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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2019

Alberto en la camanchaca

Jos Natanson
Editorial Le Monde Diplomatique


Con un promedio de 4 por ciento en las ltimas tres dcadas, Chile registra la tasa de crecimiento de largo plazo ms alta de Amrica Latina, slo superada, en los ltimos aos, por Per (el PBI per cpita de Chile araa los 30 mil dlares, el ms elevado de la regin y cercano a las economas europeas rezagadas tipo Portugal o Grecia). Desde el final de la dictadura de Pinochet en 1989 hasta hoy, la pobreza cay del 50 al 8,6 por ciento (segn los estndares poco exigentes del CASEN; unificada la medicin con Argentina, sera de 28) (1). La indigencia prcticamente no existe, el desempleo se mantiene por debajo del 8 por ciento y otros problemas ms complejos, como el dficit habitacional, se han reducido mucho.

No son alucinaciones a lo Vargas Llosa sino datos duros de la realidad, y negarlos sera tan tonto como negar el reverso sombro del milagro. Entre todos los dficits del modelo chileno de crecimiento sin Estado de Bienestar, el ms conocido es la desigualdad, que alcanza niveles ms elevados que otros pases de menor desarrollo relativo (Bolivia por ejemplo): el ltimo informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para Chile, adecuadamente titulado Desiguales, revela que el 1 por ciento de la poblacin concentra el 33 por ciento de los ingresos.

La desigualdad se agrava por la mercantilizacin extrema de los servicios pblicos, uno de los pilares programticos del pinochetismo, que podemos ilustrar con tres ejemplos.

El primero es de vida o muerte: hasta hace pocos aos, si una persona chilena o no sufra un accidente en la calle y era trasladada de urgencia, la clnica que la reciba estaba legalmente habilitada a pedirle que firmara un pagar o un cheque en blanco! a cuenta de futuros gastos de internacin.

El segundo es la vivienda: producto de la financiarizacin econmica y la bsqueda de vectores de especulacin, el precio de las propiedades se dispar. Segn datos de la Universidad Catlica de Chile (2), el metro cuadrado en Santiago aument en la ltima dcada cuatro veces ms que los salarios, lo que produjo una expulsin hacia la periferia urbana de personas de clase baja y media baja con la consecuente presin del gasto en transporte sobre el presupuesto familiar, lo que explica la reaccin al incremento de la tarifa del metro que dio inicio a la ola de protestas.

El tercer ejemplo es la educacin universitaria, que no slo est arancelada (incluso la pblica) sino que adems es cara (las carreras ms costosas, por ejemplo Odontologa, rondan los 80 mil dlares). Lejos de solucionar el problema, los crditos con garanta estatal para estudiantes creados por Michelle Bachelet producen una creciente irritacin: a una tasa del 6 por ciento en un pas en el que los salarios apenas aumentan, los universitarios a menudo demoran 20 aos en terminar de pagar su carrera, lo que ha disparado los niveles de mora al 40 por ciento y ha convertido al sistema en uno de los rasgos del modelo ms detestados por los jvenes, que no pueden permitirse cambiar de carrera sino al costo de endeudarse de por vida (una de esas restricciones a las libertades individuales que los tericos liberales abstractos suelen pasar por alto).

Algunas de estas cuestiones se han corregido parcialmente, otras no, pero la esencia del diseo socioeconmico se mantiene inalterada. A diferencia de la dictadura argentina, que fracas en su proyecto de desperonizar el pas, el pinochetismo s logr imponer su proyecto de transformacin cultural, en buena medida por el xito econmico de sus ltimos aos. Atrapada en esta inercia, la sociedad chilena viene haciendo sentir su malestar por dos vas: a travs del ciclo largo de movilizaciones que comenz en 2006, con la rebelin de los estudiantes secundarios (los pinginos) y continu en 2007 (protestas contra el Transantiago), 2011 (universitarios) y 2016 (contra las AFP) hasta llegar a la explosin actual. Y por va de un inquietante descenso de la participacin poltica: con ndices por debajo del 50 por ciento (en ocasiones incluso por debajo del 40), Chile bate rcords de inasistencia electoral.

