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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2019

Confieso que he cumplido con la amistad

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


En septiembre de 1.986 (hace 33aos), un mes despus de la dolorosa muerte de Leonardo Posada, nuestro compaero de la Juco de la Universidad Nacional de Bogot de los aos 70, y luego, en los 80s, destacado militante de la Unin Patritica; fusilamiento perpetrado a sangre fra y en total estado de indefensin por un motociclista del escuadrn de la muerte del naciente narco paramilitarismo oficial en Barrancabermeja, donde cumpla una destacada labor de unidad poltica, lleg a mi oficina de la jefatura de programas mdicos especiales del ministerio de salud en la calle 16 de Bogot, una muchacha menuda, lo mejor vestida posible para aquella poca, con el rostro evidentemente tostado por el viento frio que caracteriza los paramunos del Sumapaz. Se identific ante mi eficiente secretaria Gladys como Carolina y dijo que necesitaba hablar personalmente conmigo. Gladys un poco alarmada me lo comunic. Advertido por un mensaje que me haba sido dejado en el Apartado Areo de Avianca nmero 29021 (qu recuerdo) ubicado en el piso bajo del edificio, cruzando la carrera sptima y mediante el cual mantuve una larga comunicacin epistolar y de intercambio de opiniones generales sobre la marcha del pas con amigo y compaero del estudios de Antropologa de la U. Nal, Guillermo Senz. Me aprest a recibirla.

Era cerca del medioda. Sonriendo me tendi la mano y me dijo que vena de parte del compaero Mindo como lo llamaba su novia estudiantil. Le ofrec asiento. Lentamente abri su elegante cartera y extrajo una cajita metlica redonda que en el anverso de su tapa tena un espejito circular, llamada polvera; retir el espejito y extrajo un papelito muy doblado que estaba detrs; me lo alarg, lo desdobl y lo le: Necesito hablar urgentemente con Ud, deca la primera frase. Ms abajo, cuadre con Carolina el viaje, y en el ltimo rengln, Mindo. Un silencio largo acompa nuestra mutua mirada. Mov la cabeza afirmativamente y le pregunt como haramos. Entonces me dijo que saliramos a tomar un caf tinto en un cafetn que quedaba en la esquina de la carrera octava. Le avis a mi secretaria que hara uso de la hora que tena para almorzar y salimos a la calle 16 que a esa hora empezaba a llenarse de viandantes. No tuvimos que tomar mucho caf tinto. Rpidamente me explic cmo deba ir vestido, y la cantidad de ropa y tiles que deba llevar en un pequeo maletn resistente, de buen material, unos botines rsticos de zuela gruesa muy resistentes como los usados en las labores del campo y un buen sombrero. Qued de avisarme por telfono el da, la hora, y punto de encuentro para iniciar el viaje.

Tres das despus me puso la cita a las 7 de la maana en la avenida Caracas con calle primera esquina del centro dermatolgico. Cuando llegu me estaba esperando con otra persona, rpidamente me aclar que era un periodista alemn que vena a hacer una entrevistas en Casa Verde. Unos minutos despus lleg un campero Gaz hecho verdaderamente de fierro sovitico. Carolina nos present al chofer llamado Isauro, un joven de mediana estatura que tena una barba rala en la quijada y debajo de la vscera de su gorra plstica dejaba ver una mirada azul e inteligente y, quien a partir de ese momento se convirti en gua y jefe del grupo. Tras varias horas de un montono recorrido por una estrecha y polvorienta carretera de pedruscos, legamos a un casero llamado san Juan del Sumapaz, donde dejamos el campero y debimos continuar a caballo: bamos con destino al sitio llamado Casa Verde ubicada en el alto ro Duda, en la ladera oriental que desciende hacia los llanos de la Orinoquia colombiana, en la mole montaosa del impactante pramo de Sumapaz y donde se adelantaron los dilogos de paz entre la comandancia de las Farc y el concluido gobierno de Belisario Betancur.

