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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2019

El retorno de las dictaduras en Amrica Latina y el fracaso de las democracias restringidas

Adrin Sotelo Valencia
Rebelin


Despus del retorno formal a sus cuarteles de los militares golpistas en la mayora de los pases latinoamericanos y del Caribe, se eligi a la llamada democracia restringida, viable y gobernable, como el nuevo paradigma que habra de regir las relaciones polticas entre el Estado capitalista dependiente y las sociedades y pueblos que lo constituyen. En trminos generales esto ocurri a partir de mediados de la dcada de los ochenta del siglo pasado, al influjo de la poltica norteamericana hasta el retorno formal de la dictadura chilena a sus cuarteles a principios de 1990. Con esta democratizacin se empez a hablar de que esta dejaba atrs para siempre tanto al paradigma de la dictadura como al de la revolucin. Esto avalaba la tesis, levantada por intelectuales, incluso de izquierda, y de medios de comunicacin, relativa a que la nueva configuracin poltica posibilitaba resolver los graves problemas sociales como el desempleo, la pobreza, la desigualdad, los crecientes dficits en la salud, la educacin y el transporte entre otros, mediante el dilogo, la negociacin y la concertacin deshabilitando, por tanto, la necesidad por parte del pueblo y los trabajadores de recurrir a la revolucin para conseguir estos objetivos.

En un nivel terico-ideolgico lo anterior se expres en ideas como la siguiente: "Si la revolucin es eje articulador de la discusin latinoamericana en la dcada del sesenta, en los ochenta el tema central es la democracia" (Norbert Lechner, "De la revolucin a la democracia", en La ciudad futura, n. 2, 1986, pp. 33-35). Otro autor conservador de la derecha lcida estadunidense como Francis Fukuyama, discpulo de Samuel Huntington, alumbr el supuesto fin de la historia, el fin de la lucha ideolgica y el advenimiento de la democracia liberal como frmulas del triunfo del capitalismo sobre el socialismo y la consolidacin definitiva en el mundo de las llamadas economas de mercado. Al parecer estas frmulas se combinaban con la relativa expansin del capitalismo, sobre todo del estadunidense, en la dcada de los noventa cuando tambin florece toda una embestida ideolgica contra el marxismo y su eje axial articulado en la ley del valor/trabajo de Marx.

Estas ideas permearon tanto los marcos tericos y polticos de las derechas hasta la intelectualidad latinoamericana ms crtica pero que ya no vislumbraba, como alternativa, la revolucin de orientacin socialista, al mismo tiempo que sembr la ilusin expresada en ensayos, libros y folletos de que era prcticamente imposible el retorno de las dictaduras dadas las nuevas condiciones democratizadoras prevalecientes en Amrica Latina.

Una de las graves limitaciones de este enfoque consista en que separaba la poltica de la economa, y los problemas de esta, que eran propios de la estructura capitalista particularmente dependiente y subdesarrollada, se trataban por separado como si no influyeran en las prcticas y en los contenidos clasistas de los sistemas polticos de dominacin sintetizados en el concepto de democracia in abstracto. De tal manera que, por mucho tiempo, hasta el advenimiento de la era de las dictaduras blandas, judiciales, parlamentarias o institucionales, se consider que bastaban los arreglos interclasistas con el concurso y los buenos oficios prestados por el Estado para avanzar en la solucin de los graves problemas econmico-sociales y polticos de las grandes masas poblacionales de la regin. Incluso se llegaron a establecer indebidamente identidades mecnicas entre neoliberalismo y democracia, en las que el mercado se encargaba de la cuestin econmica y el Estado y los arreglos institucionales, de la poltica. De alguna manera se sobrepuso la concepcin weberiana de la separacin de la economa de la poltica no entendiendo que, dialcticamente, como sostiene certeramente Lenin, la segunda es la expresin concentrada de la primera.

Hoy en da, si queremos tener una visin ms apegada a la realidad, es prcticamente imposible separar ambas dimensiones porque, en los hechos y prcticas, se entrelazan y sobredeterminan mutuamente: en unos casos las determinaciones, las crisis y contradicciones de los procesos de acumulacin y de reproduccin de capital influyen y determinan los procesos polticos, mientras que estos le imprimen su sello y su lgica en otros casos que aparentemente se encuentran en cierto auge en su crecimiento econmico pero que se ve fracturado violentamente por la irrupcin de una asonada dictatorial. El primer caso se puede ilustrar con el Ecuador y el segundo con Bolivia que es el pas de mayor crecimiento econmico de Amrica Latina en los ltimos aos. Sin embargo, hay que aclarar, que en ambos casos las dimensiones econmica y poltica se entrelazan y correlacionan dependiendo tambin, su prevalencia, de la lucha de clases y del tipo de demandas que exijan en sus luchas y movilizaciones las clases proletarias y subalternas en cada sociedad.

