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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

Hacia un parlamento unicameral

Jorge Franco
Rebelin


Pretendiendo dar una respuesta al clamor de la ciudadana por reducir el enorme gasto que demanda actualmente el funcionamiento del desprestigiado Congreso Nacional, el gobierno de Sabastin Piera anunci ayer, con gran despliegue publicitario, el envo al Congreso de una indicacin que busca disminuir el nmero de parlamentarios de 155 a 120 diputados y de 43 a 40 a senadores, proponiendo adems que este cambio entre en vigencia en los comicios del prximo ao.

Sin embargo, como suele suceder con las iniciativas de la casta poltica que nos gobierna, las apariencias engaan. En efecto, el verdadero objetivo de esta iniciativa no es satisfacer la sentida demanda de la ciudadana por contar con un sistema poltico que se haga realmente cargo de defender y promover sus derechos, intereses y aspiraciones, y que sea a la vez que austero y diligente en su modo de operar, sino todo lo contrario.

Lo que el gobierno en verdad busca con su propuesta es configurar mediante ese expediente una representacin parlamentaria que refleje en menor medida que el actual el veredicto de las urnas, retrotrayndonos en alguna medida hacia el tipo de distorsiones que generaba el anterior sistema binominal. De ese modo a los sectores que representan ms directamente a los poderes facticos empresariales le resultara mucho ms fcil alcanzar en las votaciones parlamentarias el tercio que necesitan para impedir cualquier cambio legal significativo.

Si de verdad le interesara al gobierno reducir el abultado gasto pblico que demanda actualmente la existencia del parlamento, a la vez que lograr que la composicin del mismo sea ms representativa del sentir ciudadano y tambin mucho ms expedito el trmite legislativo, la solucin ms conveniente sera, en cambio, eliminar el senado, pasando a contar entonces con un parlamento unicameral como el que hoy ya existe en numerosos pases. Por qu no se opta por una solucin de este tipo?

La razn de ello es que la verdadera funcin del Senado en el marco del Estado burgus es la de servir de dique de contencin ante aquellos repentinos cambios en el sentir ciudadano que pudiesen implicar un peligro para la estabilidad del sistema de explotacin capitalista. Es precisamente por eso que su composicin no se renueva en su totalidad al unsono con la de la cmara baja, ya que para cumplir ese rol de contencin no debe reflejar el sentir presente de la ciudadana. Este solo hecho le resta una importante cuota de representatividad, y por tanto de legitimidad, al parlamento que hoy tenemos.

En consecuencia, el rgano del Estado que por su funcin estara llamado a constituir la ms clara expresin poltica del sentir ciudadano, es decir el Parlamento, est hoy muy lejos de satisfacer ese objetivo. Y si a ello agregamos los curums supramayoritarios que la Constitucin de Pinochet establece para aprobar cualquier modificacin de la misma, o de cualquiera de las leyes orgnicas constitucionales, lo que tenemos por poder legislativo no es ms que una cinaga en que inevitablemente se empantanan todas las iniciativas que ms pudiesen interesar a los sectores populares.

Por lo tanto, lo que corresponde es rechazar y denunciar el verdadero objetivo de la medida propuesta ayer por el gobierno y demandar en cambio la clara, simple y elemental medida que, junto con reducir de manera sustancial el costo de la labor parlamentaria, permitira contar con un Parlamento que est ms en sintona con las aspiraciones y demandas de la poblacin y con una capacidad de cumplir su misin de una manera realmente expedita: el paso desde un Parlamento bicameral a uno unicameral mediante la eliminacin definitiva del Senado.

Por supuesto, un cambio institucional de esta naturaleza no lo podremos lograr en el marco del actual sistema poltico-institucional, ni tampoco de una Constituyente a la que la clase poltica de hoy le haya rayado la cancha imponindole los curums de la actual Constittucin, como ocurre con el acuerdo cocinado el 15 de noviembre ltimo, sino que deber ser una de las banderas que empue el combate por abrir paso a una Asamblea Constituyente realmente soberana, como clara expresin de la reivindicacin de una democracia real, sin cortapisas, componente central de la lucha por los derechos, intereses y aspiraciones del pueblo trabajador.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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