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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2019

La violencia extractivista en clave italiana
Resistir es existir

Alberto Acosta
Rebelin


No hay amigos en el trabajo, nuestra amistad est fundada en los negocios"

(Don Corleone, El Padrino) 

 

No te rindas, aun ests a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo

(Mario Benedetti)

 

 

En pleno debate acadmico se dio lo inesperado. En la Universidad de Salento Lecce, Italia mientras varios disertbamos, aconteci algo inslito para un pas considerado desarrollado y democrtico, incluso miembro del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas: se descubri a un agente de la polica poltica (DIGOS) filmando el acto, en un esfuerzo subrepticio por grabar a todos los participantes [2].

La protesta de alguno de los organizadores interrumpi momentaneamente la Giornata di Studio con Alberto Acosta - reato defendere la Natura? L'uso asimmetrico dil diretto nei conflitto ambientali [3]. El eco en la prensa local y en redes sociales no se hizo esperar. El propio rector de la universidad, Fabio Pollice, se disculp ante el suscrito, indicando que ese centro de estudios es un lugar abierto a todos y al libre enfrentamiento de ideas. Cualquiera puede participar, siempre respetando la confrontacin libre de las personas. Al tiempo que expres que su compromiso siempre ser garantizar a todos esta libertad.

Esta aparente ancdota [4] devela cmo en todas partes del mundo la defensa de los derechos de la Naturaleza atados indisolublemente a los derechos humanos provoca riesgos, muchas veces graves. Sin duda vivimos un mundo perverso. Quienes defienden la vida humana y la Naturaleza afectan los intereses de poderosos grupos y, por eso, son perseguidos, criminalizados, amedrentados y lamentablemente hasta asesinados. Por ello, si bien lo sucedido en ese centro universitario no pas a mayores, ayuda a recordar todo lo que enfrentan las luchas de resistencia y de construccin colectiva de alternativas.

Conocemos hasta la saciedad en Nuestra Amrica que los extractivismos y las grandes obras de infraestructura que los acompaan conllevan enormes riesgos, pues violencia y corrupcin son elementos consustanciales en tanto condiciones necesarias para su cristalizacin. En Nuestra Amrica la persecucin y criminalizacin a los defensores de la vida es pan de todos los das, aunque muchas veces los medios de comunicacin los ignoran o minimizan. Gobiernos progresistas y neoliberales, por igual, violan derechos y debilitan la democracia al ampliar los extractivismos.

Pero no solo Latinoamrica vive tales atropellos, sino que tambin se dan en otras latitudes. En Italia es constante la criminalizacin de quienes defienden la Naturaleza y los derechos de sus defensores, de quienes se oponen a grandes obras de infraestructura y al vaciamiento de sus territorios para abrir la puerta de actividades de lucro exacerbado. Existe todo un sistema que se basa en el acaparamiento y financiarizacin de recursos y tierras, en una perspectiva utilitaria que perpeta valores y acciones en la base de la explotacin ambiental y la violacin de los derechos humanos, ignorando el concepto de justicia climtica y sostenibilidad, como con claridad se lee en un informe detallado sobre esta situacin: Defend the Defenders of the Earth: A dossier on the repression of the salentinian movements (2018), elaborado por la abogada Elena Papadia de lAsociacion Bianca Guidetti Serra y coordinado por el profesor Michele Carducci.

Los casos son mltiples. Basta mencionar lo que sucede en la pennsula de Salento, incluidas las reas de Lecce, Brindisi y Taranto. All se registran una tras otra complejas emergencias ambientales. Por aos, la planta petroqumica ENI y la central termoelctrica en Brindisi, la planta siderrgica del grupo ILVA en Taranto estn en el centro de las discusiones y la oposicin de poblacin local, asociaciones, movimientos civiles que defienden la Tierra y, en general , de defensores de derechos humanos, por sus graves violaciones de las leyes ambientales nacionales e internacionales, que causan contaminacin, muerte y una crisis de salud sin precedentes. Y hay ms casos, como Colacem SPA, una planta de cemento en Galatina (cerca de Lecce), una fbrica considerada poco saludable por la Agencia Europea del Medio Ambiente; la construccin de una gran va -la "S.S. 275- que conectara rpidamente el sur de Salento con el cabo de Santa Maria di Leuca: infraestructura intil que daara el tpico paisaje salentino.

