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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2019

Cumbre por el Clima en Madrid (COP25)
La gran encrucijada. Elementos de una estrategia climtica ecosocialista

Manuel Gar
Viento Sur


De entre todas las cuestiones ecolgicas a resolver, la emergencia climtica provocada por la emisin de Gases de Efecto Invernadero (GEI), particularmente de CO2 procedente de la quema de combustibles fsiles en la industria, el transporte y la generacin elctrica, es la prioritaria para evitar la tragedia. La agresin que suponen las emisiones contra el equilibrio de la biosfera permite afirmar rotundamente que la vida y nuestras vidas peligran. Y ante ese riesgo, como plantea Manuel Baquedano (2019, p. 15), la sociedad est presa del sndrome de Casandra, a quien Apolo conden a que nadie le creyera, incluso cuando advirti del peligro del caballo de Troya.

Los incrdulos Trump y Bolsonaro -en su interesada ignorancia- niegan los datos que les ofrecen organismos como la propia Agencia aeroespacial de los EE UU, la NASA, y, por supuesto, las alarmantes conclusiones de los informes del panel de expertos internacionales (GIEC, en sus siglas en castellano) que trabajan para la ONU. La propia Casa Blanca solicit un informe a 300 cientficos y 13 agencias estatales en el que en sus 1.656 pginas se concluye que el calentamiento global est transformando dnde y cmo vivimos y presenta un desafo creciente para la salud pblica u la calidad de vida, la economa y los sistemas naturales que nos ayudan a vivir y estima en 400.000 millones de dlares los costes del calentamiento en el periodo 2015-2018 1/ . La respuesta de Donald Trump, propia de Abascal, fue No me lo creo.

Pero la mayora de los gobernantes y amplios sectores del puente de mando del capitalismo globalizado no son negacionistas, aceptan la evidencia cientfica y probablemente estn preocupados por los efectos del calentamiento. Mxime, cuando aos despus del Informe Stern realizado por un alto cargo del Banco Mundial para evaluar los costes en relacin con los de las medidas para evitar el calentamiento, nuevos clculos estiman los mismos en 240.000 millones de euros anuales, derivados del aumento de la temperatura en 3C por incumplimiento de los objetivos -manifiestamente insuficientes- del Acuerdo de Paris de 2015.

Pero no saben cmo salir del maldito embrollo que el propio modelo de produccin capitalista ha creado sin poner en riesgo sus intereses, en sntesis, sin atentar contra la tasa de ganancia 2/ , su brjula.

Y los pueblos? Pues los pueblos empiezan a reaccionar, pero desgraciadamente su conciencia de las dimensiones del abismo climtico y su reaccin poltica todava son limitadas. No en vano la ideologa dominante, en ausencia de accin poltica y cultural alternativas, es la de la clase dominante. Y siempre conviene recordar que, sin esa accin poltica de masas independiente, los pueblos ven subordinados sus intereses y sus mentes a los dictados de los de arriba.

Los GEI y el capitalismo van de la mano

El nacimiento y expansin planetaria del capitalismo industrial durante los siglos XIX, XX y XXI fue el resultado de diversos factores (sociales, ideolgicos, geogrficos y tecnolgicos), no siendo el menor de ellos la revolucin que supuso el control de la fuerza del vapor, la explotacin del carbn y los descubrimientos de yacimientos y uso del petrleo y gas. Tanto la industria y la agricultura como el transporte o la vida cotidiana experimentaron una revolucin. Podra concebirse la produccin generalizada de mercancas y su comercializacin globalizada sin combustibles? Podra concebirse el mundo actual sin electricidad?

El desarrollo del capitalismo ha estado asociado a emisiones crecientes de CO2 y de otros compuestos. Entre 1850 y 2007, la productividad medida mediante el PIB mundial por habitante- se multiplic por 9,5, mientras que las emisiones globales de CO2 se multiplicaron por 155 al pasar de 54 millones de Tm a 8.365 millones de Tm. Tambin en este caso se da una correlacin positiva entre el aumento de las emisiones de CO2 y el PIB, indicador econmico muy discutido y discutible, pero que en este caso es de suma utilidad para entender la economa carbonizada. De esta realidad da buena cuenta Michel Husson (2013, p. 168) basndose en las investigaciones de Angus Maddison en Historical Statics of the World Economy. Resulta impresionante comprobar con datos del periodo 1850-2007 tanto la aceleracin del porcentaje de crecimiento del PIB mundial por habitante como la evolucin acelerada del multiplicador de aumento de CO2. Y ello a pesar del rpido crecimiento de la poblacin mundial en esos aos, lo que indica un altsimo aumento de la productividad global. Ver Grfico 1