Adelante iba Isauro guiando la recua que los dos que lo seguamos. El camino era un espiral pedregoso de pestaas excavadas en las laderas sin fondo y casi sin paisaje del rido y yermo pramo que debamos cruzar, que luego descenda zigzagueante haca tierras ms verdes y clidas de la ladera oriental de la inmensa montaa bordeando el estrecho can por donde desciende el ro Duda hacia la llanura orinquica: Era una zanja con el piso de grava arrastrada por el agua que a chorros espaciados escurran desde cumbre por entre las races de los pequeos arboles de hojas brillantes y palmiches enanos de hojas lanudas puntiagudas. El aire hmedo y claro, suba a contracorriente del torrentoso y encajonado ro Duda. Pronto el sol, compaero inclemente e inseparable de todo el viaje y solo nos abandonaba por la noche, empez a chorrear su cancula ecuatorial sobre el sombreo de hojilla o jipa que haba llevado; los caballos, excelente adaptacin criolla para estos parajes marchaban a su paso descansado, tanteando los pedregales donde asegurar sus cascos, concentrando nuestra atencin en el camino y obstaculizando cualquier conversacin.

Tras tres extenuantes jornadas terminadas al atardecer para comer salchichas enlatadas, o salchichn con pan duro y bocadillos de guayaba muy dulces y beber agua de cantimplora a la entrada de unas miserables chozas de tapia pisada con piso de barro, construidas en sitios especiales para pasar la noche, al parecer para los caminantes de la regin (me acuerdo de algunos nombres como el confn, el pulguero, o un pequeo plan llamado, con sorna, ucrania) el paisaje se fue haciendo ms clido, el aire un poco ms respirable y la vegetacin frondosa y arbrea, y as, en el ocaso del cuarto da, llegamos al campamento de la Caucha donde se encontraba ya no el compaero de estudios y amigo Senz de la Universidad Nacional, sino el camarada y comandante guerrillero de las Farc Alfonso Cano. Nos recibi el jefe del campamento, nos brind un caf tinto caliente acompaado de unas tortas fritas de harina llamadas cancharinas; nos ense la casa de madera con camarotes de madera donde debamos hospedarnos esa noche. Una brisa ms clida y olorosa a selva y el ruido no muy lejano de un torrentoso ro me hizo notar el contraste glido y yermo que acababa de dejar.

Al da siguiente, el periodista alemn que hablaba bastante castellano sigui rumbo hacia el otro campamento, ms abajo, llamado el Hueco, donde se encontraba el comandante Jacobo Arenas. El campamento de la Caucha quedaba en una explanada que serva de gran patio de armas y era una ampliacin a lado y lado del callejn del camino que lo atravesaba de un extremo a otro, bordeado por cuatro casetas de madera pintadas de color verde mimtico recostadas y arrinconadas contra el filo de un barranco. Todo all era de madera. Dispersas en los alrededores bien distanciadas y esparcidas estaban confundidas entre los rboles y la vegetacin las tiendas individuales de polietileno negro o cambuches de los dems guerrilleros de la zona.

Yo fui llamado a desayunar en la casa donde habitaba el camarada Alfonso: Con un reparador e inolvidable desayuno criollo con jugo de naranja recin exprimido, arepas de maz, huevos fritos, chocolate espumoso con queso y colaciones, comenz una de las ms importantes actividades de mi vida. Dos semanas dur conversando agotadoramente con l. Tomaba notas finales y resumidas de nuestra conversacin en un cuaderno que tena preparado para tal fin. Al tercer da de nuestras conversaciones generales, en una dramtica e inolvidable conversacin, me solt su tormento interior: Me dijo:

- Mire compaero, todo el mundo exterior nos ha abandonado. El partido comunista nos ha abandonado, la extrema izquierda de trotskistas y maostas nos odian. Los liberales amigos ni se diga. Los dos o tres conservadores que alguna vez vinieron por aqu no quieren saber nada de nosotros. Fabio Echeverry que le gustaba venir en un helicptero privado a comer tinajo y hablar a nombre de los industriales con Jacobo y con Marulanda, cancelo el telfono que tena con ellos. Algunos profesores universitarios independientes que antes venan a tomar notas o simplemente a charlar no quieren volver, talvez la nica excepcin sea el sabio Molano. Periodistas? Jumm, hizo un sonido gutural.

