Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2019

Otoo de 1941, Pearl Harbor y las guerras del Estados Unidos empresarial

Jacques R. Pauwels
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Mito y realidad del ataque de Japn a Pearl Harbor hace 78 aos, el 7 de diciembre de 1941

Mito: Estados Unidos se vio obligado a declarar la guerra a Japn tras un ataque japons totalmente inesperado a la base naval estadounidense en Hawai el 7 de diciembre de 1941. Como Japn era aliado de la Alemania nazi, esta agresin hizo que automticamente Estados Unidos entrara en guerra contra Alemania.

Realidad: haca tiempo que el gobierno Roosevelt deseaba entrar en guerra contra Japn y trat de desencadenarla por medio de un embargo al petrleo y otras provocaciones. Como Washington haba descifrado los cdigos [secretos] japoneses, saba que la flota japonesa se diriga a Pearl Harbor, pero se alegr del ataque porque la agresin japonesa iba a hacer posible vender la guerra a la opinin pblica estadounidense, la inmensa mayora   de la cual se opona a   ella.

Tambin se supona que un ataque por parte de Japn, a diferencia de un ataque estadounidense a Japn, evitara una declaracin de guerra por parte del aliado de Japn, Alemania, que estaba obligado por un tratado a ayudar solo en caso de que Japn fuera atacado. Sin embargo, por razones que nada tienen que ver con Japn o Estados Unidos, sino con el fracaso de la guerra relmpago de Alemania contra la Unin Sovitica, el propio Hitler declar la guerra a Estados Unidos pocos das despus de [el ataque a] Pearl Harbor, el 11 de diciembre de 1941.

Otoo de 1941 . Tanto entonces como ahora, Estados Unidos estaba gobernado por una lite de l poder formada por industriales, propietarios y gerentes de las principales empresas y bancos del pa s , que no suponan sino una pequea parte de su poblacin . Tanto entonces como ahora, estos industriales y financieros (el Estados Unidos empresarial) tena estrechas relaciones con los ms rangos altos del ejrcito, los seores de la guerra ( como los ha denominado el socilogo de la Universidad de Columbia C. Wright Mills, que acu el trmino lite de l poder [1] ) y para quienes aos ms tarde se erigira un gran cuartel general, conocido como el Pentgono, a orillas del ro Potomac.

En efecto, haca dcadas que exista el complejo militar-industrial cuando Eisenhower le dio ese nombre al final de su carrera como presidente y tras haberlo servido muy diligentemente. Hablando de presidentes: en las dcadas de 1939 y 1940, de nuevo tanto entonces como ahora, la lite de l poder permiti amablemente al pueblo estadounidense elegir cada cuatro aos entre dos miembros de su propia lite (uno calificado de republicano y otro de demcrata, aunque pocas personas sepan cul es la diferencia) para residir en la Casa Blanca con el fin de formular y administrar las polticas nacionales e internacionales. Estas polticas servan (y siguen sirviendo) a los intereses de la lite de l poder , es decir, servan sistemticamente para promover los negocios, una palabra en clave utilizada para designar la maximizacin de los beneficios de las grandes empresas y bancos que son miembros de la lite de l poder.

Como dijo francamente el presidente Calvin Coolidge en una ocasin durante la dcada de 1920, el negocio de Estados Unidos [quera decir del gobierno estadounidense] son los negocios.   E n 1941 el inquilino de la Casa Blanca era un miembro bona fide de la lite de l poder , un vstago de una familia rica, privilegiada y poderosa : Franklin D. Roosevelt, al que se suele denominar FDR ( por cierto , la riqueza de la familia Roosevelt se cre, al menos en parte, gracias al comercio de opio con China. Como escribi Balzac, detrs de cada gran fortuna se oculta un crimen ).

Parece que Roosevelt sirvi bastante bien a la lite del poder puesto que se las arregl para ser nominado (difcil!) y elegido (relativamente fcil!) en 1932, 1936, y de nuevo en 1940. Fue un logro notable ya que los sucios aos treinta fue una poca difcil, marcada tanto por la Gran Depresin como por grandes tensiones internacionales que llevaron a la erupcin de la guerra en Europa en 1939. El trabajo de Roosevelt (servir a los intereses de la lite de l poder ) estuvo lejos de ser fcil porque entre las filas de esa lite las opiniones diferan acerca de cmo poda servir mejor el presidente a los intereses empresariales. Por lo que se refiere a la crisis econmica, algunos industriales y bancos estaban bastante contentos con el enfoque keynesiano del presiente, lo que se conoca como el New Deal y que supona mucha intervencin del Estado en la economa, mientras que otros se oponan firmemente a ese enfoque y pedan a gritos volver a la ortodoxia del laissez-faire. La lite de l poder tambin estaba dividida respecto a cmo gestionar las relaciones exteriores.