Esto pone en cuestin la salud de una democracia a la que muchos observadores vean como perfecta. Qu democracia es ms democrtica, una en la que vota menos de la mitad de la poblacin o una como la argentina, cargada de problemas pero en la que vota ms del 80? El socilogo Manuel Antonio Garretn (3) viene insistiendo desde hace aos con la tesis de que en Chile el mundo poltico de las instituciones y los partidos se ha escindido del mundo social de las personas y sus sufrimientos, y que en la base de esto se encuentra una lectura diferente de lo conseguido hasta ahora, una interpretacin distinta de los xitos del modelo, lo que impide la renovacin de la elite (los ltimos cuatro presidentes fueron Bachelet, Piera, Bachelet, Piera). Como si sufriera una sobredosis de Moncloa, Chile padece el problema clsico de las democracias de centro, a saber: la dificultad para incorporar el cambio.

Amrica Latina

Chile no es el nico pas en problemas. Ecuador atraves un proceso de intensas protestas sociales, en este caso contra el programa de ajuste acordado entre el FMI y el gobierno de Lenn Moreno. Venezuela parece haberse estabilizado gracias a la emigracin masiva, la derrota poltica de la oposicin y la decisin de Nicols Maduro de aceptar y fomentar mediante una serie de medidas lo que ya se vena insinuando como respuesta a la crisis econmica: la dolarizacin total de la economa. Pero es una olla que puede volver a explotar en cualquier momento. En Bolivia, el gobierno de facto logr un acuerdo con el MAS para convocar a elecciones sin la candidatura de Evo Morales, lo que podra funcionar como una salida poltica tras el golpe de Estado y la posterior represin. Y por ltimo, las elecciones uruguayas marcaron aunque por una diferencia mnima que debe confirmarse en el escrutinio definitivo la primera derrota del Frente Amplio en quince aos.

Estos ltimos dos casos, Bolivia y Uruguay, resultan especialmente significativos para pensar el tiempo poltico que viene. Diferentes en casi todos los aspectos de su economa y su sociedad, ambos pases se haban convertido en los referentes ms exitosos del ciclo progresista latinoamericano, lo que se explica por muchos factores diferentes pero sobre todo por el buen manejo macroeconmico de ambos gobiernos, reflejado a su vez en la inslita en comparacin con sus vecinos continuidad de gestin: el hecho de que una misma persona (Luis Arce Catacora en Bolivia y Danilo Astori en Uruguay) haya controlado la economa durante ms de una dcada explica en buena medida esta excepcionalidad.

Y sin embargo, a pesar del xito econmico, ambos gobiernos padecen una baja en su popularidad (Evo cay del 60 por ciento en las elecciones presidenciales anteriores a 48 en las ltimas, mientras que el Frente Amplio pas de casi el 50 al 39). Por eso, aunque las protestas en Chile y Ecuador y la derrota del macrismo en Argentina pueden inducirnos a pensar que la regin vive un ciclo de rechazo al modelo neoliberal, una etapa marcada por el repudio social a los gobiernos ortodoxos, una mirada ms amplia sugiere que el malestar es general y que abarca tambin a presidentes de otra orientacin ideolgica.

Crisis del neoliberalismo o crisis del oficialismo? La pregunta es clave para el gobierno de Alberto Fernndez: si lo que est en cuestin es una cierta forma de encarar los problemas econmicos surgidos tras el agotamiento del superciclo de los commodities, alcanza con reorientar el modelo hacia un diseo mercadointernista, emisionista y redistributivo; pero si la causa no es o no es solamente un determinado programa econmico, entonces el desafo es mayor, porque lo que est en juego es el modelo de desarrollo, la dependencia de los commodities, la provisin de servicios pblicos

La tormenta del mundo

El fracaso econmico del macrismo fue consecuencia entre otras razones de una lectura extempornea del contexto internacional, de la ingenuidad de pensar que la apertura de la economa y la dichosa vuelta al mundo generaran una lluvia de inversiones y un boom exportador que se convertiran en los motores de un nuevo crecimiento, algo que puede haber funcionado en los 90 pero que no guarda relacin con el escenario global actual, marcado por la guerra comercial, la reversin proteccionista y la desaceleracin del crecimiento asitico.

