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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2019

Sagrado y obsceno en Bolivia

Eduardo Rothe
Rebelin


En noviembre de 1532 en la ciudad de Cajamarca el inca Atahualpa, ultimo mandatario indgena, confiado en su fuerza de 4.000 guerreros (que dej atrs cuando fue a entrevistarse con Pizarro) cay en una emboscada que le tendieron los espaoles con apenas 168 hombres y 62 caballos; eso s, armados con arcabuces y dos pequeos caones.

En noviembre 2019, Evo Morales primer mandatario indgena 5 siglos despus, confiado en el apoyo mayoritario del pueblo y en la bonanza que gozaba Bolivia, cay en una emboscada poltica de la derecha con la ayuda, no faltaba ms, del gobierno gringo y su funesta OEA. El derrocamiento de Evo, como el de Atahualpa, se iniciaron como golpes de mano, operaciones de comando.

Y en ambos casos la Biblia estuvo en primer plano simblico del conflicto, como smbolo anti indgena del ms obsceno cristianismo, aquel de mtenlos a todos que Dios reconocer a los suyos, el de la quema de brujas y el genocidio americano. Peor an, los golpistas arremetieron contra la Pachamama, la Madre Tierra, divinidad que representa al planeta y la vida que sustenta, hoy un concepto de importancia y urgencia universal.

En efecto, la gran mayora de los cientficos hace tiempo que advierten sobre el riesgo de extincin de la especie bajo el capitalismo neoliberal y sealan el cambio climtico como expresin de ese peligro. Por eso hace tiempo que la Pachamama dej de ser un concepto exclusivo de los indgenas andinos, para ser adoptada por millones de latinoamericanos y personas que en el mundo admiran a Evo Morales por promover leyes para dar personalidad jurdica y derechos a la Madre Tierra y sus criaturas.

Contra esos tan actuales valores milenarios avanzaron los golpistas, Biblia en mano, proclamando su desprecio por los indgenas (60% de la poblacin boliviana) en una repeticin del intento secesionista de la Media Luna en 2008, con persecuciones, apaleos y masacres. Esta vez con la complicidad de la jerarqua militar que, a pesar del tradicional herosmo de los soldados bolivianos, ha perdido todas las guerras y slo ha ganado batallas contra su propio pueblo.

Este obsceno Cristianismo del Siglo 21 tiene en su haber la reciente conversin a los evanglicos de Jair Mesas Bolsonaro y su bautizo en el rio Jordn, en mayo 2016, antes de su campaa presidencial. Originalmente ultra catlico, este defensor de la tortura, la misoginia y el racismo, gan la presidencia con el apoyo de los evanglicos que tienen en Brasil 6000 templos, un quinto de los congresistas y el 29% de la poblacin.

A diferencia del caso brasilero, el fundamentalismo cristiano en el golpe de Bolivia es ms racista que religioso, y su motivacin dominante no es evangelizacin sino revancha. En efecto, en un pas donde hasta 1952 los indgenas no podan entrar a las plazas ni caminar por las aceras, el gobierno de Evo Morales (sin duda el mejor en la historia del pas) represent el desmentido definitivo a la supuesta superioridad cultural blanca. Que los indios tuvieran derechos que antes se les negaban, le duele a la derecha ms que una eventual prdida de privilegios.

Y finalmente, detrs de todo este boxeo de sombras simblico entre lo sagrado y lo obsceno, entre la Pachamama y la Cruz, entre la Biblia y el video porno de Jeannine Aez detrs de todo est el dios del dinero, para los hebreos Mammn, para los griegos Pluto, para los romanos Jano, para los chinos Zhao Gongming, para los hindes Lakshmi, y para los Estados Unidos Dlar, que en Bolivia se llama Litio. El gran Dios de la globalizacin neo liberal que no acepta democracias que priorizan a las mayoras y respetan a las minoras, democracias que quieren ser gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Eso que Jeannine Aez llama, con odio y desprecio, Socialismo del Siglo 21.

Para terminar en trminos bblicos: vienen vacas flacas para nuestros hermanos bolivianos, pero mucho ms flacas para los golpistas, por aquello del poeta Andrs Eloy Blanco: y digo al pretoriano que se rob la toga, que a l y al apstol que se rob la cena les crece el mismo cuello para la misma soga.

Que as sea.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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