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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

Alberto Fernndez y el realismo poltico

Atilio A. Boron
Rebelin


Este prximo martes la Argentina iniciar un largo y duro perodo de recuperacin luego de la destruccin de su economa, la desintegracin social, la degradacin cultural y la bochornosa sumisin del inters nacional a los dictados de la Casa Blanca causados por el gobierno de Mauricio Macri. Sera superfluo enumerar los tremendos daos ocasionados por el tsunami neoliberal que se descarg sobre este pas desde el momento en que el lder de Cambiemos se aposent en la Casa Rosada. Todos quienes aqu vivimos lo sabemos, y lo padecemos; y tambin lo conocen en el extranjero. Hemos visto da a da como, a partir del 10 de Diciembre del 2015, se reincidi en la aplicacin de una agenda neoliberal que haba ya sido ensayado en dos ocasiones y en ambas haba concluido catastrficamente. La primera bajo la dictadura cvico-militar y la inspiracin de su ministro de Economa Jos Alfredo Martnez de Hoz; la segunda durante la larga dcada del menemato y el liderazgo ideolgico de Domingo Felipe Cavallo. La influencia de este segundo ensayo iniciado en 1989 cuando Carlos Sal Menem abandona sus veleidades populistas y abraza impdicamente al neoliberalismo, habra de prolongarse hasta el breve gobierno que le sucedi, la Alianza, en donde tambin all la nefasta influencia de Cavallo hizo que ese nuevo experimento terminara en una debacle econmica sin precedentes. Luego del interregno del kirchnerismo, cuando se recuper la economa, comenzaron a restaarse las profundas heridas que la desercin del estado de sus responsabilidades haba infligido sobre la vida social, se revalorizaron la cultura, la educacin y la labor cientfica y el pas se posicion con realismo en la gran corriente emancipadora que culmin con el rechazo al ALCA y una nueva insercin independiente en la arena internacional, luego de tan positiva labor, decamos, se nos vino nuevamente la noche. Ms por defectos propios que por virtudes de la derecha sta y sus mentores, financistas y asesores estadounidenses se encontraron, inesperadamente, con una nueva oportunidad.[1]

Y no perdieron el tiempo. A diferencia de lo que suelen hacer los gobiernos progresistas y de izquierda que salvo excepciones marchan en puntillas y dominados por un inexplicable sentimiento de culpa provocada por las acusaciones y las difamaciones de la derecha, sta avanz de manera arrasadora y sin ninguna clase de escrpulos republicanos o democrticos. El ms duro decisionismo del Ejecutivo se puso en prctica de inmediato. En cuestin de das comenz la persecucin de periodistas y de ex ministros y altos funcionarios de los gobiernos kirchneristas; arreci el terrorismo informativo que la oligarqua meditica haba venido ejerciendo desde haca largos aos; se someti la Justicia Federal a los mandatos del ocupante de la Casa Rosada y las prisiones preventivas y el lawfare se desplegaron a tambor batiente, llegndose inclusive a tener la osada de pretender nombrar dos jueces de la Corte Suprema por decreto apenas cinco das despus de iniciado su gobierno; se arriaron todas las banderas de una poltica exterior independiente y se asumi con estpido orgullo el sometimiento a los dictados de Washington y una postura neocolonial. Sin ningn pudor, se design a los principales CEO de las grandes compaas para que se hicieran cargo de la gestin econmica del nuevo gobierno, arrojando por la borda cualquier consideracin relativa a la incompatibilidad de funciones o conflicto de intereses que se constituye cuando un gerente de una gran compaa es designado en un altsimo cargo del estado para fijar las reglas a las cuales deber someterse su propia empresa! Minucias como estas fueron sistemticamente subestimadas, cuando no ignoradas, por la prensa hegemnica, cuya responsabilidad en la tragedia argentina debera ser cuidadosamente examinada y, en algunos casos, ser pasible de una demanda en sede judicial.

Afortunadamente, toda esta etapa llegar a su fin en pocas horas ms. La herencia que deja este tercer experimento neoliberal cuyo propsito nunca el desarrollo econmico y mucho menos la inclusin social es apabullante pero no insuperable. Lo que se hizo fue organizar el saqueo de las riquezas nacionales, garantizar exorbitantes ganancias para las empresas controladas por los amigos del rgimen en diversas ramas de la produccin y los servicios, promover la concentracin del capital y liquidar a las pymes, facilitar la fuga de divisas y la especulacin financiera con el manejo del tipo de cambio y las extravagantes tasas de inters, acrecentar el patrimonio de los ms ricos y desangrar econmicamente a la gran mayora de la poblacin. La evolucin de las cifras de la pobreza demuestra de modo irrefutable el carcter oligrquico de este proyecto. Pero, para honra del pueblo argentino, el saqueo no pudo ser llevado hasta sus ltimas consecuencias. La resistencia popular fue permanente. Grandes huelgas generales, paros de los principales sindicatos entre los cuales sobresale la tenaz lucha de los docentes de la provincia de Buenos Aires, la ininterrumpida movilizacin de las clases y capas populares contra el ajuste, los tarifazos y la saludable obstinacin de los diversos movimientos sociales para nunca abandonar la calle -irreemplazable escenario de confrontacin a todo proyecto de este tipo- fueron decisivas para frustrar iniciativas cruciales como las reformas previsional y laboral y repeler el fallo de la Corte Suprema (el dos por uno) que beneficiaba a los genocidas y que fuera impulsado por los dos jueces supremos propuestos por el gobierno. La formidable campaa del movimiento de mujeres por el aborto legal, seguro y gratuito fue otra seal enviada al gobierno y que hablaba claramente de un clima de opinin pblica abiertamente contrario a sus polticas. La respuesta de la Casa Rosada fue endurecer la represin y aceitar sus mecanismos de propaganda y neuromarketing poltico para fomentar el odio y el temor a quienquiera que se opusiera a sus nefastos designios.

