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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

El Inquisidor General y el hereje

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


Solo hay una manera para evitar las crticas: no hacer nada, no decir nada y no ser nadie.

Aristteles (384 a de C. 322 a de C.)


La libertad de pensar nace de la voluntad comprender, pues no es libre quien no desea avanzar en el conocimiento de la realidad objetiva, es decir en el conocimiento de la verdad tal cual es, sin afeites, de lo realmente existente ms all de las apariencias.

Esa libertad, esencia del ser humano, que es la voluntad de comprender, entra en contradiccin con el poder de lo establecido, de lo polticamente correcto. Cuando la autocensura -a menudo inducida por la coercin que ejerce el qu dirn, como elemento de control social- no cumple su funcin represora es entonces cuando entra en accin el inquisidor. Es decir, el vigilante de la pretendida moral pblica, que siempre acecha desde los innumerables chiringuitos ubicados en el Reino del Poder.

Un demcrata monrquico es un oxmoron (con perdn), pues, de no aceptar la perversin del lenguaje, que ha devenido en llamarse significantes vacos, habr que llamar al pan pan y al vino vino. Pues como dijo el inefable Sr. Rajoy, con su retranca gallega, un vaso es un vaso y un plato es un plato, con gran regocijo y alboroto de la ciudadana. Por lo tanto afirmo, sin rubor alguno, que un demcrata es un demcrata y un monrquico es un monrquico.

Con esta aclaracin preliminar, intentemos profundizar en el significado de ambos conceptos:

Segn el diccionario Larousse:

Dmocratie : Systme politique, forme de gouvernement dans lequel la souverainet mane du peuple.

Monarchie : Rgime politique dans lequel le dtenteur du pouvoir lexerce en vertu dun droit propre : droit divin, hrdit (par opposition rpublique).

Es decir, la democracia es una forma de gobierno en la cual la soberana emana del pueblo. En democracia, cualquier jefe de Estado que delinca puede ser investigado y procesado, y, de ser condenado, inmediatamente depuesto.

Por el contrario, una monarqua no es una democracia, pues la mxima autoridad del estado lo es por derecho divino, heredado. En el reino de Espaa dicha jefatura ha sido heredada directamente de un dictador genocida, que lo era, segn l, por la gracia de Dios, y as constaba en las monedas que incorporaban su efigie. Por si fuera poco, el rey tambin hereda su sorprendente inviolabilidad, es decir no puede ser investigado ni procesado.

Si tenemos en cuenta, adems, que el rey es jefe supremo de la cadena de mando, por lo tanto un militar monrquico, cualquier circunstancia que seale la presencia de un republicano entre sus filas pone al citado sujeto en grave riesgo de ser rechazado y, con toda seguridad, acosado por su presunta falta de neutralidad poltica, como si el ser monrquico no rompiese esa pretendida neutralidad.

Esto es exactamente lo que le ha sucedido a Marco Antonio Santos Soto, Cabo Sanitario del Ejrcito, un demcrata ejemplar, que ha sido finalmente condenado por hereja y consiguientemente expulsado por el Gran Inquisidor, pues hoy ya no se estila eso de quemar en la hoguera.

La poderosa maquinaria del Estado, en su diferentes ramificaciones cvico-militares, heredada de la dictadura franquista, est deficientemente delimitada por un estado de derecho que deja mucho que desear, especialmente en su zona de penumbra militar, en donde la justicia es, como se puede constatar, escasamente ecunime y rabiosamente monrquica.

Manuel Ruiz Robles. Capitn de Navo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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