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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2019

Peor de lo esperado

Ferran Puig Vilar
mientras tanto


Nota de edicin: Publicamos a continuacin la "introduccin" de una serie de entradas del blog Usted no se lo cree dedicadas a analizar los motivos de que la progresin de la crisis climtica sea mucho ms rpida de lo previsto en multitud de textos cientficos (en particular del IPCC), de modo que la realidad acaba revelndose sistemticamente "peor de lo esperado". Puede consultarse la serie, todava incompleta y en fase de publicacin por entregas, en Usted no se lo cree.

* * *

La ciencia aparece como lo que de verdad es / no como gloria nuestra ni como absoluta jactancia / Sino como sucedneo y an como muleta / Para nuestra invalidez. (William Wordsworth, 1853) [1]

 

Inici mi viaje intelectual climtico a mitad de los aos 2000, de una forma un tanto casual. A finales de esa dcada decid dedicar el resto de mi vida a esta cuestin, que pronto percib de gravedad existencial, aunque por entonces todava pareca manejable. Profundic en las ciencias del clima y tambin en su negacionismo. Comenc mi actividad climtica hace ahora diez aos.

Al poco tiempo de comenzar me fue sorprendiendo comprobar cmo, a igualdad de circunstancias, los sucesivos informes de evaluacin del IPCC [2] iban mostrando perspectivas cada vez ms lgubres y amenazantes, coincidentes con las que los climatlogos (y conexos) con los que comenc a contactar me referan en privado, pero que nunca llegaban a evidenciar en pblico.

[Excurso contextual: el primer informe del IPCC, abreviadamente FAR (First Assessment Report), apareci en 1990; el segundo (SAR) en 1995; el tercero (TAR) en 2001; el cuarto en 2007 (llamados a partir de entonces AR, AR4); y el quinto (AR5) en 2013. Entretanto el IPCC emite informes parciales, siendo los ms recientes el titulado Global Warming of 1.5 C (SR15), de octubre de 2018, y mucho ms recientes los que analizan la influencia y el impacto de los usos de la tierra (Special Report on Climate Change and Land, SRCCL) de agosto de 2019 y el papel y el impacto en los ocanos y la criosfera, titulado (Special Report on the Ocean and Cryosphere in a Changing Climate, SROCC), previsto para finales de esta misma semana. El prximo informe general est programado para 2021-2022.]

Esta dinmica se ha ido evidenciando con mayor agudeza por lo menos a partir del AR4, siendo muy evidente en el AR5 y ms recientemente en los informes parciales. Entretanto, informes de organismos paralelos equivalentes tales como el IPBES [3] 2019 mantienen, como veremos, la misma tendencia.

Ya en 2006 comenz a aflorar en la literatura formal cierta preocupacin en relacin al tercer informe, preguntndose algunos si la comunidad cientfica no estara subestimando el peligro del cambio climtico [4]. Ocurri de nuevo en 2009, todava tmidamente, respecto al 4. informe, si bien el fenmeno se atribua casi en exclusiva a la influencia de unos pocos condicionamientos polticos presentes en las estructuras del IPCC [5].

Pero algo comenz a cambiar cuando, en abril de 2009, Nature titul en portada: The Climate Crunch. A burden beyond bearing (algo as como una carga superior a lo soportable), titulaba su artculo uno de los editores de esta publicacin, la de mayor impacto en el circuito cientfico junto a Science y PNAS [6]:

El problema climtico puede ser incluso peor de lo que usted cree [...] [existe] evidencia de que el mantenimiento del dixido de carbono por debajo de los niveles peligrosos es ms difcil que lo que se crea hasta ahora. [7] [nfasis aadido]

En una revista cientfica, ese usted iba dirigido, cmo no, a su comunidad.

Malte Meinshausen, del instituto alemn Potsdam Institute for Climate Impact Research, espet al cronista:

Para efectuar un aterrizaje suave nuestras opciones estn esencialmente exhaustas.

