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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2019

La gran ilusin
De verdad la tecnologa salvar al planeta?

Carl Boggs
Counterpunch

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


A medida que la crisis ecolgica se profundiza y nos lleva al clebre punto de inflexin que nos aproxima a una catstrofe planetaria intentan convencernos de que el reverdecimiento de la economa mundial nos apartar de un futuro muy negro. De alguna manera, contra toda lgica, hemos adoptado una fe colectiva en la disposicin de los gobiernos y las grandes empresas por hacer lo correcto. La huella de carbono se ver drsticamente reducida gracias a una combinacin de estratagemas de mercado y tecnologas mgicas. Y, segn avance sin complicaciones la mitigacin del efecto invernadero, las fuerzas dominantes podrn volver a hacer lo que mejor se les da hacer: entregarse a su religin de acumulacin y crecimiento sin lmites.

Este escenario tan bellamente adornado resulta ser la ms deprimente y paralizante de todas las grandes ilusiones. Y en ningn otro lugar su influencia es ms fuerte que all donde viven los mayores villanos medioambientales: Estados Unidos.

El pomposo Acuerdo del Pars de 2015 se vendi como la gran esperanza, pero sera ms preciso definirlo como un ejercicio bienintencionado de futilidad, algo que el prestigioso climatlogo James Hansen, defini desdeosamente como un engao sin propuestas de accin, solo promesas. En Pars, los 200 miembros participantes propusieron la frmula 20/20/20: reduccin de emisiones de carbono del 20 por ciento, incremento de las fuentes de energa renovables del 20 por ciento y aumento de la eficiencia energtica general del 20 por ciento. Tericamente, eso mantendra la temperatura global media a menos de 2 grados (idealmente de 1,5) por encima del nivel preindustrial.

El problema es que todos los objetivos son voluntarios y no hay mecanismo que obligue a su cumplimiento. Segn el Acuerdo de Pars, cada nacin (actualmente las 187 signatarias) determina sus propios planes, establece sus propios resultados e informa de sus iniciativas para la mitigacin de carbono. La realidad es que todava ninguno de esos pases ha avanzado en la implementacin de metas consistentes con la prescripcin 20/20/20, y la mayor parte de ellos se encuentra muy lejos de dicho objetivo. Aunque el presidente Trump ha retirado a EE.UU. del Acuerdo, su huella de carbono resulta no ser peor que la de otros grandes emisores (China, India, Rusia, Japn, Alemania, Canad o Mxico).

A pesar de que muchas naciones han incrementado su utilizacin de energas limpias, el aumento del crecimiento econmico global ha supuesto un aumento paralelo de las emisiones de carbono: un 1,6 por ciento en 2017, un 2,7 por ciento en 2018, y se anticipan aun mayores incrementos para 2019. La economa fsil se mueve a toda velocidad: las extracciones de petrleo y gas han alcanzado registros histricos y no se espera que vayan a disminuir. Incluso con un aumento significativo de las renovables, como el que se ha producido en China, India, EE.UU. y Europa, se prev un aumento constante de la huella de carbono por el incremento total del crecimiento econmico y el consumo de energa. Los 10 pases ms contaminantes representan en la actualidad el 67 por ciento del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y hay pocos cambios a la vista.

Recientemente, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), un organismo que difcilmente se podra tildar de radical, proyectaba que en 2030 la produccin global de combustibles fsiles duplicara con creces a la cantidad que deberamos consumir si queremos revertir el calentamiento global. En otras palabras, los acuerdos de Pars estaban vacos de contenido. El informe del PNUMA conclua, extrapolando los datos de emisiones de los ocho pases ms contaminantes, que la humanidad avanza por una senda suicida hacia el desastre ecolgico marcado por aumentos de temperatura de cuatro grados o quizs ms.