Grfico 1. Productividad mundial y emisiones de CO2

Periodo a partir del

ao base 1850

Porcentaje crecimiento medio

de PIB per cpita

Multiplicador aumento

emisiones de CO2

 

1850-1950 (100 aos)

 

1,0

 

3,5

1950-1973 (23 aos)

2,9

4,6

1973-1999 (26 aos)

1,4

1,4

1999-2007 (8 aos)

3,0

2,9

Elaboracin propia. Basado en Michel Husson (2013)

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Acercando el microscopio sobre las emisiones en el tiempo y en el espacio, podemos establecer la correlacin entre actividad econmica y emisiones de CO2 en el caso espaol. En la coyuntura temporal que abarca los aos anteriores y posteriores a la crisis econmica que comenz en 2008, cabe constatar que la evolucin de las emisiones de CO2 sigue las alzas y bajas de la actividad productiva, tal como se muestra en el Grfico 2. El ao que bati todas las marcas espaolas de emisin de GEI fue el anterior al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el ao 2007, que lleg a los 456 millones de Toneladas Equivalentes de CO2. En 2016 tras remontar la actividad productiva, la cifra fue de 341 millones de Tm Eq. CO2, o sea, 115 millones por debajo del ao loco del ladrillo.

Grfico 2. Evolucin de la emisin de GEI en Espaa. Medias por periodo

Periodo

1991-1995

1996-2000

2001-2005

2006-2010

2011-2015

 

Millones de Tm Eq. CO2

 

313

 

359

 

422

 

415

 

351

Elaboracin propia. Fuente Eurostat (2018 y otros aos)

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Por ello si hablamos de la emergencia climtica hay que relacionarla con su causante. El capitalismo -y no una genrica, mistificadora y abstracta actividad humana que culpabiliza a las vctimas sin sealar a los culpables- es el enemigo nmero 1 de la biosfera pues su necesidad permanente de crecimiento choca de lleno con los lmites biofsicos.

Las emisiones de CO2 con ser muy importantes por el volumen que han alcanzado, no son las nicas emisiones de GEI asociados al modelo productivo capitalista. El siguiente cuadro resume la preocupante complejidad del problema ya que, como se puede comprobar en el Grafico 3, importantes procesos productivos estn asociados a diferentes GEI, algunos de ellos con una nocividad an superior de la emisin de dixido de carbono, si bien su impacto todava es menor porque el volumen de la emisin es de momento menor. A estos gases, excepto en el caso de los HCF que presentaban soluciones alternativas sencillas y rentables, los gobiernos han prestado escasa atencin.

Grfico 3. GEI y actividades productivas

GEI

Actividades asociadas

CO2

Dixido de Carbono

-Quema de combustibles fsiles industria, energa y transporte

-Quema de biomasa

-Deforestacin

-Produccin de cemento

CH4

Metano

-Arrozales

-Ganadera rumiantes

-Quema de biomasa

-Quema de combustibles fsiles

-Vertederos

N2O

xido nitroso

-Fertilizacin

-Quema de biomasa

-Fuentes industriales

HCF

Hidrofluorocarbonados

-Equipos de refrigeracin

-Aire acondicionado

-Extintores y aerosoles

PFC

Perfluorocarbonados

-Produccin de aluminio

SF6

Hexafluoruro de azufre

-Equipos elctricos

Elaboracin propia

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Este embrollo creado por el modelo productivo de las potencias industriales capitalistas que configuraron la lite del imperialismo del siglo XX (Inglaterra, Alemania, Francia, Estados Unidos, Japn e Italia) ha sido el que se ha impuesto como hegemnico y paradigmtico en el resto de los pases, tanto en los empobrecidos, como en los llamados emergentes, o en los viejos pases mal llamados socialistas y, por supuesto, en la va dictatorial China hacia el capitalismo. Y dado el desigual grado de desarrollo de la industria y el transporte, analizando el histrico de emisiones de GEI acumuladas hasta el ao 2016 desde el comienzo de la revolucin industrial, cabe sealar que la responsabilidad tambin ha sido desigual. Por ejemplo, EE UU y Reino Unido han emitido el equivalente a 300 Tm por persona en el intervalo comprendido entre los aos 1850-2016 y China, en ese mismo periodo, solo ha alcanzado 50 Tm per cpita, pese al aumento espectacular que han experimentado sus emisiones que desde hace una dcada le llevan a encabezar el ranking mundial en trminos absolutos..

