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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2019

Comunicacin y revolucin

Luis Bilbao
Rebelin


No hay proyecto poltico sin estrategia de comunicacin. No hay proyecto de comunicacin, sin estrategia poltica.

Qu viene primero? Como siempre, se trata de una interrelacin permanente entre ambos trminos. Como nunca, en este caso hay s un factor que ocupa el primer lugar: la estrategia poltica.

En el marco del Congreso Internacional de Comunicacin, citado por el Psuv (Partido Socialista Unido de Venezuela), cabe recordar el valor que el comandante Hugo Chvez le daba a la comunicacin, entendida como educacin de las masas frente a la realidad del mecanismo capitalista y las diferentes exigencias tcticas en la lucha contra ste. Tal vez no es tan conocido, al menos fuera de Venezuela, el hecho de que l, el gran comunicador, puso siempre primero la estrategia y su soporte insoslayable: la organizacin.

Cabe entonces agregar: sin organizacin no hay estrategia poltica exitosa y mucho menos proyecto comunicacional consistente.

Dada la situacin del mundo, y en particular la prueba de fuerzas en curso ahora mismo en Amrica Latina, urge articular una contraofensiva exitosa a la embestida del capital internacional contra todo y cualquier intento de romper los lazos de sujecin a la economa imperialista. La primera condicin ser definir, siquiera en sus trazos ms gruesos, una estrategia poltica.

Estamos en las vsperas de un ao en el que el mundo altamente desarrollado ingresar en un nuevo perodo recesivo, con altas probabilidades de que se produzca otro colapso financiero internacional, ms severo an que el ocurrido en 2008 y que golpear a todo el sistema. El capital redoblar su ofensiva contra las masas, en cualquier punto del planeta y al margen del gobierno de que se trate en cada pas. No es la crisis de un modelo, sino del sistema y a escala mundial.

La estrategia poltica ha de estar apuntada, por tanto, a la abolicin de sistema de produccin que lleva en su desarrollo lgico a la centralizacin de la riqueza, la multiplicacin de la pobreza, la crisis, la guerra.

Desde all, es necesario poner en movimiento cientos de engranajes de un mecanismo conceptualmente denominado frente antimperialista. Esa es la clave para vencer un enemigo tan poderoso. La condicin para que un frente antimperialista no se convierta en un chaleco de fuerza, que desva y al cabo impide el desarrollo de la estrategia anticapitalista, ha de ser la hegemona, constantemente acrecida, de la perspectiva de la revolucin frente a la concepcin y la accin reformistas.

En esta batalla crucial no cabe limitarse a criticar a los medios del sistema. Es preciso, desde luego, condenarlos por ocultar, mentir, tergiversar. Pero sera absurdo acusarlos porque hacen bien su trabajo. Por ejemplo, cuando imponen conceptos como modelo o neoliberalismo, para escamotear la nocin de sistema y ocultar que la agona es del capitalismo. Ellos hacen su trabajo. Y aunque cada da el periodismo burgus es de peor calidad, es preciso reconocer que lo hacen bien.

Hacemos bien el nuestro? Seguramente s, en gran medida. Pero no en la magnitud exigida por la furiosa agresin del enemigo.

No se trata de que tal o cual persona o medio alternativo sea mejor o peor. Se trata de que no tenemos, como conjunto, las otras dos columnas imprescindibles para un proyecto de comunicacin exitoso. Por qu aos atrs el capital pudo confundir a grandes franjas de la juventud y el proletariado brasileos? Por qu pudo imponerse una maniobra vil como la del presidente de Ecuador? Podramos multiplicar esos por qu. Abarcan todo el hemisferio. Y prueban que las corrientes involucradas en la transformacin social no tuvimos un desempeo eficiente para educar, esclarecer, enfrentar y vencer las falsas ideas vehiculizadas por los grandes medios del capital.

Es el caso de recordar, en estos graves momentos, que Chvez hizo enormes esfuerzos por poner en pie una V Internacional. No lo consigui. Pero las causas que lo llevaron a esa osada propuesta estratgica siguen vigentes y estn ahora a la vista. Quienes se opusieron a ella no son confiables para definir hoy el camino a seguir.

Est probado: no hay comunicacin exitosa sin estrategia poltica adecuada para enfrentar y vencer a las clases dominantes. Y esto remite a un concepto repetido, aunque no siempre asumido: sin teora revolucionaria no hay accin revolucionaria.

A la hora de actualizar el pensamiento cientfico para la transformacin social y aplicarlo con eficiencia a la fase ms difcil de la lucha de clases en Amrica Latina, es conveniente tomar cuidado de hablistas profesionales. Ya no hay tiempo para otro ensayo capitalista adornado con alguna frase progresista.

La Casa Blanca ha puesta en marcha el Tiar (Tratado interamericano de asistencia recproca), para acorralar y eventualmente invadir Venezuela. El continente afronta una coyuntura dramtica. En el exiguo espacio existente entre buscar aliados con mayor o menor grado de progresismo o someterse a la estrategia del bloque socialdemcrata-socialcristiano, est la brjula de la victoria.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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