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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

Hong Kong, los amigos ucranianos

Guadi Calvo
Rebelin


Hace cinco aos que en Hong Kong, uno de los centros financieros ms importantes del mundo, se suceden protestas masivas encabezadas por un difuso colectivo que ni siquiera parece tener demasiado claro cules son los objetivos centrales de sus reclamos. En estos ltimos seis meses las manifestaciones fueron continuas, en la que la violencia se ha incrementado.

Aunque no es necesario ser un experto para comprender que las protestas tienen un fin determinado, y es el de clavar una estaca en China, por donde pueda empezar a sangrar. En los primeros aos de esas protestas s e quiso utilizar los infinitos reclamos que tiene las diversas comunidades del universo chino, para que aquel foco hongkons pueda prender en otros puntos del pas, como en el caso de la Regin Autnoma del Tbet, donde Occidente financia desde hace dcadas las pretensiones independentistas del clero budista o la provincia semiautnoma de Xinjiang al noroeste del pas, cuyos pobladores de la etnia uigur, mayoritariamente musulmana , instan por la creacin de una Repblica Islmica, independiente de Beijing, para la que organizaciones armadas integristas vinculadas a al-Qaeda y al Daesh, como el Movimiento Islmico Turkestn Oriental (MITO) han producido ataques armados incluso en la mismsima plaza Tian'anmen, en pleno centro de Beijing, (Ver: China: Esperando a los brbaros), aunque la propalacin de las protestas finalmente fracaso y hoy se circunscribe solo a Hong Kong. El peso especfico de China ha hecho fracasar los intentos de los servicios de inteligencia occidentales de instalar la ilusin de una Primavera, al trgico estilo de lo sucedido en Libia o Siria.

Desde el inici de esas protestas, obviamente, la prensa occidental ha cubierto con particular atencin y detalle lo que protagonizan, como mximo unas 80 mil personas, en un territorio habitado por unos siete millones de personas, en un pas, China, con casi 1.400 millones de habitantes.

El antiguo enclave colonial britnico fue devuelto a Beijing en 1997, y desde entonces ha gozado de un estndar semiautnomo, en que el gobierno central es responsable de la defensa y la seguridad adems de la poltica exterior, mientras que las autoridades locales controlan el poder judicial. Por lo dems rigen las libertades ciudadanas sin restricciones.

El ncleo inicial de las protestas, que pomposamente fueron bautizadas como La Revolucin de los Paraguas, y duraron casi tres meses, fue conformado por dos profesores universitarios y, cundo no, por un pastor evangelista llamado Roy Chan, con la consigna, obviamente en ingls, Occupy Central with Love and Peace (OCLP), acusando al gobierno central de estar en un franco proceso de restriccin de libertades pblicas con un sistemtico y discreto control estatal, adems de sentirse marginados polticamente y ser expoliados econmicamente.

En estos ltimos seis meses las protestas son cada vez ms violentas con epicentro en el principal distrito comercial y bancario, lo que ha obligado a empresas y comercios a cerrar, adems de generar un importante caos en trnsito vehicular, incluido el popular servicio de tranva ciudadano.

Los manifestantes han pasado a la accin saqueando locales comerciales, atacando a la polica con arcos y flechas, lanzando bombas de combustibles utilizando catapultas, que provocaron nmeros heridos y arrojando bombas molotov contra mviles policiales, por lo que la polica han contestado con gas lacrimgeno, caones de agua y balas de goma.

El domingo 8 de diciembre una nueva e importante manifestacin reclamando elecciones democrticas a la cmara legislativa y a jefe de gobierno local, y una investigacin sobre la accin policial de estos ltimos seis meses.