Tambin en las emisiones funciona la regla que impera bajo el capitalismo: la desigualdad. Y, por tanto, las responsabilidades internacionales. Ya desde 2013 y con escasas variaciones, podemos comprobar que el porcentaje sobre el volumen total de emisiones se mueve en los siguientes rangos: China (27,6%), Estados Unidos (14,5%), India (6,6%), Rusia (5%), Japn (3,4%), Alemania (2,1%), Corea del Sur (1,7%), Irn (1,7%), Arabia Saud (1,44%) y Canad (1,39%). La distribucin geogrfica de las emisiones a nivel mundial es muy desigual, los 10 mayores emisores contribuyen con el 72% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, mientras que los 100 menores emisores no alcanzan conjuntamente ni el 3% de las emisiones mundiales. Atendiendo a las emisiones per cpita, la distribucin es todava muy desigual entre los 10 principales emisores. Las emisiones por habitante de Estados Unidos son 8 veces superiores a las de la India, las de Canad o Rusia; son el doble que las de China, y las de Alemania o Japn la mitad que las de Arabia Saud.

El capitalismo no sabe ni puede resolver los problemas que origina

Los dirigentes polticos y econmicos capitalistas hablan en sus reuniones internacionales informales (la anual de Davos, las del G7, G20 y dems eventos diplomtico-econmicos) y en las formales del FMI y del Banco Mundial, del riesgo climtico. Es tal la envergadura del calentamiento, que desde hace aos la ONU ha impulsado la celebracin de las COP (Conferencia de las Partes) que tericamente es el rgano y autoridad con capacidad de decisin de la Convencin de Naciones Unidas para el Cambio Climtico. Pero, mientras tanto, en la realidad, posponen decisiones eficaces que vayan a la raz de las emisiones de los GEI (que no paran de aumentar al ritmo del crecimiento econmico); siguen apostando por nuevas prospecciones petroleras o el desarrollo de peligrosas tcnicas como el fracking; disean mercados ficticios, irracionales y fracasados como el comercio de los derechos de emisin (verdaderas licencias de los pases industrializados, las potencias emergentes y las grandes compaas transnacionales para seguir contaminando); y buscan desesperadamente paliativos suicidas. Tal es el caso de una gama de tecnologas basadas en la geoingeniera como es el caso de la captura y secuestro del anhdrido carbnico, la bioenerga (con efectos sociales y ambientales devastadores) o incluso la energa nuclear.

En definitiva, gobiernos y empresas siguen aceptando que la temperatura llegue al peligroso aumento del 1,5C de media mundial sobre los niveles preindustriales (en los Acuerdos de Paris de 2015 de la COP21, se estableci como incremento tope 2C) que podra suponer un hito sin retorno, en la falsa creencia de que ms tarde, con la aplicacin de esas peligrosas e irresponsables tecnologas arriba enunciadas, se pueda dar marcha atrs en la dinmica de calentamiento. Ello aparte de suponer una muestra ms del oscurantista optimismo tecnolgico, olvida que los procesos bioclimticos generan inercias muy poderosas una vez eliminado el factor causante, por lo que, una vez disparado no es posible detener a voluntad y de forma instantnea el calentamiento.

En el caso de superar el umbral crtico del aumento de 1,5C o 2C pueden darse importantes efectos negativos que vendran a sumarse a la desaparicin de los hielos permanentes de glaciares, de Groenlandia y del rtico, con riesgo de descomposicin de los hidratos de metano; por ejemplo, esa temperatura puede contribuir a la descongelacin del permafrost siberiano, el incremento de la respiracin bacteriana martima, cambios en las corrientes termohalinas ocenicas que regulan las temperaturas hemisfricas terrestres o el colapso de las selvas tropicales y particularmente de la amaznica.

Segn el Organizacin Meteorolgica Mundial la concentracin de partculas de CO2 acaba de superar en 2019 sus rcords, rebasando las 415 partes por milln (ppm). Pero, adems, el GIEC advierte que una vez minimizadas las emisiones, las partculas emitidas permanecen aos despus en la atmsfera, lo que supone que la estabilizacin del anhdrido carbnico puede durar entre 100 y 300 aos, la estabilizacin de las temperaturas siglos y la elevacin del nivel del mar por la accin combinada de la expansin trmica y la fusin de los hielos puede perdurar milenios. El dao causado es duradero; muy duradero: excede a las dimensiones humanas.

Adems, la postura de los dirigentes mundiales no tiene en cuenta que los cambios en la composicin de la atmsfera y el aumento de la temperatura media terrestre y ocenica genera interacciones con el resto de los problemas crticos de la biosfera, tales como la prdida de la biodiversidad, la acidificacin de las aguas martimas, el ciclo del nitrgeno o el del fsforo, entre otros muchos. El aumento de la temperatura tiene en comn con todos los problemas ambientales crticos que su evolucin adopta funciones matemticas exponenciales crecientes f(x)=ax; las curvas que las representan presentan un panorama inequvocamente preocupante.

