rebelin


I. El arribo de los gobiernos progresistas

El arribo de los llamados gobiernos progresistas en la primera dcada del siglo XXI es un fenmeno que dio lugar una coyuntura nueva para el continente, y es necesario un nuevo enfoque para tratar de explicarla. Quien esperaba que esos gobiernos se comportaran como una revolucin socialista del siglo XX, o avanzaran en esa direccin, estaba errando desde el inicio y fcilmente podra perderse en el debate. Una caracterstica de estos gobiernos es que lograron hacerse de la presidencia y de una parte del aparato de Estado, pero los poderes reales y fcticos que rigen el capitalismo dependiente latinoamericano no fueron derrocados. Los poderes mediticos, econmicos, religiosos y militares que sostienen al capitalismo, siguieron imperando y actuando como antagonistas de los nuevos gobiernos, imponiendo condiciones que los beneficiaran.

Es importante recalcar que, salvo en el caso de Venezuela, la posibilidad del arribo de los gobiernos progresistas no se debi a una estrategia electoral, ni a la formacin de un partido poltico, ni al carisma del lder en cuestin, aunque todo eso contribuy. La coyuntura en la que accedieron al poder la mayora de los gobiernos progresistas estuvo signada por la lucha de los movimientos sociales y los pueblos organizados que literalmente impidieron, por la va de la movilizacin masiva y sostenida, que los gobiernos neoliberales pudieran gobernar. La tensin de la lucha de clases despus de dcadas de neoliberalismo rapaz, haca insostenible para el capital mantener la misma poltica. Por eso caan presidentes como moscas en Argentina, Ecuador o Bolivia. Pero el mismo movimiento social, la fuerza popular que le puso un alto a la versin ms cnica del neoliberalismo en ese momento, no poda tomar el poder, no haba desarrollado la fuerza, organizacin y conciencia necesarias para profundizar los procesos por cauces revolucionarios. Entonces, los gobiernos progresistas aparecieron como una alternativa aceptable que permita salir del entrampado social que significaba ese empate catastrfico de fuerzas sociales.

II. El papel de esos gobiernos

Estos gobiernos significaron un respiro, un freno al neoliberalismo rapaz y una momentnea contencin ideolgica a la ofensiva conservadora. Despus de la larga noche de los noventa, presidentes, lderes, partidos, organizaciones sociales y la masa integrada a la lucha, hablaba de nuevo de imperialismo, de socialismo, de marxismo y de integracin latinoamericana. La calidad de vida mejor con los gobiernos progresistas, salieron de la pobreza 168 millones de personas (segn Rafael Correa). Se renegociaron las condiciones de explotacin de recursos naturales con mejores circunstancias para los pases, se garantizaron derechos como pensiones universales, alimentacin, vivienda, se redujo la brecha de desigualdad, etctera. Fue sin duda un momento nunca visto en la historia del continente. Todo eso, que la derecha tacha de populismo, estaba guiado por una forma de pensar la articulacin de la economa en funcin de los sectores ms desprotegidos, que haban sido vapuleados por la avalancha neoliberal. Un desafo en la prctica, al dogma que reza que el mercado debe controlarlo todo y el Estado no debe meter la mano en la economa.

Pareca que se haba logrado hackear al sistema: ahora la izquierda ganaba elecciones imparablemente. Entre 2002 y 2014 se ganaron elecciones presidenciales ms de una vez en Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia, y una vez en Paraguay, Guatemala y El Salvador. En 2009 haba doce pases latinoamericanos con gobiernos que se ubicaban a la izquierda y en contra del neoliberalismo. Chvez, Maduro, Evo, Correa, lograron sortear intentos de golpes de Estado por fuerzas armadas, o bloqueos y sabotajes econmicos. Se hablaba en esos pases del pasado neoliberal, y se asuma como inexorable el camino al posnoeliberalismo. Pero el imperialismo y los poderes oligrquicos aprendieron tambin.

