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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2019

Estudiarla para cambiar el mundo
Una visin desde un pas rezagado

Miguel Alejandro Hayes
Rebelin


Nadie puede repudiar impunemente la dialctica, dijo Hegel. Por eso soy de aquellos a los que le duele y le indigna el tratamiento que se le ha dado a este filsofo. Pero despus de todo, el pensar dialctico implica ver los hechos en contexto y como producto de circunstancias, de ah que comprenda que todo el idealismo subjetivo, el empirismo, y un subproducto de ambas, el positivismo, tengan la visin que profesan sobre el genio alemn. As que me trago lo que escribi Popper (1), Abbagnano(2) y cualquier otro, en sus versiones de la filosofa de la ciencia, de la historia de la filosofa, etc.

Sin embargo, lo que no comprendo es cuando todo ello se asume ah, donde se habla de marxismo y las ideas gritan que el mundo es dialctico y que pensamos dialcticamente. Valoro de grave cuando aceptamos y asumimos como ciertas las imputaciones hechas a la lgica del devenir. Entonces puede alguien encontrarse en una aula universitaria, a un profesor de marxismo defendiendo las crticas de Popper a dicha ciencia; incluso, a un intelectual marxista, con carn y funciones dentro de un partido comunista, haciendo lo mismo, y a muchos otros repitiendo la sentencia de Abbagnano de que Hegel era un absolutista -en un sentido peyorativo-(Abbagnano, 1955).

En resumidas cuentas, muchos tericos no marxistas atacan a Hegel, a su mtodo, y los marxistas le siguen la corriente; y a descuartizar a Hegel! Quienes lo hacen, saben a qu intereses, a qu clase terica, y a qu sistema le hacen el juego? Qu puede estar detrs de esa destruccin?

La cruzada y sus razones

Georg Lukcs, es considerado por algunos expertos el filsofo marxista ms destacado del siglo XX(Hernndez, 2018). Este ofrece una explicacin sobre el tema. Segn expone, tanto los tericos burgueses como los manualeros soviticos, tenan intereses en ello.

Los primeros, por la sencilla razn de que la lgica hegeliana representaba un disparo fulminante a todo empirismo, a todo idealismo subjetivo, a toda ontologa y al naciente positivismo; y porque Hegel acababa con el aparato kantiano (3)(Lukcs, 1966). Luego, todos los afectados, en causa comn, lo encerraron y lo sacaron del camino. Escribieron sus interpretaciones y lo que queran que se supiera sobre su obra, como parte de un ataque a traicin que intenta esconder el mayor aporte: la lgica, precisamente. En ello, los kantianos (neokantianos), tuvieron un papel muy importante.

Por otro lado, estaban los intereses del dogma. Hay algo muy claro, y es que haba un peligro para Marx en el hecho de estudiar al idealista alemn. En su legado, se encuentran varias concepciones que luego son retomadas por Marx, tales como la de trabajo (4)(Lukcs, 1966) y la de la 3ra tesis sobre Feuerbach (5)(Lukcs, 1966). Entonces, estudiar a Hegel implicaba restar originalidad a Marx (pensamiento muy retorcido ese, por cierto), y ver cmo no todo lo que dijo Prometeo eran aportes, lo que significaba reconocer la gran influencia de un terico burgus -Hegel- sobre el marxismo. No es casual que durante mucho tiempo en la URSS se relegara a un segundo plano al Marx filsofo. Salvo algunos como vald Ilinkov (6), esa fue la generalidad.

Por si fuera poco, no han faltado quienes, alegando la condicin de hombre de estado, que por su posicin respecto a un estado prusiano por conveniencia personal, claro- lo han acusado de muchas cosas. Y hasta hubo intentos de asociarlo a la ideologa nazi, como ocurri con tambin con Fichte (Russell) (7).

As vemos, cmo existan razones, tanto en el capitalismo como en el socialismo real- para una cruzada anti-dialctica.

La asimilacin y la resistencia a la cruzada

Los pases que arrastran con la dependencia y sus casi eternas consecuencias, no pueden escapar de heredar aquellos modos de pensar. En el siglo XX los ms afianzados flujos de pensamientos eran provenientes de las ciencias burguesas, y la principal fuente de marxismo no era otro que obtenamos era el ruso. Luego, corrientes no soviticas de marxismo inundaron Latinoamrica, sobre todo el estructuralismo althusseriano. Pero este tambin adoleca de la dialctica de Hegel (Daz Castan, 2010). Sus alumnos ms aventajados -como Derrida- comprendieron y plantearon sus errores (8), pero eso no lleg nunca al marxismo estructuralista y pro-manual, por lo que no se ha trascendido ms all de los marcos del estructuralismo dogmtico sovitico, europeo o latinoamericano-, de manera generalizada.