Las ganancias de unos pocos las paga la mayora social

No podemos obviar que existe una interaccin permanente entre los sistemas terrestres y los sistemas humanos pues estos viven y forman parte de la biosfera. Es evidente la influencia humana en el estado de la biosfera, pero no lo es menos que la prdida de tierras frtiles, la desertificacin, el cambio del rgimen de lluvias, etc., tienen un efecto directo en la prdida de riqueza, puestos de trabajo, proliferacin de los disturbios climticos y tambin en las masivas migraciones actuales. Se ha creado una nueva figura, la del refugio por razones climticas.

El Grfico 4 resume los efectos ms importantes del calentamiento sobre el medio natural en el que se desarrolla la vida, tambin la vida humana, y es el suministrador de recursos esenciales para la economa.

Grfico 4 Efectos del calentamiento en los ecosistemas y en la biodiversidad

Acidificacin de los ocanos a partir de + 3 con prdida de corales y plancton y especies.

Olas de calor y sequa y riesgos para suministro mundial de agua y de alimentos: lo que conlleva migraciones y riesgos de conflictos blicos.

Aparicin de eventos climticos extremos causando prdidas de vida y graves daos en las infraestructuras y la actividad econmica, lo que conlleva pobreza y migraciones.

Extincin de algunas especies y prdida de biodiversidad: patrimonio natural y posibilidades.

Cambios en la fenologa y las interacciones entre especies.

Aumento de la expansin de especies invasoras y plagas.

Migraciones altitudinales / latitudinales de las formaciones vegetales.

Ecosistemas acuticos continentales pasarn de permanentes a estacionales, y algunos desaparecern.

Las ms afectadas sern zonas costeras, humedales, cursos de aguas permanentes, las zonas de alta montaa y los pastizales hmedos.

Elaboracin propia

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Los primeros sntomas del calentamiento ya estn creando estragos: 60.000 muertes al ao originadas por disturbios climticos; desertificacin (consecuencia: 3,5 millones de muertes anuales por malnutricin); y aumento de fallecimientos por no tener acceso al agua potable (1,8 millones de muertes anuales). Estamos ante un fenmeno de prdida de calidad y cantidad de agua, aire y alimentos. El calentamiento est contribuyendo tambin a alterar la distribucin geogrfica de la encefalitis por garrapatas, el dengue y la malaria.

Las externalidades o costes de los daos ambientales y para la salud no contabilizados derivados del uso de la energa ha alcanzado enormes dimensiones y se estn incrementando considerablemente debido al cambio climtico. Se estima que en la UE, segn la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), los costes externos originados por las emisiones de la produccin de electricidad oscilan entre el 0,7% y el 2% del PIB, y representan entre 1,8-5,9 cntimos de euro por kilovatio hora de media en 2005. Para un mejor conocimiento de los costes externos (euro cent/kWh) de las diferentes tecnologas de generacin elctrica puede consultarse la documentacin de la UE [3] .

Las externalidades por costes sociales del transporte alcanzaran el 7,3% del PIB europeo y el 9,6% del espaol, siendo las derivadas del transporte por carretera ms de tres cuartas partes del total. Segn la Organizacin Mundial de la Salud (OMS), 800.000 personas mueren anualmente a causa de la contaminacin atmosfrica provocada por la quema de combustibles fsiles. En la UE, segn la AEMA, pese a la reduccin de los niveles de dixido de azufre, el resto de las emisiones continuaron aumentando en partculas, NOX (NO y NO2), CO y HC, y atribuye 300.000 muertes anuales prematuras a la contaminacin urbana y metropolitana (16.000 en Espaa).

El impacto es desigual. Ms negativo en los pases empobrecidos. Con mayor incidencia en los colectivos sociales ms vulnerables: ancianidad e infancia de las clases populares, pero tambin para las poblaciones costeras, las personas que trabajan al aire libre (construccin, puertos, aeropuertos, obras de infraestructuras, agricultura, pesca, etc.) o con animales (ganaderos, centros de investigacin, veterinarios, etc.) por riesgos asociados con la zoonosis. Tambin aqu podemos detectar el sesgo de clase en los efectos nocivos. Un estudio riguroso de la relacin calentamiento/salud pblica/salud laboral se encuentra en Mart Bosc (2012).

Todos los indicadores de problemas ambientales, tal como se ha sealado arriba, experimentan un crecimiento exponencial desbocado. Ello convierte al capital en el verdugo de la vida, de nuestras vidas, al realizar un golpe de estado biolgico contra los ecosistemas, en palabras de Ramn Fernndez-Durn y Luis Gonzlez Reyes (2014, vol. 1, p.510).