Naturalmente, acompaaban a esas aserciones distintos papers[8]. Uno de ellos, firmado por Stephen Schneider de la Stanford University, mostraba cmo la probabilidad de alcanzar incrementos de temperatura de 6,4 C una vez duplicada la concentracin de dixido de carbono en la atmsfera (en principio dentro de este siglo) se sita nada menos que entre el 5 y el 17%.

Era el escenario del caso peor [9]. Era fcil deducirlo del IPCC TAR, pero este no lo explicitaba con tanta contundencia. Las sospechas comenzaban a confirmarse.

Siempre a peor

Ocurre que esta dinmica de siempre a peor, como iremos viendo, sucede un poco en todos los mbitos pero, no por casualidad, es especialmente notable (o sangrante) en los de fuerte impacto social, civilizatorio o existencial. En el terreno energtico, como mnimo igual de controvertido, los informes anuales de la Agencia Internacional de la Energa (AIE) llevan anunciando, tambin ceteris paribus[10], una disponibilidad futura de combustibles fsiles sistemticamente menor que el informe anterior, de forma invariable desde hace casi dos dcadas, y no (slo) porque haya transcurrido el tiempo y quede menos por quemar.

Es cierto que la AIE no es un organismo propiamente cientfico como los hasta aqu indicados sino bsicamente poltico, pero resulta interesante observar como su dinmica es muy similar. Pues observamos ahora como la misma Nature, diez aos ms tarde del Climate Crunch, publica una resea del ltimo libro de Vaclav Smil, autor especializado en energa y gur de Bill Gates [11], bajo el ttulo de The Energy Crunch [12]. En efecto, Vaclav Smil parece finalmente ir aterrizando de sus tradicionales optimismos, energticos y otros, hasta haber por fin concluido que el problema real no es otro que el crecimiento econmico si bien parece todava reacio a admitir todas sus implicaciones [13]. Bueno, hay que dar tiempo a asumir la nueva realidad, sobre todo a quienes han dedicado su vida a obviarla, conscientemente o no.

De forma general, a cada nueva investigacin mayor los resultados son peores, en trminos de impacto social y de perspectivas, que la anterior. A medida que se incorporan fenmenos en los modelos de prediccin climtica stos presentan resultados sistemticamente peores, de forma que para tal variable (por ejemplo las previsiones de nivel del mar), los medios generalistas nos anuncian que las predicciones han empeorado respecto a lo que hasta ahora se crea. Cada vez que se efectan medidas y se contrastan con las predicciones efectuadas con anterioridad stas resultan situarse en el peor de los escenarios contemplados por los cientficos cuando no ocurre que ya se han superado las peores previsiones de los cientficos. Tal fenmeno, tambin este otro, resulta ser peor de lo esperado.

Todo es peor de lo esperado, todo sucede a una velocidad mayor de la prevista y llega antes de lo anunciado, todo es ms preocupante de lo que se crea hasta ahora. Todo es faster, sooner, higher, worse than expected, worse tan previously thought[14]. Este peor de lo esperado se ha convertido ya en un mantra que mucha gente reconoce.

Pero estas expresiones no son exclusivas de titulares mediticos en busca de emociones fuertes que vendan publicidad. Como iremos viendo tambin las encontramos, y muy a menudo, en la literatura cientfica. Cabra en principio esperar que, en el proceso de avance del conocimiento, antes de llegar a alguna certeza en principio inobjetable se errara unas veces en un sentido y otras en el otro, si es que el fenmeno fuera producto de imperfecciones aleatorias. Pero no suele ser este el caso, y las ocasiones en que la afirmacin tiene lugar en la direccin contraria, a mejor, son contadsimas, y desde luego apenas se dan en cuestiones o parmetros fundamentales.

Esto no puede ser fruto de la casualidad. Corrupcin? Por mucho que se ha buscado, especialmente en las ciencias del clima, no se han encontrado sospechas de fraude, manipulacin o engao deliberado por ninguna parte [15] salvo en los contados casos en que la negaciona ha conseguido colar algo en la literatura formal y que resultan desenmascarados ms pronto que tarde. Es pues muy difcil no sospechar de la existencia de una ley general que d cuenta de este fenmeno.