A los propietarios y altos directivos de muchas empresas estadounidenses (como Ford, General Motors, IBM, ITT, y la Standard Oil de Rockefeller en Nueva Jersey, ahora conocida como Exxon) les gustaba mucho Hitler. Uno de ellos, William Knudsen de General Motors, incluso calific elogiosamente al Fhrer alemn de milagro del siglo XX [2]. La razn de ello era que el Fhrer haba armado a Alemania hasta los dientes para prepararse para la guerra y muchas sucursales alemanas de empresas estadounidenses se haban beneficiado generosamente del boom del armamento de ese pas produciendo camiones, tanques y aviones en lugares como la fbrica Opel de GM en Rsselsheim y la gran planta de Ford en Colonia, el Ford-Werke; y empresas como Exxon y Texaco haban ganado mucho dinero suministrando el combustible que los tanques de Hitler iban a necesitar para circular hasta Varsovia en 1939, hasta Pars en 1940 y (casi) hasta Mosc en 1941. No es de extraar que los directivos y dueos de estas empresas contribuyeran a la celebracin de las victorias de Alemania contra Polonia y Francia en una gran fiesta en el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York el 26 de junio de 1940!

A los capitanes de la industria estadounidenses, como Henry Ford, tambin les gustaba cmo Hitler haba cerrado los sindicatos alemanes, prohibido todos los partidos obreros y enviado a las personas comunistas y a muchas socialistas a campos de concentracin. Queran que Roosevelt tratara de la misma manera a los molestos lderes sindicales y a las personas rojas estadounidenses, que todava eran numerosas en la dcada de 1930 y principios de la de 1940. Lo ltimo que aquellos hombres queran era que Roosevelt implicara a Estados Unidos en una guerra al lado de los enemigos de Alemania, eran aislacionistas (o no intervencionistas) lo mismo que la gran mayora de la opinin pblica estadounidense en el verano de 1940: una encuesta de Gallup de septiembre de 1940 demostraba que el 88 % de la poblacin estadounidense quera permanecer al margen de la guerra que asolaba Europa [3]. As que no es de extraar que no hubiera indicio alguno de que Roosevelt quisiera restringir el comercio con Alemania y mucho menos embarcarse en una cruzada contra Hitler. De hecho, en la campaa para las elecciones presidenciales de otoo de 1940 prometi solemnemente que [nuestros] muchachos no van a ser enviados a ninguna guerra extranjera [4].

El hecho de que Hitler hubiera aplastado Francia y otros pases democrticos no preocupaba a los empresarios estadounidenses que hacan negocios con Hitler. De hecho, les pareca que el futuro de Europa perteneca al fascismo, especialmente a la variedad alemana de fascismo, el nazismo, ms que a la democracia (para variar, el presidente de General Motors, Alfred P. Sloan, declar entonces que era bueno que en Europa las democracias dieran paso a un sistema alternativo [es decir, fascista] con lderes fuertes, inteligentes y agresivos que hacan que la gente trabajara ms tiempo y ms duro, y que tenan instinto de gngsteres, todo buenas cualidades!) [5]. Y como sin lugar a dudas los industriales estadounidenses no queran que el futuro de Europa perteneciera al socialismo en su variedad evolutiva, y mucho menos revolucionaria (es decir, comunista), se iban a alegrar especialmente cuando aproximadamente un ao despus Hitler hizo lo que haban esperado mucho tiempo que hiciera, es decir, atac a la Unin Sovitica para destruir la patria de las personas comunistas y fuente de inspiracin y apoyo para las personas rojas del mundo entero, incluido Estados Unidos.

