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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

La nueva izquierda capitalista

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Los tiempos han cambiado en el mundo libre y la izquierda ya no quiere hacer la revolucin. La poca de la lucha contra el capitalismo ha pasado a la historia, porque ahora hay entendimiento entre ambas partes. Uno ha tragado con los postulados sociales extrados de la poca de la revolucin burguesa y la otra ha aceptado los trminos de la moderna sociedad de consumo. A lo ms que aspiran ambos es al cambio, como requisito bsico para que nada cambie, salvo el paso del tiempo.

Es natural que los nimos se sosieguen, visto que el capitalismo ha ilusionado a los individuos con el bienestar. Aunque apegadas a las viejas utopas, las aspiraciones de la muchedumbre apunta hacia la consecucin del bien-estar. Y es conocedora que esto se puede alcanzar o cuanto menos acercar a travs el consumo. Soar con ser rico no se le va de la cabeza a casi nadie, pero para ir tirando basta con disponer de ciertos caprichos que procura la sociedad actual a cambio de un poco de dinero, lo que permite calmar los nimos revolucionarios.

Por su parte, la elite de izquierdas est en lo mismo, pero a ms alto nivel. Han aprobado el examen para ejercer el poder y asoman la cabeza en centros sealados. El que ms o el que menos se ha procurado un cargo, ya no vive en los suburbios y ocupa plaza en el centro de la ciudad, con un chalet en urbanizacin de lujo a las afueras para los fines de semana, dispone de coches de marcas sonadas, buenos sueldos y alguna que otra cuenta en el extranjero por si las cosas vienen mal dadas.

A tenor del nivel de vida actual, quin puede pensar ahora en eso de la revolucin? . Est claro que la mayora autosealada como de izquierdas no est en disposicin de realizar e xperimentos serios.

Hay algo fundamental en la nueva situacin y es que a la izquierda se le ha agotado la imaginacin. Para subsistir con lo poco que queda basta con pensar en cambios . Un parche aqu y otro all, aventados por la propaganda, al objeto de obtener rditos en trminos de poder y construir un discurso minimalista para ganar seguidores y poder desempear algunos el papel de elites. Hay que mantener actualizada la ideologa. Inicialmente basada en aquellas cosas de libertad, igualdad y fraternidad, ahora se trata de enunciar derechos y libertades sin cuento dentro de la jaula , defender principios de justicia social que barren para casa o de una solidaridad, en la que algunos creen, y otros practican porque da prestigio. Muchas palabras y pocos hechos, pero basta para no desalentar del todo ese viejo espritu rebelde.

Causa del fracaso de la idea de revolucin no es tanto el arraigo del buen-vivir y el agotamiento de las ideologas como la fuerza dominante del capitalismo, que ha impuesto su modelo de orden ante el que no caben revoluciones. En todo caso, el argumento que postula el sistema es convincente, y lo ser en tanto haya consumo y bien-estar garantizado entre las gentes. De ah que la ruta a seguir sea acercarse al capitalismo, porque circulando en sentido contrario no hay futuro.

La izquierda capitalista de ahora, esa que ha acabado dando la espalda a la revolucin como principio y se conforma con abordar ciertos cambios , ya es una realidad. No solo porque se ha entregado al consumo y al bien-vivir como sucedneos del bienestar propuesto por el capitalismo, lo que demuestra la sensatez de sus miembros, sino que aspira a mejorar ambos. En definitiva, se ha quedado sin argumentos diferenciales . Incluso ya flirtea con la derecha , llegando a encontrar intereses comunes, y empieza a asumir el riesgo de tener que aproximar discursos. Y no hay que olvidar que la derecha siempre ha procurado ser polticamente fiel a los postulados del capitalismo.

Visto as el panorama y los principios de la izquierda actual, como entrega al sistema, bien-vivir, consumo, derechos y libertades para todos, la afinidad con los planteamientos de la doctrina capitalista es evidente. Con lo que cabe entender que ya caminan de la mano.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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