Encontr la explicacin en el proceso de avance de la ciencia, donde transcurre siempre un cierto tiempo, que puede llegar a ser de varias dcadas, hasta que la realidad y su descripcin cientfica consiguen coincidir aunque es posible incluso que nunca lleguen a hacerlo completamente. De hecho es posible demostrar, y este es el objeto del conjunto del presente texto, que a lo largo de este recorrido se producen efectos de tipo psicolgico y sociolgico que, curiosamente, operan todos ellos en la misma direccin de moderacin en la significacin social de los resultados. Al final del proceso todos estos sesgos acumulativos habrn provocado que la descripcin cientfica resultante en un momento histrico concreto y por tanto la eventual llegada de esos resultados al pblico sea significativamente menos preocupante de lo que en realidad debera. Esto es exactamente lo que est ocurriendo.

Fases y etapas desde una realidad problemtica hasta su conocimiento pblico y eventual accin correctora

Entre una realidad potencialmente amenazante que pueda describirse en trminos fsicos y la eventual actuacin potencialmente correctora de esa realidad de carcter eminentemente poltico tienen lugar distintos procesos de interrogacin, observacin, integracin, institucionalizacin, transmisin y recepcin.

Este recorrido desde la realidad-real hasta la eventual accin supuestamente correctora puede ser dividido en tres fases diferenciadas (ver figura). La primera, o Fase I, que consiste en su descripcin formal, concierne exclusivamente a la comunidad cientfica, y consta de distintas etapas que sern examinadas en lo sucesivo. Pero le siguen otras dos fases, previas tambin a una eventual decisin acerca de una accin correctora del problema.

 

La Fase II est formada por los procesos que transcurren entre la descripcin cientfica y el conocimiento pblico. Ntese que, de no tomarse las precauciones adecuadas, en esta fase es posible distorsionar la percepcin de los resultados cientficos hasta el punto de que los resultados y su percepcin no resulten reconocibles como iguales, ni tan solo parecidos e incluso pueden llegar a ser contradictorios en su significacin, cosa que no es infrecuente.

La Fase III, que transcurre entre el conocimiento pblico y la eventual accin correctora, tiene un marcado componente poltico.

Pues se da el caso de que estas otras dos fases que siguen a la descripcin cientfica operan a su vez en la misma direccin de quitarle importancia al problema por parte del pblico y sus poderes actuantes.

Permtame insistir en el gran inters y fuerte relevancia que supone observar cmo se va generando un sesgo sistemtico y acumulativo en la descripcin de la realidad, y que este proceso opera siempre en la misma direccin: la de moderacin creciente en relacin a la gravedad de las afirmaciones y conclusiones. Esta situacin va produciendo un efecto de aguado o dilucin de la severidad del problema en cuestin que, de no tenerse en cuenta mediante un sistema de autocorreccin adecuado (que apenas existe ni tan solo en la fase cientfica, por ser el problema todava poco reconocido), conduce a que entre la realidad a, eventualmente, modificar, y las respuestas que, colectivamente (?), se acabe decidiendo acometer activa o pasivamente se est produciendo una distorsin de magnitud suficiente como para que las polticas de abordaje y la accin final resulte ser inexistente, tarda en exceso, timorata, inadecuada o incluso contraproducente.

Objetivos de este texto

El objetivo principal de la primera parte de este texto consiste en examinar con cierto detalle las distintas etapas y efectos de la Fase I, la cientfica, mostrando qu efectos tienen lugar a lo largo de este vector de moderacin. Se intercalarn ejemplos de subestimacin de diferentes ndices cuantitativos. No solo las ciencias del clima o la energa, sino tambin la economa y la medicina, entre otros, son campos especialmente abonados para la constatacin de estos efectos, y no slo (aunque tambin) por la influencia que en ellos ejercen los conglomerados financiero, qumico-farmacutico u otros. Los fenmenos que se describirn en son de mayor profundidad y calado sistmico, inherentes al propio proceso cientfico tal como tiene lugar en la actualidad. Desde luego todo ello no pasa inadvertido a los sicarios de los intereses referidos que por lo dems habrn coadyuvado al desarrollo de esa dinmica moderadora cuya habilidad consiste precisamente en hacerlos jugar a su favor.