- Y as todo, continu. Estamos en un hoyo de mierda muy profundo. Una letrina, pero muy profunda, y no tenemos como salir. Nadie nos tira un lazo por donde agarrarnos para subir y salir de ah. A continuacin, call, bajando la mirada y moviendo la cabeza afirmativamente. Se quit las gruesas gafas, se frot los parpados y encendi un cigarrillo que fum a bocanadas pequeas. Luego me pregunt mi opinin.

Lo restante de mi permanencia fue discutir las innumerables posibilidades que permitieran salir de esa extraa y oscura situacin. Hablamos de la visita que unos meses antes de su muerte le haba hecho el amigo Leonardo Posada, a quien le ofreci hacerle un curso de defensa personal y uso de pistola que Leonardo rechaz tajantemente. Talvez si hubiera tenido conqu defenderse el sicario no hubiera vuelto desde la esquina a rematarlo cuando cay herido. A matarlo como a un perro, me dijo apesadumbrado. Ah falta que nos va a hacer, agreg. Su opinin era muy pesimista y no vea otra salida que la de negociar nuestra rendicin lo mejor posible, y eso es inaceptable para los viejos y para todos nosotros. Esa gente, no va a entregar nada a las buenas. As como as. Concluy.

Recordamos muchos pasajes del libro de Rodney Arismendy sobre la revolucin continental que habamos ledo y analizado cuando estudibamos en la U. Nal. Y que prcticamente nos ayud a orientar nuestras discusiones. As pudimos llegar al concepto de que si en un mediano plazo no era posible una solucin militar se deba buscar una solucin poltica que sirviera de lazo con el cual salir del hoyo: - Es lo leninista: la combinacin de la lucha de masas. Una solucin poltica con nosotros y una solucin poltica con el movimiento de masas presionada militarmente por nosotros. Es decir, dos soluciones polticas y ah es donde est el peligro de que se embolate todo. Se enrede todo. Dijo.

Una vez llegados a esta concepcin de la solucin poltica con sus dos vertientes, una con a organizacin y otra con la movilizacin de masas que se haba manifestado primeramente en el famoso Paro Cvico de 1.977 y que segua desarrollndose a pesar de las grandes dificultades y la implacable represin militar, concluimos que ese era el lazo con el cual se saldra del hueco. Una especie de pacto inmodificable de amigos quedo sellado alrededor de esta concepcin: construir el lazo de la solucin poltica amplia, para tirrselo al hueco y que por l pudieran subir y salir a la superficie de la vida normal.

Con ese pacto de amigos hecho y acordado, finalizamos nuestro encuentro y me dispuse a regresar. El comandante Alfonso, ya me tocaba darle ese nombre, se ri cuando vio mi cara cuando le dije regresar. Me dijo: - Esta vez le voy a poner un caballo ms brioso y un gua muy baquiano.

De ah en adelante, todas mis actividades polticas y literarias estuvieron orientadas a tratar de desarrollar ese pacto de amigos hecho en la Caucha del Sumapaz en 1.986. Habl con mis amigos y paisanos Horacio Serpa y los colegas mdicos veleos Alonso Olarte Rueda y Mario Olarte Peralta quienes estaban ya por esa poca tratando de configurar una muy importante fuerza poltica electoral de Izquierda Liberal en el departamento de Santander, y trat por todos los medios de hacerles entender ese concepto de solucin poltica amplia con las Farc y con el movimiento social, pero la estrechez ideolgica de los altos directivos del partido liberal y los grandes intereses dominantes fueron una gran barrera. Por el contrario, la labor de Rafael Pardo Rueda que por esa poca iniciaba su carrera de jefe liberal contrainsurgente como consejero de paz del gobierno de Virgilio Barco y luego como ministro de defensa de Cesar Gaviria, obsesionado con una victoria militar y una rendicin incondicional a toda costa sobre todas las guerrillas marxistas, fue un obstculo infranqueable que en agosto de 1. 990, me llev a mi primer exilio de un ao en Suecia.

A mi regreso a Colombia en 1.991, la concepcin de una solucin poltica con el movimiento armado y con el movimiento social haba tenido otro desarrollo: se haba logrado la rendicin militar de unos 5.000 guerrilleros de los grupos M-19, EPL, PRT y el Movimiento Armado Quintn Lame; las Farc atacadas antes de la ANAC y el ELN, siguieron en armas rechazando una rendicin sin cambios estructurales y, en lugar de un acuerdo con los movimientos sociales, se hizo otro con los partidos polticos tradicionales cuyos intereses antiguos comenzaban a ser influidos masivamente por el narcotrfico en ascenso, lo que concluy en la constitucin neoliberal de 1.991.

Leal con el acuerdo de amigos de 1.986, hice una maestra de posgrado en Resolucin de Conflictos en la primera promocin de la facultad de Ciencias Polticas de la Universidad Javeriana en 1.997, en cuya biblioteca debe reposar la tesis de grado que para tal grado present y continu opinando verbal y por escrito, en privado y en pblico, con mis amigos ya senadores por el partido liberal Horacio Serpa, Alonso Olarte y Mario Olarte Peralta y otros amigos, en favor de la tesis de la solucin poltica al doble conflicto, social y armado, que continuaba sumiendo a Colombia en la barbarie y el atraso. Finalmente vino el complejo proceso de paz del Cagun entre el presidente Pastrana y las Farc, que me llev a aceptar por encima de cualquier consideracin personal la designacin que se me hizo dentro de la llamada Comisin de Personalidades o Notables, entre junio y septiembre 2.001, conformada con el jurista Vladimiro Naranjo, la periodista Ana Mercedes Gmez, el director del semanario Voz Carlos Lozano y yo. Sus recomendaciones (sigo insistiendo siguen vigentes a pesar de su olvido) y mi propuesta publica de una nueva constitucin que sirviera de pacto social con el movimiento social que no se realiz en la constitucin del 91, llevaron a las letales amenazas del jefe narco paramilitar Carlos Castao (ver pgina 312 su libro Mi Confesin) y al atentado que me obligaron a aceptar el exilio ofrecido por el embajador de Alemania en Colombia, a donde llegu el 1 de mayo del 2.002, despus de sacar del pas a mis hijos y, sin ninguna posibilidad de regresar.

En Alemania, reconstru mi vida personal, y a pesar del dolor o talvez por su causa, continu defendiendo con ms ahnco el pacto de amigos de 1. 986 sobre la solucin poltica en su doble aspecto; con el movimiento armado y con el movimiento social amplio, y as lo expres cuando el 16 de abril del 2.003 (ya van a ser 17 aos) en la Sala Simn Bolivar del Instituto Ibero Americano de Berln, por primer vez en el continente europeo se expresaba pblicamente y ante personal diplomtico alemn asistente, mi concepcin de esta solucin poltica doble, lo que se puede constatar en la ponencia leda (ver pgina 33, ss mi pequeo libro titulado salvo a ilusin todo es el poder. Editorial Fica. Bogot. 2.012. Tambin disponible en internet en los siguientes enlaces: http://anncol-cultura.blogspot.com/2013/01/anncol-presenta-el-libro-salvo-la.html O https://issuu.com/rpasur/docs/www.rpasur.com

As mismo continu expresando durante los ya casi 18 aos de exilio irreversible, la misma concepcin en las muchas columnas de opinin que los medios alternativos pusieron amablemente a mi disposicin como Argenpress.info, Rebelin.org, ANNCOL, agencia bolivariana de noticias, Radio Macondo, etc.