Cmo poda entrar la dialctica? Corrientes como el marxismo occidental, que apostaban por esa ciencia, y otros como los franceses que intentaban rescatar a Hegel, entre ellos los pensadores Lefebvre y Garaudy, incluso de otras regiones como el ya mencionado Ilinkov, no tuvieron amplia recepcin. Ha habido intentos para que el marxismo supere el dogmatismo, pero, sin nimos de simplificar la historia y menospreciar el trabajo, lo cierto es que hasta hoy predominan enfoques que adolecen de alta preparacin dialctica.

Por tanto, lo que ha ocurrido, es que casi sin posibilidades de posicionar enfoques diferentes, llegamos al presente con una cotidianidad terica que reproduce una mentalidad anti-Hegel, una por sus crticas, y otra por omisin. Sin embargo, eso no es razn suficiente para que crticamente no tengamos que preguntarnos cunto hay de cierto en los sealamientos a la lgica dialctica, y cun necesaria puede ser esta?

Cunto de verdad hay en los ataques

La terminologa decimonnica y heredera de una tradicin racionalista, hacen de difcil comprensin al lector la obra del sabio alemn. Esto, porque entenderlo implica conocer dicha lnea racionalista, y por otro lado, est el contenido de sus categoras. Asimismo, como todos deben saber, el positivismo impone su lgica: la que no tiene nada que ver con esa ciencia del pensamiento que hacan los alemanes. De ah, la re-semantizacin de muchas categoras como verdad, espritu, deber ser, realidad y otras, y por tanto, de la propia dialctica, lo que ocasiona un desconocimiento que se expresa en afirmaciones como que la comparacin con metalenguaje o palabrera (Popper, 1983). Las lneas que ocupan este artculo no son apropiadas para desplegar toda la respuesta a ese planteamiento, pero se pueden sealar algunas ideas.

Lo primero, es saber qu es el espritu, que es usado como una de las principales puntas de lanza para desacreditar. En l, no hay nada de una acepcin teolgica, ni mstica. El espritu no es ah, ese espritu metafsico, como ente fantasmagrico que existe. Hegel, no escriba historias de dioses paganos, ni cristianos, ni de Halloween. El espritu, no es ms que una herramienta terica para explicar el devenir, y como se seala, el espritu es esencialmente conciencia (Hegel, La ciencia de la Lgica, 1982, pg. 49). Es decir, no es un ser supraterrenal ni nada parecido, ni mucho menos causa material de la historia. De ah, que el espritu de la historia, sea simplemente una abstraccin, una manera de teorizar sobre esta, y no de un fenmeno paranormal donde este tiene una especie de vida propia. Cuestiones que el positivismo dominante desconoce y malinterpreta.

Tambin se habla de lo absoluto -de la idea absoluta- como si esta fuese alguna clase de idea incuestionable, casi un imperativo. Sin embargo, es un resultado de la teora, caracterizada por la abundancia de determinaciones y cualidades, en pocas palabras, es una mayor comprensin del objeto de estudio, y no precisamente punto supremo en un sentido tradicional- o verdad indiscutible.

Por otro lado, est la acusacin de Hegel y el fin de la historia, de lo que deriva el intentar atribuirle un sentido teleolgico a su teora, enfoque que para nada es cierto, ya que la finalidad como punto terico para Hegel no tiene mucha importancia, es decir, para l, el conocimiento no debe ser edificante (como un manual, por ejemplo) (Hegel, La fenomenologa del espritu). Adems de que una nocin lineal de movimiento, tambin carece de sentido en la dialctica. Para esta ciencia, el movimiento solo puede ser tendencial.

Sin pretender una mayor extensin, estos son algunos de los elementos que ayudan a reflexionar la incomprensin de los pensamientos de Hegel. Pero ah no est lo ms importante, despus de todo, muchos autores tanto en el sentido foucaultiano de la palabra como en el cotidiano- son distorsionados. Lo curioso es el efecto que resulte.

Habra que recordar el rol de lo hegeliano en el sistema de Marx. A decir de Lenin, no se le poda entender si no se saba la lgica de Hegel(Lenin, 1973, pg. 162), incluso lleg a afirmar-con toda razn -que ningn marxista haba entendido Marx.

Por otro lado, los propios Marx y Engels, afirmaban que El Capital estaba metodolgicamente armado a partir de la lgica de Hegel (9). Incluso la tan mal empleada idea de ponerla de cabeza, a lo que refiere es a usar esa lgica para explicar el mundo.