Mientras que muchas grandes empresas haban hecho jugosos negocios con la Alemania nazi, resultaba que otras ganaban mucho dinero en ese momento haciendo negocios con Gran Bretaa. Ese pas, adems de, por supuesto, Canad y otros pases miembros del Imperio Britnico, era el nico enemigo que le qued a Alemania desde el otoo de 1940 hasta junio de 1941, cuando el ataque de Hitler contra la Unin Sovitica hizo que Gran Bretaa y la Unin Sovitica se convirtieran en aliados. Gran Bretaa necesitaba desesperadamente todo tipo de equipamiento para continuar su lucha contra la Alemania nazi, quera comprar la mayora de este material a Estados Unidos, pero no poda hacer los pagos en metlico que exiga la legislacin estadounidense Cash-and-Carry [pagar y llevar]. Sin embargo, Roosevelt hizo posible que las empresas estadounidenses aprovecharan esta inmensa oportunidad cuando el 11 de marzo de 1941 introdujo su famoso programa Lend-Lease [prstamo-arriendo] que proporcionaba a Gran Bretaa un crdito prcticamente ilimitado para comprar en Estados Unidos camiones, aviones y otros equipamientos de guerra. Las exportaciones Lend-Lease a Gran Bretaa iban a generar unos beneficios inesperados, no slo debido al enorme volumen de negocios que implicaban, sino tambin porque estas exportaciones se caracterizaron por unos precios inflados y unas prcticas fraudulentas como la doble facturacin.

As pues, una parte del Estados Unidos empresarial empez a simpatizar con Gran Bretaa, un fenmeno menos natural de lo que ahora podramos creer (en efecto, despus de la independencia de Estados Unidos la antigua madre patria haba seguido siendo durante mucho tiempo el archienemigo del To Sam y todava en la dcada de 1930 el ejrcito estadounidense tena planes de guerra contra Gran Bretaa y de una invasin del Dominio Canadiense, planes en los que se inclua bombardear ciudades y el uso de gases venenosos) [6]. Algunos portavoces de estos potenciales votantes pertenecientes al mundo industrial, aunque no muchos, incluso empezaron a apoyar la entrada de Estados Unidos en la guerra al lado de los britnicos y se les empez a conocer como intervencionistas. Por supuesto, muchas, si no la mayora, de las grandes empresas estadounidenses haban hecho dinero gracias a sus negocios tanto con la Alemania nazi como con Gran Bretaa y puesto que el propio gobierno Roosevelt se estaba empezando a preparar para una posible guerra multiplicando los gastos militares y encargando todo tipo de equipamiento, tambin las grandes empresas estadounidenses empezaron a ganar cada vez ms dinero suministrando a las propias fuerzas armadas de Estados Unidos todo tipo de material de guerra [7].

Si haba una cosa en la que podan estar de acuerdo todos los lderes del Estados Unidos empresarial, con independencia de sus simpatas individuales por Hitler o Churchill, era lo siguiente: la guerra en Europa en 1939 era buena, incluso magnfica, para los negocios. Tambin estaban de acuerdo en que cuanto ms durara la guerra mejor sera para todos ellos. Con excepcin de los ms fervientes intervencionistas pro-Gran Bretaa, tambin estaban de acuerdo en que no haba ninguna prisa en que Estados Unidos interviniera activamente en esa guerra y desde luego tampoco en entrar en guerra con Alemania. Lo ms ventajoso para el Estados Unidos empresarial era un escenario en el que la guerra en Europa durara lo ms posible de modo que las grandes empresas pudieran seguir beneficindose de suministrar equipamiento a los alemanes, a los britnicos, a sus respectivos aliados y al propio Estados Unidos. As, Henry Ford expres su esperanza de que ni los Aliados ni el Eje ganara [la guerra] y sugiri que Estados Unidos suministrara a ambos bandos las herramientas para seguir peleando hasta que ambos colapsaran. Ford puso en prctica lo que predicaba y dispuso que sus fbricas en Estados Unidos, Gran Bretaa, Alemania y la Francia ocupada produjeran en serie equipamientos para todos los contendientes [8]. Puede que la guerra fuera un infierno para la mayora de la gente, pero para los capitanes de la industria estadounidenses, como Ford, era el paraso.