En cualquier caso, aunque las principales naciones cumplieran los objetivos 20/20/20, poco cambiara. En realidad, la suma de todos los compromisos adquiridos en Pars no mantendra la temperatura por debajo del aumento de dos grados (o ms) en las prximas dcadas. El consumo global de combustibles fsiles ligado al aumento del crecimiento anulara tales esfuerzos, de manera que las estrategias de mitigacin de carbono existentes seran ilusorias. De hecho, muchos observadores aplicados creen que ya es demasiado tarde y que, cargados con el lastre de una herencia de fracaso poltico, vamos directos hacia un desastre planetario. Oleadas de protestas climticas por todo el mundo intentan incrementar la indignacin pblica, pero estas protestas (y otras anteriores) todava no han generado el tipo de oposicin poltica cohesionada capaz de revertir la crisis. Estamos atrapados en un ciclo de futilidad, una inmovilidad psicolgica a la que David Wallace-Wells llama nihilismo climtico en su libro El planeta inhspito (1). Las protestas masivas que se producen un entorno as no se traducen automticamente en un cambio de sistema, ni siquiera en reformas de gran calado como las asociadas a los diferentes Green New Deals.

En opinin de escritores como Wallace-Wells, estamos atrapados en un mundo que avanza inexorablemente hacia un aumento de cuatro o cinco grados hacia el final del siglo, si no antes. Este autor concluye afirmando que si los prximos 30 aos de actividad industrial trazan un arco ascendente similar al de los ltimos 30 aos, regiones enteras sern inhabitables para los estndares actuales. El cataclismo ecolgico asolar grandes regiones de Europa, Amrica del Norte y del Sur. En este escenario, la economa mundial sufrir tal destruccin que la famosa teora de la crisis de Karl Marx parecer tibia. Wallace-Wells aade: Un calentamiento de tres grados desencadenar un sufrimiento superior al que han experimentado los seres humanos a lo largo de milenios de tensiones, conflictos y guerra total.

Adems de la actividad industrial, Wallace-Wells podra haber mencionado el mbito an ms problemtico de la agricultura y la alimentacin: ese ser el eslabn ms dbil de un sistema en crisis. En la actualidad, el 80 por ciento del agua dulce se dedica a la agricultura y la ganadera, y la mitad se emplea para la produccin de carne. Vivimos en un mundo en el que se necesitan unos de 20.000 litros de agua para producir un kilo de carne de ternera y 685 litros para un litro de leche. La mitad de toda la superficie cultivable se dedica a pastos, y no parece que esta cantidad vaya a disminuir con la industrializacin de nuevos pases. La huella de carbono de la agricultura destinada a la alimentacin animal podra alcanzar el 30 por ciento del total, o incluso ms, si consideramos su uso de combustibles fsiles. Dado que ms de 2.000 millones de personas se ven actualmente privadas de agua y alimentacin adecuadas, sera preciso considerar seriamente la grave insostenibilidad de la agroindustria capitalista.

A pesar de los llamamientos para salvar el planeta y el reciente auge del activismo por el clima, pocos pases han puesto en marcha un programa destinado a reducir radicalmente las emisiones de carbono. Para los gobiernos y las lites empresariales todo sigue igual. En su libro Leviatn climtico (2), los escritores britnicos marxistas Geoff Man y Jonathan Wainwright se lamentan: La posibilidad de conseguir una rpida reduccin del carbono global que mitigue el cambio climtico ya ha pasado. Las lites mundiales, al menos, parecen haberla abandonado, si es que alguna vez se la tomaron en serio. En vez de eso, parece que han optado por una poltica de adaptacin a un planeta en continuo calentamiento.

Los mismos gigantes corporativos que dominan la economa mundial son los que toman las decisiones que afectan al futuro ecolgico. En la actualidad, y segn afirma Peter Phillips en Gigants (3), las 385 transnacionales que dominan el sistema mundial estn valoradas en 255 billones de dlares y gran parte de ese dinero est invertido en el sector de los combustibles fsiles. Estados Unidos y Europa poseen casi dos tercios de esa cantidad. No ms de 100 compaas son responsables de al menos el 70 por ciento de todas las emisiones de GEI. En la cumbre de esta pirmide, 17 gigantes financieros dirigen la economa del mundo capitalista. Hasta la fecha, no hay seales de que los caciques del capitalismo fsil estn dispuestos a desviarse de su curso histricamente destructivo.