III. Los golpes blandos

Entonces vinieron los golpes blandos: en Honduras y en Paraguay, pasaron casi desapercibidos y parece que se les aprendi poco. Pero en Brasil fue brutal. La destitucin de Dilma y el encarcelamiento de Lula denotaban una ofensiva que superaba el cinismo jurdico para instalarse de facto en un golpe de Estado (no tengo pruebas, pero tengo convicciones, dijo el juez), sin que ninguna fuerza de las que acompaaron a ese gobierno, o del movimiento social brasileo, pareciera capaz de detenerlo, a pesar de la efervescencia social que provoc el hecho. Lo verdaderamente estratgico es que se reimpuso la agenda neoliberal de un plumazo. Los logros histricos de los gobiernos progresistas se mostraron endebles. El propio Rafael Correa confes en entrevista a La Jornada: Fue una gran decepcin para m, porque yo cre que habamos hecho muchos cambios irreversibles. Tuve exceso de confianza, crea que haba cosas irreversibles y gran parte de esas cosas fueron revertidas rpidamente.

Correa, Lula, Cristina, Evo, presuman como un logro el sacar de la pobreza a millones de personas y, al mismo tiempo, incrementar las ganancias del capital. Esta lgica de conciliacin de clases, donde todos ganan y nadie pierde, slo poda existir momentneamente, apoyada en una coyuntura econmica favorable y en la incapacidad de las fuerzas de derecha de reorganizarse. Pero ninguno de los dos fenmenos poda durar mucho tiempo.

Otro fenmeno que socav la capacidad de consenso de estos gobiernos est ligado a la falta de un trabajo de educacin y formacin poltica. Sacar a un sector de la pobreza y colocarlo en la clase media, sin un trabajo ideolgico que lo comprometa con el proyecto, slo crea una clase media con mentalidad burguesa, que exige ms beneficios sin una contribucin social (en trabajo y lucha) acorde a un proyecto no digamos socialista, sino simplemente posneoliberal o comunitario. En estos pases se cre un sector social proclive a apoyar a la derecha de nuevo, incluso en las urnas, si sta le ofrece ms eficiencia en la resolucin de sus nuevos intereses. El gran taln de Aquiles de los gobiernos progresistas ha sido la falta de consistencia en una ofensiva ideolgica en contra no slo del neoliberalismo, sino contra sus bases capitalistas, que permitiera quitarle lo opaco al sistema, mostrar cmo funciona y proponer una alternativa de desarrollo social y econmico. Una ofensiva por el consenso social en torno a ideas revolucionarias. Dejamos huecos en la lucha de ideas, dejamos huecos en la radio, en la televisin, en los peridicos, y nunca olviden lo siguiente: Toda transformacin se gana primero en las ideas, y luego en los hechos. No descuiden la lucha de ideas, la lucha por el sentido comn de una sociedad, dijo Garca Linera en el Centro Ollin Yoliztli. Para afectar los intereses centrales del capitalismo dependiente latinoamericano se necesita una fuerza descomunal, que slo el pueblo organizado y consciente de la obra que est creando, puede ofrecer.

Sin embargo, el neoliberalismo tampoco vive una etapa dorada, su nuevo ciclo tropieza a cada paso, su desprestigio en el continente es tan grande que los pueblos los rechazan de facto y se movilizan con ms claridad respecto a sus objetivos, como es evidente en Chile. No hay otra oferta del capitalismo para Amrica Latina (como un new deal o una poltica Keynesiana) que no sea el despojo brutal, lo que le impide mantener a sus representantes en el gobierno y generar un consenso social en torno a su proyecto. El consenso que estos gobiernos llegan a generar en la vendimia electoral, lo pierden de inmediato en cuanto vuelven a aplicar el programa neoliberal, que adems regresa con un discurso poltico ms conservador.

