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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2019

Francia
El malestar social coagula

Lon Cremieux
Viento sur


Una vez ms, Francia ha entrado en una fase de confrontacin social de una gran dimensin. Hace unos aos (noviembre 2018) irrumpi en las rotondas y en la calle de todo el pas el movimiento de los chalecos amarillos. Provocado por la voluntad decidida del gobierno de imponer un incremento en el impuesto sobre los carburantes, el movimiento no tard en plantear como una de las primeras reivindicaciones el incremento del poder de compra (sobre todo del SMI), el rechazo a una sociedad gestionada por y a favor de los ms ricos, el restablecimiento del impuesto sobre las grandes fortunas y la exigencia de una democracia en la que las clases populares se pudieran hacer or. Al gobierno de Macron les estall en la cara la exasperacin social generada por las polticas de austeridad que se venan imponiendo desde los aos 1980.

Una exasperacin que en las elecciones presidenciales de 2017 provoc el hundimiento de los dos partidos que venan gestionando el sistema desde los aos 1960: el partido gaullista (LR) y el partido socialista (PS). Tomando las riendas de la gestin capitalista, Macron pens que tena las manos libres para exhibir su arrogancia e insolencia de clase y emprender contrarreformas capitalistas sistmicas: acentuar los rasgos autoritarios del Estado y de una poltica econmica liberal en provecho de los grandes grupos capitalistas. Tambin pensaba, sin reparar en la confrontacin social, que tena las manos libres para emprender reformas a la Thatcher en los temas que los gobiernos precedentes haban fracasado, con el objetivo de situar a Francia al miso nivel que los pases vecinos en trminos de regresin social en el mbito de los derechos laborales y de la proteccin social.

Pocos meses despus de su eleccin, en otoo de 2017, promulg cinco decretos-ley sin que los sindicatos apenas rechistaran. Uno de ellos quebraba el sistema de representacin sindical de los trabajadores y trabajadoras en las empresas, reducindo en un 50% el nmero de representantes. Otro, liquidaba la prevalencia de los acuerdos sectoriales sobre los de empresa en la negociacin colectiva, favoreciendo el dumping social y, un tercero, allanaba el camino a los despidos al dificultar los recursos de las y los trabajadores ante los tribunales.

Unos meses ms tarde, en la primavera de 2018, la Asamblea Nacional aprob el desmantelamiento de la SNCF (Red ferroviaria) como empresa pblica y el estatus de su plantilla. A partir de 2020 la SNCF se dividir en varias sociedades annimas y la red ferroviaria estar abierta a la competencia al tiempo que se prev la supresin de miles de kilmetros de lnea. Igualmente, a partir del 1 de enero, el nuevo personal contratado no contar con el estatus de personal ferroviario que data de hace ms de un siglo. La caracterstica fundamental de este estatus es que garantiza el empleo y reconoce la penosidad del trabajo de forma que el personal rodante pueda jubilarse a los 52 aos y el sedentario a los 57. La respuesta sindical a este reconversin que impuso la intersindical (CGT, FO, UNSA): con 18 huelgas de dos das consecutivos durante 3 meses (ms conocida como la tctica de 2/5), desgast la combatividad del sector sin lograr generar una relacin de fuerzas favorable frente a Macron. Con esa victoria, el gobierno volvi a imponer por decreto una nueva reforma sobre el seguro de desempleo que entr en vigor el 1 de noviembre, restringiendo sobremanera las condiciones para acceder a las prestaciones por desempleo. Y a ello se aade, en los dos ltimos aos, las graves agresiones contra el sistema educativo, mediante la reforma de la enseanza secundaria y del acceso al ciclo superior que implica una verdadera segregacin social.

Por otra parte, en el otoo del ao pasado, la mayora del movimiento sindical francs rehus reconocer al movimiento de los chalecos amarillos como expresin de una irrupcin de las clases populares, mostrndose incapaz de buscar desde el inicio una convergencia con el mismo y poner en pie un poderoso movimiento contra la injusticia social y la austeridad. Esta divisin, an cuando fue corregida de inmediato por los sectores ms activos del movimiento sindical, dio a entender al gobierno que al igual que la oposicin poltica, la oposicin social tampoco era capaz de unirse para bloquear su ofensiva.

De ese modo, el balance que extrajeron Macron y su gobierno fue que poda poner en marcha una reforma que siempre haba sido postergada por el capitalismo francs: la puesta en cuestin del sistema de pensiones que data de 1945.