Actualmente, las lites tecnolgicas de Estados Unidos hablan mucho de recortar su huella de carbono, un movimiento que obviamente beneficiara su imagen corporativa. Los directivos de Amazon, Google, Microsoft y Facebook parecen ansiosos por lanzar sus propias cruzadas verdes. Ritualmente pregonan que la tecnologa verde es la manera de mitigar la emisin de carbono. Jeff Bezos ha declarado que Amazon obtendr el 100 por cien de la energa que precisa de fuentes alternativas en 2030. Otros oligarcas tecnolgicos parecen prometer una economa libre de carbono en respuesta, al menos parcialmente, a la escalada de protestas de los trabajadores.

Otra bella ilusin: los gigantes tecnolgicos y los gigantes petroleros, de hecho, han decidido avanzar estrechamente asociados. Aparentemente, la idea de reverdecer no impide que Google, Amazon, Microsoft y otros saquen beneficios de su contribucin a que esos otros gigantes (Shell, ExxonMobil, Chevron, BP, etc.) puedan localizar emplazamientos mejores, ms baratos y ms eficientes para perforar y hacer fracking. Las grandes tecnolgicas pueden suministrarles aquello que ms precisan: espacios en la nube, inteligencia artificial, robtica e informacin geolgica y meteorolgica. Estas herramientas han sido especialmente tiles a la hora de explotar los yacimientos de petrleo de esquisto bituminoso de Canad y Estados Unidos. Refirindose en concreto a ExxonMobil, Bezos afirm que necesitamos ayudarlos en lugar de vilipendiarles. Lo que significa 50.000 barriles diarios ms de petrleo de esquisto solo para una de las empresas destructoras del clima.

Mientras los negocios de Google, Microsoft y Amazon van viento en popa, fluye el descontento de los trabajadores, que se manifiesta a travs de protestas y huelgas dirigidas no solo contra la hipocresa del clima sino contra otras colaboraciones con los cuerpos policiales, los organismos de seguridad de fronteras, las operaciones de inteligencia y, por supuesto, el Pentgono. Otra fantasa de las grandes empresas tecnolgicas es la captura y almacenamiento de carbono, un proyecto considerado muy problemtico tanto tcnica como econmicamente.

La obstinada realidad es que, para 2040, el mundo consumir un tercio ms de energa que en el presente, y que probablemente el 85 por ciento de esa energa proceder del gas, el petrleo y el carbn. El subsuelo encierra combustibles fsiles por valor de muchos billones de dlares. La lgica empresarial dicta que debe aprovecharse al mximo esa increble fuente de riqueza, con independencia de los objetivos verdes que puedan plantearse en Pars o en la COP de Madrid.

Al mismo tiempo, reputadas proyecciones econmicas indican que en 2014 China liderar la economa mundial, con un PIB de 50 billones de dlares, seguida de Estados Unidos, con 34 billones de dlares, y la India, con 28 millones. Presumiblemente, esas naciones dispondrn de ms riqueza que el resto del mundo en su conjunto. Y, lo que es ms sobrecogedor, las dos naciones en cabeza poseern ms riqueza (y controlarn ms recursos) que el total de lo que existe actualmente en el planeta. Qu implicaciones tendr este aterrador escenario para el consumo de energa? Y para la alteracin del clima? Y para la miseria social? Para la agricultura y la escasez de alimentos? Para las guerras por los recursos y el militarismo que se supone que es causa y efecto de dichas guerras? Pueden el Acuerdo de Pars, la COP de Madrid u otras cumbres que le sucedan o cualquier New Green Deal cambiar de forma sustancial la trayectoria de un sistema tan salvajemente insostenible?

Con la crisis climtica empeorando y ningn contrapoder efectivo en el horizonte, lo que necesitamos desesperadamente es un imaginario poltico completamente nuevo que logre finalmente liberar al mundo del dominio de las corporaciones transnacionales.

Notas:

(1) El planeta inhspito, Wallace-Wells, David, Debate, 2019.

(2) Leviatn climtico, Mann, Geoff y Joel Mainwright, editorial Biblioteca Nueva, 2018.

(3) Giants: The Global Power Elites, Phillips, Peter, Seven Stories, 2018.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/11/29/the-grand-illusion-2/

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo



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