Se suele creer que el propio Roosevelt era intervencionista, pero sin lugar a dudas los aislacionistas eran mayora en el Congreso y no pareca que Estados Unidos fuera a entrar pronto en la guerra, si es que entraba alguna vez. No obstante, debido a las exportaciones Lend-Lease a Gran Bretaa las relaciones entre Washington y Berln se estaban deteriorando definitivamente, y en otoo de 1941 una serie de incidentes entre submarinos alemanes y destructores de la armada estadounidense que escoltaban buques de carga con destino a Gran Bretaa llev a una crisis conocida como la guerra naval no declarada. Pero ni siquiera este episodio provoc la implicacin de Estados Unidos en la guerra en Europa. El Estados Unidos empresarial se estaba beneficiando esplndidamente del status quo y simplemente no le interesaba una cruzada contra la Alemania nazi. A la inversa, la Alemania nazi estaba muy implicada en el gran proyecto de la vida de Hitler: su misin de destruir la Unin Sovitica. Las cosas no haban ido como estaba previsto en esa guerra. Se supona que el Blitzkrieg [ataque relmpago] lanzado en el este en junio de 1941 iba a aplastar como un huevo a la Unin Sovitica en un plazo de 4 a 6 semanas, o as lo crean los expertos militares no solo de Berln sino tambin de Washington. Sin embargo, a principios de diciembre Hitler todava esperaba que los soviticos ondearan la bandera blanca. Bien al contrario, el 5 de diciembre el Ejrcito Rojo emprendi repentinamente una contraofensiva frente a Mosc y de pronto los alemanes se vieron en un verdadero atolladero. Lo ltimo que Hitler necesitaba en aquel momento era una guerra contra Estados Unidos [9].

En la dcada de 1930 el ejrcito estadounidense no tena planes, ni los prepar, de luchar una guerra contra la Alemania nazi. Por otra parte, s tena planes de guerra contra Gran Bretaa, Canad, Mxico y Japn [10]. Por qu Japn? En la dcada de 1930 Estados Unidos era una de las principales potencias industriales del mundo y como todas las potencias industriales buscaba constantemente fuentes de materias primas baratas como caucho y petrleo, y mercados para sus productos acabados. Ya a finales del siglo XIX Estados Unidos haba luchado constantemente por sus intereses a este respecto extendiendo su influencia econmica e incluso a veces su influencia poltica directa por ocanos y continentes. Esta poltica agresiva e imperialista (que defendieron incansablemente presidentes como Theodore Roosevelt, primo de FDR) haba hecho que Estados Unidos controlara antiguas colonias espaolas como Puerto Rico, Cuba y Filipinas, e incluso la hasta entonces independiente isla nacin de Hawaii. Tambin se haba convertido en una gran potencia en el ocano Pacfico e incluso en Lejano Oriente [11].

Las tierras de las costas lejanas del ocano Pacfico desempearon un papel cada vez ms importante como mercados para los productos de exportacin estadounidenses y como fuentes de materias primas baratas. Pero en la dcada de 1930 afectada por la Depresin, cuando se haca ms feroz la competencia por los mercados y los recursos, Estados Unidos se enfrent a la competencia ah de una agresiva potencia industrial rival, una potencia que necesitaba an ms petrleo y materias primas similares, adems de mercados para sus productos acabados. Ese competidor era Japn, la tierra del sol naciente. Japn trataba de hacer realidad sus propias ambiciones imperialistas en China y en el sudeste asitico rico en recursos y, al igual que Estados Unidos, no dud en utilizar la violencia para lograrlo, por ejemplo, librando una guerra despiadada contra China y creando un Estado cliente en la parte norte de ese pas grande aunque dbil. Lo que molestaba a Estados Unidos no era que los japoneses trataran a sus vecinos chinos y coreanos como Untermenschen [infrahumanos] sino que convirtieran esa parte del mundo en lo que ellos llamaban la Esfera de Co-Prosperidad de la Gran Asia Oriental, es decir, en un dominio econmico propio, una economa cerrada en la que no haba lugar para la competencia estadounidense. Lo que en realidad hacan los japoneses era seguir el ejemplo de Estados Unidos, que anteriormente haban transformado Amrica Latina y gran parte del Caribe en el patio trasero econmico exclusivo del To Sam [12].

