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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2019

Un llamado a conformar el frente antifascista

Carlos Echaz Cortz
Rebelin


El debate sobre si hubo o no golpe de Estado en Bolivia, debe dar paso a otros debates, puesto que las masacres cometidas por el gobierno no dejan ya duda sobre la esencia de lo que ha ocurrido. Quien quiera negar que se ha producido un golpe debe simplemente ignorar a los muertos y sus dolientes (todo el pueblo boliviano) y creer la patraa del gobierno en torno a que "se mataron entre ellos", lo que lo descalifica como intrprete de los acontecimientos polticos y sociales y lo convierte en un simple vocero propagandstico de un gobierno de facto.

El debate debe ahora centrarse sobre lo que est detrs del golpe. Quines son los golpistas y qu pretenden? No se trata de identificarlos como personas, puesto que estn ah, todos los vemos. De lo que se trata es de discernir su carcter y sus propsitos. Al respecto se ha dicho que es un golpe que pretende simplemente restaurar el neoliberalismo.

Deseo poner en duda esta interpretacin. Considero que lo que est detrs de este golpe no es la simple restauracin del neoliberalismo, un sistema que de hecho est en crisis. Quin puede dudarlo, luego de apreciar los movimientos sociales en Chile, Colombia y Ecuador? Los grupos oligrquicos y sus manifestaciones polticas en Bolivia se dan cuenta de eso. Bolivia ya ha vivido lo que hoy viven los pueblos hermanos del continente donde el neoliberalismo se mantuvo vigente. Sus movimientos sociales, si bien han experimentado una derrota poltica con el golpe, estn lejos de haber sido eliminados. En estos 13 aos, se han empoderado, con experiencia, nivel organizativo, conciencia de sus derechos y, sobre todo, con la nocin de que es posible un gobierno popular y anti imperialista que erradique la pobreza y promueva la industrializacin. Las oligarquas ya no podran vendernos el discurso de que "las inversiones extranjeras estimularn nuestras exportaciones (exportar o morir) que a su vez generarn crecimiento econmico lo que por efecto de rebalse llegar a las masas populares". Ese modelo ya ha fracasado.

Tampoco en el mbito econmico internacional esta visin es preponderante. Hoy el centro imperialista norteamericano comienza a cuestionar un sistema con mercados abiertos. La guerra comercial con China atestigua este cambio de perspectiva.

Por otro lado, es necesario considerar que la gran guerra es -a estas alturas- algo inevitable, por una razn muy simple: De continuar la tendencia del sistema econmico internacional, la China desplazar tarde o temprano a Estados Unidos como la potencia econmica dominante y, entonces considrese que nunca en la historia de la humanidad ha acontecido un desplazamiento del poder hegemnico mundial, sin una gran guerra. Por eso, lo ms probable es que Estados Unidos desate la guerra antes que la China lo desplace.

Por todas estas apreciaciones (formuladas de modo muy bsico, porque es necesario que las amplias masas populares lo comprendan, ms all de los tecnicismos y profundizaciones que puedan elaborar los intelectuales de la izquierda latinoamericana) es necesario comprender que el neoliberalismo -por lo menos as como lo hemos conocido- no retornar.

En este marco, debemos comprender que lo que viene es el fascismo, por dos razones fundamentales. La primera es que las expresiones pseudo democrticas que promueven el neoliberalismo de las oligarquas han fracasado. Ya no pueden vendernos la visin de un futuro prometedor. Por otro lado, es necesario preguntarse Cundo emerge el fascismo? Lo hace cuando las luchas sociales de los movimientos populares han avanzado tanto que amenazan con arrebatarles el poder a las oligarquas nacionales e internacionales. Entonces aparece la expresin violenta de las oligarquas y esa expresin no es otra que el fascismo.

En Bolivia esas expresiones han estado latentes desde hace dcadas atrs con la unin juvenil cruceista, grupos paramilitares racistas que actuaron ya en su tiempo con las dictaduras militares, y que luego promovieron el separatismo. Sin embargo, ya no son elementos aislados de la sociedad. En el Golpe de Estado llevado adelante contra el gobierno de Evo Morales, se han constituido en realidad en el elemento protagnico, pues se han multiplicado en varias regiones del pas, con la denominada resistencia k'ochala en Cochabamba y otros grupos en Potos y en Sucre, donde llevaron a cabo los saqueos e incendios de los Tribunales Departamentales Electorales as como a casas de dirigentes masistas. Fueron esos grupos los que, en la etapa final del golpe, se trasladaron a la ciudad de La Paz para dar la estocada final, cuando se produjo el motn policial.

