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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2019

Itinerario de una obsesin

Rosa Miriam Elizalde
La Jornada


El archipilago cubano cabe 90 veces en Estados Unidos. No tiene litio, ni grandes reservas minerales y hasta ahora no se ha encontrado, como en Mxico, un pozo que despierte el voraz apetito de la industria petrolera. Cuba es un palmar en medio del ocano, dijo Jos Fornaris, poeta romntico del siglo XIX. Una isla atrapada en el ciclo infernal de la caa de azcar, la describi Jean Paul Sartre en su libro Huracn sobre el azcar (1961), donde intent explicar por qu se produjo la Revolucin de 1959.

Sin riquezas como las de Bolivia, Venezuela o Mxico, y sin que Cuba sea amenaza para EU, aun as, la obsesin histrica del gobierno estadunidense por controlar al pas caribeo ha tomado un cariz que sobrepasa el sentido comn.

La administracin Trump escogi el Da de los Derechos Humanos, este 10 de diciembre, para la entrada en vigor de la prohibicin de todos los vuelos desde EU hacia Cuba salvo a La Habana, medida calificada como un estpido truco poltico por el congresista demcrata James McGovern. Como si no hubieran apretado suficientemente, en una reunin ultrasecreta en el que el vicepresidente Mike Pence abordaba el fracaso de las polticas estadunidenses para Venezuela, trascendi que aumentaran la presin sobre la isla, a la que responsabilizan de la fortaleza que exhibe Nicols Maduro, mientras el autoproclamado Juan Guaid se desinfla. El embajador de EU ante la OEA, Carlos Trujillo, ofreci una entrevista a la Voz de las Amricas para culpar a La Habana de lo humano y lo divino, incluidos los estallidos sociales en Chile, Colombia y Bolivia. Y todo esto ha ocurrido en una sola semana.

Obvio, con los truenos del impeachment a Trump y el escandalazo de casi 20 aos de mentiras de la Casa Blanca sobre Afganistn, es difcil enterarse de esta escalada contra Cuba, que ha ido remontando vertiginosamente desde junio de 2017 hasta ahora y que ha desbaratado los tmidos pasos que inici Barack Obama para acercarse a la isla, quizs con la fantasa de doblegarla por otros mtodos.

Es agobiante en Cuba despertarse todas las maanas con amenazas y sanciones del Norte, pero nadie aqu se sorprende. Fidel Castro, el cubano que mejor conoci a Estados Unidos, nunca crey que la mejor versin de Obama podra actuar contra la naturaleza instintiva de unas relaciones que nacieron, en el siglo XVIII, bajo lgicas imperiales. Muchos suean que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sera ms tolerante y menos belicoso. () Sera sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podran cambiar lo que siglos de intereses y egosmo han creado, escribi Fidel en una de sus Reflexiones, el 15 noviembre de 2008.

El lder cubano debi tener en mente que, pocos aos despus de proclamar su independencia en 1776, los gobernantes estadunidenses fijaron sus intereses en la isla caribea a la que vean como un apndice natural de la Florida. John Quincy Adams, sexto presidente de EU, lleg a decir: Hay leyes de gravitacin poltica, as como las hay de gravitacin fsica () as Cuba, separada por la fuerza de su conexin no natural con Espaa, tendr que caer hacia la Unin Norteamericana. Las ofertas de compra a Espaa para que cediera la perla de su corona en el Caribe, no tardaron en llegar antes de la Guerra de Secesin.

En 1960, el ex embajador estadunidense en La Habana, Earl E. T. Smith, declar ante una subcomisin del Senado: Hasta el arribo de Castro al poder, Estados Unidos tenan en Cuba una influencia de tal manera irresistible que el embajador estadunidense era el segundo personaje del pas, a veces an ms importante que el presidente cubano. Pocos analistas vieron un alarde de inmodestia en esta declaracin que recoge Eduardo Galeano en Las venas abiertas de Amrica Latina, y que expresa el desprecio y la dependencia que caracterizaron los aos que van desde la derrota militar de la antigua metrpoli espaola en 1898 hasta la Revolucin cubana, en 1959.

Estados Unidos nunca se ha recuperado de lo que signific una revolucin a 90 millas de sus costas, una cura de caballo al decir de Sartre en su antolgico ensayo de 1961, en la que la sociedad se quiebra los huesos a golpe de martillo, demuele sus estructuras, revuelve sus instituciones, transforma el rgimen de la propiedad y redistribuye sus bienes, orienta su produccin siguiendo otros principios, trata de aumentar lo ms rpidamente posible su tasa de crecimiento y, en el momento de destruccin ms radical, busca reconstruir, procurarse, mediante injertos seos, un esqueleto nuevo.

A lo largo de 60 aos, esta cura de caballo algunos la han visto como un espectculo; otros, como un misterio, o un suicidio, o un escndalo, o como un hermoso desafo. Pero la clave definitiva es que se haya producido sin el embajador yanqui como personaje protagnico del teatro poltico local. La obsesin del imperio a esta altura es patolgica, y se entiende.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/12/12/opinion/017a1pol



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