Una segunda parte expandir notablemente los ejemplos para el caso de las ciencias del clima y, en algunos casos, de la disponibilidad de energa. En muchos aspectos esta segunda parte podr considerarse una actualizacin del estado de las ciencias del clima a fecha del otoo de 2019. Los ejemplos que mostrar, lejos de ser producto de una seleccin artificiosa, permitirn advertir que el fenmeno descrito constituye un patrn generalizado de la investigacin cientfica relacionada con asuntos de fuerte implicacin social.

El texto que sigue, y que ser publicado a lo largo de una sucesin entradas de blog a razn de 2-3 por semana es, de hecho, una re-escritura, revisin formal profunda [16] y notable expansin de un artculo publicado en la revista Papeles a principios de 2017 bajo el ttulo De la realidad ontolgica a la percepcin social del cambio climtico: el papel de la comunidad cientfica en la dilucin de la realidad [17] que, segn el portal academia.edu, ha sido citado varias veces en la literatura.

A efectos de contexto comentar las fases II y III simplificadamente al final, pero sin llegar a detallarlas ni sustanciar en exceso pues daran para mucho ms de lo que me propongo para este escrito.

La importante distincin entre mtodo cientfico y proceso cientfico

Para comprender lo que va a seguir es preciso evocar previamente una importante distincin conceptual, raramente tenida en cuenta por el pblico y los comunicadores que a l se dirigen, y fuente de importante confusin si no se tiene clara. Una cosa es el mtodo cientfico propiamente dicho con sus herramientas lgicas, metodolgicas y conceptuales a partir de distintos axiomas considerados autoevidentes con las que trabajan los cientficos, y otra el proceso de avance de la ciencia, all donde se manifiesta su inigualable poder de autocorreccin con el tiempo.

Es en la aplicacin del mtodo donde se pueden producir los errores, las insuficiencias, incluso las trampas. Pero suelen detectarse con celeridad y, en el improbable caso de que lleguen a publicarse en sede formal por haber superado los primeros filtros, sus conclusiones suelen ser desmentidas en poco tiempo en el marco del segundo caso, el proceso de avance. Nuestro enfoque incide principalmente en este proceso, en lo que remite a sus aspectos de orden personal, grupal e institucional y abarca perspectivas psicolgicas, sociolgicas e histricas.

Esta distincin entre mtodo y proceso puede compararse con la que el filsofo de la ciencia Hans Reichenbach (1891-1953) denomin, y Francisco Fernndez Buey (1943-2012) recogi, contexto de descubrimiento y contexto de validacin. Pero segn la Enciclopedia de Filosofa de Stanford esta distincin fue formulada por Reichenbach considerado miembro derechista de los histricos Crculo de Viena [18] y el Grupo de Berln [19] de una forma distinta a la que fue despus interpretada [20], por ejemplo por Bruno Latour [21]. En todo caso fue el tambin filsofo de la ciencia Thomas S. Kuhn quien propuso pasar de estudiar la ciencia como producto (de un mtodo), como hasta entonces se haba hecho, a estudiarla como proceso, a considerar a la ciencia siempre en construccin[22].

En todo caso, y esto es muy importante, las conclusiones que se derivan de lo expuesto en ningn caso deben extenderse a una crtica de la ciencia per se, pues deben comprenderse en el marco del proceso de avance de la ciencia, que es un proceso esencialmente sociolgico [23].

Notas:

[1] William Wordsworth (1853), The Prelude. Citado en Francisco J. Fernndez Buey (2004), La ilusin del mtodo: Ideas para un racionalismo bien temperado.

[2] Intergovernmental Panel for Climate Change, Panel Intergubernamental sobre Cambio Climtico, sede del consenso ciemtfico en cambio climtico.

