Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

El libro de las comunidades

Miguel Casado
Rebelin


Me encuentro bien, y con muy buena salud escribe Juan de la Cruz, en 1591, desde La Peuela porque la enorme extensin del desierto es beneficiosa para el espritu y el cuerpo. Y aade, en carta del mismo verano a Ana de Pealosa, su discpula y protectora: Esta maana habemos ya venido de coger nuestros garbanzos, y as las maanas. Otro da los trillaremos. Es lindo manosear estas criaturas mudas, mejor que no ser manoseados de las vivas. Este hilo atraviesa los textos de Geografa de rebeldes, triloga de la poeta portuguesa Maria Gabriela Llansol (1931-2008), que incluye sus libros ms emblemticos: El libro de las comunidades (1974), La vida restante (1977) y En la casa de Julio y Agosto (1979). Y digo que ese hilo de contacto solitario y directo con el mundo los recorre, por ms que estn repletos de personajes y de movimiento; con la figura de Ana de Pealosa como referencia intermitente que va articulando el texto, se cruzan en estas pginas nombres decisivos en la crisis de la espiritualidad europea de la Baja Edad Media y el Renacimiento, aunque nunca llegaran a convivir como aqu hacen: el propio Juan de Yepes, la carmelita Ana de Jess, los msticos Eckhart y Hadewijch, el lder de la Reforma y de la revuelta campesina alemana, Thomas Mntzer, a los que, entre otros, se suma Nietzsche en un ltimo salto cronolgico. Libros los de Llansol que se vincularan a la poesa por su radicalidad, su osada capacidad expresiva y su falta de respeto por cualquier clase de reglas, aunque cueste calificar como poemas sus fragmentos o captulos, y que han hecho de ella una autora de culto, uno de los episodios ms deslumbrantes de la literatura reciente.

Pese a los nombres citados, no est propiamente la mstica en el centro; se propone una investigacin de espacios de espiritualidad que lo son tambin existenciales, conllevan modos de insertarse en lo real. Son formas a la vez de quietud e intenso movimiento interior, y sobre todo un ejercicio de atencin que implica al cuerpo entero: escuchaba tan atentamente lo que ella expona que, pasadas dos horas, senta dolores en la nuca y tambin en el crneo; le pareca, como siempre que conversaba durante mucho tiempo, que las palabras le caan directamente en los ojos. Esta experiencia se descubre como necesidad de escritura: no como cauce de un contenido, sino trabajo de uno consigo mismo; no es cosa de libros, sino de los campos de energa que en ellos se convocan.

Llansol siguiendo una costumbre de poca, y rechazando tambin la clasificacin en gneros suele hablar de textualidad para estas pginas, que se componen como un fluir cinematogrfico cuyo montaje se interrumpiera continuamente, se dejara cada vez inacabado y se retomara sin cuidarse del raccord; tambin las propias imgenes se rompen, los hablantes y los personajes se sustituyen sin previo aviso incluso si se sigue diciendo yo o ella. Y, sin embargo, una extraa transparencia, una capacidad inslita de luz, imprime los detalles y las sensaciones como huellas imborrables en quien se acerca a un texto que est suspendido entre la propia escritura y la lectura texto de textos, frases con vrtigo. Se tratara de hablas no legibles, por lo ajenos que entre s parecen el sentido y su cualidad cristalina, pero que a cada momento se hacen memorables por su manera de imponerse. Leer es, as, perderse, volver atrs, aceptar gozosamente una inmersin que resultar difcil transmitir a alguien con otras palabras.

Dice Llansol: todo comunica por incomprensin, y reconozco esta clave en una nota de Apontamentos sobre a Escola da Rua de Namur, fragmentario texto de raz autobiogrfica: El libro de las comunidades naci de la tentativa de reconducir al habla y a la convivencia de grupo a una nia espaola aparentemente autista que haban llevado a la escuela donde yo enseaba. Se renen ah voluntad extrema de comunicacin y forzosa conciencia de que no sirven las formas habituales de representacin y narracin, ni los cdigos del sentido. Las palabras de la escritura han de poder convocar lo que no son palabras: los cambios de luz y temperatura, los afectos y peligros, las potencias expresivas que no conocemos. Primordial era el registro de una vibracin pensante.

Pensamiento que vibra. No como una corriente de conciencia, con su connotacin de curso unificado movindose hacia adelante, sino ms bien una riada, un conjunto de cursos de agua que se entrecruzan y se superponen, que son simultneos y divergentes, impetuosos; la linealidad del lenguaje se ablanda y hace borrosa, porosa, al intentar perseguirlos. Y esta sera su materialidad: haba visto los sermones de Eckhart penetrar en el agua gota a gota y escribirse en las ondulaciones de la pecera. O tambin: en la secreta maduracin / navegaba con un / denso libro de agua.