En el caso del reciente golpe de Estado en Bolivia, a pesar del slido desarrollo econmico que sustentaba, el transfondo no era solamente derrocar al presidente constitucional Evo Morales, sino apropiarse de los enormes recursos naturales del pas, en particular, del litio que es un insumo estratgico de las industrias contemporneas de punta en ramos como la electrnica, el transporte o la fabricacin de bateras, as como en usos avanzados en la medicina. A diferencia de Ecuador, donde la imposicin del paquetazo neoliberal por el gobierno de Lenn Moreno fue el detonante del levantamiento de la poblacin, particularmente del movimiento indgena que lo logr derogar. Lo mismo se puede ver en Chile, donde en aumento decretado por el gobierno de 30 centavos al transporte pblico sacudi los cimientos de la sociedad chilena y provoc el levantamiento y una ola de movilizaciones populares que han puesto en jaque al gobierno neoliberal del neo-pinochetista presidente Piera. En los tres casos, dada la gran des-legitimizacin y descrdito popular, estos gobernantes han tenido que recurrir a la feroz represin y al establecimiento de estados de sitio que se suponan erradicados en los regmenes latinoamericanos con el presunto advenimiento de la llamada era democrtica.

En Colombia, como producto de la crisis econmica, la aplicacin de las polticas neoliberales a ultranza contra la poblacin trabajadora ms afectada, del desconocimiento de los acuerdos de paz firmados con la guerrilla colombiana durante el gobierno anterior, el descontento gener una de las grandes resistencias populares masivas de las ltimas dcadas en ese pas contra el gobierno paramilitar y cuasi fascista del presidente Ivn Duque. Tambin aqu la constante ha sido la represin del rgimen contra las protestas populares que exigen al gobierno solucin a sus demandas presentes y acumuladas. Aqu la constante ha sido la represin del rgimen contra las movilizaciones sociales que exigen al gobierno solucin a sus demandas presentes y acumuladas.

En Hait tambin la poblacin se ha insurreccionado contra el gobierno represivo y neoliberal del presidente Jovenel Mose a quien exigen su renuncia ante las acusaciones de corrupcin e incompetencia de este mandatario.

Esta ola insurreccional marca la pauta de la crisis estructural y civilizatoria del capitalismo en Amrica Latina en su fase neoliberal, entendiendo por esta ltima el esfuerzo supremo de la burguesa dominante internacional y de su Estado por reducir a lo mnimo, incluso extinguir, el gasto pblico destinado a la preservacin de la naturaleza y a la poblacin en materia de salud, educacin, salarios, bienestar social, alimentacin y recreacin; para aumentar, al mismo tiempo, el dirigido a subsidiar al capital y a sus empresas trasnacionales. Siendo el soporte de este proceso la superexplotacin de la fuerza de trabajo, el aumento del desempleo, la cada de los salarios reales y del poder efectivo de compra, el aumento de la pobreza y de la pobreza extrema, as como de la exclusin y la marginalidad social prcticamente en todo el mundo, pero de manera incrementada en Amrica Latina.

Los regmenes formalmente democrticos, pero en el fondo verdaderos Estados del cuarto poder (Marini) debido a la prevalencia, en ltima instancia, de las fuerzas armadas tanto sobre la sociedad en general, como de las burocracias polticas y las instituciones legales, incluyendo el parlamento, mostraron sus lmites estructurales desde que fueron aceptados y gozaron de cierta legitimidad poltica a raz de los nefastos efectos, incluso psicolgicos, provocados por las dictaduras durante el periodo anterior.

En los pases hoy insurrectos como Ecuador, Chile, Colombia y Hait, por nombrar a los ms destacados en esta coyuntura insurreccional, las mentiras del neoliberalismo han salido a flote mostrando sus efectos nefastos para la poblacin, particularmente la juventud, en tanto que sus autoridades no gozan de legitimidad poltica, por lo que tienen que recurrir a la aplicacin de la violencia y la represin para intentar frenar el ascenso de los movimientos de masas que exigen verdaderas democracias, participacin constitucional en los asuntos que competen a los Estados y la mejora de sus condiciones de vida y de trabajo.

Los Piera, los Duque, los Moreno o Bolsonaro, no tienen otra alternativa ms que la de someterse a los designios y mandatos de los militares quienes verdaderamente ejercen el poder efectivo del Estado frente a los otros poderes del sistema: el judicial y el parlamentario que finalmente terminan por acatar las rdenes que dicta el poder ejecutivo como peldao de la Presidencia Imperial de Estados Unidos.

De este modo los diputados y senadores, as como los jueces interactan en la lgica del proceso contrarrevolucionario utilizando todos los instrumentos a su alcance para doblegar y extinguir el descontento popular. As ha ocurrido en Brasil, Ecuador, Argentina, Chile y Colombia donde se ha perseguido, condenado y juzgado a los opositores de esos regmenes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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