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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

El ciclo de ascenso y las movilizaciones del 2019

Aureliano Carbonell
Rebelin

En Colombia se sigue configurando un nuevo momento de pas. Expresin de ello ahora son las dinmicas de lucha poltica y movilizacin social que se desataron con la convocatoria al Paro nacional del 21 de noviembre, las que se continan en esta segunda semana de diciembre y se reanudarn en los primeros meses del 2020.


Salto en la lucha social

En estos ltimos 18 das, se han presentado las mayores y ms fuertes movilizaciones de masas de las ltimas dcadas en el pas. Por la extensin, cobertura nacional, masividad y prolongacin en el tiempo, han superado a las que se dieron hace 42 aos, cuando el Paro Cvico de septiembre de 1977, e incluso rebasan o son similares a las jornadas que se presentaron hace 49 aos, en 1970, cuando las calles se inundaron por varios das con la protesta de amplios sectores poblacionales que reclamaban el triunfo electoral de Rojas Pinilla frente a Misael Pastrana Borrero, en las presidenciales de ese ao.

En las ltimas seis dcadas, slo en los aos 60 y el primer quinquenio de los 70 , se presentaron en Colombia situaciones similares de movilizacin, teniendo en esos tiempos un mayor protagonismo e incidencia el movimiento campesino. Pero tambin dndose i mportantes huelgas y paros de trabajadores, m ovilizaciones estudiantiles y diversas luchas cvicas.

Las jornadas de lucha social y poltica de estas semanas, representan un desarrollo en el nuevo ciclo de ascenso de las luchas sociales que se viene dando en el pas desde el 2008, cuando la primera Minga indgena, que se contina con el paro estudiantil del 2011 y despus con los paros agrarios del 2013, el 2014 y el 2016, con las protestas del 2017, en las que se destacan el paro del departamento del Choc y el de la ciudad de Buenaventura, y ya en el 2018 con las grandes movilizaciones estudiantiles del ltimo trimestre del ao.

Lo que se ha dado en estas semanas, afirma y cualifica la tendencia al ascenso de la lucha social en el ciclo en mencin, propicia nuevas realidades de pas y nuevas situaciones en la lucha por los cambios.

Lo urbano y lo rural

A diferencia de los paros nacionales del 2013, 2014 y 2016, en los que el sujeto principal fueron los sectores agrarios y en especial al campesinado pobre y medio, junto con regiones indgenas, las jornadas de movilizacin que se desataron con el paro del 21 de noviembre, han tenido un componente bsicamente urbano, al menos hasta el momento, con una participacin relevante de los jvenes y los estudiantes, si bien han estado tambin el magisterio, la rama judicial, sectores de trabajadores, artistas, la ciudadana y los barrios. Estos ltimos, con una presencia mayor que en ocasiones anteriores en Bogot y otras ciudades. Barrios y conjuntos residenciales que han sido escenario importante de los cacerolazos y tambin en las concentraciones mltiples y descentralizadas que durante varios das se estn dando en distintas zonas barriales, diferentes al centro de la ciudad y a los sitios tradicionales de concentracin.

El Paro laboral que en los ltimos 30 aos haba desaparecido en las jornadas nacionales, ha reaparecido en las convocatorias del 21 de noviembre y el 4 de diciembre, aunque de manera an parcial en los sectores estatales, en los obreros petroleros y en distintos centros de trabajo, sin alcanzar todava a otros sectores de la produccin.

La parte agraria, a diferencia de los paros agrarios del 2013, 2014 y 2016, no ha tenido hasta ahora una participacin relevante, si bien en estos ltimos das empiezan a darse marchas hacia centros urbanos y bloqueos de vas de corta duracin, por parte de indgenas y sectores campesinos que progresivamente se van vinculando al paro. Es de esperar que la participacin campesina, indgena y de comunidades negras, se fortalezca esta segunda semana de diciembre y se proyecte con el resto de sectores movilizados para darle continuidad a las jornadas al empezar el nuevo ao.

Otras caractersticas

El paro ha tenido un carcter no slo reivindicativo sino tambin poltico levantando temas como el de la paz, el desmonte del ESMAD (escuadrn de la polica encargado de la represin brutal de los manifestantes), los asesinatos de lderes, los derechos humanos y otros. Ha aislado o al menos debilitado al uribismo, como corriente poltica e ideolgica dominante en los ltimos 20 aos en Colombia.

Ha tenido una cobertura nacional. Se ha expresado con fuerza en Bogot pero tambin en otras ciudades capitales y centros urbanos intermedios. Ha tenido una composicin diversa, en la que han hecho presencia no slo los sectores populares de los centros urbanos, los sindicalistas, los estudiantes, sino tambin diversos sectores de clase media, profesionales, artistas y otros que tradicionalmente no se movilizan.

Nuevas realidades comunicacionales

Las redes sociales y su progresiva masividad a travs del telfono mvil, han ayudado a masificar las convocatorias, a informar con ms objetividad, a contrastar las versiones amaadas y mentirosas de los grandes medios de comunicacin, a difundir imgenes en tiempo real de la represin, de la magnitud de las movilizaciones, de los actos vandlicos y de terror de la polica y a presionar a las empresas comunicacionales a entregar mayor informacin, sin que ello impida el sesgo distorsionador y estigmatizador que siempre hacen stas de la lucha popular y de todo aquello que afecte los intereses oligrquicos y la visin hegemnica de su ideologa que le imponen a la sociedad.

Hacia la confluencia y desarrollos organizativos

La tendencia hacia la confluencia y la unidad de accin de las organizaciones sociales, al igual que la conformacin de instancias nacionales y regionales de coordinacin, han dado un salto en las recientes jornadas, sin garantizarse a n que ello vaya a perdurar ms all de lo coyuntura.

El Comit Nacional del Paro tiene todava distintas tensiones y faltas de sintona, pero representa un avance en los espacios de coordinacin, confluencia y unidad de accin. Lo integran casi todos los procesos organizativos nacionales de importancia: las centrales sindicales, la Cumbre Agraria, las Dignidades del sector campesino, la FECODE (educadores), la ONIC (indgenas), el CRIC (indgenas en el departamento del Cauca), las organizaciones nacionales estudiantiles, los afros del Proceso de Comunidades Negras, organizaciones territoriales de Bogot, procesos ambientalistas, de mujeres y otros ms.

En los aos recientes, el mayor logro en la articulacin y confluencia se haba dado con la conformacin de la Cumbre Agraria a fines del 2013. Un poco antes se intent una coordinacin mayor, con la Coordinadora de Movimientos Sociales de Colombia (la COMOSOCOL), que no logr estabilizarse.

Recientemente, desde el 2016, se conformaron la Coordinadora de organizaciones sociales (COS) y posteriormente el Encuentro nacional de organizaciones sociales y polticas (ENOSP). Hoy se da un salto con el Comit Nacional del Paro que recoge e integra a un espectro ms amplio de organizaciones y que se est bautizando con la movilizacin de estas semanas. Tiene el reto de mantenerse como espacio de confluencia y unidad, recogiendo diversidad de organizaciones, tendencias, intereses y posiciones, lo cual no es nada fcil.

En el aspecto organizativo tambin es un desarrollo, la conformacin de los Comits locales de Paro en varias ciudades y regiones, al igual que los cabildos y asambleas territoriales y de participacin que han empezado a desarrollarse en la capital y otras ciudades.

Novedoso y agridulce a la vez el pronunciamiento comn que se present el 28 de noviembre, entre el Comit Nacional del Paro, la plataforma Defendamos la paz y un grupo de parlamentarios, entre ellos los de la bancada de la oposicin. En la declaracin confluyeron tendencias populares y de izquierda, sectores de centro y expresiones de derecha que al momento estaban momentneamente distanciadas del gobierno de Duque, pero que das despus parlamentarios de esos partidos (Cambio Radical, la U y el liberalismo) dieron la espalda, votando a favor de la reforma tributaria que rechaza la poblacin, cuando se vot en las comisiones del Congreso y la Cmara.