Una experiencia digna de resaltar es la guerra a los olivos, como cuenta con claridad Alessandra Cecchi, miembro de la Asociacin Bianca Guidetti Serra [5] . Se trata del proyecto de erradicar miles de olivos, incluso centenarios y milenarios, bajo el pretexto de la presencia de una bacteria, la Xylella Fastidiosa, que causara una fitopatologa que afecta a los olivares de Salento. Una bacteria asumida, sin evidencia convincente, como la causa del secado rpido de los olivos. Este proyecto de erradicacin es funcional a las transformaciones del territorio para mercantilizarlo, sea en el signo del neoliberalismo agrcola -que busca reemplazar el cultivo tradicional del olivo por un olivo de produccin superintensiva- o de generacin de espacios para actividades inmobiliarias o para instalar infraestructuras energticas, como gasoductos y grandes extensiones de paneles fotovoltaicos.

La erradicacin de los olivos centenarios impuesta con la fuerza pblica y con un amplio espectro represivo fue respondida por una potente resistencia del Popolo degli Ulivi ("Gente de los olivos"). Con slidos argumentos se oponen a la tala de olivos pues esa fitopatologa puede ser tratada con mtodos agroecolgicos. Mientras que el plan adoptado por las instituciones para detener la emergencia (llamado Piano Silletti) involucr no solo a los rboles enfermos sino a todos los rboles presentes en un rango de distancia de 100 metros, con uso masivo de pesticidas con un grave riesgo para la salud de la poblacin local. El poder judicial local detuvo el plan por falta de base cientfica y por su enfoque peligroso, pero aun as los activistas fueron (y todava son) juzgados. Adems, el acceso a la justicia, impuesto por la Convencin de Aarhus, fue denegado a los agricultores locales que rechazaron la destruccin indiscriminada de sus olivos.

En esa regin hay otro caso paradigmtico de criminalizacin a quienes defienden la vida. La experiencia de movimiento NO-TAP: no al TransAdriatic Pipeline (gasoducto de unos 5.000 kilmetros, que empieza en Azerbaiyn, cruza Turqua y Grecia para entrar por el sur de Italia) [6]. Este es un gran ejemplo de resistencia civil, activismo y defensa de la Tierra, tanto como de represin y persecucin judicial. Despus de marzo de 2017, cuando el TransAdriatic Pipeline comenz a trabajar en la parte italiana del proyecto, activistas, gente comn, asociaciones e instituciones locales denunciaron pblicamente su oposicin por mtodos pacficos y no violentos. Despus de una intensa campaa de desprestigio desde los medios locales y nacionales, el gobierno y las autoridades, usando las fuerzas policiales, comenzaron a reprimir todas las manifestaciones y oposiciones; se impuso a ms de decenas de activistas (incluidos ancianos, madres, polticos locales) fuertes sanciones pecuniarias por participar en una manifestacin; a 15 activistas se prohibi el acceso por 3 aos a Melendugno o los territorios de Lecce: se restringe su libertad de movimiento personal (los consideran sujetos peligrosos para la seguridad pblica y, en algunos casos, sujetos antisociales); del 13 de noviembre al 13 de diciembre se impuso una zona roja alrededor del sitio de construccin de TAP en San Basilio (cerca de San Foca - Melendugno) con la prohibicin absoluta de acceder o transitar en toda el rea interesada, bajo control de la fuerza policial.