Prrafo aparte merece el monumental endeudamiento contrado por el gobierno sin una proporcional contrapartida traducida en obras pblicas - escuelas, jardines infantiles, hospitales, transporte pblico, caminos, infraestructura, etctera- o polticas sociales, lo que clama por una cuidadosa auditora internacional para pagar lo que efectivamente se debe y para reclamar la devolucin de los dineros de quienes, favorecidos por su cercana al poder poltico, utilizaron la deuda pblica para abultar sus patrimonios. Esta situacin evoca otro episodio de la historia argentina que mereci la dura e irnica reaccin de Domingo F. Sarmiento cuando, a fines del primer gobierno de Julio A. Roca, en 1885, se refiriera al tema con el siguiente versito: Calle Esparta su virtud, sus hazaas calle Roma. Silencio que al mundo asoma la gran deudora del Sud! Ciento treinta y cuatro aos despus lo que el sanjuanino dijera adquiere una pattica actualidad. Agravada, porque ni Roca ni su sucesor, Miguel Jurez Celman, tuvieron la irresponsabilidad de contraer deudas a cien aos plazo como hizo el gobierno de Mauricio Macri.

Se vienen aos duros pero tambin preados de fundadas esperanzas. La Argentina comenzar a transitar por otro camino. El hundimiento generalizado del neoliberalismo es irreversible. Su nave insignia latinoamericana el Chile del pinochetismo viejo y nuevo- yace en las profundidades del Pacfico y no habr quien pueda reflotarlo. Per, Ecuador, Hait, Honduras y Colombia -s, Colombia, que slo en 1977 haba tenido un paro general, muy acotado, y que en la ltima semana tuvo tres gigantescos en contra del paquetazo neoliberal de Ivn Duque- estn siguiendo el mortuorio periplo de la va chilena hacia el entierro definitivo del neoliberalismo. En Francia Emmanuel Macron no logra contener la oleada de protestas violentas que conmueven al pas desde hace ms de un ao y que de a poco se van extendiendo por Europa. En Estados Unidos, Donald Trump, el Gorbachov estadounidense, est trabajando a destajo y muy eficazmente para liquidar los ltimos restos del orden internacional neoliberal construido para su propio beneficio por la Casa Blanca desde fines de la Segunda Guerra Mundial.

Este es, en pocas lneas, el contexto global en el que Alberto Fernndez comenzar a gobernar. Ya envi alentadoras seales del cambio de rumbo que tomar su gobierno. Hoy mismo el humor social ha cambiado, de manera notable. La inmensa mayora del pueblo lo acompaar en su empeo, pero deber cuidarse de caer en las dilaciones burocrticas o leguleyas, que no legales, que con tanta frecuencia paralizan los mejores proyectos de los gobiernos. El tiempo juega en su contra, pero a su favor cuenta con muchos elementos como para poder avanzar en la reconstruccin nacional. El pueblo est esperanzado, y eso es un gran capital poltico al momento de iniciar la marcha. Si acta con rapidez y resueltamente el respaldo de las grandes mayoras nacionales crecer aceleradamente, empoderndolo cada vez ms para enfrentar con xito las acechanzas y obstculos que lo aguardan en la dura travesa que le espera. Ponemos punto final a estas lneas recordando el consejo que, en momentos como stos en los cuales la historia pega un sbito viraje, Max Weber formulara en su clebre conferencia La poltica como vocacin (1919) y en la cual sentenciara que en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez. Ser realistas requerir intentar lo imposible y perseverar en ese empeo una y otra vez. Por el bien de la Argentina ojal se tome nota del muy oportuno consejo de Weber.

Nota:

[1] Pueden leerse los argumentos all expuestos en: Argentina, 2016: Claves de una derrota. Cuadernos Marxistas (CEFMA, Argentina), N 10, Mayo 2016. Disponible en: http://www.elcefma.com.ar/wp-content/uploads/2016/08/Cuadernos_marxistas_10.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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