Rotundo fracaso de la arquitectura COP

En 1990 la concentracin de CO2 en la atmsfera alcanzaba ya las 350 ppm., lo que escandaliz en la COP1 celebrada en Berln en 1995: la COP25 vamos a encararla, tal como se ha sealado arriba, con una concentracin de 415 ppm. El pasado ao las emisiones de CO2 alcanzaron la cifra de 33,1 millones de toneladas. Las emisiones han aumentado en un 60% entre 1990 y 2018 y lo que es sumamente preocupante han crecido un 32% respecto a 2005. Tanto desde el Carbon Budget Project como desde la Agencia Internacional de la Energa se seala que en 2018 los GEI han aumentado un 2% a nivel mundial, si bien cabe recalcar que contabilizando slo las emisiones de CO2 han crecido en mayor proporcin en China, EE UU y la India. Esta es la demostracin ms palpable del fracaso de la estrategia diseada por el establishment contra (sic) el calentamiento al crear la Convencin Marco sobre el Cambio Climtico tras la celebracin de la Cumbre de la Tierra de Naciones Unidas en 1992.

Desde hace 25 aos, la idea de fondo de las COP es que los gobiernos lleguen a acuerdos simultneos sobre la reduccin de emisiones a partir de los informes de un amplio grupo de expertos. Con el tiempo se sumaron a las cumbres, con un peso muy relevante, las corporaciones multinacionales que han determinado los lmites de los acuerdos. Y tambin fueron invitadas a acudir con un peso real insignificante las organizaciones ambientalistas y sindicales con el mero objetivo de legitimar socialmente el evento. Tras el acuerdo de Kioto (1997), el objetivo de la diplomacia de Naciones Unidas fue el de incorporar a las grandes potencias que no lo haban suscrito. La razn no era otra que dado que los problemas eran globales las soluciones deban afectar a todas las economas y as evitar que la competitividad de las economas de los pases firmantes no decayera. Pura racionalidad de la ganancia capitalista, nula conciencia de la gravedad de la situacin. O dicho de otro modo las Cumbres han supeditado los intereses de las personas y la vida a las del capital.

Tras la Cumbre de La Haya y a pesar de la ausencia de avances efectivos, los sectores ms ilusos del movimiento ambientalista y sindical creyeron que la anunciada incorporacin de EE UU y China iba a suponer un paso de gigante. Hace 4 aos la Cumbre de Paris pareci que reuna (por fin!) a todos. En 2016 entraron en vigor sus acuerdos al suscribirlos 96 pases adems de los componentes de la UE, porque con ello ya estaban representados los estados responsables de ms del 55% de las emisiones mundiales, cifra que se super con creces pues all estaban todos los grandes. Ms all de las crticas que merecen los acuerdos adoptados sobre la reduccin de emisiones de cumplimiento voluntario no obligado y sin financiacin suficiente (que adems pueden suponer un golpe mortal a la soberana alimentaria), lo ms importante es que nada avanz, ni siquiera lo que all se aprob. Y lo que se aprob sigue vigente y, en teora, deber ser abordado de nuevo en la COP25. Conviene hacer un somero repaso al gran paso parisino de la COP21, tan celebrado urbi et orbe, para volver a situarnos:

1. Los objetivos cuantificables y cuantificados de reduccin de emisiones de GEI posteriores a 2020 no fueron parte de la negociacin de la COP21. Estos objetivos voluntarios y no vinculantes y, en gran medida, inadecuados no se revisarn. Lo que estuvo en el orden del da de Pars fue discutir sobre si los objetivos de reduccin deban denominarse contribuciones o compromisos.

2. La suma de los compromisos voluntarios de reduccin de emisiones de gases de efecto invernadero adquiridos por los pases nos condena realmente a un calentamiento superior a 2,7C en breve, a pesar de no incluir la contabilidad de las emisiones del transporte areo y martimo que, por otro lado, se reconoce que sera necesario.

3. No incluye objetivos vinculantes para el desarrollo de las energas renovables o la agroecologa de proximidad.

4. Apuesta por las propuestas que realizaron las industrias ms contaminantes en su objetivo de seguir sindolo: los mercados de carbono, la agricultura inteligente (lase transgnica), considerar a las tierras agrcolas como sumideros de emisiones y la fantasiosa, insegura, cara e ineficiente tecnologa de la captura y almacenamiento de carbono que en vez de disminuir las emisiones aboga por su continuidad escondiendo la suciedad bajo la alfombra.

Siguen sin solventarse cuestiones tan importantes del plan climtico del establishment como los mercados de carbono, las aportaciones al Fondo Verde del Clima, el mecanismo de daos y compensaciones por fenmenos climticos extremos, el apoyo de los pases ricos a los pases en vas de desarrollo en su transicin a un nuevo modelo; y lo que es ms grave, e importa realmente, las emisiones mundiales no han dejado de aumentar.