El Estados Unidos empresarial estaba muy frustrado por haber sido expulsado del lucrativo mercado del Lejano Oriente por los japos, una raza amarilla a la que los estadounidenses en general haban empezado a despreciar ya en el siglo XIX [13]. Se consideraba a Japn un pas arrogante aunque esencialmente dbil y advenedizo al que el poderoso Estados Unidos poda borrar fcilmente del mapa en tres meses, como afirm en una ocasin el secretario de la Armada Frank Knox [14]. Y as ocurri que durante la dcada de 1930 y principios de la de 1940 mientras que la mayora de la lite del poder de Estados Unidos se opona a la guerra contra Alemania, apoyaba casi unnimemente la guerra contra Japn, a menos que, por supuesto, Japn estuviera dispuesto a hacer concesiones importantes, como compartir China con Estados Unidos. El presidente Roosevelt ( que al igual que Woodrow Wilson no era en absoluto el pacifista que muchos historiadores afirman que era) estaba ansioso por librar esa esplndida pequea guerra (una expresin que haba acuado el Secretario de Estado estadounidense, John Hay, en referencia a la guerra hispano-estadounidense de 1898, que era esplndida porque permiti a Estados Unidos apoderarse de Filipinas, Puerto Rico, etc.). El verano de 1941, despus de que Tokio hubiera aumentado an ms su zona de influencia en el Lejano Oriente al ocupar la colonia francesa de Indochina rica en caucho y, como estaba desesperado sobre todo por conseguir petrleo, obviamente haba empezado a codiciar la rica en petrleo colonia holandesa de Indonesia, al parecer FDR haba decidido que era el momento oportuno para una guerra contra Japn, pero se enfrentaba a dos problemas. En primer lugar, la opinin pblica se opona firmemente a que Estados Unidos se implicara en ninguna guerra extranjera. En segundo lugar, la mayora aislacionista en el Congreso poda no apoyar esa guerra por temor a que eso llevara automticamente a Estados Unidos a la guerra contra Alemania.

Segn el autor de un detallado y muy bien documentado estudio reciente, Robert B. Stinnett, la solucin de Roosevelt a este problema doble fue provocar a Japn a cometer un acto manifiesto de guerra contra Estados Unidos [15]. En efecto, en caso de un ataque japons la opinin pblica estadounidense no tendr ms opcin que unirse tras la bandera (antes ya se haba hecho que la opinin pblica estadounidense se uniera de forma similar detrs de la bandera de las Barras y Estrellas, en concreto al inicio de la guerra hispano-estadounidense, cuando el barco de guerra estadounidense Maine que estaba de visita en La Habana se hundi misteriosamente en el puerto de esta ciudad, un acto del que inmediatamente se culp a los espaoles; despus de la Segunda Guerra Mundial se volvera a condicionar al pueblo estadounidense para que aprobara guerras, deseadas y aprobadas por su gobierno, por medio de provocaciones artificiosas, como el incidente del golfo de Tonkin en 1964). Por otra parte, segn estipulaba el Tratado Tripartito firmado por Japn, Alemania e Italia el 27 de septiembre de 1940 en Berln, los tres pases se comprometan a ayudarse entre s cuando una de las tres potencias fuera atacada por otro pas, pero no cuando una de ellas atacara a otro pas. Por consiguiente, en caso de un ataque japons a Estados Unidos los aislacionistas, que eran no intervencionistas respecto a Alemania pero no respecto a Japn, no tenan que temer que un conflicto con Japn significara tambin la guerra contra Alemania.

Y as, despus de que el presidente Roosevelt decidiera que se debe ver que Japn hace el primer movimiento abierto convirti el provocar a Japn a realizar un acto de guerra abierto en la principal poltica que gui sus acciones respecto Japn a lo largo del ao 1941, como escribi Stinnett. Entre las estratagemas utilizadas se inclua el despliegue de buques de guerra cerca de las aguas territoriales japonesas, e incluso dentro de ellas, aparentemente con la esperanza de desencadenar un incidente al estilo del Golfo de Tonkin que pudiera interpretarse como un casus belli. Sin embargo, fue ms eficaz la implacable presin econmica que se ejerci sobre el Japn, un pas que necesita desesperadamente materias primas como el petrleo y el caucho y que, por lo tanto, probablemente considerara que esos mtodos eran singularmente provocativos. En el verano de 1941 el gobierno de Roosevelt congel todos los activos japoneses en Estados Unidos y emprendi una estrategia encaminada a frustrar la adquisicin por parte de Japn de productos petroleros. En colaboracin con los britnicos y los holandeses, antijaponeses por sus propios motivos, Estados Unidos impuso unas severas sanciones econmicas a Japn, incluido un embargo de productos petroleros vitales. La situacin se deterior an ms en otoo de 1941. Con la esperanza de evitar la guerra con el poderoso Estados Unidos, el 7 de noviembre Tokio ofreci aplicar en China el principio de relaciones comerciales no discriminatorias a condicin de que los estadounidenses hicieran lo mismo en su propia esfera de influencia en Amrica Latina. Sin embargo, Washington quera reciprocidad nicamente en la esfera de influencia de otras potencias imperialistas y no en su propio patio trasero, as que la oferta japonesa fue rechazada.