Toda la investigacin espiritual de Llansol crece a partir de estas formas, que le son germinales. As, las escenas-fulgor, como la autora las llama, con su carcter irrecusable de evidencia dice Maria Joo Cantinho que procede de la capacidad de autorrevelacin de los hechos y seres que convoca. As, el permanente juego de simultaneidades: un punto de la tierra habitado por una casa donde no haba personas sino seres vivos, cada uno perteneciente a un espacio o a un siglo, la concentracin en un segmento de tiempo que incluye todos los tiempos. Esta fusin temporal encuentra su correspondiente espacio en la pluralidad de mundos que se superponen, y, ah, una vida de la que no se habla, y no se manifiesta, y que, sin embargo, llena, ocultamente real, el seno de la primera vida. El vivo detalle de las imgenes de esos mundos, por otra parte, nunca se fija, el ser de las cosas es inestable, ondulacin continua en que se deslizan hacindose otras; los libros de Llansol son un proceso de mutantes. Y de este modo se constituyen tambin los personajes, sin lmites que los separen, con desdoblamientos que provocan relaciones de extraa intensidad con quien es y no es uno mismo: frmula, muy distinta de la pessoana, del drama em gente: Cuando vienen Beatriz, Nietzsche, Hadewijch, Mntzer, el gato o Juan, ellos no son varios, ni muchos. Son / una parte de m / que soy una parte de ellos.

Es este el fundamento de la comunidad: el ttulo del libro ms brillante de la triloga, El libro de las comunidades, trae una cuestin a la que el pensamiento contemporneo no ha cesado de acudir (Blanchot, Agamben, Nancy). La comunidad de Llansol asume aquella desnuda soledad de Juan de la Cruz y una deconstruccin de lo social que permitira su refundacin; y comporta un sostenido anlisis de la intimidad como abanico de experiencias espirituales que llevan a franquear los lmites entre los individuos, sin que estos pierdan su luminosa singularidad. Son estos vnculos, los ms ntimos que se puedan pensar, los que establecen la comunidad: no un grupo ni un sistema, sino un lugar de cruce constante, identidad de la atencin, sitios de obediencia sublevada; la referencia final a las beguinas comunidades medievales de mujeres, contemplativas y activas viene a sintetizar esta inquietud.

Una comunidad como la que esboza Llansol, que bien podra llamarse lquida, incorpora entre sus necesidades la atencin a su entorno, con el que no deja de estar en simbiosis. Esta mirada social toma como centro la figura de Mntzer: decapitado en mayo de 1525, tras la derrota de las revueltas campesinas, que aparece llevando su cabeza cortada de aqu para all, y generando alrededor una corriente crtica que no se condensa en ideas, sino que cristaliza en tensin. El recuento de algunas formas europeas de persecucin del pensamiento parece perfilar en la cadena histrica de las herejas una zona de resistencia antisistema: nos ha quedado una concepcin de lo real, una sombra, un espacio vaco y una virtualidad. Y quiz tanto la intimidad como la resistencia precisaran mejor su cualidad si se observara la delgada trama autobiogrfica que Llansol va diluyendo en el texto el exilio y las lenguas extraas entre s, la dialctica entre Flandes y Portugal, que trae a la ltima pgina la evocacin de Don Sebastin, aun sin nombrarlo. Pero hacer esto requerira empezar de nuevo, como sin duda todo gran libro demanda.

 

 

Lecturas

Maria Gabriela Llansol, Geografa de rebeldes. Traduccin de Atalaire. Madrid, Cinca, 2014.

, O Livro das Comunidades, seguido de Apontamentos sobre a Escola da Rua de Namur. Lisboa, Relgio dgua, 1999.

Juan de la Cruz, Obras completas. Madrid, Editorial de Espiritualidad, 1993 (5).

Ernst Bloch, Thomas Mntzer, telogo de la revolucin. Traduccin de Jorge Deike. Madrid, Antonio Machado, 2002.

Maria Joo Cantinho, Imagem e Tempo na obra de Maria Gabriela Llansol. Lisboa, Faces de Eva, 2003.

Silvina Rodrigues Lopes, Exerccios de Aproximao. Lisboa, Vendaval, 2003.

, Teoria da des-possesso. Lisboa, Averno, 2013.

Jos Augusto Mouro, O fulgor mvel. Lisboa, Roma Editora, 2003.


 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter