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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2019

Proceso Constituyente (y II)
Por la Repblica

Vctor Arrogante
Rebelin


El pasado da 6 de Diciembre se conmemor los cuarenta y un aos desde que su proyecto fue aprobado en referndum. Vot el 67,11% de un censo de 26.632.180, y los votos favorables representaron el 88,54%, 15.709.078 de los votantes, con una abstencin del 32,89%. Las personas que hoy tienen menos de 60 aos no tuvieron la mayora de edad suficiente para participar en el proceso. Es tiempo de que pensemos seriamente en cambarla por otra que recoja las nuevas necesidades ciudadanas, las aspiraciones de la juventud y se prepare para abordar los nuevos retos de futuro. Hay que abrir un Proceso Constituyente para establecer una nueva Repblica.

La razn del Proceso Constituyente es provocar una ruptura con el Sistema poltico y econmico actual, que est estrangulado los derechos, para generar otras reglas de juego basadas en la democracia participativa. El proceso tiene que recuperar la soberana popular, reconociendo la superacin de la Constitucin de 1978, desmitificando la Transicin a la democracia, muy lejos de ser modlica como se ha presentado.

El nuevo Proceso, debe ser abierto a la participacin de multitud de actores, en el mbito colectivo e individual, horizontal y transversal, unido a la toma de conciencia popular y al empoderamiento de las personas. Ha de ser a la vez crtico y constructivo con la democracia representativa, que ha primado el bipartidismo, asumiendo el poder de espaldas a la ciudadana. El proceso debe situar a la persona como el motor de cambio de la nueva Constitucin.

La monarqua, que es un smbolo de poder, se contradice y est muy alejada de los principios constitucionales de igualdad ante la ley y de igualdad de oportunidades. El acceso a la Jefatura del Estado, como a cualquier otro rgano de representacin, no puede tener carcter hereditario, sino sometido a la libre y democrtica eleccin ciudadana. La monarqua, heredera del rgimen de Franco, cumpli su papel durante la Transicin a la democracia; la persona del rey es inviolable y no est sujeta a responsabilidad, no tiene competencias polticas, y su representacin carece de efectividad. Ha llegado la hora de establecer un Estado Republicano.

Uno de los problemas histricos espaoles y sin resolver todava, fuente de permanentes conflictos, es el territorial. Las diferentes seas de identidad, histricas y culturales, la multiculturalidad y la diversidad, son valores inestimables que enriquecen nuestra propia identidad comn y as tiene que reconocerse y permitir su propio desarrollo. Estos hechos tienen que quedar plasmados en la Constitucin, en el marco de un estado federal −sin cerrar la posibilidad de otros modelos−, que junto con el derecho a decidir libremente, queden clarificadas las competencias; que se fije un modelo fiscal y se establezcan mecanismos de cooperacin. Un modelo que venga a dar estabilidad poltica, que sea viable econmicamente y justo socialmente. Por todo, es necesario, tambin, reformar el Senado, para darle verdadera naturaleza de cmara de representacin territorial.

La Constitucin declara que "Ninguna confesin tendr carcter estatal". No es que sea insuficiente, sino que no es aconfesional aparentemente. En un estado verdaderamente laico, se ha de dar una efectiva y real separacin entre el estado y la iglesia, as como no financiar, con fondos pblicos, ni a la iglesia catlica, ni a ninguna otra. La religin tiene que salir de la escuela pblica; y todo esto tiene que quedar plasmado en la reforma que se propone. Adems el Concordato y acuerdos con el Vaticano deben derogarse, y las relaciones (y acuerdos, si los hubiera) enmarcarse en el mbito de reciprocidad y de las relaciones diplomticas entre estados soberanos.