El objetivo de las continuas provocaciones estadounidenses a Japn era hacerle entrar en guerra y, de hecho, cada vez era ms probable que lo hiciera. FDR confi ms tarde a sus amigos que este continuo clavar alfileres a serpientes de cascabel consigui finalmente que este pas mordiera. El 26 de noviembre, cuando Washington exigi que Japn se retirara de China, las serpientes de cascabel de Tokio decidieron que ya tenan bastante y se prepararon para morder. Se orden a una flota japonesa partir hacia Hawaii para atacar a los buques de guerra estadounidenses que en 1940 FDR haba decidido estacionar all de forma bastante provocativa y tentadora para los japoneses. Como haban logrado descifrar los cdigos [secretos] japoneses, el gobierno y los altos mandos del ejrcito estadounidenses saban exactamente lo que la armada japonesa estaba planeando, pero no avisaron a los comandantes en Hawaii as que permitieron que ocurriera el ataque sorpresa contra Pearl Harbor el domingo 7 de diciembre de 1941 [16].

Al da siguiente a FDR le result fcil convencer al Congreso de que declarara la guerra a Japn y, como era esperar, el pueblo estadounidense se uni tras la bandera, conmocionado por lo que al parecer era un cobarde ataque que l no poda saber haba sido provocado, y esperado, por su propio gobierno. Estados Unidos estaba dispuesto a declarar la guerra a Japn y las perspectivas de una victoria relativamente fcil apenas se vean reducidas por las prdidas sufridas en Pearl Harbour que, aunque aparentemente graves, distaban mucho de ser catastrficas. Los barcos hundidos eran viejos, la mayora de ellos reliquias de 27 aos de la Primera Guerra Mundial y estaban lejos de ser indispensables para una guerra contra Japn. Por otro lado, los modernos barcos de guerra, incluidos los portaaviones, cuyo papel en la guerra iba a resultar crucial, no haban sufrido daos ya que por casualidad (?) haban sido enviados a otra parte por rdenes de Washington y estuvieron a salvo en el mar cuando se produjo el ataque [17]. Con todo, las cosas no salieron exactamente como se esperaba ya que unos das despus, el 11 de diciembre, la Alemania nazi declar inesperadamente la guerra lo que oblig a Estados Unidos a hacer frente a dos enemigos y a luchar una guerra mucho mayor de lo esperado, una guerra en dos frentes, una guerra mundial.

En la Casa Blanca no fue una sorpresa la noticia del ataque japons a Pearl Harbor, pero la declaracin alemana de guerra cay all como una bomba. Alemania no haba tenido nada que ver con el ataque en Hawaii y ni siquiera conoca los planes japoneses, as que FDR no consider pedir al Congreso que declarara la guerra a la Alemania nazi al mismo tiempo que a Japn. Es cierto que las relaciones de Estados Unidos con Alemania se haban deteriorado durante algn tiempo debido al apoyo activo de Estados Unidos a Gran Bretaa y el deterioro haba llegado hasta la guerra naval no declarada del otoo de 1941. Sin embargo, como ya hemos visto, la lite del poder estadounidense no senta la necesidad de intervenir en la guerra en Europa. Fue el propio Hitler quien declar al guerra a Estados Unidos el 11 de diciembre de 1941 para gran sorpresa de Roosevelt. Por qu? Solo unos das antes, el 5 de diciembre de 1941, el Ejrcito Rojo haba emprendido una contraofensiva frente a Mosc, lo que provoc el fracaso del Blitzkrieg en la Unin Sovitica. Ese mismo da Hitler y sus generales se dieron cuenta de que ya no podan ganar la guerra. Pero cuando solo unos pocos das despus el dictador alemn se enter del ataque japons a Pearl Harbor, parece que consider que una declaracin de guerra alemana al enemigo estadounidense de sus amigos japoneses llevara a Tokio a corresponder con una declaracin de guerra contra el enemigo sovitico de Alemania, aunque no lo exigiera el Tratado Tripartito.