Considerando estos antecedentes, una interpretacin realista del escenario internacional resulta fundamental para el xito de Alberto. De las mil formas de definir al peronismo, una de las ms interesantes es la que lo concibe como la capacidad para interpretar el tiempo, como la astucia para adaptarse a un cierto estado del mundo, demostrada en la habilidad de sus tres grandes lderes Pern, Menem y Nstor-Cristina para sintonizar, y al mismo tiempo protagonizar, procesos que los trascendan, respectivamente el desarrollismo de posguerra, el Consenso de Washington y el giro a la izquierda.

El contexto actual est lejos de ser claro. En un libro de reciente aparicin (4), los socilogos Fernando Caldern y Manuel Castells ilustran este estado confuso del mundo con la idea de camanchaca, palabra de origen aymara que alude a una bruma espesa y oscura que baja de los Andes y que dificulta la visin, generando irritacin, angustia y ansiedad. En el orden global, la creciente conflictividad sino-estadounidense esconde detrs de la fachada de la guerra comercial una disputa tecnolgica en la que Estados Unidos est decidido a romper la cadena de suministros de China, al tiempo que despliega una estrategia de seguridad a dos bandas: recrear una nueva doctrina Monroe en Amrica Latina (el nuevo injerencismo demostrado en Bolivia es prueba de ello) e impedir que China construya su propia doctrina Monroe en el Sur de Asia.

Oportunidad para Argentina? Amenaza? Si por un lado los contextos de competencia bipolar habilitan espacio para que los pases perifricos triangulen relaciones, desplegando un flirt con ambas potencias que logre obtener lo mejor de cada una (una agenda financiera y de seguridad con Estados Unidos, un entendimiento comercial y de inversiones con China), por otro lado tensionan los procesos de integracin, ante la posibilidad de que los integrantes de un bloque exploren caminos diferentes, que es de hecho lo que podra ocurrir si Brasil concreta sus insinuaciones de avanzar en un acuerdo de libre comercio con Washington por fuera de Argentina y el Mercosur.

El entorno regional es todava ms complejo para el gobierno que comienza el 10 de diciembre. Con la sola excepcin de Mxico, un socio lejano por su ubicacin norteamericana, su relacin umbilical con Estados Unidos y su tradicional propensin a mirar hacia adentro, y Venezuela, a esta altura ms un peso que una ayuda, el panorama es claramente adverso, dominado por gobiernos de facto (Bolivia), cuasifascistas (Brasil), ultraconservadores (Colombia) y derechistas (Chile, Per, Ecuador, probablemente Uruguay). Ms cerca del Caputo de 1983 que del Taiana del siglo XXI, Alberto estar rodeado de vecinos hostiles o desconfiados.

Pero tambin hay signos auspiciosos. En contraste con las turbulencias y represiones que lo rodean, el Frente de Todos llega al poder en un clima de crisis pero tambin de paz, tras un impecable recambio democrtico, lo que convierte a Argentina en una excepcionalidad latinoamericana, por una vez positiva. Parado sobre este suelo firme, Alberto tiene por delante la oportunidad de transformarse en un referente del progresismo regional, progresismo que deber ser necesariamente distinto al anterior. Algunas primeras seales emitidas an antes de asumir el gobierno el hecho de que el Grupo de Puebla no incluya a Venezuela, la rpida gestin del asilo a Evo Morales, la decisin de no reaccionar a las bravuconadas de Bolsonaro apuntan en el correcto sentido de un presidente consciente de que deber desplegar una poltica exterior flexible, pragmtica y guiada por una sintona muy fina.

Notas:

1. Agradezco a Daniel Schteingart este dato.

2. La Tercera, 5 de mayo de 2019.

3. Vase el captulo El entrampamiento del proyecto refundacional y los desafos del progresismo, en el libro compilado por Carlos Ominami, Claroscuros de los gobiernos progresistas, Editorial Catalonia, 2018.

4. La nueva Amrica Latina, Fondo de Cultura Econmica, 2019.

Fuente: http://www.eldiplo.org/246-gobernar-en-un-mundo-hostil/alberto-en-la-camanchaca/



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