El movimiento ahora dirigido por el Frente Civil de Derechos Humanos (CHRF) cuyos cabezas visibles son los jvenes Eric Lai, Jimmy Sham, han logrado un importante nivel de organizacin, que incluye, clnicas clandestinas en las que mdicos especializados en emergencias trabajan sobre los heridos, psiclogos que dan apoy gratuito a las personas afectadas por la represin y hasta diseadores grficos para la elaboracin de pancartas. Una aplicacin cifrada de Telegram con docenas de canales es utilizada para la comunicacin de los activistas e incluso una red que ya permiti a ms de 200 activistas buscados por las autoridades huir a Taiwn, donde reciben asistencia econmica y legal. Y entre tantos artilugios apareci en los ltimos das una grupo de activistas cristianos identificados con chalecos verdes, miembros de la Iglesia del Buen Vecino del Distrito Norte, dirigida por el pastor Roy Chan, cuya misin es interponerse en el accionar policial para evitar que los manifestantes sean detenidos, arguyendo estar en una misin piadosa.

Un llamado a Ucrania

La injerencia de los Estados Unidos en el aliento y financiacin de este movimiento pro-occidental y anti-Beijing ha financiado a muchos de los grupos que lideran las marchas coordinado por el ala ms conservadora de Washington. Mientras que oscuros personajes como Marco Rubio y Steve Bannon, presionan al gobierno y al congreso norteamericanos para conseguir sanciones contra el gobierno del presidente Xi Jinping.

A pesar de los recursos econmicos infinitos provenientes de misteriosos fondos que sostienen a los lideres de las protestas, no se han conseguido resultado destacables, ms que la obvia condena de algunas instituciones y miles de artculos y horas de televisin de medios pro occidentales, la exaltacin de los manifestantes, cosa que no pasa con las protestas de Chile, Ecuador, ni Colombia, quizs gener alguna dudas cuando se conozca, masivamente que en los ltimos das a las protestas se han agregado nada menos que neonazis ucranianos, llegados a Hong Kong para participar abiertamente en la insurgencia anti-china junto a miembros de otras organizaciones de ultra derecha de Europa y los Estados Unidos.

Los manifestantes hongkoneses han utilizado desde el inicio de las protestas banderas de Estados Unidos, de la viaja Confederacin y del Reino Unido, mientras cantan el himno nacional estadounidense. Lo que los ha convertido en un sitio muy atractivo para los supremacistas blancos norteamericanos como los del grupo Patriot Prayer (Oracin Patriota) de Oregn.

Aunque los ms llamativos son los ucranianos del grupo Gonor, miembros residuales del ttrico batalln Azov, entrenado y armado por agentes de los Estados Unidos en Polonia, previo al golpe contra el presidente Vctor Yanukovich en 2014. Acusados de crmenes de guerra tras su participacin en el conflicto de la Repblica de Donbss, en el este de Ucrania, financiado por el multimillonario sionista Igor Kolomoisky. Que durante las marchas democrticas relucen junto a los de los jvenes luchadores e idealistas hongkoneses.

Los milicianos del Gonor, llegados a la vieja colonia britnica el primero de diciembre pasado, exhiben con orgullo sus esvsticas tatuadas, junto a otros smbolos de la iconografa nazi, como la leyenda Victoria o Valhalla, una recopilacin de escritos de neonazi estadounidense David Lane, lder del grupo terrorista The Order, responsable del asesinato de periodista judo Alan Berg en junio de 1984.

En las manifestaciones se identific al lder del grupo fascista ucraniano del Serhii Sternenko, Leviy Sektor (Sector de derechas), responsables del incendi de la Casa de los Sindicatos de Odessa donde murieron 42 personas, durante los disturbios de mayo de 2014.

En sus redes sociales el 2 de diciembre el grupo subi fotos sobre su participacin en el ataque al campus de la Universidad Politcnica de Hong Kong, (PolyU), tras segn informaron las autoridades chinas se recogieron un total de 3989 bombas incendiarias, 1339 piezas de explosivos y 601 botellas de lquido corrosivo.

Los amigos nazis del Centro Libre de Hong Kong, la organizacin que est nucleando a los manifestantes, definieron a sus egregios visitantes como: activistas de la Revolucin de la Dignidad y veteranos de la guerra de defensa contra Rusia toda una presentacin y un alerta para Beijing, que en algn momento, cada vez ms cercano, se ver obligada a actuar con la contundencia del caso e ignorando las crticas.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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