Pero el golpe de gracia a la virtualidad del acuerdo es la moratoria en la asuncin de medidas prcticas de reduccin por parte de China y, sobre todo, el portazo de Trump en 2017 a la propia Cumbre, al desvincular a EE UU que se har efectivo en 2020. Entre 2015 y 2019 las reglas del comercio mundial se han resquebrajado por las decisiones adoptadas por Trump y hemos conocido un recrudecimiento de la competencia internacional capitalista junto al anuncio del presidente norteamericano del abandono de los compromisos de las COP21 suscritos por su pas, que es el segundo contaminador mundial en trminos absolutos con el 15% del total del volumen de emisiones de GEI. El portazo de Trump tiene dos efectos inmediatos: la principal economa del mundo seguir contaminando y, adems, es una seal poltica para que otros pases dirigidos por populistas negacionistas sigan su ejemplo.

Por su parte, segn el PNUMA, China (la fbrica del mundo y el parque de coches en expansin) emiti en 2018 14 Gigatoneladas (Gt) de CO2. Lo que supone superar la suma de EE UU (6 Gt) y la UE (4,5 Gt) y le sita como primer contaminador mundial en trminos absolutos con una contribucin entorno al 27% al total de emisiones. El gobierno chino acept el acuerdo de Paris, pero lo supedit a su agenda nacional de crecimiento, lo que en la prctica es un aceptacin formal y un desacato real.

Tras lo descrito poco se puede esperar lograr en la reunin trasladada de Chile a Espaa por un Pieira temeroso del estado de revuelta del pueblo chileno. La combinacin de un incremento de la competencia mundial, la desregulacin de las emisiones y los mercados y la pertinaz falta de acuerdos internacionales obligatorios en ausencia de un poder coercitivo que imponga su cumplimiento, no augura un escenario favorable para la humanidad y la biosfera.

Una alianza arco iris internacionalista para que la Tierra no sea una sartn humeante

Sera conveniente que, en el seno del diverso y plural movimiento por el clima, en cada una de las organizaciones ambientalistas y sindicales que participan en las Cumbres, se plantearan algunas preguntas: Tienen algn futuro positivo las COP tal como estn diseadas? Hasta qu punto es til la presencia de las organizaciones no gubernamentales en la denominada Zona Azul del espacio de negociaciones dnde su capacidad de decisin es cero? Qu pinta la sociedad civil en espacios como la Zona Verde de la Cumbre? En mi opinin la respuesta en cada caso es negativa. Bien al contrario, estos mecanismos han servido exclusivamente para legitimar el evento, distraer fuerzas y cooptar a buena parte de activistas. Lo importante es levantar, por modesta que inicialmente sea, una alianza arco iris, a la vez arraigada en cada pas y con una fuerte coordinacin internacionalista, con el objetivo de movilizar a la mayora social. Con un enfoque independiente y alternativo que permita que la Cumbre Social por el Clima se vaya convirtiendo en referencia para el conjunto de la sociedad, acicate de la movilizacin ciudadana y embrin de nuevos contrapesos y contrapoderes fcticos en las sociedades de todo el mundo.

No hay excusa para retrasar el impulso de la alianza arco iris internacionalista, para movilizar a la mayora social y empoderar a los pueblos. Como la emergencia afecta a todo el mundo, en todo el mundo deben avanzar las ideas y polticas de justicia climtica, y todo el mundo puede contribuir a ello. Efectivamente, la necesaria alianza arcoris contar de forma imprescindible con las organizaciones ecologistas, los feminismos, la juventud estudiantil y las y los cientficos y los y las profesionales de todo tipo de conocimientos y dedicaciones, pero es imprescindible tambin que cuente con los pueblos originarios desposedos que se han puesto en pie en defensa de su tierra (ejemplar y estimulante la Marcha Das Margaritas en Brasilia), el campesinado que est viendo arruinar sus cosechas, y, por supuesto, la clase trabajadora asalariada del campo y la ciudad, de la industria, la construccin, del transporte, el turismo y los servicios. Su futuro en trminos de empleo, salud pblica y salud laboral depender del grado de calentamiento atmosfrico.

El nuevo movimiento climtico deber combinar protesta y propuesta, con proyecto y agenda propios. Deber situarse fuera de la rbita de influencia del sistema en el que han cado buena parte de las ONG ambientalistas. Estas cien su papel, en el mejor de los casos, al de denuncia de la realidad, consejeros sobre alguna reforma a emprender y acompaantes de la institucionalidad sin arraigo social. Acaban practicando una suerte de sindicalismo ambiental de lite confundiendo propuesta con el mero juego de proposicin experta de porcentajes de reduccin, plazos y tecnologas, asuntos todos ellos que, siendo importantes, pierden su virtualidad si no estn insertos en una estrategia autnoma del movimiento.

