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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2019

A la conquista del cuarto poder

Egor Hockyms
La Joven Cuba


Si nuestro Estado socialista de derecho logra un da descansar nica y exclusivamente en estructuras y representantes elegidos por el pueblo, ser inevitablemente a travs de un perfeccionamiento del sistema electoral que lo haga ms participativo y no lo subordine a ningn grupo de poder, ni econmico ni poltico. A este punto el Partido habra terminado su perodo histrico de fuerza dirigente superior y el poder legislativo sera un reflejo razonablemente fiel de los consensos y disensos de la sociedad socialista, extendiendo esa cualidad al ejecutivo y al judicial.

En este ejercicio indito de democracia participativa, la libertad de expresin efectiva no puede estar tampoco circunscrita ni a lo admitido por un sistema ideolgico como en el socialismo real, ni a lo tolerado por los grandes intereses econmicos como en las democracias representativas modernas. Pero si la forma de lograr lo primero es relativamente clara, lo segundo es un reto complejo que el socialismo nuevo deber afrontar con particular cuidado, entre otras cosas porque no existe ningn precedente.

El problema radica en que la libertad de expresin es significativa solo si est acompaada de libertad de informacin, y esta a su vez necesita una libertad de prensa que garantice la difusin de opiniones diferentes. Es claro que una prensa dirigida en su totalidad por el Partido, o incluso por un gobierno como el que aqu discutimos, no es una buena prensa; pero tampoco lo es el modelo capitalista de prensa donde la opinin es manufacturada por los dueos de las corporaciones mediticas en representacin de los dueos del capital. De esta forma la nica solucin para la Tercera Repblica es desarrollar un sistema meditico nunca antes visto que descanse en la fuerza de la participacin democrtica.

A diferencia de otras cuestiones importantes en las que tambin se precisa de estudio y consenso, como por ejemplo la forma en la que debe coexistir la planificacin con el libre mercado, el tamao mximo de las PYMES, o el grado de desigualdad que va a considerarse constitucional, el sistema meditico de la repblica nueva es un tema especialmente delicado para el xito de nuestro proyecto de pas. Una mala prensa es mortal para la democracia, particularmente cuando se mercantiliza y queda sujeta a la propiedad de alguien, que puede entonces impedir cualquier rectificacin diseando estados de opinin.

No pocas veces hemos visto cmo esos estados de opinin manufacturados se imponen incluso sobre el Estado de derecho en democracias representativas, donde el poder meditico desarrolla mecanismos de defensa infranqueables contra cualquier regulacin que limite su influencia. En la prctica este cuarto poder no ha sido nunca controlado por la persona real sino solo por grupos con suficiente dinero para poder competir o, cuando sus intereses coinciden, por la administracin de los estados. Un socialismo que adopte la narrativa de la participacin deber por tanto proponer una frmula nueva para la articulacin de los medios de comunicacin masiva, en particular de la prensa escrita, la radio y la televisin. Una frmula que permita, junto a los medios administrados por el Gobierno, la existencia de medios independientes que sean a su vez peridicamente legitimados sobre la base de mecanismos fundamentales de participacin social.

Lo primero ser garantizar una completa libertad de asociacin, independiente de requisitos ideolgicos y solo limitada por la demostrabilidad de un financiamiento legtimo. De esta forma grupos de la sociedad civil, sindicatos, organizaciones gremiales, instancias comunitarias, etc. generarn una pluralidad de espacios que ofrezcan a la persona real la posibilidad de construir sus propios medios de comunicacin alternativos como forma de expresin. En este nuevo escenario el Partido sera ya un actor de la sociedad civil, con las mismas oportunidades que cualquier otra asociacin para usar el terreno meditico. Las propuestas de creacin o permanencia de medios de comunicacin no gubernamentales o independientes podran entonces ser hechas por estas organizaciones y asociaciones peridicamente, quedando solo por establecer un proceso de validacin democrtica para la regulacin del alcance de los mismos.

A modo de ejemplo imaginemos una regulacin segn la cual el presupuesto anual invertido por el conjunto de todos los medios independientes no pueda superar el monto correspondiente a la inversin hecha por los medios oficiales del Gobierno en ese mismo ao. Esto puede lograrse fcilmente estableciendo al inicio de cada ao topes mximos individuales al presupuesto que puede invertir cada medio independiente. A su vez el valor exacto de cada uno de estos topes se establecera proporcionalmente al nivel relativo de identificacin que la ciudadana expresara en una eleccin de medios; un tipo original de votacin general que podra realizarse al trmino de cada ao.

Este ejemplo sucinto defiende la factibilidad de implementar en la nueva repblica algo que hasta hoy es solo una utopa para el pensamiento progresista: una verdadera libertad de prensa que no sea exclusiva de los privilegiados. En armona con la narrativa de la participacin, los medios de comunicacin seran as plurales, imposibles de monopolizar y controlados directa o indirectamente por la participacin ciudadana, segn sean respectivamente independientes o gubernamentales. El mecanismo de retroalimentacin democrtica sera adems suficientemente dinmico, al menos sobre los medios independientes, y el balance entre estos y la lnea gubernamental fortalecera a su vez el equilibrio informativo del nuevo sistema democrtico.

Que el Partido pase a conformar la sociedad civil es la transicin natural para una organizacin que seguir preservando una doctrina a la que muchos cubanos tributan y seguirn tributando. En el nuevo socialismo sin embargo, el trmino partido que haba perdido ya su dimensin electoral con la Revolucin, se convierte en solo una palabra, que puede ser usada para nombrar asociaciones; todas desconectadas de los mecanismos de toma de decisiones del Poder Popular. Como asociacin, sin embargo, el Partido tendra total acceso a la creacin de sus medios de comunicacin independientes desde donde continuar el trabajo poltico-ideolgico e influir en la dinmica social y estatal. Es de esperar que en el caso de unas elecciones de medios, el mayor porcentaje de votos y por tanto la mayor capacidad de inversin vaya inicialmente a las propuestas de prensa, radio y televisin del Partido.

Todo este cambio en la concepcin del escenario meditico, que ha sido aqu ilustrado con un ejemplo concreto de reglamentacin pero que tomara su forma real detallada del consenso de los parlamentarios, es vital para la narrativa de la participacin. Y an en cierto modo parece esencial tambin esa idea de controlar los medios independientes por va de elecciones, donde una vez por cada perodo las personas decidan en las urnas el destino de las lneas editoriales preestablecidas que se les presenten. Es cuando menos tericamente interesante que como parte del proceso de desideologizacin de los mecanismos de representatividad ciudadana que el socialismo nuevo impulsara, se haga necesario precisamente comenzar a tratar a los medios como lo que en realidad son: representantes de ideologas.

Ms un derecho que una mercanca y mucho ms que un servicio pblico, los medios de comunicacin son el cuarto poder del Estado y su control debe ser democratizado como nico modo de proteccin frente a la creacin artificial de consensos y disensos. Es un inmenso poder que ensea a pensar estableciendo plataformas de razonamiento y configurando las identidades ideolgicas y nacionales. No habr libertad plena ni socialismo nuevo hasta que la responsabilidad por el necesario equilibrio en el alcance de los diversos generadores de opinin recaiga en la persona real y no en poderes econmicos o lites polticas.

Fuente: http://jovencuba.com/2019/12/09/a-la-conquista-del-cuarto-poder/



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