El agua de la vida ha seguido fluyendo por debajo de los puentes: JM Santos orden asesinar como a un perro, a sangre fra y en estado de indefensin a un gran adversario casi ciego y herido, con el argumento perverso de que esas eran las reglas del juego pactadas, lo que solo a un Tahr fullero y tramposo como l se le ocurre y, para ms ignominia celebr esa muerte brindando con whisky en el excluyente club social donde realizaba sus interminables juegos de Ludpata y, desde donde tenda con su sobrino de la revista Semana y dems amigos dueos de los medios de comunicacin masiva la matriz meditica de que Alfonso Cano era un brutal narco terrorista que estaba bien muerto y enterrado, como justificacin del engao prfido que tena pensado hacer (e hizo) al movimiento armado con el que pact un Acuerdo de paz en la Habana en 2.016, y que el baboso sucesor suyo Duque supo aprovechar para congraciarse con la tesis de su jefe AUV de hacer trizas ese maldito papel.

Engao extendido tambin al movimiento social colombiano al que pretendi inmovilizar y paralizar definitivamente negndose a discutir y poniendo como lnea roja de toda negociacin, cualquier modificacin al modelo econmico y social (neoliberal) vigente en Colombia.  

Pues bien, Alfonso Cano sigue ms vivo que nunca en la memoria de los colombianos, mientras la tramoya de Odebrecht y el raro premio poltico de la paz entregado como Nobel, cada da que pasa, ponen al descubierto la sordidez y la corrupcin encarnadas en ese funesto fingidor hipcrita que lleg a la presidencia de Colombia.

Las Farc fueron derrotadas por dos armas de que dispone el Estado contrainsurgente colombiano y que los guerrilleros no pudieron resistir ni contrarrestar a pesar de las fosas excavadas como trincheras y de las innumerables ejecuciones de traidores: Una, la aviacin con sus bombardeos de alta tecnologa, y dos, la infiltracin masiva de cientos de agentes de todos los mltiples organismos de inteligencia oficiales, uniformados o sin uniforme. Despus de la perfidia continuada hasta hoy que ha hecho el Estado a los Acuerdos de la Habana del 2.016 y sobre todo, despus de las denuncias pblicas del ex comandante guerrillero de las Farc-EP Andrs Pars al periodista sueco Dick Emanuelsson (ver https://www.youtube.com/watch?v=ffX4HD5YptY) as como los desarrollos posteriores, ya no es irrazonable pensar que en la actual direccin del partido de la Rosa haya varios agentes del Estado infiltrados dentro de dicha organizacin, quienes trabajaron junto con JM Santos la artera muerte de Alfonso Cano para ocupar su puesto, entregarse al adversario, liquidar la organizacin que dirigan, y al contrario de lo planeado motiv, como si fuese un bumern, el rechazo a esta direccin entreguista y liquidadora (disidencias) el rearme de antiguos guerrilleros y el reciclamiento del conflicto armado. Lo que necesariamente va a seguir necesitando de una solucin poltica para su superacin definitiva.

A su vez, el estallido social iniciado este 21 de noviembre pasado, su persistencia y su condensacin en el pliego de 13 puntos de reclamo que paradjicamente rompe la lnea roja puesta por JM Santos, defendida por el viscoso Duque, de no discutir el modelo neoliberal y evitar cualquier proceso constituyente democrtico. La eclosin y confluencia aceleradas y masivas de nuevos sujetos sociales radicalizados y consientes de la movilizacin social muestran que, el conflicto social en lugar de haberse solucionado se ha enconado y de manera similar al armado, va a necesitar de una solucin poltica para su superacin, lo que muy seguramente desembocar en un proceso constituyente amplio y democrtico.

Es por todo esto; por la vigencia, permanencia y necesidad histrica de estas dos soluciones es que me he acordado de aquel pacto de amigos que hicimos con el compaero Senz en el campamento de la Caucha de Sumapaz en 1.986Haba llegado a la conviccin de que finalmente era necesario de darlo a conocer en esta nota confidencial.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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