Dos de los riesgos que deber sortear este movimiento son el de su cooptacin por el poder y el de su instrumentalizacin por partidismos electoralistas. A la vez que se relaciona con los gobiernos e instituciones nacionales o internacionales a la hora de plantear sus exigencias, deber basar su fuerza en la calle y no dejarse seducir por los cantos de sirena de los despachos enmoquetados. Respecto a lo segundo, el antdoto es que el movimiento preserve su autonoma y exija a los partidos que la respeten y que apoyen sus demandas.

El nuevo movimiento por el clima deber tener un ojo puesto en la dinmica de los poderes globales y otro en los poderosos del propio pas. Si bien los cambios en las emisiones deben ser globales, la lucha por conseguirlos no puede quedar a la espera de lo que hagan gobiernos y empresas en sus cumbres; al contrario, la lucha y la presin debe comenzar en el mbito de cada pas, exigiendo a sus gobernantes decisiones unilaterales que permitirn, a su vez, abrir dinmicas de contagio y realimentacin internacionales. Iniciar la transicin en un pas es el primer paso para su globalizacin, conscientes, a su vez, de que para que el cambio de rumbo sea efectivo, deber extenderse a todo el planeta.

Ello implica un trabajo poltico e ideolgico, organizativo y comunicacional para acabar con la escoria mental productivista de la que impregna la clase dominante al conjunto de la sociedad. Y realizar un trabajo paciente que no admite espera en dos sentidos: impulsar el cambio de conciencia de las clases trabajadoras en tanto que explotadas por el capital y vctimas del calentamiento -lo que nos obliga a unir la lucha por los salarios, la jornada y condiciones de trabajo con los objetivos ecolgicos-; y, a la vez, potenciar la alianza del movimiento obrero y sindical con el ecofeminismo y con el despertar de la juventud a una conciencia planetaria. Volver, por tanto, a la lucha colectiva e internacionalista de las y los de abajo.

Existen alternativas al modelo capitalista

La necesaria transicin ecolgica global no es posible sin la transicin energtica. El cambio de modelo energtico es el primer paso del cambio ambiental del modelo productivo, lo que implica -y no hay forma de sortearlo- un cambio radical en el modo de produccin. Eso supone combatir los discursos culpabilizadores de los hbitos de la mayora social convertida en consumidora y amputada de su condicin de explotada. El tipo de oferta es lo que determina el modelo y las opciones del demandante.

Debe haber cambios culturales, rutinas y opciones materiales de toda la sociedad, comenzando por la clave: el ahorro energtico en los pases industrializados (que atenta contra la lgica de la ganancia privada). Acompaado del incremento de la eficiencia (que socava la obsolescencia programada) y el impulso de las renovables de generacin distribuida (que democratiza la produccin frente a las grandes compaas). Se trata de impulsar un sistema social y pblico de generacin elctrica muy descentralizado pero muy coordinado y de una profunda reorganizacin del sistema de transportes. Y, por supuesto, dejar enterrados de por vida el carbn, el gas y el petrleo en sus yacimientos.

Es necesario levantar un horizonte ecosocialista que diga abiertamente la verdad: acabar con la crisis climtica y ecolgica supone dejar de producir mercancas intiles, innecesarias, txicas o peligrosas, pacificar los desplazamientos acabando con los irracionales e intiles, disponer de recursos financieros mediante la socializacin de toda la banca, tener capacidad operativa en la economa mediante la socializacin de toda la cadena de valor de la energa y otros sectores estratgicos. Desde el punto de vista de la justicia social, fabricar nicamente lo necesario para cubrir las necesidades humanas debe estar aparejado a la ocupacin de las y los trabajadores de las viejas actividades cesantes, por contaminantes o innecesarias, en nuevos empleos sin merma salarial, asegurndoles la adecuada formacin profesional. Pero tambin al desarrollo de los servicios pblicos -esencialmente enseanza y sanidad- y las actividades asociadas al cuidado de las personas, la reduccin drstica del tiempo de trabajo sin prdida de ingresos y el reparto del trabajo productivo, reproductivo y de los cuidados existente.

Hoja de ruta que es totalmente improbable que lo haga el capital. No caben engaos. La estrategia de transicin implica un decrecimiento en la cantidad de energa y de materiales utilizados en el mundo industrializado y el desarrollo de un modelo eco-sostenible para las gentes de los pases empobrecidos. Y ello no es posible bajo las leyes que rigen el modo de produccin capitalista.

