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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

La perspectiva coherente es una reforma federal de la Constitucin
Aggiornamento

Llus Rabell
Blog Personal


Catalunya en Com est procediendo a la renovacin de sus rganos de direccin, paso previo a la convocatoria de su prxima Asamblea. Y lo est haciendo de manera relativamente plcida. Es cierto que la corriente minoritaria Desbordem, disconforme con la actual orientacin de la organizacin, ha dado un paso atrs por cuanto se refiere a su presencia en esos rganos. Sin embargo, la corriente federalista ha logrado integrarse en la candidatura unitaria, de consenso, que se har cargo de dirigir Catcom. Aunque en poltica no es oro cuanto reluce y a veces, bajo un mar encalmado, fluyen tumultuosas corrientes.

Poco importan los detalles. Lo significativo, aquello que los medios de comunicacin han trasladado a la opinin pblica y seguramente ha sido percibido as es que las tesis federalistas han ganado predicamento en el espacio de la izquierda alternativa. Lo que no deja de ser cierto. Federalistas empiezan a declararse en pblico destacados portavoces, como Jssica Albiach, presidenta del grupo parlamentario. Y el tono de la campaa electoral con un cabeza de lista, Jaume Asens, de perfil independentista, pero cuyo comedimiento ha sido en general encomiable se ha aproximado mucho ms que en otras ocasiones al sentir de nuestra corriente, distancindose del imaginario procesista.

No nos engaemos: esos cambios se deben ms a la evolucin de la situacin poltica que, como ocurri en el ayuntamiento de Barcelona, ha obligado a los comunes a tomar distancias con los independentistas y a entenderse con los socialistas para poder gobernar que a la capacidad de seduccin de las compaeras y compaeros federalistas, cuyas crticas no siempre han sido encajadas con agrado. Baste recordar que los comunes federalistas surgieron de un llamamiento a no participar en el 1-O, considerndolo como una huida hacia adelante del procs que rompa la unidad civil de la sociedad catalana. Pero no es momento de ponerse estupendo, ni nadie est habilitado para extender certificados de pureza federalista.

Sera problemtico, sin embargo, que ese desplazamiento de lenguaje y postulados resultase meramente tctico, circunstancial. De hecho, la gran debilidad de los comunes radica en lo etreo de su programa y de su cultura poltica, necesitada de un esfuerzo colectivo para consolidarse. Excesivo liderazgo personal y poca vida democrtica efectiva; demasiados movimientos intuitivos y escasa elaboracin compartida; mucho regate corto y ausencia de pensamiento estratgico. La cita de la Asamblea representa una oportunidad para tratar de corregir ese estado de cosas. Urge hacerlo. La situacin en Espaa, con o sin la formacin de un gobierno progresista, y la propia evolucin de los acontecimientos en Catalunya obligan a la izquierda alternativa a una decidida actualizacin de sus tesis fundamentales, en particular por cuanto respecta a la cuestin nacional.

Sera hora de que, tanto frente a quienes abogan por una involucin centralista como ante el independentismo, Catalunya en Com se declarase como una fuerza poltica inequvocamente federalista. Frente al auge de los nacionalismos, el federalismo es la respuesta de una izquierda social, feminista y ecologista a la crisis territorial en Espaa. Y es hora de explicitar sin ambages que, persiguiendo el acomodo de su diversidad nacional y lingstica, el proyecto federal se opone radicalmente a la secesin. La independencia no es el proyecto de la clase trabajadora, ni representa avance democrtico alguno para la sociedad catalana. Todo lo contrario. El diseo de nuevo Estado que plante el independentismo el 7 de septiembre de 2017 no era un malentendido. En el marco de la globalizacin, por razones objetivas, la Repblica Catalana estara abocada a configurarse como un Estado autoritario y socialmente regresivo pues tendra que comprimir de un modo u otro una realidad nacional diversa y mestiza-, e inevitablemente sujeto al dictado de los mercados financieros y a las intrigas de las grandes potencias.

A lo largo de estos aos, el proceso independentista ha derivado en un movimiento nacional populista, fisurando la unidad civil de la sociedad catalana y dibujando los amenazadores contornos de un enfrentamiento entre comunidades tnico-lingsticas. Todo lo contrario de los valores que siempre enarbolaron el movimiento obrero y las izquierdas. Para seguir defendindolos, toca poner al da estatutos y textos fundacionales.

La autodeterminacin, presente en muchos de ellos, carece de sentido en el caso de Catalunya. Catalunya no es ni ha sido nunca una colonia muy al contrario: su desarrollo nacional, la conformacin de sus modernas clases sociales, su etapa de acumulacin primitiva capitalista, tuvieron mucho que ver con la participacin en el expolio colonial de Amrica y con el comercio negrero. Pero tampoco es aplicable aqu la idea de autodeterminacin en el sentido en que la izquierda del siglo XX la propugn para los pueblos sojuzgados por los viejos imperios europeos al final de la Primera Guerra Mundial. Desde el punto de vista de la tradicin marxista, podramos decir que Catalunya viene autodeterminndose desde 1978, cuando, al aprobar la Constitucin, su ciudadana apost por el desarrollo del autogobierno en el marco de una Espaa democrtica. No podemos identificar los desajustes en el encaje territorial, el dficit de financiacin, el insuficiente reconocimiento de la singularidad nacional o las seales de agotamiento del modelo autonmico con una situacin de opresin nacional. Ningn observador imparcial avalara semejante despropsito.

Por mucho que en sus fases iniciales invocase esos problemas, el movimiento independentista creci auspiciado desde un gobierno nacionalista con ingentes recursos propagandsticos como la reaccin insolidaria de las clases medias de una de las regiones ms ricas de Europa, tratando de escapar a la decadencia con que las amenaza el desorden global. Por eso mismo deberamos dejar definitivamente atrs la idea de un referndum como va de salida al conflicto. La experiencia del brexit es inapelable. Y el 1-O a punto estuvo de precipitar el pas a una irreparable desgracia. Slo tiene sentido refrendar una propuesta poltica previamente elaborada y pactada.

La perspectiva coherente es una reforma federal de la Constitucin. Pero un objetivo de semejante calado requiere trabar consensos con fuerzas conservadoras, hoy por hoy inalcanzables. La izquierda deber impulsar una dinmica federalizante en el marco del actual ordenamiento jurdico, generando una nueva cultura de solidaridad y lealtad institucional a partir de la mejora de la financiacin, la utilizacin de los recursos del Senado o la cooperacin entre comunidades autnomas. Para avanzar por ese camino, es necesario lograr un gobierno de izquierdas en Espaa y forjar una mayora de progreso en Catalunya. La clave residir en una alianza estratgica de la izquierda social: un entendimiento entre la socialdemocracia y el espacio de los comunes capaz de hacer bascular a una parte decisiva de las clases medias que por mucho tiempo an conservarn el anhelo de un Estado independiente hacia un pacto de convivencia que permita transitar las prximas dcadas. Nos atreveremos con todo eso? Hic Rhodus, hic salta.

Blog del autor: https://lluisrabell.com/2019/12/05/aggiornamento/



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