La relacin de fuerzas establecida por las clases populares en Francia tras dcadas de combate social logr que en 2018 el gasto pblico representase an el 56% del PIB. En Francia el presupuesto social del gasto pblico representa el 31,2% del PIB, la cifra ms elevada de la OCDE (cuya media es del 20,1%), an cuando haya reculado un 1% desde 2016. La mayor parte del gasto social concierne a las pensiones (13,9%) y a la Sanidad (8,7%), que sita a Francia entre los pases de cabeza en Europa a pesar de los numerosos ataques que han sufrido estos dos sistemas. El gasto pblico medio para las pensiones en la OCDE se sita en el 7,5% del PIB: el Estado espaol gasta 11%, Alemania 10,1%, el Reino Unido y Suiza 6,5% y Holanda 5,4%. En estos ltimos pases, slo quienes hayan tenido medios (propios o por parte de la empresa) para suscribir fondos de pensiones pueden acceder a un nivel de vida digno.

Este nivel de gasto pblico permite que Francia sea, junto con el Estado espaol e Italia, uno de los tres pases con mayor esperanza de vida en Europa (82,9 aos).

Segn Eurostat, en Francia, an cuando un milln de pensionistas viven bajo el umbral de pobreza, slo el 7% corre el riesgo de la misma (es decir, una renta inferior al 60% del salario medio), contra un 19% en Alemania y el Reino Unido.

As pues, Francia no ha alcanzado an el nivel de regresin social en el que se sitan los principales pases europeos.

Es este componente del modelo social, que sus predecesores no logran desmantelar, al que Macron quiere poner fin.

El esquema es simple: congelar el gasto pblico de pensiones al nivel actual, inferior al 14% del PIB, cuando el nmero de pensionistas va a incrementarse en un 1,5% de aqu al 2050. Matemticamente (y en euros constantes) esto se traduce en el reparto de la misma masa monetaria entre un nmero creciente de pensionistas, lo que conlleva una reduccin de las pensiones y un empobrecimiento de las y los pensionistas.

Para lograr este objetivos, el gobierno ha elaborado un proyecto que suprime todos los sistemas de pensin actuales basados en regmenes especiales, denunciados como injustos, no igualitarios y que absorben miles de millones.

Actualmente, ms del 84% de las personas activas pertenece, groso modo, a dos regmenes de pensiones:

- El del sector privado (19 millones de trabajadores y trabajadoras) que el 50% de su pensin a travs del servicio pblico de pensiones por reparticin (calculado por anualidades) y alrededor del 20% mediante un sistema nacional de pensiones complementario basado en puntos.

- El de las funcionarias y funcionarios del Estado y de las colectividades locales (4 millones de personas) pagadas directamente por el Estado y un servicio de pensiones de las colectividades locales.

En estos dos regmenes, las anualidades necesarias y el clculo de salario de referencia no son los mismos, pero la pensin oscila entre el 72 y el 74% del salario.

Junto a estos dos sistemas, alrededor de medio milln de personas asalariada pertenece a una docena de regmenes especiales heredados de actividades muy concretas y, a menudo, de convenios anteriores a la segunda guerra mundial (ferroviarios, electricistas del gas, empleados notariales, conductores del transporte pblico en Pars, empleados de la Opera).

Todos estos regmenes de reparticin tiene una prestaciones garantizada: cualquier asalariado o asalariada conoce al final de su carrera con qu pensin se va a jubilar. Este sistema es contrario al sistema por puntos, con contribuciones garantizadas, pero donde si bien se conoce la cantidad que se cotiza no se sabe el importe que se va a cobrar.

Aparte de eso, 3,4 millones de activos es gente no asalariada que cuentan, o no, con sistemas totalmente autnomos para lograr tener una pensin.

El proyecto del gobierno conlleva establecer un rgimen nico (de puntos), reemplazando todos los sistemas de pensiones, para la gente asalariada o no asalariada, los regmenes de base y los complementarios. El argumento es simple: "un euro de cotizado otorga a todo el mundo el mismo derecho". Un sistema en el que nadie sabr lo que valdrn sus puntos a la hora de jubilarse, ni tampoco lo que esos puntos valdrn de un ao para el siguiente.

Suecia puso en marcha este sistema , basado en cotizaciones definidas, en los aos 90 para reducir el gasto de las pensiones en el PIB. Macron se refiere a l como un ejemplo a seguir. Aos tras ao, las y los pensionistas suecos ven como su pensin se reduce, y las mujeres son las ms perjudicadas.

Dramatizar la situacin para justificar la reforma

Con el objetivo de preparar el terreno para la reforma, el Gobierno de Macron puso en marcha una campaa de propaganda, bien secundada por los grandes media, para denunciar "a quienes se aprovechan de un sistema de pensiones a borde del abismo". An cuando ello supona borrar de un plumazo lo que el propio Macron afirmaba en su web durante la campaa electoral de 2017:

"Tras ms de veinte aos de sucesivas reformas, el problema de las pensiones no constituye ya un problema financiero Por la primera vez despus de decenios, las perspectivas financieras permiten mirar el porvenir con una razonable serenidad".

