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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2019

Fidel y su filosofa de la vida

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


() con la modesta filosofa que he dotado mi ms ntimas convicciones siento un profundo desprecio por todas las vanidades y ambiciones humanas. Todo el orgullo del mundo vale menos que un tomo de humildad cuando comprendemos que los hombres somos una desoladora nada

Desde la niez he escuchado el dicho de que cada hombre es un mundo, y se pudiera aadir que todos los hombres con sus diversidades forman el mundo. Diferencias fsicas, genticas, de sexo, tnicas, intelectuales, culturales, sociales, espirituales, temporales, circunstanciales, y otras, y otras, ponen su sello individual especial en cada ser humano y pueden determinar su destino durante su existencia. Todo estos o parte de estos factores constituyen parte inmanente de cada hombre o mujer independientemente de su edad.

En torno a la filosofa personal sobre la vida, que tiene su raz en el sentido de la vida de cada cual, sea trascendente o no para un colectivo humano, la sociedad de un pas e incluso para la humanidad entera, siempre se estar en condiciones para valorar en qu medida las influencias internas y propias de cada persona, as como las mltiples externas, han conformado cada personalidad para hacerla anodina o descollante.

En Cuba, la revolucin ha sido la obra ms acabada y trascendente del pueblo a lo largo de sus duras batallas en ms de 150 aos. Sus tres dirigentes mximos, Carlos Manuel de Cspedes, Jos Mart y Fidel Castro, condujeron los procesos revolucionarios en cada una de las pocas histricas como hitos integrantes de una sola revolucin que se propona objetivos comunes que adems de reflejar la continuidad en los propsitos o fines cardinales, implicaban saltos hacia la consecucin de metas superiores en cambios, realizaciones y alcances.

Entre estos lderes existi un sentido de la vida superior y una filosofa de sus vidas que se puede resumir en una rebelda expresada en una condicin unitaria de virtud y lucha. Asombran las coincidencias en el pensamiento de estos grandes hombres, los tres abogados, que fueron capaces de sacrificarse y sacrificarlo todo en aras de la patria. Y es que como dijera Mart cada hombre es en s el resumen de los tiempos, y el hijo de ellos.

Cspedes, Padre de la Patria, iniciador de la lucha independentistas el 10 de octubre de 1868 y primer presidente de la Repblica de Cuba en armas, expres en versos con solo 23 aos de edad: yo aspiraba a vencer por la victoria, / era la lucha para mi la gloria. sent la vida andar despacio, y buscar a mis alas quise espacio.

Ya declarada la contienda contra Espaa y librando una guerra desigual contra la potencia colonial, declaraba: ...Empero, nosotros, suceda lo que suceda, para todo tenemos preparados nuestros corazones y no desmayamos en la resolucin de vencer o morir en la lucha.

A pesar de la fe y la perseverancia en los fines de la revolucin, pero teniendo en cuenta los limitados recursos en hombres y armas frente a un enemigo superior, prevea con optimismo lo esencial: Nuestra lucha, como   todas las de su clase, ser larga. Y como lder de aquel movimiento libertador, confesaba a su esposa: porque son grandes luchas las escenas de la vida de un hombre como yo y que te basta conocer que en ellas van saliendo siempre vencedor el sentimiento de tu amor

Estuvo al frente de la Revolucin cubana y la repblica insurrecta desde el 10 de octubre de 1868 hasta el 27 de octubre de 1873, en que fue destituido por la Cmara, y, por lo tanto, durante 5 aos y 18 das. Permaneci en los campos de Cuba hasta que libr su ltimo combate en San Lorenzo, Sierra Maestra, solitario pero disparando su revlver contra una tropa espaola superior que lo conminaba a rendirse aquel da aciago del 27 de febrero de 1874, justo 5 meses y 3 das despus de que fuera separado de la presidencia.

Su grandeza se sintetiza en esta frase: Yo siempre lucho frente con el destino.

Mart fue el lder seguidor de Cspedes, que trat de unir a Mximo Gmez, Antonio Maceo y a todos los combatientes de la anterior guerra de los diez aos junto a nuevas generaciones, mediante la organizacin del Partido Revolucionario Cubano, del que fue su Delegado dirigente, proclamado en abril de 1892 y fundado para congregar todos los elementos tiles a la salvacin de Cuba y Puerto Rico. Al frente de esa organizacin pudo desatar la nueva guerra independentista el 24 de febrero de 1895.

La esencia de la filosofa de su vida se sintetiza en estas ideas: Lucha es la vida, y no hay que rehuirla. La vida del combate es mi vida. la lucha en que se cobra fama necesita del combate diario y del estmulo, no es vergonzoso caer vencido en la liza de hoy, cuando esto aviva la inteligencia, exalta el nimo, y lleva a vencer con ms brillo en el combate de maana.

Su visin internacionalista y su vocacin de servicio a su patria y a otros pueblos, se reflejan en estas ideas:

Vivir humilde, trabajar mucho, engrandecer Amrica, estudiar sus fuerzas y revelrselas, pagar a los pueblos el bien que me hacen: este es mi oficio. Nada me abatir, nadie me lo impedir [...].

Pero cuando se est dispuesto a morir, se piensa poco en la muerte, ni en la propia ni en la ajena. Con el dolor y la sangre, lo mismo que los hombres, nacen los pueblos.

Dgame sincero, y hombre que vive o muere de su idea, y que cuando la ve por lo alto puede mover un pueblo

Morir no es descanso. No hay descanso hasta que toda la tarea no est cumplida, y el mundo puro hallado

Al arribar a la tierra cubana para incorporarse a la guerra junto al General Gmez, el 11 de abril de 1895, hubo de escribir: Ahora soy hombre, ahora tiene sentido y luz la vida.

Muri en combate con el grado de Mayor General, el 19 de mayo de 1895, da en que libr su primer y ltimo combate en la guerra que haba organizado y desatado con el fin de Cuba alcanzase su independencia definitiva.

Fidel fue el heredero conspicuo de Cspedes y Mart y de la rebelda en los tiempos en que imperaba una dictadura que asalt el poder el 10 de marzo de 1952. Ese mismo ao acus ante los tribunales al dictador por todos los delitos que implicaba aquel acto contrario a la Constitucin de la Repblica. Por supuesto, que el tribunal actu como cmplice del rgimen y no dio curso a la denuncia irrebatible. Por eso Fidel se dedic en forma inmediata a organizar la lucha armada, que tuvo su concrecin el 26 de julio de 1953 en los ataques al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Cspedes de Bayamo, el 26 de julio de 1953. Por ese acto de rebelin sufri prisin. Tras el indulto pas a Mjico a organizar la expedicin que sali con 82 hombres en el yate Granma el 25 de noviembre de 1956 y desembarc en Cuba el 2 de diciembre.

En la lucha que libr en la Sierra Maestra hasta la victoria de la revolucin el 1 de enero de 1959, reflej su filosofa de vida en un carta memorable del 30 de agosto de 1958: () con la modesta filosofa que he dotado mi ms ntimas convicciones siento un profundo desprecio por todas las vanidades y ambiciones humanas. Todo el orgullo del mundo vale menos que un tomo de humildad cuando comprendemos que los hombres somos una desoladora nada.

Me preocupa solo la forma en que cada cual cumpla con su deber () Y cuando otros entiendan su deber de modo distinto al que mi conciencia me indique que es el mo, cuando est seguro de que mis actos estn limpios de todo innoble propsito, me tiene sin cuidado lo que ello implique, porque en definitiva esa es mi vocacin y mi destino: luchar.

Fue siempre fiel a la idea martiana de que todas las glorias del mundo caben en un grano de maz.

Al igual que Cspedes y Mart, rebeldes cada uno en sus pocas, Fidel tuvo esa cualidad y accin de lucha en grado sumo que se manifest tanto en lo personal, lo nacional y lo internacional, entendida esta como esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil, para subsistir o para alcanzar algn objetivo, en estos casos nobles. Esa concepcin de lucha se concatena tambin con el objetivo de convertir en realidad los sueos, en que se requiere la perseverancia en ser fiel a los mismos y combatir por ellos incluso hasta los que parezcan o sean imposibles.

En el discurso del 26 de julio de 1978, en Santiago, con motivo del aniversario del asalto al Moncada, se refiri al concepto de la lucha en su sentido universal: "Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no ser nunca suficientemente capaz de luchar por s mismo".

En la lucha ms trascendente de Fidel frente al imperio norteamericano, existen muchos episodios que formaron parte de su verdadero destino, como lo vaticinara en carta en la Sierra Maestra contemplando el atroz bombardeo a los campesinos con bombas yankis, pero indudablemente un momento crucial fue la lucha frente a la pretensin del gobierno de Bush de extender su guerra a decenas de pases. En la proclama en la Tribuna Antimperialista, justo delante de la Oficina de Intereses de EEUU, en La Habana, el 14 de mayo de 2004 al concluir una multitudinaria manifestacin, desafi al presidente Bush.

"Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte est echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: Salve, Csar, los que van a morir te saludan. Slo lamento que no podra siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estara a miles de kilmetros de distancia, y yo estar en la primera lnea para morir combatiendo en defensa de mi patria".

Otro hito fue durante su discurso ante el Parlamento de Sudfrica, expres:

He cumplido mi tarea. Acabo de exponerles todo lo que a 10 mil metros de altura me ha pasado por la mente. No me pregunten por soluciones. No soy profeta. Solo s que de las grandes crisis han surgido siempre las grandes soluciones.

Confo en la inteligencia de los pueblos y los hombres. Confo en la necesidad de que la humanidad sobreviva. Confo en que ustedes, distinguidos y pacientes miembros de este Parlamento, mediten sobre el tema. Confo en que comprendan que no es cuestin de ideologas, de razas, de colores, de ingresos personales, de categoras sociales, es para todos los que navegamos en un mismo barco, una cuestin de vida o muerte. Seamos, por tanto, ms generosos, ms solidarios, ms humanos.

Y en sus discursos ante las Naciones Unidas y la Cumbre del Movimiento de los Pases no Alineados, estn contenidas estas ideas en que la LUCHA es un componente esencial de los sueos y de las realidades posibles a construir por toda la humanidad.

Cualquiera comprende que el objetivo fundamental de las Naciones Unidas, en el siglo apremiante que comienza, es el de salvar al mundo no slo de la guerra sino tambin del subdesarrollo, el hambre, las enfermedades, la pobreza y la destruccin de los medios naturales indispensables para la existencia humana. Y debe hacerlo con premura antes de que sea demasiado tarde!

El sueo de alcanzar normas verdaderamente justas y racionales que rijan los destinos humanos, a muchos les parece imposible. Nuestra conviccin es que la lucha por lo imposible debe ser el lema de esta institucin que hoy nos rene!

En la Cumbre del Movimiento de Pases no Alineados celebrada en Durban, Sudfrica, expres:

Muchas cosas tienen que cesar, y para ello primero que nada tienen que cesar entre nosotros la desunin, las guerras tnicas y los conflictos entre nuestros pueblos, llamados a luchar por su desarrollo y el derecho a sobrevivir y ocupar un lugar digno en el mundo de maana.

Y algn da no nos separarn orgenes tnicos, ni chovinismos nacionales ni fronteras, ni ros ni mares, ni ocanos ni distancias. Seremos, por encima de todo, seres humanos llamados a vivir inevitablemente en un mundo globalizado, pero verdaderamente justo, solidario y pacfico.

Ese da hay que ganarlo luchando

En conclusin, el verdadero destino de Fidel fue la lucha concebida incluso contra lo imposible, a nivel personal, nacional e internacional. Su sentido de la vida o la filosofa de su existencia, soando y transformando las realidades sociales, dej su siembra en todas partes. Por eso fue consecuente incluso al dejar una herencia filosfica para su pueblo antes de partir hacia su siemprevida, aquel 25 de noviembre de 2016, solicitando que no se le erigieran monumentos, ni se diera su nombre a instituciones, calles o avenidas.

Bastara que su pueblo asociara su nombre en forma sinttica como el ttulo de mi libro Fidel Castro: la vida del combate y la virtud, al dejar a los cubanos un legado invaluable, ya que en vida, y quizs en su sobrevida, su misin, su vocacin y su destino era luchar. Y porque, como expresara un da, todo el orgullo del mundo vale menos que un tomo de humildad cuando comprendemos que los hombres somos una desoladora nada.

Sus cenizas sepultadas en una enorme piedra en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, darn luz e inmortalidad a su obra ie deas, que sern siempre acicate para nuevas o renovadas luchas de hombres y pueblos en procura de un mundo mejor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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