Ello nos remite a unas preguntas: Es posible un New Green Deal obviando que las exigencias ecolgicas no son compatibles con la ley central del capital, la ley del valor-trabajo? Es posible como propone Alexandra Ocasio-Cortez pactar con la oligarqua el fin de su preciado negocio? Tienen razn los verdes europeos que actualmente se dan el papel de meros gestores del capitalismo en sustitucin de la decrpita socialdemocracia europea? Es posible quedarse en la crtica al capitalismo y la mera regulacin de la poltica energtica del capital para acabar con el problema como proponen Hctor Tejero y Emilio Santiago (2019)? Estas propuestas tienen un denominador comn: son bienintencionadas y tcnicamente solventes, pero intentan cambiar la forma mediante el discurso sin atentar contra la naturaleza de lo que constituye la economa poltica del capital y sin tocar la propiedad. No es posible realizar transiciones ecolgicas de forma pactada y gradual, sin conflicto, y sin hacer una profunda incursin en la propiedad de los medios de produccin. En palabras de Daniel Tanuro (2011, p. 154) sobre la ley del valor vigente en el capitalismo: Imaginar que un modo de produccin basado en esta ley pueda dejar de saquear los recursos naturales es tan absurdo como imaginar que pueda dejar de explotar la fuerza de trabajo. De nuevo surge el viejo dilema socialismo o barbarie, que en palabras de Jorge Riechmann (2018) se materializa hoy en revolucin o colapso, porque lo que se necesita es una contraccin econmica selectiva de emergencia -que no es lo mismo que recesin- en la que hay sectores que desaparecern drsticamente -como la extraccin de petrleo, por ejemplo- y otros -como la medicina, por ejemplo- debern tener un desarrollo exponencial.

Actualizando las herramientas

El marxismo abierto crtico y revolucionario puede ofrecer un horizonte ecosocialista que dote de sentido a la lucha por todas y cada una de las medidas que mitiguen hoy el problema para seguir avanzando en una transicin ecolgica y social. Ello implica ser sinceramente crticos con las deficiencias fundacionales. Por ejemplo, reconocer que dadas sus circunstancias y limitaciones, Karl Marx acert en su concepcin del metabolismo sociedad-naturaleza, pero no supo identificar las diferencias entre energas de flujo (solar, etc.) y energas de stock (fsiles) haciendo una amalgama de ambas. Y, por otro lado, la economa marxista, debe de aprender, ante la determinacin que imponen los lmites fsicos de la biosfera, a contar en trminos de unidades fsicas y ponerlo en relacin con la gran aportacin de Karl Marx, el detective que quera descifrar un supremo enigma, el del trabajo y de su valor, el del capital y de su poder, y que imagin que un da podamos producir y vivir con seres humanos no alienados. (Loua, 2018).

Tal como estn las cosas, nadie dijo que fuera fcil, pero es nuestra nica esperanza. Lenin defini el socialismo como el poder de los soviets ms la electrificacin. Hoy, con los datos que disponemos, aadiramos dos sumandos ms (al menos): la descarbonizacin de la economa y un giro de 180 grados en el tipo y dimensin de las fuerzas productivas necesarias y deseables.

Notas:

1/ https://elpais.com/internacional/2018/11/27/estados_unidos/1543283242_634443.html

2/ Utilizo el trmino de tasa de ganancia (o cuota de ganancia) entendido como la relacin numrica entre la plusvala (forma monetaria del plus producto social en la produccin de mercancas que se obtiene por la diferencia entre el nuevo valor producido en el proceso productivo y el valor de la fuerza de trabajo) y la suma total del capital constante y variable requerido para la obtencin de esa plusvala. Por lo tanto, numricamente se expresa como ratio cuya evolucin podemos comprobar tanto en tablas histricas como en la comparacin que involucre a dos decisiones excluyentes entre s.

3/ http://www.eea.europa.eu/data-and-maps/figures/estimated-average-eu-external-costs

Referencias

Baquedano, M. (2019). Colapso. Cuando el clima lo cambia todo. Cuarto Propio, Santiago de Chile

Fernndez Durn, R y Gonzlez Reyes, L. (2014). En la espiral de la energa. Historia de la humanidad desde el papel de la energa (pero no solo). Libros en Accin. Baladre, Madrid

Husson, M. (2013). El capitalismo en 10 lecciones. Breve curso ilustrado de economa heterodoxa. Viento Sur-La Oveja Roja, Madrid.

Loua, F. (2018). O detetive que quera decifrar a suprema intriga, Expresso, 10-3-2018.

Mart Bosca, J.V., director y coordinador (2012). Cambio global Espaa 2020/50. Cambio climtico y salud. ISTAS, SESA i CCEIM

Riechmann, J. (2018) Ecosocialismo descalzo. Tentativas. Icaria, Barcelona

Tanuro, D. (2011). El imposible capitalismo verde. Del vuelco climtico capitalista a la alternativa ecosocialista. viento sur-La oveja roja, Madrid

Tejero, H., Santiago, E. (2019). Qu hacer en caso de incendio? Capitn Swing. Madrid

Yergyn, D. (19912). La historia del petrleo. Plaza & Jans/Cambio 16. Barcelona

Manuel Gar, forma parte del Consejo Asesor de viento sur.

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15353 



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