Pero bien, ms all de los grupos paramilitares, est el sustento social del fascismo en una clase media que "se ha liberado" de la presin que senta de parte de un gobierno que le exhortaba a descolonizarse y abandonar sus prejuicios racistas. Hoy vuelve a ser la misma de siempre, con sus prejuicios de superioridad con los que naci. Adems se ha potenciado numricamente, puesto que el Proceso de Cambio ha llevado a ms de dos millones de personas a la clase media, sacndolas de la pobreza. Obviamente, los nuevos clasemedieros, tienen origen indgena, pero compiten con los blancoides en sus actitudes racistas, pues ese comportamiento los hace sentir en su nueva identidad. Este ha sido uno de los factores determinantes en el golpe que atestigu acerca de una reconfiguracin del poder social. Esta clase media racista ya es mayoritaria en las ciudades. Por eso es que el conflicto, en determinados momentos, se mostr como un conflicto campo-ciudad. El hecho es que han descubierto un nuevo factor de poder que no lo haban experimentado antes. Pueden movilizarse ms rpido que las clases sociales populares puesto que estn concentradas en las ciudades. Por su parte, las clases populares, fundamentalmente indgenas y campesinas, estn dispersas en el campo y su movilizacin toma ms tiempo, ya que la clase obrera en Bolivia, siempre pequea, es fundamentalmente minera, por lo que no se halla en las ciudades, sino en distritos mineros rurales. Lo importante de todo esto es que las tendencias fascistas que han existido siempre, hoy se baan en el sustento social que les provee la clase media.

Otro componente del fascismo ha sido el caudillo, su lder. La derecha boliviana ha sufrido hasta el momento de la ausencia de un lder que los aglutinara. Hoy tiene ese lder en Camacho, un elemento surgido de la unin juvenil cruceista que adopt un rol protagnico en el golpe. La polica se le subordin en los momentos finales de la toma del poder, una vez que levantaron su motn para plegarse a los golpistas. Logr la subordinacin adems de todos los actores de la derecha con la amenaza gansteril, hecha pblica en su cabildo en Santa Cruz, en la que advirti que los traidores al movimiento seran anotados en una lista, tal cual lo haca Pablo Escobar. Por eso es que, cuando se configur el gobierno de Aez, aparecieron como ministros en carteras claves, verdaderos desconocidos en la escena poltica boliviana, pero vinculados a Camacho, ya sea como abogados de ste o simplemente allegados. Por estas razones, el verdadero gobernante, detrs de Aez, es Camacho.

La configuracin del nuevo esquema poltico muestra tambin la esencia fascista de los nuevos detentadores del poder. No pueden salir a la palestra como lo que en realidad son, porque el escenario poltico internacional todava no est maduro para tragarse un rgimen abiertamente fascista, por eso pretenden alinearse a las formalidades democrticas. Pero ya han advertido que revisarn el patrn electoral, que implica la exclusin de comunidades indgenas, porque saben que all tiene el MAS su principal caudal electoral. Esta revisin del padrn electoral implicar en los hechos una restriccin severa del voto universal. As tambin, llevan adelante una persecucin sauda contra toda la dirigencia del MAS para que no quede en esta tienda poltica lderes con el renombre necesario para enfrentar las elecciones con una posibilidad de xito. Por otro lado, otros partidos de derecha experimentan tambin la presin para agruparse alrededor de Camacho, con el argumento de traicin a la "unidad del pueblo".

El manejo de la informacin, se lleva adelante con la premisa de Goebbels, segn la cul, la mentira repetida mil veces, se convierte en verdad. Por eso es que la acusacin de fraude en las elecciones del 20 de octubre, orquestada por todos sus medios de comunicacin, se posicion en la opinin pblica simplemente porque fue repetida hasta el cansancio, sin que se mostrara una sola prueba del "monumental fraude" que decan se haba producido. En esta misma orientacin se combaten las fuentes alternativas de informacin. Por eso es que, una vez en el gobierno, su ministra de comunicacin advirti que los medios de comunicacin que se dediquen a la sedicin, seran "sometidos a la ley", al ms puro estilo de las dictaduras militares de los setentas. En este marco, Telesur ha sido ya eliminada de la grilla las empresas que brindan el servicio de Televisin por cable. De este modo, avanza el totalitarismo meditico.

La represin poltica, caracterstica bsica del fascismo, no ha sido simplemente una "necesidad del momento" en la etapa del golpe de Estado. Por el contrario, tiende a institucionalizarse. A eso se debe la creacin del Centro Especial Antiterrorista (CEAT), una Unidad de la Polica destinada especficamente a la persecucin y represin poltica.

Por otro lado, el gobierno de Aez ha dado el control de algunas empresas pblicas a hombres de la empresa privada, ligados tambin a Camacho. El caso ms evidente al respecto, es el de Boliviana de Aviacin, ahora controlada por gente de Amazonas. De este modo, la empresa privada que compite con la empresa pblica en el rubro del transporte areo, dirige y controla a su competidora estatal dibujndose lo que en el tiempo de la Alemania nazi fue la simbiosis de la empresa privada con el aparato estatal.

Todas estas caractersticas son expresiones del fascismo que asoma detrs de la pretendida "recuperacin de la democracia", que est siendo subestimada por los que piensan que el Golpe de Estado pretende simplemente reinstaurar el neoliberalismo. Obviamente se trata de tendencias, pero se debe recordar que esas tendencias fueron subestimadas en la dcada del 30 del siglo pasado, cuando el fascismo emerga paulatinamente.

La respuesta de las fuerzas progresistas, populares y anti imperialistas de Bolivia y el continente debera consistir en la conformacin de un gran Frente Antifascista que asuma, inicialmente la tarea de denunciar el resurgimiento del fascismo, as como de combatir sus expresiones en todos los mbitos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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