Con el fin de generar un clima de tensin y urgencia, el gobierno pidi un nuevo informe al Consejo de Orientacin de las Pensiones (COR, en francs), organismo paritario, que en junio pasado haba pblico un informe en el que no haba ningn elemento para alarmarse y afirmaba (al igual que el candidato Macron) que, por desgracia, para 2017 el nivel de pensiones pagadas se reducira debido a los recortes implementados desde 1993 contra el sistema de pensiones y que la salud del sistema no corra ningn riesgo.

Sin embargo, el nuevo informa de la COR, publicado en noviembre, vindose obligado a integrar la hiptesis de importantes reducciones en las aportaciones del Estado de aqu al 2025, introdujo un posible dficit de 17 mil millones (sobre un presupuesto de ms de 300 mil millones). El gobierno y los media se han amparado en este hipottico dficit como si condujera a una explosin del gasto!

El problema es que el proyecto de Macron ha generado una hostilidad creciente entre la poblacin, sea asalariada o no.

La razn de ello es que tras el dilogo con los interlocutores sindicales y los profesionales desconfiados para elaborar su proyecto, en julio pasado, J.O. Delevoye, Alto Comisionado para las Pensiones, hizo pblico un informe que, tras su lectura, semana tras semana, abogados, tripulantes de barcos, electricistas del gas, enseantes, comprendieron que tenan mucho que perder. Adems, numerosos estudios han rebatido de forma inmediata la propaganda gubernamental exaltando los mritos del nuevo sistema [por puntos]; sobre todo en lo que se refiere a las pensiones ms bajas o a las de las mujeres. Efectivamente, el nuevo sistema ampla an ms la brecha salarial y profesional que experimentan las mujeres y las personas asalariadas precarias.

Los sectores que gozan de disposiciones especiales (ferroviarios, bomberos) tampoco tardaron en comprender que el sistema propuesto iba a destruir todas las ventajas obtenidas en funcin de sus condiciones laborales. Incluso la polica amenaz al gobierno con ir a la huelga.

La organizacin de la movilizacin del personal ferroviario

Con el deseo de no sufrir una derrota ms y extrayendo lecciones del fracaso de la movilizacin del ao pasado, desde septiembre pasado, SUD-Rail y UNSA-Ferrovire llamaron a una huelga reconducible [la asamblea decide en cada momento si continuar y cmo la huelga] a partir del 5 de diciembre contra el proyecto Delovoye. Llamamiento que fue apoyado por FO y la CGT. Incluso la CDFT llam a la huelga para el 5 de diciembre. Paralelamente hubo llamamientos a la huelga y a manifestarse en los sectores de la energa, en toda la funcin pblica, por parte de los sindicatos de abogados y de las organizaciones juveniles. Incluso los sindicatos policiales anunciaron "cierres simblicos de las comisaras". Finalmente, todas las confederaciones sindicales salvo la CFDT y la CFTC- llamaron, a nivel nacional e interprofesional, a movilizasrse el da 5.

El gobierno, respaldado por sus logros precedentes, esperaba que el 5 de diciembre sera una especie de tormenta de verano, inevitable pero sin futuro, una jornada de huelga de los sectores con regmenes especiales, la SNCF y la RATP [transporte pblico en Paris].

Su desilusin ha sido fuerte. Con 800.000 manifestantes segn la polica y 1,5 millones segn la CGT, la fuerza de las manifestaciones y la extensin de la huelga recordaba las fuertes jornadas de huelga y manifestaciones de 1995 Solo que el 5 de diciembre hubo en la calle ms manifestantes que durante la primera jornada de movilizacin, el 24 de noviembre, en aquel ao.

En la SNCF la ndice de huelguistas fue impresionante: 90% de trenes suprimidos y en Pars slo funcionaban las lneas de metro automticas; lo mismo en el sector de enseanza (70% de huelguistas en primaria y secundaria), en el que han comprendido que seran quienes ms perderan con esta reforma.

Pero sobre todo, el gobierno no se esperaba que en el sector del ferrocarril se votara en todos los sitios a favor de reconducir la huelga hasta el 9 de diciembre, rompiendo con las tcticas precedentes.

Por ello, para intentar apagar el incendio, el primer ministro intent generar varios cortafuegos el viernes da 6:

- Convencer a las y los asalariados de los regmenes especiales que no se veran afectados de inmediato por la reforma.

- Garantizar a la polica que no se tocar su sistema de pensiones "porque ellos arriesgan su vida todos los das".

- Garantizar a las y los enseantes que (en 2021) se van a incrementar los salarios para que no sufran reducciones en las pensiones.

El problema es que el gobierno no ha presentado an el proyecto de ley. Estaba esperando a que pasara el da 5 para ver si podra mantener intacto su proyecto inicial una vez pasado el temporal. Ahora se ha dado de plazo hasta el mircoles da 11 para hacer pblico el mismo, esperando que el martes la huelga en la enseanza se apague, que el transporte recupere su actividad y que la movilizacin no se extienda a otros sectores.

En todos los sectores los militantes combativos han comprendido que es necesario construir una verdadera relacin de fuerzas, que ms vale pjaro en mano que ciento volando, y que es necesario extender la huelga ms all del sector del transporte. Sin duda, para los das que vienen, el objetivo est en la convergencia de los distintos sectores en torno a una misma demanda: la retirada del proyecto de reforma de Macron. La presin de la base ha llevado a las direcciones confederales de la CGT y FO a convocar unitariamente junto a Solidaires y la FSU una nueva jornada de huelga y manifestaciones para el martes 10 de diciembre. El ritmo de la reconduccin establecido en la SNCF y la RATP, junto a las fechas de movilizacin interprofesional, debe permitir continuar con la huelga en los sectores de la funcin pblica y su extensin al sector privado, que estuvo bien presente en las manifestaciones del da 5.

Sea cual sea la prolongacin en los das que vienen, esta movilizacin se beneficia de la combatividad acumulada durante estos ltimos meses. Desde hace una ao, los chalecos amarillos han dinamizado al conjunto del movimiento social con decenas de manifestaciones dinmicas, combativas y rompiendo con la atona anterior de los cortejos. Adems, este movimiento ha sido el nico que en el periodo reciente ha obtenido rpido concesiones por parte del gobierno. El anunciar, cuando apenas llevaban un mes movilizndose, el incremento en 10 mil millones del gasto pblico tras las manifestaciones espontneas y ofensivas del 1 de diciembre de 2018, supuso un soplo de aire fresco para el movimiento social. Un movimiento que, sin embargo, no ha llegado al final de sus exigencias. Todas las categoras de trabajadores y trabajadoras de hospitales, sobre todo en los servicios de urgencia, tambin se han movilizado masivamente y a lo largo de todo el ao, sin que el gobierno sea capaz de poner fin al movimiento que an contina vivo: el 14 de noviembre en Pars se manifestaron ms de 10.000 personas del sector. Por otra parte, estas ltimas semanas, en muchos institutos y facultades, tambin se han manifestado los estudiantes contra la precariedad de sus condiciones, dramticamente puesta de relieve por la inmolacin de un estudiante en Lyon el 8 de noviembre.

Lo mismo en relacin a las movilizaciones por el clima y contra la violencia machista. A lo largo del mes se han movilizado nuevas generaciones, cruzadas, con muchos jvenes y sobre todo con muchas mujeres jvenes.

As pues, desde hace un ao, un movimiento social, proteiforme, ha puesto de relieve un dinamismo poltica que, para la gente mayor, trae a la memoria los aos 90, en los que las luchas por los derechos de las mujeres se daban al mismo tiempo que las luchas contra el racismo, por el derecho a la vivienda y los derechos de la gente en paro. Fueron los prolegmenos del movimiento altermundialista.

Hoy en da, la diferencia notable, no solo en Francia, es la enorme dificultad por lograr la convergencia de estos movimientos sociales con perspectivas polticas comunes y ofensivas.

El PS y Les Rpublicans se mantienen absolutamente callados ante el movimiento actual. Esperan que Macron se d el batacazo pero, al mismo tiempo, no estn contra su proyecto. RN (Marine Le Pen) procede de la misma forma que cuando emergieron los chalecos amarillos. Intenta capitalizar el descontento popular al mismo tiempo que oculta que su programa va en la misma direccin que el de Macron.

A la izquierda del PS, durante estos ltimos meses, se ha dado una dinmica unitaria, con llamamientos contra la poltica securitaria, para denunciar la islamofobia o en apoyo a la movilizacin contra la reforma de pensiones. El NPA se encuentra en el centro de todas estas iniciativas unitarias.

Ahora bien, estamos lejos an de una respuesta anticapitalista comn que se forje al calor de los movimientos sociales y que no vaya hacia la reconstruccin de un mecano electoral. Se puede dar la oportunidad de avanzar en esa direccin a travs de las numerosas iniciativas locales puestas en pie en el marco de la movilizacin actual. La movilizacin contra la reforma de las pensiones plantea de forma directa la cuestin de la sociedad en la que queremos vivir, libre de explotacin y de opresiones y democrticamente organizada para satisfacer las necesidades sociales. Hacer avanzar esta perspectiva depender de la fortaleza que muestre del movimiento social en los das que vienen.

Lon Cremieux , sindicalista y militante del NPA

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15388



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