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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2006

Reconciliar a Marx con Bakunin

Andrs Herrero
Rebelin


Vivimos en la civilizacin de la posesin y la desigualdad, y no de la libertad, la democracia y los derechos humanos, que son solo eslganes publicitarios del sistema.

La vida bajo el capitalismo se reduce a la economa. Lo que se vote es irrelevante. Lo que cuenta es tener o no. Cuanto cuesta vivir, cuanto comprar una vivienda, cuanto alimentarse, curarse o morir. Todos llevamos una etiqueta con el precio puesto. Si la mujer ha logrado equipararse al varn, ha sido entre otras cosas, porque al capital le pareci rentable emanciparla de los fogones y tareas domsticas, para ponerla a trabajar para l en fbricas y oficinas. Los derechos en el capitalismo se adquieren con dinero. La diferencia entre un jeque y un moro de patera, la establece el pozo de petrleo y la cuenta corriente.

La esencia del capitalismo es el lucro, conocido tambin por el nombre menos fino, de rapia.

Sin ningn gnero de duda, la propiedad privada es el primer mal, el pecado original de la humanidad. Marx tena toda la razn cuando reivindic la propiedad colectiva de los medios de produccin para evitar la explotacin del hombre por el hombre, pero se equivoc en el procedimiento elegido.

Porque el poder resulta tan nefasto como la propiedad privada.

El poder implica por definicin desigualdad, y no puede ser por tanto un medio vlido para conseguir igualdad. La economa planificada y la direccin desde arriba constituyen un grave error. No se trata de conquistar y ocupar el poder, sino de desmontarlo. El culto al cargo desemboca en el culto a la personalidad. Tan parsita resulta la casta burocrtica como la clase capitalista. De hecho, ambas son perfectamente intercambiables, como todos hemos visto con la privatizacin de los regmenes comunistas, cuando los jerarcas del aparato, se reconvirtieron de la noche a la maana, en multimillonarios.

Los mismos perros con distintos collares, que todo cambie para que todo siga igual. El poder constituye el caldo de cultivo idneo, para que medren tipos habilidosos, hechos de esa pasta especial, mezcla de ambicin, codicia, falta de escrpulos y oportunismo.

El problema radica en la naturaleza humana, y por eso, cualquier sistema que conceda atribuciones y poder a unos seres humanos sobre otros, estar condenado de antemano al fracaso.

Dar igual que la lite sea familiar, proletaria, tnica, cientfica, religiosa, militar, de partido, de origen divino, de sabios, de magnates o de cocineros. Las jerarquas y desigualdades de poder entre humanos, son y seguirn siendo la fuente de todos los privilegios y abusos.

Por eso, concentrar los esfuerzos en eliminar la propiedad privada, sin intentar acabar simultneamente con el poder - los dos males que corroen al hombre y a la sociedad -, supone quedarse a mitad del camino.

Ese es el punto en el que ambos revolucionarios, Marx y Bakunin no se pusieron de acuerdo, y en el que ahora deben confluir, reconciliando el rigor alemn, con la independencia eslava.

Solo de esa manera el anarquismo podr superar las debilidades y contradicciones irresolubles que lo lastran desde su origen:

Cmo vencer al poder sin poder?

Cmo enfrentarse a las fuerzas combinadas del capitalismo y del estado, sin una organizacin slida, que posea una direccin, una estrategia y unos objetivos bien definidos?

Por temor a contaminarse no puede uno quedarse en la inaccin. El mtodo asambleario no ha resultado ser adecuado para la toma de decisiones que exigen rapidez, y en la prctica, se ha revelado tan ineficaz para cambiar el curso de los acontecimientos, como las bombas, atentados y sabotajes con que debut en su da el anarquismo, y que hoy da son ya historia. La atomizacin y la dispersin, no han sido tampoco armas que hayan favorecido precisamente la necesaria coordinacin de esfuerzos. Cualquier ejrcito provisto de un mando nico y centralizado, aplastar sin esfuerzo a las partidas rebeldes que se le opongan.

Hace falta algo que sea ms consistente. Solo con la conciencia limpia no se triunfa. Una izquierda sin organizacin, no es izquierda. Las cosas van por otro lado.

Transformar la sociedad requiere:

Una toma generalizada de conciencia por parte de la ciudadana, cuanto ms amplia, mejor.

Que coincidan los intereses de la mayora con la direccin del cambio.

Articular, dinamizar e impulsar ste.

Los avances en el primer punto resultan muy lentos, debido al adoctrinamiento recibido desde la infancia por parte del sistema educativo, reforzado por el lavado de cerebro al que los medios de comunicacin, monopolizados por el capital, nos somete continuamente.

Pero el segundo apartado es el que quiz resulta ms conflictivo a nivel personal, porque aunque pensemos de izquierda, vivimos de derecha, y como bien seal Marx, no se vive como se piensa, sino que se piensa como se vive, lo que es exactamente lo contrario. La ideologa sucumbe ante el negocio. Todos tenemos algo que perder, y el consumo, el bienestar material y la comodidad, minan la voluntad colectiva. El voluntarismo y las buenas intenciones, lo nico que hacen es que nos sintamos mejor con nosotros mismos, sin cambiar nada.

El ltimo aspecto es el que exige un compromiso ms serio. Pasar del campo de las declaraciones al terreno de los hechos, significa:

1. Dar la batalla de las ideas, elaborando una alternativa ideolgica, viable y clara para todos.

2. Involucrarse en el terreno econmico, impulsando proyectos alternativos y cooperativos en todos los campos productivos: agrcola, industrial, comercial, cientfico, artstico, cultural, etc.

3. Entrar en el escenario poltico, por medio de un movimiento participativo de nuevo cuo, extendido a escala global.

Para ser eficaces, los tres frentes deben actuar al unsono, contando con la reaccin violenta del sistema y preparados para ella, porque un imperio dispuesto a utilizar bombas atmicas para mantener su hegemona, no se va a quedar cruzado de brazos ante semejante desafo.

El gran problema sigue siendo construir organizaciones de base, igualitarias, democrticas y no jerrquicas, que logren ser eficaces sin autoritarismo, sabiendo conciliar los liderazgos naturales con la ausencia de prerrogativas. Un modelo en el que nadie ostente ms derechos que nadie, con independencia de su capacidad de decisin, y en el que los puestos - que no cargos - respondan a tareas especializadas, sin conllevar estatus, prebendas y atribuciones sobre los dems.

Organizaciones con responsabilidad compartida, basadas en el respeto absoluto a la mayora, y no en la sumisin de sta a la voluntad de quienes desempean labores directivas. Organizaciones e instituciones en las que los nombramientos se efecten desde abajo y no desde la cpula, con una forma cooperativa de funcionar; algo que en los miles de aos que nuestra especie lleva rodando sobre la Tierra, todava no ha aprendido a hacer.

Bakunin, en Dios y el Estado, hace unas interesantes reflexiones al respecto:

"Una academia cientfica, incluso la de los hombres ms ilustres, acabara indefectiblemente por corromperse moral e intelectualmente. Esta es la historia de todas las academias. El mayor genio cientfico, desde el momento en que se convierte en acadmico, en sabio oficial, patentado, pierde su espontaneidad, su atrevimiento; sin duda gana en cortesa y sabidura utilitaria y prctica, lo que pierde en potencia de pensamiento, porque toda posicin privilegiada mata el espritu y el corazn de los hombres.

Cuando se trata de zapatos, prefiero la autoridad del zapatero; si se trata de una casa, de un canal o de un ferrocarril, consulto la del arquitecto o la del ingeniero. Pero no dejo que se impongan a m ni el zapatero, ni el arquitecto ni el sabio.

Les escucho libremente y con todo el respeto que merecen su inteligencia, su carcter y su saber, pero me reservo el derecho incuestionable de crtica y de control. No me contento con consultar a una sola autoridad especialista, consulto varias; comparo sus opiniones, y elijo la que me parece ms justa.

Pero no reconozco autoridad infalible, ni aun en cuestiones especiales; por consiguiente, no obstante el respeto que pueda tener hacia la honestidad y la sinceridad de tal o cual individuo, no tengo fe absoluta en nadie.

Una fe semejante sera fatal a mi razn, la libertad y al xito de mis empresas; me transformara inmediatamente en un esclavo estpido y en un instrumento de la voluntad y de los intereses ajenos. Si me inclino ante la autoridad de los especialistas, y me declaro dispuesto a seguir, en una cierta medida, durante todo el tiempo que me parezca necesario sus indicaciones y an su direccin, es porque esa autoridad no me ha sido impuesta por nadie.

La ms grande inteligencia no podra abarcarlo todo. De donde resulta para la ciencia tanto como para la industria, la necesidad de la divisin y de la asociacin del trabajo. Yo recibo y doy, tal es la vida humana. Cada cual es dirigente y dirigido a la vez. Por tanto no hay autoridad fija y constante, sino un cambio continuo de autoridad y de subordinacin mutuas, pasajeras y sobre todo voluntarias.

Aceptamos todas las autoridades naturales y todas las influencias de hecho, pero ninguna de derecho, porque toda autoridad o toda influencia de derecho, y como tal oficialmente impuesta, se convierte pronto en una opresin y en una mentira, que nos conduce indefectiblemente, a la esclavitud y el absurdo".

La especializacin del tipo que sea, no tiene porque reportar ventajas a nadie. Cualquier jerarqua de talentos ha de ser abolida. Ninguna profesin tiene porque ser considerada superior a otra, ni remunerada ms que ella: el mdico ms que el albail, el agricultor ms que el maestro, el juez ms que el minero (los que se asusten con esta clase de razonamientos, deberan recordar que nuestra sociedad paga mejor a futbolistas, cantantes o estrellas de cine, que a cirujanos e investigadores, y ve absolutamente normal que se recompense ms el entretenimiento que la salud).

En una sociedad un poco ms sana, organizada en comunidades de dimensin humana, y construida desde abajo, solo debera haber lmites a lo que una persona puede ganar, no a lo que puede hacer. El ser humano, tendra que dedicar menos de la mitad de la jornada actual a tareas especializadas, ya que las no especializadas seran asumidas por todos sin excepcin. Las diferencias salariales, caso de permitirse, seran mnimas. El estmulo provendra de desempear la labor que a uno le gusta, en las condiciones adecuadas, gozando de reconocimiento ajeno. Sera la propia comunidad, por poner un ejemplo, la que debera decidir quien merece ocupar una vivienda, y sera tambin ella la encargada de resolver los conflictos que se suscitasen en su seno. Rebelin, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=19926, mostr cual podra ser el camino para la toma correcta de decisiones colectivas.

Nada de esto es imposible: los que piensen que stos son planteamientos excesivamente utpicos e irrealizables, tendran que comprender que no nada hay ms inviable e insostenible que la actual sociedad.

Pero mientras el ser humano no aprenda a compartir personas y bienes, seguir estando en la edad de piedra, y por ms sofisticados que sean sus juguetes tecnolgicos, no conseguir vivir en paz consigo mismo ni con los dems.



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