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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2019

Precisamente es lo que hay que discutir, el ESMAD y el Estado!

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Las protestas que desde hace ms de una semana conmueven a Colombia no son protestas ante hechos puntuales, de la misma manera que las protestas que hace ms de un mes sacuden a Chile no lo son por un alza de 30 miserables pesos del metro. Ambas protestas son sistmicas y expresan el malestar generalizado del pueblo con un sistema que ha vuelto insoportable la vida de la inmensa mayora de la poblacin mientras unos pocos se hacen groseramente ricos. En el caso de Colombia se suma tambin la violencia sistemtica contra el pueblo, que se evidenci con las masacres de nios en Caquet, los falsos positivos, el genocidio de lderes sociales en todo el pas, y por supuesto, la violencia con los manifestantes en el marco de este paro cvico. No es casual que una de las demandas ms fuertes que se han hecho sentir es el desmonte del ESMAD, el temido grupo antidisturbios que es responsable de innumerables muertes en cada protesta, incluida la muerte del joven Dilan Cruz durante este paro.

El desmonte del ESMAD, un grupo que da tratamiento de guerra a la protesta social y que es irreformable, era una de las demandas centrales del Comit Nacional del Paro (CNP). Pero ahora aparece una carta dirigida al Respetado seor Presidente, firmada por el CNP, junto a una serie de apaga-incendios profesionales del Congreso, la coalicin Defendamos la Paz, y una lista de gente que incluye a no pocos vividores y oportunistas. La crema y la nata se juntaron en esta carta. Entre otros, aparece Rodrigo Londoo Timo, quien el da del paro, en lugar de estar en las calles de Bogot, estaba en Aguabonita, Caquet, pontificando sobre las mieles de la pacificacin. Ahora aparece para montarse a la negociacin de una protesta en la que estuvo ausente. En esta carta, el CNP, en asociacin con buena parte de la clase poltica tradicional y alternativa del pas, el pas poltico como lo llamaba Gaitn, dice como condicin para el dilogo con el gobierno:

Que se garantice el ejercicio del derecho a la protesta, se desmilitaricen las ciudades y cese toda accin violenta contra las movilizaciones pacficas de la ciudadana por parte de la Fuerza Pblica y, en especial, del ESMAD. [1]

No que se desmonte el ESMAD, sino que cesen sus acciones violentas. Cmo si el ESMAD, que es la encarnacin de la criminalizacin de la protesta social pudiera, por obra y gracia de Dios, reprimir de manera democrtica! Esto, o es una ingenuidad, o es una claudicacin; ms bien parece lo segundo. Despus de tener la iniciativa, el CNP se la ha vuelto a entregar al gobierno, dejando de lado una de las ms sentidas aspiraciones populares, ms sentida aun por el cobarde asesinato de Dilan Cruz, asesinato tan cobarde como los muertos en cada paro agrario, en tantas protestas estudiantiles, o como el apaleo letal a Nicols Neira en plena carrera sptima a sus tiernos 15 aos. Al parecer, aceptan con obediencia y resignacin las palabras de Diego Molano, Director del Departamento Administrativo de la Presidencia, quien fue enftico:

Particularmente el Esmad no est en discusin. El gobierno nacional tiene claridad de que sus Fuerzas Militares y de Polica hacen parte del Estado; aqu no hay una negociacin del Estado, aqu lo que hay es una conversacin para encontrar soluciones a problemas concretos, a unas problemticas sociales que se han planteado [2] .

El problema es que el pueblo es quien ha planteado la discusin del ESMAD. No es el pas poltico quien lo ha hecho, y esa discusin se dar cuando el pueblo decida que se d, cuando decida hablar con voz propia y no permita ms que su voz sea secuestrada por una recua de politiqueros que han lucrado de sus cargos de representacin, de gestores del descontento social, de administradores responsables de la protesta social. Ac no hay problemas concretos que solucionar. Esto no se soluciona con mejorales y aspirinas. Esto requiere una discusin de fondo, que s, tiene que ver con el modelo, con esa lnea roja planteada por el santismo que ahora posa de progresista (seal de lo derechizado que est el espectro poltico colombiano).

