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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2019

Tensiones en la poltica migratoria europea
La poltica migratoria en la UE y la crisis de la democracia

Antonio Izquierdo Escribano
mientras tanto


Tras la odisea televisada de los barcos que rescatan inmigrantes en el Mediterrneo se ha instalado en la OP la idea de que no hay poltica de inmigracin en la Unin Europea (UE). No es verdad. Tambin se piensa por lo comn que los rescatados no huyen de la violencia, sino que se trata de la inmigracin de la miseria. Eso tampoco es cierto del todo. Se trata de una migracin forzosa.

La Unin Europea tiene un proyecto poltico que sostiene un modelo de sociedad. El hecho de que los Estados nacionales se rebelen y no apliquen la decisin del reparto de los rescatados en el Mediterrneo no implica que la UE carezca de poltica migratoria. Lo que expresa es una discrepancia fuerte sobre los costes electorales y econmicos de esa poltica en cada estado miembro de la Unin y la resistencia a perder el control de la ciudadana. No se rechaza la inmigracin cualificada sino aquella que convive con la ciudadana vulnerable del estado receptor.

Los gobiernos nacionales ponen sus intereses inmediatos por delante de su compromiso comunitario (UE) y se oponen a perder la prerrogativa de elegir a sus ciudadanos y transferir el control de sus fronteras. Se trata de una renacionalizacin de las polticas migratorias. Los rebeldes no quieren ms Europa, ni un Plan Integral para frica sino hacer una poltica migratoria a la carta que les permita participar cundo, cmo y en lo que les convenga. Es precisamente este empequeecimiento de Europa el que nos ha abocado a una poltica migratoria ineficaz y de efectos contraproducentes.

La poltica migratoria europea es de naturaleza neoliberal

Lo cierto es que la Unin Europea tiene, desde hace tres decenios (convenio de aplicacin de Schengen) y en todo caso desde hace veinte (Tratado de msterdam) una poltica migratoria. Esa poltica se ha sostenido sobre tres pilares: la discriminacin en el mercado laboral (preferencia nacional); el control fronterizo e interior con el fin de reaccionar ante la invasin del enemigo comn; y, por fin, el mito de la identidad cultural europea. En otras palabras, beneficio econmico, seguridad urbana e integracin en la sociedad de mercado. El argumento principal es el de captar trabajadores y profesionales para satisfacer las necesidades del mercado nacional y de la competencia internacional, pero eso s, minimizando los costes de la integracin. En cinco palabras: ms plusvalas y menos ciudadana.

Por eso cuando hace treinta aos se analizaba la poltica de inmigracin en la UE se dibujaban tres escenarios. El primero se centraba en los pases nrdicos que constituan un grupo de estados cuyas polticas se volcaban en la recepcin de refugiados y asilados. En el extremo sur, los pases ribereos transitaban desde la emigracin laboral a la inmigracin de trabajadores que en su mayora se ocupaban en actividades poco cualificadas. La Europa del Sur era la que reciba la estigmatizada como inmigracin econmica que debe su nombre a su bajo coste salarial. Y por fin, los pases centrales en la UE atraan familias e inmigrantes cualificados. Esas tres Europas expresaban diferentes tradiciones y, sobre todo, evidenciaban distintos ciclos migratorios. Unos rezumaban cohesin social; los otros exhiban inexperiencia regulatoria; y los terceros aplicaban la seleccin. La poltica actuaba sobre los flujos migratorios y las demandas del mercado, mientras que ocupaban un lugar secundario, las percepciones y, sobre todo, el proyecto de arraigo de los migrantes.

El giro anti-inmigratorio tras la recesin

Tras la recesin de 2008 se ha producido un giro restrictivo en las polticas respecto de la inmigracin forzada y el asilo. Los perdedores de la austeridad estn contra la inmigracin producto de la desesperacin. En un continente poco emptico hacia la inmigracin se ha decidido actuar sobre la minora ms dramtica para apaciguar las actitudes de los golpeados por la austeridad, pero se ha ocultado la lgica del mercado. As, por ejemplo, crecen y superan los 1,5 millones los trabajadores de la UE enviados por su empleador a otro pas de la UE. Bajan las solicitudes de asilo, pero aumentan las migraciones de trabajo temporal. Y ms de 2,7 millones de entradas permanentes se han producido en la UE entre 2010 y 2016.

En efecto, los datos proclaman que una mayora de los flujos migratorios se han consolidado y asentado. Y las comunidades han arraigado propiciando redes y cadenas migratorias. Esa realidad requiere el cambio de prioridades en las polticas migratorias que han de volcarse sobre todo en la integracin y la ciudadana lo que adems ayudar en la regulacin de los flujos y achicar la inseguridad real y, quizs, la percibida.

Claro est que han sido los inmigrantes ya asentados los que ms han sufrido los efectos de la gestin neoliberal de la crisis. Ellos y, en general, todos los perdedores de la recesin, se sienten inseguros y se atrincheran en los lmites de la comunidad nacional. En las elecciones ms recientes han manifestado su rechazo a la entrada de inmigrantes con propsitos de empleo y de arraigo votando a los partidos antiinmigracin que impulsan las polticas ms inhumanas y restrictivas.

La poltica migratoria contra los derechos universales

Esa poltica renacionalizada se fundamenta en un desconocimiento de la dinmica de las migraciones y de su encaje jurdico. Los datos evidencian que a una parte significativa de los flujos actuales no se les puede aplicar una poltica enteramente restrictiva. En la regulacin de los flujos de reagrupacin familiar y en los migrantes forzosos la prioridad es la de aplicar los derechos humanos.

Esas dos categoras suponen ms de la mitad de los flujos (41% familiares y 14% humanitarios) de entrada en los pases de la OCDE. El otro flujo importante por su cuanta es el propiciado por el modelo neoliberal de movilidad laboral, es decir, movimientos circulares y temporales de trabajadores ms y menos cualificados. Aqu, en estas migraciones ms voluntarias, s que cabe el debate sobre las cuotas. Est claro que los asilados y los familiares tienen que trabajar para mantenerse, pero en su tratamiento resulta obligado atenerse a los derechos universales. Lo realmente grave una vez llegados a este punto es que el trabajo se haya convertido en un privilegio y no en un derecho, como la migracin.

Figure 1.2. Permanent migration flows to OECD countries by category of entry, 2007-17

En resumen, las polticas restrictivas que atienden a las percepciones han producido un aumento de la inmigracin indocumentada y una mezcla turbia del asilo con la inmigracin laboral. Conviene saber que la inmigracin irregular es la muestra de una poltica incapaz de regular la inmigracin legal. Adems, la inmigracin indocumentada exterioriza la desregulacin de los mercados laborales y en mucha menor medida traduce la falta de control fronterizo. As sucede tambin con la perversin del asilo y la restriccin del reagrupamiento familiar que evidencia el retroceso cuando no el desprecio por los derechos humanos y la crisis de la democracia.


Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-185/notas/la-politica-migratoria-en-la-ue-y-la-crisis-de-la-democracia

 



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