Pnico, toques de queda y represin

El paro del 21 de noviembre, los otros dos, junto al resto de jornadas de movilizacin de estas semanas, se desarrollaron en medio de una aguda represin. En los das previos, los aparatos represivos procedieron a allanamientos y detenciones, el 21 en la noche decretaron el toque de queda en la ciudad de Cali y al da siguiente en Bogot. Ello no se daba desde 1977.

Las multitudinarias manifestaciones y dems actividades fueron brutalmente agredidas por el ESMAD en varias ocasiones, producto de ello la muerte del joven Dylan Cruz, asesinado por un proyectil letal del Escuadrn antidisturbios - ESMAD.

En esta ocasin la accin represiva tan desmedida y la evidencia de la misma a travs de las redes, ha propiciado un rechazo social ms amplio al ESMAD y al comportamiento de la fuerza pblica, dando lugar a una legitimacin en sectores de la poblacin de mecanismos de defensa colectiva, tales como las guardias indgenas, cimarronas y campesinas y la llamada primera lnea, que est surgiendo entre los estudiantes, similar a lo que ha emergido en Chile.

A travs de sus servicios de inteligencia, de agentes encubiertos, de las redes y con la ayuda de los medios, el gobierno cre un ambiente de pnico en los barrios y conjuntos residenciales de clase media, al propiciar y facilitar deliberadamente la presencia de grupos de personas con la real o supuesta intenci n de pillaje. Reg el rumor y cre la sensacin de que grupos de vndalos estaban asaltando sectores residenciales y comercios barriales. De ello hay evidencia en las redes y en los vdeos que han circulado. Esto con el fin de que la poblacin rechazase el paro, pidiese la fuerza pblica y reclamase mano dura contra los manifestantes

Frente a la masividad de las movilizaciones y el respaldo de la poblacin, el gobierno y los medios, han resaltado slo los hechos aislados de violencia, los policas heridos, el supuesto vandalismo, las prdidas econmicas y dems factores estigmatizantes, buscando deslegitimar y restar el apoyo de la poblacin.

Momento de oportunidades

Las jornadas que se desataron el 21 de noviembre y que posiblemente se continen en los primeros meses del 2020, son otra muestra ms de que Colombia est cambiando, tal como ya lo hemos planteado en escritos anteriores.

S e sigue configurando un nuevo momento de pas y lo relevante de ello, es precisamente la gran oportunidad que brinda para avanzar en la acumulacin de fuerzas desde el campo popular y democrtico, para contribuir a situaciones de crisis de gobernabilidad y acercar la meta de un nuevo gobierno.

El gobierno de ultraderecha que preside Duque, sigue perdiendo fuerza y respaldo, sus dificultades son cada vez mayores, no logra una slida gobernabilidad. Una expresin de este clima, es la merma de aceptabilidad que sigue registrando en las encuestas. En la de Invamer-Gallup qu e se public el pasado 4 de diciembre, la aceptabilidad llega a slo el 24%. El rechazo sigue creciendo, alcanzando hoy el 70%.

Es posible que ante las mayores dificultades de gobernabilidad, logre armar un bloque de gobierno con los otros partidos del Establecimiento que hoy se reclaman independientes y que en algunos aspectos se han distanciado de su gestin. Pero si bien ello le podra dar un respiro, tal como vienen las cosas, este no ser suficiente para superar las tendencias que vienen de atrs, ni para desbaratar el ascenso de la inconformidad, la oposicin y la lucha popular.

El curso de los acontecimientos depender de varios factores cuyo comportamiento an es incierto: la situacin econmica, la realidad internacional, las pugnas inter-oligrquicas, etc., pero tambin estar determinado de manera importante por la actuacin del componente subjetivo, por la decisin, capacidad e iniciativa de las fuerzas que estamos por el cambio, por la unidad y las alianzas que se logren para enfrentar el obstculo principal que impide avanzar hacia una nueva situacin de pas y hacia un momento de cambio.



Aureliano Carbonell, Delegacin de Dilogos ELN   

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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