La represin usa un sinfn de procedimientos penales contra los activistas para castigar legalmente sus actitudes, incluso si estn protegidos constitucionalmente. Tambin se denuncian algunos episodios de violencia ejecutados por la polica (por ejemplo, la agresin a un periodista extranjero en octubre de 2017 en una manifestacin o las agresiones a activistas heridos por la violencia de la polica en febrero y abril de 2018). No solo se trata de malos tratos sufridos por los activistas en tanto vctimas de la represin, sino que indigna la superficialidad de jueces y magistrados locales, extremadamente atentos para investigar y castigar a los activistas, pero no tan diligentes al enjuiciar las violaciones, comportamientos ilegales, abusos por parte de la empresa que lleva adelante el proyecto TAP, el gobierno y otras autoridades italianas. El riesgo para nuestro sistema democrtico es real y tangible, resume con justificada razn el mencionado informe.

Este caso en el sur de Italia no es aislado. Hay situaciones similares en otros lugares de Italia. Se destaca, por ejemplo, la lucha de varias comunidades en contra del tren de alta velocidad TAV en la regin de Val de Susa [7] . All los casos de represin son mltiples, como indica la contundente documentacin del reciente libro de Xenia Chiaramonte: Governare il conflitto La criminalizzazione del Movimento NO TAV (2019).

Estas violencias vinculadas a los extractivismos y a sus grandes obras de infraestructura, como sucede a lo largo del planeta, han consolidado procesos de resistencia cada vez ms fuertes y potentes. Si la violencia extractivista aflora en el mundo entero, la resistencia tambin. Y en Italia este 8 de diciembre las defensoras y defensores de la vida saldrn a las calles en una nueva jornada contra las grandes obras que destruyen los territorios en memoria del da en el que hace 14 aos miles de personas ocuparon el sitio de construccin del tren de alta velocidad TAV en Val Susa [8] .

Todo esto demuestra que no podemos callar ante ningn atropello por ms pequeo que parezca tanto por nosotros, por nuestros nietos y nietas, como por todos y todas quienes comparten estas luchas por la vida. No podemos tolerar restricciones ni amenazas, vengan de donde vengan, sobre todo si buscan amedrentar a quienes ejercemos el derecho a expresar libremente nuestras opiniones, a quienes defendemos Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza. La libertad de pensamiento, de expresin y de accin son vitales al construir democrticamente sociedades cada vez ms democrticas.

Notas:

[2] Ver la noticia: Al convegno si parla di Tap e arriva la Digos. La rabbiadeglistudenti: ilsapere non reato https://www.leccenews24.it/attualita/convegno-no-tap-arriva-digos-acosta-intimidacion.htm

[3] Informacin sobre la jornada acadmica est disponible en https://www.notap.it/2019/11/25/estrattivismo-diritti-della-natura-diritti-dei-popoli/

[4] Lo sucedido ese da es solo una pequea muestra de la represin en ese territorio que resiste a la destruccin ambiental y social, como fue destacado en un importante taller internacional llevado a cabo por los movimientos del Salento y el TransnationalInstitute de Amsterdam en 2018.

[5] Consultar en Guerra a los olivos Cmo se crea una enfermedad, Revista Soberana Alimentaria Nmero 30, Barcelona, 2017. https://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/61-numero-30/487-guerra-a-los-olivos

[6] Informacin sobre esta resistencia est disponible en https://www.notap.it /

[7] Consultar en https://www.facebook.com/NO-TAV-40019706447/

En este enlace puede ver el video de la manifestacin No TAV del 8 de diciembre de 2018 en Turn, a la que asistieron ms de 70.000 personas: http://www.notav.info/post/8-dicembre-notav-la-cronaca-in-diretta-dalla-marcia/

Alberto Acosta, economista ecuatoriano. Exministro de Energa y Minas del Ecuador (2007). Expresidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador (2007-2008). Excandidato a la Presidencia de la Repblica (2012-2013). Profesor universitario. Compaero de lucha de los movimientos sociales.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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