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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2019

Continua la farsa judicial contra Assange

Rafael Poch de Feliu
Blog Personal


La vista que decidir en febrero su extradicin a Estados Unidos se celebrar en la crcel de alta seguridad de Belmarsh, sin pblico. Mientras una Suecia cmplice cierra el montaje de las violaciones , se confirma una disciplina sin fisuras con los designios de los perseguidores del fundador de WikiLeaks.

El 21 de octubre Julian Assange compareci ante el tribunal de primera instancia de Westminster. Debemos al ex diplomtico britnico Craig Murray, que logr estar presente en la sesin, una crnica absolutamente reveladora de lo que all ocurri . Murray, que fue embajador de su pas en Uzbekistn, describe en ella lo que ya se conoce: que la persecucin de Julian Assange con miras a encerrarlo de por vida en una crcel de Estados Unidos, no es solo un escndalo poltico y un atentado a derechos bsicos, sino que tambin es una farsa judicial en la que la justicia del Reino Unido acta, tal como constata un manifiesto recientemente enviado a las cmaras del pas y al Arzobispo de Canterbury, como mero instrumento de la represin poltica ejercida por Estados Unidos. Ya lo sabamos, pero los detalles son jugosos.

Ese da de octubre Assange apareci dbil y errtico ante la jueza Vanessa Baraitser, una mujer cuyas expresiones faciales pasaban del desprecio al sarcasmo o el aburrimiento cuando escuchaba a la defensa, mientras se mostraba atenta, abierta y calurosa frente a las manifestaciones del fiscal.

La jueza deneg de un plumazo todas las alegaciones de la defensa que peda ms tiempo para preparar el caso, dadas las limitaciones que se pusieron a los abogados de Assange para ver a su cliente en prisin, la incautacin de los documentos (por agentes de Estados Unidos) que ste tena en la embajada de Ecuador, as como para poder atender otro frente: el que se ha abierto en Madrid a la compaa espaola de seguridad UC Global, a la que la CIA encarg la organizacin del espionaje del interior de la embajada ecuatoriana en Londres, con cmaras y micrfonos. Por todo ello, la defensa peda posponer la vista que debe decidir la extradicin de Assange a Estados Unidos convocada para el 25 de febrero.

Craig Murray explica en su crnica cmo el fiscal del caso, James Lewis, se opuso a cualquier postergacin y cmo consultaba, en la misma sala, con tres funcionarios de la embajada de Estados Unidos que, segn sus propias palabras, le daban instrucciones. La jueza aprob todas sus peticiones.

El acuerdo de extradicin entre el Reino Unido y Estados Unidos (2007) regula en su artculo cuarto que la extradicin no ha lugar cuando su fundamento sea un delito poltico, concepto del que se excluyen toda una serie de supuestos ninguno de los cuales es aplicable al fundador de WikiLeaks. Conforme transcurra la sesin aument el nmero de manifestantes que protestaba en las afueras del edificio. Esa presencia explica que a media sesin entraran en la sala otros dos agentes americanos, estos armados.

Al final, denegadas todas las objeciones de la defensa, se decidi que la vista del 25 de febrero en la que se resolver la extradicin se realice no en la sede del tribunal, sino en la propia crcel de alta seguridad de Belmarsh, en la que no hay ms que seis plazas previstas para el pblico. Probablemente en febrero no tendremos ni siquiera una crnica sobre el evento como la de Craig Murray, que ningn gran medio de comunicacin ha publicado. Murray cree que la decisin de la jueza para decidir este cambio puede haber sido una iniciativa americana.

Pero lo que ms impresion a Murray fue el estado de Assange: flaco, envejecido y desorientado en sus declaraciones. Lo mismo dice el veterano periodista John Pilger que le visit hace unos das.

Es el resultado de su estancia en Belmarsh una prisin de alta seguridad en condiciones de aislamiento, con 23 horas diarias de soledad y 45 minutos para hacer ejercicio en un patio de cemento. Cuando Assange sale de la celda todos los pasillos por los que pasa son evacuados y todas las puertas de las celdas se cierran para garantizar que no tenga contacto con otros reclusos. No hay ninguna justificacin para que este rgimen inhumano, utilizado contra grandes terroristas se le aplique a un periodista en prisin preventiva, dice Murray.

Tampoco haba ningn motivo para que la justicia sueca se negara radicalmente en su da a tomar testimonio telemtico a Assange, sin necesidad de trasladarse a Suecia, o garantizndole que si acceda a viajar a ese pas para testificar en un caso de falsa violacin, no sera extraditado a Estados Unidos, explica su padre, John Shipton. El caso sueco llev a Assange a refugiarse en la embajada de Ecuador, donde estuvo siete aos. Un caso que ha sido cerrado en Suecia por falta de pruebas.

La justicia sueca, como la britnica, ha sido cmplice de los fontaneros de la WikiLeaks War Room del Pentgono: 120 personas, analistas, agentes, trabajando 24 horas sobre 24, siete das a la semana para destruir la red de Assange y la persona de Assange, tal como explicaba hace aos el secretario de prensa del Pentgono, Geoff Morrell.

El caso sueco fue un producto cocinado por el Pentgono. Su objetivo era desprestigiar a Assange con una cuestin de gnero -y lo han conseguido- y abrir una ruta alternativa a la extradicin -no ha sido necesario- por si fallaba la del Reino Unido. Su viejo parlamento, recordmoslo, se cubri de gloria cuando acogi con aplausos la noticia de la detencin de Assange en la embajada de Ecuador el pasado abril, mientras los medios de comunicacin establecidos de medio mundo nos intoxicaban con artculos denigratorios sobre el personaje que tuvo el atrevimiento de revelar los delitos y vergenzas de la primera potencia mundial en sus criminales guerras. El caso da para toda una enciclopedia de la infamia.

El estado de salud de Assange es preocupante. Despus de que el relator especial de la ONU sobre tortura Nils Melzer certificara como tortura sicolgica la persecucin de estado que sufre Assange desde hace casi una dcada, 65 mdicos y especialistas de todo el mundo han firmado un documento en el que piden una intervencin mdica urgente para preservar la salud del prisionero trasladndolo a un hospital fuera del infierno de Belmarsh. Los estados europeos, indignos ayudantes del Sheriff, no se han inmutado con estas noticias.

En una conferencia de prensa celebrada la semana pasada en Berln, el relator Nils Melzer explic su ltima reunin con los responsables del departamento de derechos humanos del ministerio de exteriores alemn. Durante todo el mes de octubre algunos periodistas estuvieron preguntando al gobierno alemn su opinin sobre el informe del relator que califica de tortura el trato a Assange, sin obtener respuesta. En su reunin del da 26 con los funcionarios alemanes, stos reconocieron abiertamente a Melzer que ni siquiera se haban molestado en leer su informe que lleva fecha de 31 de mayo. Paralelamente, en la lejana Australia, la patria de Assange, cuyos polticos se han desentendido por completo de cualquier iniciativa de defensa y han cooperando con la persecucin, el diputado Barnaby Joyce, vio como se le retiraba la palabra en plena sesin parlamentaria cuando clamaba por la defensa de Assange en su doble condicin de periodista y ciudadano australiano.

La mano del imperio es verdaderamente larga, pero por grande que sea su victoria el principio sigue ah con su verdad inapelable: son los acusados o implicados en crmenes de guerra quienes deberan ser juzgados y encarcelados, y no los valientes que han aportado las pruebas de tales crmenes.

(Publicado en Ctxt)

Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/12/04/continua-la-farsa-judicial-contra-assange/#more-378



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