Pese al surgir de nuevas fuerzas polticas y la presencia de hasta 23 siglas representadas en el nuevo Congreso tras el 10 de Noviembre, el sistema electoral ha impedido que una buena parte de formaciones polticas accedan a las instituciones representativas, favoreciendo el bipartidismo (esa fue la voluntad de los constituyentes y as se vienen cumpliendo). Ahora es preciso abordar una reforma inicial de la Ley electoral con medidas como listas desbloqueadas o la eliminacin de la barrera electoral del 3%. No deben salir favorecidos los partidos de mbito autonmico, que se presentan en limitadas circunscripciones, en detrimento de otras formaciones de mbito estatal. La Ley dHont, que prima a los partidos ms votados, penalizando a los que menos, debe cambiarse por otras normas que garanticen la proporcionalidad y equidad del voto y la igualdad de oportunidades para todas las opciones polticas y ciudadanas

En ese contexto, el PP retoma su propuesta de cambiar la ley electoral, con una reforma exprs, para evitar nuevos bloqueos si se repiten las elecciones. La propuesta del PP, que Casado ya plante en su primer discurso como presidente del partido es una prima de escaos a quien gane las elecciones, y fuentes de la direccin creen que puede llevarse a cabo sin necesidad de tocar la Constitucin, un meln que los populares no quieren abrir en este momento. Por su parte, tanto Pedro Snchez como la vicepresidenta Carmen Calvo han llegado a hablar de modificar el artculo 99 de la Constitucin para evitar situaciones de bloqueo. Quieren modificar la Constitucin para perpetuar el bipartidismo, no para dar ms palabra y representacin a la ciudadana.

Reformaron la Constitucin en 2011, modificando el artculo 135, estableciendo en el texto el concepto de "estabilidad presupuestaria", constatndose un techo mximo de dficit estructural para las Comunidades Autnomas y el Estado, y dando "prioridad absoluta" al pago de la deuda pblica en los presupuestos, sobre cualquier otra necesidad de gasto. Asimismo se estableci que el montante del conjunto de la deuda pblica no podr superar el 60% del PIB. Lo cierto es que la incorporacin de aquellos compromisos al texto constitucional ha servido para justificar una poltica de extrema austeridad, recortes e involucin social. Transcurrido ocho aos, se puede concluir que los efectos reales de la reforma y de las leyes que la desarrollaron no han sido tiles para el crecimiento y la generacin de empleo, ni para bajar el volumen de la deuda o cumplir las previsiones de dficit. La actual redaccin del artculo 135 ha de ser revisada en el marco del Proceso Constituyente que resulta urgente, buscando soluciones con la Unin Europea para impulsar el crecimiento, que no reste credibilidad al compromiso de reconstruir el Estado del bienestar.

Es necesario establecer una nueva Constitucin, tras el Proceso Constituyente, para garantizar y favorecer la mayor participacin ciudadana en el gobierno estatal, autonmico y municipal, mediante todo tipo de medidas posibles, como iniciativas legislativas populares, referndum o votacin on-line, en un marco de responsabilidad y de transparencia en el sector pblico, institucional y poltico, que reconozca, como bien de dominio pblico, toda la informacin generada o en poder de entidades de titularidad, funciones o capital pblico.

El Proceso Constituyente debe avanzar en la creacin de un estado federal, laico y republicano, basado en la transparencia y una mayor participacin social. Deben establecerse mecanismos de control y blindaje del sistema pblico de pensiones. De la misma manera hay que blindar el sistema pblico de salud, las prestaciones sociales para dependientes y la educacin pblica y plantar cara, con todo, democrticamente a los poderes econmicos no democrticos.

Soy republicano, aunque humilde e ignorante, y pertenezco a esa clase de locos que anuncian utopas que al da siguiente son realidades. Sois topos que protestis ante el menor rayo de luz, y por eso sents un furor sin lmites ante la Repblica, esa sublime locura que acaba con los privilegios, que considerando a todos los hombres iguales, les hace abrazarse como hermanos, y que reconociendo su libertad, les da derecho a gobernarse por s mismos. No, no son palabras mas; son del maestro Vicente Blasco Ibez, en su novela Viva la Repblica!, refirindose a la Primera, que ya hice mas en mis Reflexiones Republicas (primera edicin 2013) y hoy retomo.

Sabemos que una nueva Constitucin no va a resolver las futuras crisis econmicas ni va a quitar la angustia a la ciudadana que las pueda padecer, pero va a ofrecer al pueblo instrumentos para que participe activamente en los asuntos de sus intereses de forma directa y a travs de representantes legtimos.

Un Proceso Constituyente, partiendo del origen de la democracia, tiene como fin crear una nueva Constitucin adaptada a las necesidades actuales de la poblacin, como nica forma pacfica de hacer una verdadera revolucin democrtica, que modifique el actual diseo del Estado y su forma de gobierno, todo sometido a la voluntad popular.

@caval100

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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