[3] Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (Plataforma Intergubernamental Ciencia-Poltica sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas).

[4] Barrie Pittock (2006), Are Scientists Underestimating Climate Change?, Eos 87:340-341 doi:10.1029/2006EO340006, CSIRO Marine and Atmospheric Research, Australia, http://climateprogress.org/wp-content/uploads/2007/08/pittock.pdf . The above recent developments simply might mean that the science is progressing, but it also may suggest that up until now many scientists may have consciously or unconsciously downplayed the more extreme possibilities at the high end of the uncertainty range, in an attempt to appear moderate and responsible (that is, to avoid scaring people) However, true responsibility is to provide evidence of what must be avoided: to define, quantify, and warn against possible dangerous or unacceptable outcomes.

[5] Joseph Romm (2009), Why the worlds top scientists underestimated how fast were destroying the climate, Climate Progress, 16/03/2009, http://climateprogress.org/2009/03/16/ipcc-consensus-global-warming-underestimate-impacts/ . There is a political and diplomatic incentive to low-ball emissions predictions because lower numbers make the task ahead appear less onerous The overly optimistic predictions in the IPCCs Fourth Assessment, released in 2007, appear to have been driven, in part, by the political dynamics involved in the international effort.

[6] Proceedings of the National Academy of Sciences (Estados Unidos).

[7] Richard Monastersky (2009), The Climate Crunch. A burden beyond bearing, Nature, 458:1091-1094 doi:10.1038/4581091a, http://www.nature.com/news/2009/090429/full/4581091a.html . The climate situation may be even worse than you think [...] evidence that keeping carbon dioxide beneath dangerous levels is tougher than previously thought.

[8] Trabajos acadmicos publicados en revistes homologades y revisades por expertos.

[9] Stephen Schneider (2009), The Climate Crunch: The worst-case scenario, Nature, 458:1104-1105 doi:10.1038/4581104a, Professor of interdisciplinary environmental studies and biology, and a senior fellow in the Woods Institute for the Environment at Stanford University. The IPCC estimates about 2.5 C to 6.4 C as the likely range for warming by 2100 under A1FI, so there is a 517% chance that temperatures will go up by more than 6.4 C by 2100.

[10] Todo lo dems igual, en las mismas condiciones, sin variar otros parmetros.

[11] Jonathan Watts-Vaclav Smil: Growth must end. Our economist friends dont seem to realise that, The Guardian, 21/09/2019, https://www.theguardian.com/books/2019/sep/21/vaclav-smil-interview-growth-must-end-economists . Can businessmen accept an end to growth? Have you mentioned this to Bill Gates? I dont need to tell him. He knows a lot about the environment. Put aside the billions of dollars and he is just a guy who likes to understand the world. He reads dozens of books every year. Like me.

[12] Melanie Moses (2019), The energy crunch. Computing a hard limit on growth, Nature, 573:344-345 doi:10.1038/d41586-019-02716-z, University of New Mexico y Santa Fe Institute, https://www.nature.com/magazine-assets/d41586-019-02716-z/d41586-019-02716-z.pdf . He argues that most economic projections predict growth by ignoring the biophysical reality of limited resources we now put more fossil-fuel energy in for each unit of food we get out. On a crowded Earth, we mostly address this challenge by eating up more land [...] We face, after all, our most crucial singularity: a single planet whose resources have fuelled the spectacular growth of human civilization, and are now running out.

[13] Vaclav Smil (2019), Growth: From Microorganisms to Megacities, The MIT Press, ISBN-13: 978-0262042833, 664 pgs. I believe that a fundamental departure from the long-established pattern of maximizing growth and promoting material consumption cannot be delayed by another century and that before 2100 modern civilization will have to make major steps toward ensuring the long-term habitability of its biosphere.

[14] Ms deprisa, antes, mayor, peor de lo esperado, peor de lo que se crea hasta ahora.

[15] Naomi Oreskes, Michael Oppenheimer, Dale Jamieson (2019), Scientists Have Been Underestimating the Pace of Climate Change, Scientific American, 19/08/2019, https://blogs.scientificamerican.com/observations/scientists-have-been-underestimating-the-pace-of-climate-change/ . We found little reason to doubt the results of scientific assessments, overall. We found no evidence of fraud, malfeasance or deliberate deception or manipulation. Nor did we find any reason to doubt that scientific assessments accurately reflect the views of their expert communities. But we did find that scientists tend to underestimate the severity of threats and the rapidity with which they might unfold.

[16] A la hora de actualizarlo qued desagradablemente sorprendido de su pobre calidad formal que no argumentativa por lo que ha sido adecuadamente revisado.

[17] Ferran Puig Vilar (2017), De la realidad ontolgica a la percepcin social del cambio climtico: el papel de la comunidad cientfica en la dilucin de la realidad, Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, 136:55-73.

[18] Don Howard (2009), Better Red than Dead-Putting an End to the Social Irrelevance of Postwar Philosophy of Science, Science & Education, 18:199-220, doi:10.1007/s11191-007-9117-3, 28/09/2007, Philosophy, University of Notre Dame. Hans Reichenbach spoke for a right wing that discounted the role of non-cognitive factors in the context of justification, relegating their work to the context of discovery.

[19] Nikolay Milkov y Volker Peckhaus (eds.) (2013), The Berlin Group and the Philosophy of Logical Empiricism, Springer, Boston Studies in the Philosophy and History of Science, doi:10.1007/978-94-007-5485-0, Department of Philosophy, University of Paderborn, ISBN-13: 978-9400754843, 332 pgs. The Berlin Group for scientific philosophy was active between 1928 and 1933 and was closely related to the Vienna Circle Above all, while the Berlin Group explored philosophical problems of the actual practice of science, the Vienna Circle, closely following Wittgenstein, was more interested in problems of the language of science.

[20] Hans Reichenbach, Stanford Encyclopedia of Philosophy, 01/11/2016, https://plato.stanford.edu/entries/reichenbach/ . Reichenbachs most enduring distinction is between the context of discovery and the context of justification. But Reichenbach did not always allow the distinction, and the distinction he intended is not quite the one commonly attributed to him.

[21] Antonio Garca-Olivares, La construccin colectiva del conocimiento cientfico y su divulgacin, Autonoma y Bienvivir, 30/04/2019, https://autonomiaybienvivir.blogspot.com/2019/04/la-construccion-colectiva-del_85.html. Latour nota que hay en realidad dos ciencias, o fases cualitativamente diferentes del proceso cientfico, y que se dicen cosas diferentes en cada fase. Las dos fases son: la ciencia ya sistematizada y la ciencia que crea nuevos constructos tericos. La distincin procede de Reichenbach, quien denomin a las dos fases contexto de justificacin y contexto de descubrimiento, respectivamente.

[22] Francisco J. Fernndez Buey (1990, 2004), La ilusin del mtodo: Ideas para un racionalismo bien temperado, Editorial Crtica, Universidad de Barcelona, ISBN-13: 978-8484325482, 248 pgs. La aportacin principal de Thomas S. Kuhn a la consideracin terica de la ciencia era, precisamente, un cambio de tema: del estudio de la estructura de la ciencia como producto al estudio de la historia de la ciencia en construccin, de la ciencia como proceso (p. 87).

[23] Mi formacin de base en ingeniera me ha dificultado especialmente el reconocimiento de estos patrones. Esto es as porque en ingeniera los errores se detectan inmediatamente (bueno, casi) pues, si algo est mal sobre el papel su implementacin fsica no va a responder a lo que se esperaba, y hay que proceder a la rectificacin inmediatamente. En ingeniera los procesos sociales tienen lugar antes de su ejercicio, fuera de su mbito tcnico natural, y por lo general mi profesin, en el mejor de los casos, los desatiende.

[Fuente: Usted no se lo cree ]

Nuestra fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-185/de-otras-fuentes/peor-de-lo-esperado

 



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