En resumen, si las figuras ms emblemticas del marxismo (Lenin, Marx y Engels), reconocan explcitamente la importancia de Hegel por qu hoy, desde un legitimado marxismo, persiste ese empeo en desecharlo? Sabiendo que El Capital se estructura sobre su dialctica, si se renuncia a esta, cmo entenderlo?

Los que se benefician con la cruzada y su impacto

Propongo apuntar quin se beneficia con la ausencia de la dialctica. Sabiendo que el positivismo, promueve la visin segmentada, especializada, funcional a hacer instrumental al capitalismo, y la dialctica ofrece la visin sistmica, capaz de explicar este como un todo; resulta claro, qu sistema social le saca provecho.

No se trata de que Hegel sea un dios cuya teora es perfecta y no haya cometido errores, ni menos que fuese un militante revolucionario, pero su postura poltica por inters personal no puede ser escusa para rechazo a su teora, sobre todo porque el valor de una teora no deriva por el bur donde se escribi, sino por a qu le es orgnica(Hayes Martnez, 2018). Se trata de que su dialctica es la lgica del libro para entender cmo funciona ese mundo que no pocos queremos cambiar. Renunciar a su comprensin, es afectar toda la cadena; es serle funcional al capitalismo, por la incapacidad de comprender su dinmica y sus debilidades como sistema.

La dialctica, es esa herramienta terica para trascender la visin cosificada de la realidad, y obviar a Hegel es perder a la dialctica, y una interpretacin del Capital con el mtodo y la intencionalidad que este se escribi.

No creo que haya mucho ms que aclarar porque se sabe a quin no le conviene que no se entienda la obra cumbre de Marx. Ignorar a Hegel no es un solo la muestra de la incomprensin de un genio, sino un crimen de leso marxismo, es decir, contra el pensamiento revolucionario.


Notas

(1)Escribi una serie de Fuertes crticas a la dialctica, basadas en una comprensin equivocada de esta. Se puede encontrar en Popper, K. (1983). Conjeturas y refutaciones. Buenos Aires: Piads (375-396)

(2)Se puede encontrar sus crticas en Abbagnano, N. (1955). Historia de la filosofa. Barcelona: Montaner y Simn S.A.

(3) Vlido destacar el deseo de Kant de hacer dialctica, pero su sistema categorial se lo impidi.

(4) Hegel, con el mismo sentido que tiene el trabajo en Marx, explica el trabajo, solo que la categora que emplea es destruccin fructfera.

(5) En ella, se habla de que el hombre produce su mundo y se produce a s mismo.

(6) Este es uno de los mayores estudiosos de la dialctica como mtodo.

(7) El destacado pensador Bertrand Russell acus a Fichte de en su filosofa encontrarse principios del fascismo, sobre todo por la idea de yo soy el universo . Ver Russell, B. La ascendencia del fascismo. En B. Russell, Elogio de la ociosidad. Espa.

(8)La crtica al centro de Derrida, J. (1989). La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas.

(9) Ver carta de Engels a Conrad Schmidt, del 1ro de noviembre de 1891. En ella, afirma al paralelismo entre la mercanca de Marx y la doctrina de la esencia de Hegel.

Bibliografa

Abbagnano, N. (1955). Historia de la filosofa I. Barcelona: Montaner y Simn S.A.

Derrida, J. (1989). La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas.Conferencia pronunciada en el College international de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore) sobre Los lenguajes crticos y las ciencias del hombre. En P. Pealver, La escritura y la diferencia. Barcelona: Anthropos.

Daz Castan, M. d. (2010). Louis Althusser: mito y realidad. 64 , 100-1008.

Hayes Martnez, M. A. (22 de 11 de 2018). Cmo hacer orgnico el socialismo? Una obligatoria respuesta. Recuperado el 27 de 11 de 2018, de Rebelin: rebelion.org/noticia.php?id=249338

Hegel, F. (1982). La ciencia de la Lgica. Ediciones Solar.

Hegel, F. La fenomenologa del espritu. Lasson.

Hernndez, M. (13 de 06 de 2018). La Trinchera. Recuperado el 15 de 11 de 2018, de La Trinchera: desdetutrinchera.com/2018/06lukacs-gran-filosofo/

Lenin, V. I. (1973). Cuadernos filosficos. Mosc: Politicheskaya Literatura.

Lukcs, G. (1966). El joven Hegel. La Habana: Ediciones Revolucionarias.

Popper, K. (1983). Conjeturas y refutaciones. Buenos Aires: Piads.

Russell, B. La ascendencia del fascismo. En B. Russell, Elogio de la ociosidad.Espa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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