IV. Las concesiones a la derecha

Los gobiernos progresistas, por su lgica misma, hicieron concesiones a la derecha y al imperialismo, que despus pasaron factura. Una de las ms graves, es calificar al sistema poltico liberal, mediante el cual estos gobiernos llegaron al poder, como democrtico y no enfocarse en alterarlo sustancialmente. Los procesos posneoliberales se ven arrastrados a la lgica electoral, que en Amrica Latina est tambin asimilada a la lgica comercial, en la que se trata de vender un producto. Entonces se acumulan fuerzas para la siguiente eleccin y no para un cambio ms permanente en la correlacin de fuerzas entre sectores populares y oligarqua. Para ganar elecciones hay que hacer concesiones que resultan contraproducentes para la consolidacin de un proyecto alternativo al capitalismo dependiente. Los gobiernos progresistas no hicieron nada para modificar el sistema poltico, buscando hacerlo democrtico para los intereses populares, no para los intereses de la derecha, que mantiene de esa forma una posibilidad permanente de retornar al poder poltico con relativa facilidad. La democracia que necesitan los dueos del dinero no es la democracia que necesitan los sectores populares para ejercer el control efectivo sobre sus recursos y la forma de explotarlos, es decir, control sobre la produccin. El problema de los gobiernos progresistas de la primera ola es la falta de construccin del poder popular. Por eso hoy Correa no puede movilizar fuerzas populares en Ecuador para defenderse de la persecucin y no hay alternativa en Brasil y en Argentina que vaya ms all de tratar de reeditar los procesos anteriores. Estos gobiernos no construyeron un contrapoder popular al poder de la oligarqua y el imperialismo que sigue ah. Falt la organizacin de los sectores sociales para ejercer la toma de decisiones de las cuestiones que afectan su vida directamente y tambin las cuestiones del proyecto nacional.

Otra concesin a la derecha es no plantearse el escenario del uso legtimo de la violencia como una necesidad. Porque la derecha, como estamos viendo, no duda en utilizarla para derrotar a los procesos alternativos al neoliberalismo rapaz. No prepararse para contener la violencia de la derecha, es un error catastrfico. En los gobiernos progresistas se dej intacto el poder militar, no se construy un poder popular que tambin asumiera la defensa del propio proceso. Es por eso que no hubo cmo defenderse en Bolivia ante la traicin de la polica y el ejrcito que nuca dej de estar vinculado a las escuelas militares estadounidenses. Garca Linera tambin hace una confesin al analizar la principal leccin de la situacin en Bolivia: que los avances en la igualdad no pueden dejarse solamente bajo proteccin de las fuerzas armadas del Estado. Lo que falt fue mayor decisin para haber creado una fuerza civil de defensa, que proteja las conquistas de la igualdad y los avances de la democracia, ese fue uno de los elementos que ha permitido el golpe de Estado. (en el programa Cruce de palabras de Telesur).

V. El escenario actual

El escenario actual es contradictorio: por un lado, vuelve a la presidencia el kirchnerismo y la liberacin de Lula abre posibilidades de enfrentar a Bolsonaro, que se desfonda ms rpido que Macri. Por otro lado, una especie de empate tcnico en Ecuador deja para el futuro saber si en el mediano plazo se recompone el gobierno neoliberal o si hay posibilidad de que sea desplazado por una nueva oleada popular. Tambin es an una incgnita la profundidad del cambio que generar en la sociedad chilena la lucha que se libra actualmente, pero est claro que la sociedad chilena no volver a ser la misma. Un fuerte golpe al optimismo es la situacin en Bolivia, pero la posibilidad de que se consolide una dictadura fascista an no est definida, no estar mientras el pueblo resista.

Sin embargo, hay una tendencia: los ciclos neoliberales se agotan cada vez ms rpido, la derecha tiene serios problemas para mantener el dominio de los gobiernos, lo que puede devenir en que se pase a formas ms autoritarias de control que el capital necesita para reproducirse (dictaduras) o una alternancia con gobiernos progresistas, como un empate de largo aliento. Entonces es imprescindible romper ese ciclo hacia delante, hacia formas ms anticapitalistas de ejercer la vida.

Estamos en el borde de una etapa de definicin trascendente. Los enemigos siguen siendo el imperialismo y sus aliados de las oligarquas nacionales, pero el escenario se convulsiona y los pueblos van probando alternativas para su liberacin. Qu corresponde hacer a los movimientos y a las fuerzas revolucionarias ante estos escenarios?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter