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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2006

Guerra de clases a vida y muerte: El trasfondo ideolgico de los "neoconservativos" de la actual administracin Bush

Jutta Schmitt
Rebelin


Desde el Crculo Bolivariano de Estudios "El Momoy" informamos, que hemos seguido realizando nuestras sesiones de estudios y discusin a lo largo del ao 2005, pero por razones ajenas a nuestra voluntad no nos fue posible hacer los resumenes en forma de nuestros acostumbrados Protocolos del Momoy. A partir de enero 2006 estamos retomando la redaccin de los protocolos, y mediante la publicacin en internet los estamos poniendo a disposicin de todos, empezando con el resumen de la sesin del domingo, 22 de enero.

La sesin del 22 de enero se centr en el tema de la programacin y manipulacin mental de la poblacin mundial por parte de la elite global y sus medios de difusin masivos, a raz de la noticia del da, el resurgimiento repentino de los "mensajes" de Osama bin Laden, figura convertida en mito al mejor estilo Orwelliano, cuyo personaje de "Emmanuel Goldstein" en la distopia "1984" demuestra similitudes sorprendientes con Bin Laden, quien siempre sirve a los intereses de la administracin Bush en su empeo de imponer y consolidar un orden social totalitario, es decir, de control y subordinacin absoluta -- lo que ellos llaman "full spectrum dominance".

A efectos de comprender la ideologa subyacente a la poltica tanto domstica como exterior del gobierno de los EE.UU., que requiere un alto grado de manipulacin abierta para ser aplicable sin mayor resistencia y que es calificable de fascista, hemos tratado de indagar en el pensamiento poltico de aquellos filsofos y pensadores, que constituyen el soporte ideolgico de los llamados "neoconservativos", que en este momento ocupan la Casa Blanca y siguen las lneas trazadas en su Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamricano, en perfecta concordancia con los intereses del complejo militar postindustrial y energtico estadounidense. Las indagaciones las hemos hecho, entre otros propsitos, para poder analizar y medir, si realmente estamos a la altura terica de nuestro adversario de clase, o si acaso lo superamos, cuando desde Venezuela y otros pases de Amrica Latina estamos proclamando el "Socialismo del Siglo XXI", que hasta ahora no ha dejado de ser una colorida mezcla de b uenas ideas y serias propuestas, pero carecientes de estrictez terica.

Hemos descubierto pues, que los conceptos del alemn Carl Schmitt, filsofo poltico y jurista de estado, quien muri en 1985, racista y notorio apologeta del rgimen nazi, parecen ser determinantes en la cosmovisin de los "neoconservativos" que actualmente conforman la administracin Bush. Es especficamente su concepto de "lo poltico", que nos ha llamado poderosamente la atencin, en cuanto que segn Schmitt, la poltica es el mbito de la diferenciacin entre lo bueno y lo malo, el amigo y el enemigo, siendo este ltimo siempre entendido como "enemigo pblico". Ms detalladamente y como dice Schmitt, el soberano -- preferiblemente una sola persona en cuya figura se refleje la "voluntad general" -- no slo est encargado de establecer y conservar el orden poltico interno, sino y cuando ste peligra, declarar "enemigo absoluto" a cualquier adversario, en funcin de asegurar la estabilidad y continuidad del orden poltico interno. Adems, Schmitt considera que en funcin d e poder erradicar exitosamente al enemigo, es perfectamente legtimo de eliminar los lmites que pueda constituir el orden jurdico-legal para tal efecto.

Hemos observado, que en sta definicin de lo poltico segn Carl Schmitt, yace la concepcin y la tcnica manipulativa del "chivo expiatorio", en cuanto que ste siempre surge o ms bien est siendo "invocado" por la clase dominante en momentos crticos que amenazan su existencia, para poder asegurar la continuidad del estatus quo al desviar la atencin de las clases oprimidas del problema real, y dirigirla hacia un declarado "enemigo pblico", artificialmente construido.

Salta a la vista, que sta concepcin del "enemigo pblico" o "chivo expiatorio", aplicada por el rgimen nazi en contra de los judos y de sus enemigos polticos, coincide completamente con la de la actual administracin Bush en su proclama de la guerra total e infinita en contra del "terrorismo internacional", nuevo enemigo pblico y chivo expiatorio, sta vez con cara primordialmente rabe-musulmn, pero que incluye de igual manera los adversarios polticos del gobierno estadounidense, a nivel interno e internacional.

Igualmente nos ha llamado la atencin el esquema, segn se procede a "identificar" y proclamar un enemigo: En el caso de la Alemania de Hitler fue el Reichtagsbrand (quema del edificio del parlamento) de 1933, perpetrado por los nazis y atribuido al partido comunista alemn, a raz de lo cual se proclam el estado de emergencia "para la proteccin de la poblacin y del Estado", el mismo que sirvi como plataforma para consolidar la dictadura nazi. En el caso de la Norteamrica de Bush fue el 11 de Septiembre, planificado, coordinado y ejecutado desde las propias altas esferas polticas y militares, en conjunto con agencias de inteligencia, atribuido a "Al-Quaeda" y Osama bin Laden, y proporcionando as la necesaria justificacin para la demolicin de los derechos civiles a nivel interno mediante los "Patriot Act" I y II, y el atropello del derecho internacional a nivel externo mediante la "Doctrina Bush" de la guerra preventiva; todo en funcin de velar por los "intereses de seguridad" del gobierno estadounidense y proyectar su poder alrededor del planeta en todos los mbitos.

Hemos constatado, que el famoso enunciado de George W. Bush, de que su administracin procedera a "fumigar" los "terroristas" en cualquiera de los "huecos" donde siempre se encuentren, coincide plenamente con la nocin de Carl Schmitt de que los mbitos ejecutivo, legislativo y judicativo se fusionan en la persona del fuehrer (llmese Hitler o Bush), quien "en momentos de alto peligro crea e imparte la ley y as la proteje del peor abuso" (nuestro nfasis). Quiere decir, segn Schmitt, que el autntico fuehrer siempre es, al mismo tiempo, juez. En este sentido, Schmitt considera que del propio liderazgo poltico emana el autntico liderazgo judicial. En un artculo de 1934, titulado "El fuehrer proteje la ley", Schmitt asevera lo siguiente:

"Aqul quin puede ver, en su totalidad, el contexto inmenso de nuestra situacin poltica, comprender las exhortaciones y advertencias del fuehrer y se armar para la gigantsca batalla espiritual, la cual nos convoca a defender nuestro legtimo derecho."

Hemos coincidido en que ste "legtimo derecho", que en el caso de la Alemania nazi fue entendido como la expansin del espacio geogrfico para garantizarle a la "raza aria" (y al capital alemn) su "adecuado" espacio vital, hoy da consiste en la sumisin del planeta entero bajo los intereses exclusivos de la Norteamrica corporativa. Tambin hemos recordado en este contexto el llamado a la "batalla de las ideas" como parte intrnseca de la doctrina de seguridad nacional estadounidense, el cual se ha expresado, entre otras cosas, en la proclama del "choque de civilizaciones" (Samuel Huntington), que engrana ntidamente con la nocin Schmittiana del "enemigo total".

El pensamiento de Schmitt fue infludo, entre otros, por filsofos como Thomas Hobbes con su nocin de la concentracin absoluta del poder en manos de un super-estado o "Leviatn", Niccol Machiavelli con sus reflexiones sobre la lgica del poder y su empleo astuto por los gobernantes, y Vilfredo Pareto con su nocin del retorno eterno de las lites.

Adems nos hemos conseguido con que otro pilar ideolgico de los neoconservativos lo constituye el pensamiento de un adepto y protegido del propio Schmitt, el filsofo alemn-americano Leo Strauss (1899-1973), a su vez influido por Thomas Hobbes, Friedrich Nietsche y Martin Heidegger, pero tambin por los "clsicos" como Platn y Aristteles.

Hemos encontrado, que el intrigante y revelador pensamiento poltico de Leo Strauss se caracteriza, de manera sintetizada, por su afirmacin incondicional de un orden social totalitario, precedido por una especie de filsofos-gobernantes tipo Politeia de Platn, quienes retienen y ocultan el conocimiento de la verdad ante las "masas ordinarias" mediante la disseminacin de mitos, tanto polticos como religiosos, en funcin de mantenerlas en una sumisin ignorante.

En este sentido, Leo Strauss considera la filosofa en s una cosa sumamente peligrosa, ya que sta suele cuestionar la moral reinante y as sacudir los fundamentos del orden social, cosa que no la pueden digerir las masas ignorantes, cuyas mentes mediocres, segn Strauss, son fcilmente confundibles e incapaces de asumir, de manera razonable, las consecuencias del conocimiento filosfico. De ah que Strauss introduce su concepto central, que es el denominado "texto straussiano" - un ensayo filosfico escrito de manera tal, que el lector comn y corriente pueda entender alguna cosa, mientras que slo el lector ilustrado - los pocos a quienes est dirigido el texto en realidad -, entender su verdadero significado e implicaciones. Por considerar que la filosofa tiende a sembrar el nihilismo en las mentes mediocres de las masas, Strauss aboga por no exponerlas a tales peligros, por lo cual tambin afirma el hecho de que a travs de la historia, las autoridades polticas hayan sido empeados en silenciar a determinados filsofos, como fue por ejemplo el famoso caso de Scrates. En otras palabras, Strauss afirma abiertamente la censura.

Hemos coincidido en que Strauss es un ejemplo inslito para demostrar, cun importante es el pensamiento filosfico, sobre todo cuando ste se convierte en un arma ideolgico en contra del adversario de clase, que, en el caso del ultra-elitista Strauss, son las clases oprimidas y trabajadoras, cuyas "mentes mediocres" deben permanecer en eterna ignorancia. Ante esta actitud elitista, tan radical, abierta y categricamente exclusiva, hemos podido apreciar an ms la inmensa magnitud del problema que nos aqueja aqu en Venezuela y en Amrica Latina, de la falta de una conciencia de clase igualmente radical y clara por parte de las clases oprimidas, la formacin de la cual es, en nuestro criterio, conditio sine qua non para evitar que las clases dominantes nos siguen engaando una y otra vez con su "dialogo" y "reconciliacin" entre las clases sociales en juego.

Hemos podido conocer, que Strauss estaba convencido, de que los pensadores y filsofos del pasado en efecto redactaron "textos straussianos", es decir, textos redactados en cdigos comprensibles slo por las lites, en un espejismo de sus respectivas sociedades de clase en sus niveles econmico, poltico y cultural, consistentes en propietarios y trabajadores, gobernantes y gobernados, y creadores y audiencias. El crimen cometido por la filosofa poltica moderna segn Strauss, es haber querido abolir la rgida distincin entre clases en nombre de la libertad, lo que condujo a una igualacin o "bolchevizacin" de la mente con consecuencias catastrficas - lo que Strauss llama el "nihilismo liberal" o la prdida de una moral y un sistema de valores, preferiblemente basado en la religin, que respete fielmente la rgida distincin de clases sociales.

Siendo un atesta quien consideraba la religin judeo-cristiana un fraude, Strauss fue al mismo tiempo un ferz defensor de la misma por considerarla una gran necesidad para la gente ordinaria, para mantenerla entretenida y lejos de la filosofa. Para Strauss bastaba que un reducido grupo de personas pertenecientes a la lite tuvieran el conocimiento detallado de la verdad, mientras que a las masas se le enseara lo justamente necesario para que pudieran cumplir con sus funciones en el sistema, y ms absolutamente nada.

Para Strauss, el pensador central en la historia de la filosofa, quien marc el punto de no retorno en el camino hacia la degeneracin de la filosofa clsica en filosofa poltica moderna, es Machiavelo, al haber cometido el gran pecado de abiertamente romper los mitos y revelar la nuda y cruda verdad ante los ojos de todos.

Hemos encontrado, que entre los discpulos, seguidores y protegidos de Strauss figuran el secretario de defensa Donald Rumsfeld, el ex subsecretario de defensa y actual presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz; el vicepresidente Dick Cheney; el Fiscal General de los EE.UU., John Ashcroft; luego Clarence Thomas, juez de la Corte Suprema; el editor del Weekly Standard y comentarista poltico de Fox News Channel, William Kristol; adems de personajes como Gary Schmitt, co-fundador, presidente y director del Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamricano; Irving Kristol, Michael Ledeen y Jeane Kirkpatrick del American Enterprise Institute (la ltima tambin ex-asesora de poltica exterior de Ronald Reagan y ex embajadora de los EE.UU. ante la ONU); los autores Francis Fukuyama y Samuel Huntington, y el ex editor de la revista mensual "Comentario" del Comit de Judos Americanos, Norman Podhoretz, entre otros.

Ante semejante panorama, nos hemos hecho las siguientes preguntas: Estamos, en nuestro planteamiento del Socialismo del siglo XXI, realmente tomando en cuenta el gigantsco reto que nos presenta el adversario en el plano terico-filosfico? Estamos conscientes de que lo que estamos enfrentando es la ideologa del fascismo mundial, y que de pronto no basten las enseanzas religiosas y apelaciones ticas ante una lite mundial que no va a hesitar a borrarnos de la faz de la tierra como su verdadero enemigo de clase? Lo tenemos claro de verdad, qu es lo que implica plantear el socialismo, es decir la negacin cientfica y filosfica, prxica y terica del capitalismo y fascismo?

Las interrogantes tienen tanto ms peso al considerar, que seguidamente una compaera dirigi nuestra atencin a un folleto que ltimamente ha estado circulando en diferentes niveles de las instituciones educacionales del Estado, editado y distribuido por el propio Ministerio de Educacin, consistente en una especie de "gua moral secular" en sustitucin o por lo menos complementacin de la tradicional moral religiosa, titulado "El Camino a la Felicidad". Al indagar un poco en el asunto, nos hemos dado cuenta, que este "nuevo" "cdigo moral" tiene nada que ver en absoluto con ningn planteamiento serio y responsable de un posible Socialismo del Siglo XXI que vaya ms all de las meras y vacas apelaciones ticas, y adems emana de la notoriamente conocida Iglesia de la Cienciologa, por lo que estamos sospechando que aqu se trata de una infiltracin ideolgica dirigida en contra del autntico pensamiento revolucionario y socialista, por lo que hemos acordado retomar y profun dizar este tema en nuestra prxima reunin.

Jutta Schmitt www.vheadline.com.



 



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