Siguiendo el exitoso (para la oligarqua) modelo de pacificacin y desmovilizacin de las FARC-EP, ahora estos apaga-incendios han venido a reiterar las lneas rojas de la negociacin con los exrebeldes, hoy convertidos en defensores del establecimiento. Durante todos los aos de negociacin en la Habana el bloque santista insisti que las polticas de Estado no estaban en discusin, que el Estado no se negociaba en la mesa, hasta que los exrebeldes lo terminaron aceptando. "El modelo econmico o la inversin extranjera no son elementos presentes en esta agenda de negociacin", insisti Humberto de la Calle para que no quedara ninguna duda [3] . Y as fue. Los farianos se desmovilizaron y todo sigui igual.

Hace pocos das, De la Calle volvi a la carga a raz del paro cvico para defender el acuerdo con las FARC-EP: el mejor acuerdo es ese, porque fue el que permiti que estos seores entregaran las armas, se destruyeran, formaran un partido poltico y reconocieran el sistema democrtico en Colombia [4] . Estas palabras no son casuales, como tampoco lo es su presencia como firmante de esta carta para el dilogo con Duque. Los sectores del establecimiento interesados en mantener el status quo, buscan reproducir el modelo de negociacin con las FARC-EP pero con la protesta social: desmovilizarla, que terminen aceptando que no se discutir ni el Estado ni el modelo, y luego mandarlos para la casa. Mientras prosigue la matazn de los ms revoltosos y ruidosos. Y el pas como si nada.

La firma de Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo, Rafael Pardo, entre otros, es seal de que con estas negociaciones lo que se busca es sacar pueblo a la calle, que ponga heridos y muertos para que otros negocien el descontento a cambio de migajas, cambios cosmticos, de un huequito en el banquete del poder. Negociar y negociar eternamente, para despus alegar que no se cumple nada y repetir el ciclo. Acumular muertos e incumplimientos. La poltica del gatopardismo, o del rafaelpardismo en su versin colombiana: que todo cambie para que todo siga igual.

Ahora, precisamente es el momento de cruzar las lneas rojas, el momento de plantear la discusin de un modelo econmico que destruye el medio ambiente; que asesina de hambre a los nios en la Guajira, en Meta, en el Choc; que desplaza campesinos e indgenas; que deja en la calle a seres humanos que han trabajado toda su vida para que otros se enriquezcan; que arrebata todos los derechos a las personas; que empobrece al pueblo y encarece el costo de la vida. Es el momento de plantear la discusin de un Estado fundado en la violencia sistemtica en contra de las comunidades empobrecidas y que criminaliza toda forma de protesta social. Este Estado, este modelo econmico, y por supuesto, el ESMAD deben ser el tema principal de negociacin ahora. Si no ahora, entonces cundo?

Pero parece que una vez ms la direccin del movimiento popular no est en realidad interesada en luchar para vencer. No, estn en realidad interesados en negociar otra derrota ms. Y para ello, se apoyan en los villanos invitados que aparecen en la carta. En el pas poltico, que habla un lenguaje totalmente extrao al pas nacional que ha salido a marchar estos das por iniciativa propia y rabia honda. Al parecer no han entendido la profundidad del malestar popular. Cundo se romper este ciclo? Ojal el CNP rectifique. Y si no rectifica, ojal que la mxima de Jorge Eliecer Gaitn de que el pueblo es superior a sus dirigentes se cumpla y que fuerce discusiones de fondo, a pesar de la sagrada alianza que est tratando de aplacarlos.


Notas

[1] http://pacocol.org/index.php/noticias/nacional/10200-son-tres-las-condiciones-para-iniciar-dialogo-con-el-gobierno-colombiano

[2] https://noticias.caracoltv.com/politica/el-tema-del-esmad-no-estara-en-la-conversacion-nacional-advierte-gobierno

[3] https://www.bbc.com/mundo/movil/noticias/2012/10/121018_colombia_proceso_paz_ao.shtml

[4] https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/el-acuerdo-logro-su-finalidad-humberto-de-la-calle-articulo-892537

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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