Con el grueso del ejrcito japons estacionado en el norte de China y, por lo tanto, capaz de atacar inmediatamente a la Unin Sovitica en la zona de Vladivostok, un conflicto con Japn habra obligado a los soviticos a estar en la extremadamente peligrosa situacin de una guerra en dos frentes, lo que abrira la posibilidad de que Alemania todava pudiera ganar su cruzada antisovitica. Hitler crey entonces que podra exorcizar el espectro de la derrota llamando a una especie de deus ex machina japons a acudir a la vulnerable frontera siberiana de la Unin Sovitica. Pero Japn no cay en la trampa de Hitler. Tokio tambin despreciaba al Estado sovitico, pero como ya estaba en guerra contra Estados Unidos no se poda permitir el lujo de una guerra en dos frentes y prefiri poner todo su dinero en una estrategia meridional con la esperanza de ganar el gran premio del rico en recursos sudeste de Asia en vez de embarcarse en una aventura en los inhspitos confines de Siberia. Slo muy al final de la guerra, tras la rendicin de la Alemania nazi, se iban a producir hostilidades entre la Unin Sovitica y Japn. En todo caso, debido a la innecesaria declaracin de guerra de Hitler, a partir de entonces Estados Unidos tambin fue un participante activo en la guerra en Europa, con Gran Bretaa y la Unin Sovitica como aliados [18].

En los ltimos aos el To Sam ha ido a la guerra con bastante frecuencia, pero invariablemente se nos pide que creamos que lo hace por razones puramente humanitarias, esto es, para prevenir holocaustos, para impedir que los terroristas cometan todo tipo de maldades, para deshacerse de malvados dictadores, para promover la democracia, etc. [19]

Al parecer, los intereses econmicos de Estados Unidos o, ms exactamente, de las grandes empresas estadounidenses nunca estn implicados en esas guerras. A menudo se comparan estas guerras con la guerra buena arquetpica de Estados Unidos, la Segunda Guerra Mundial, en la que se supone que el To Sam fue a la guerra sin ms razn que defender la libertad y la democracia, y luchar contra la dictadura y la injusticia (por ejemplo, en un intento de justificar su guerra contra el terrorismo y vendrsela a la opinin pblica estadounidense George W. Bush compar rpidamente los atentados del 11 de septiembre con el ataque a Pearl Harbor). Sin embargo, este breve examen de las circunstancias de la entrada de Estados Unidos en la guerra en diciembre de 1941 revela un panorama muy diferente. La lite del poder estadounidense quera la guerra contra Japn y haca tiempo que estaban preparados los planes para esa guerra. En 1941 Roosevelt organiz diligentemente esa guerra, no debido a una agresin no provocada de Tokio y sus horribles crmenes de guerra en China, sino porque las empresas estadounidenses queran una parte de la exquisita gran tarta de los recursos y mercados del Lejano Oriente. Por otro lado, como las principales empresas estadounidenses estaban haciendo negocios maravillosos en y con la Alemania nazi, se beneficiaban generosamente de la guerra que haba provocado Hitler y, por cierto, le proporcionaban el equipamiento y el combustible necesarios para su Blitzkrieg, definitivamente la lite del poder de Estados Unidos no quera la guerra contra la Alemania nazi, a pesar de que haba muchas razones humanitarias de peso para emprender una cruzada contra el verdaderamente malvado Tercer Reich. Antes de 1941 no haba ningn plan de guerra contra Alemania y en diciembre de 1941 Estados Unidos no fue voluntariamente a la guerra contra Alemania, sino que se vio empujado a esa guerra por culpa del propio Hitler.

Las consideraciones humanitarias no desempearon papel alguno en los clculos que llevaron a Estados Unidos a participar en la Segunda Guerra Mundial, la guerra buena original de este pas. Y no hay razn para creer que lo hicieran segn los clculos que, ms recientemente, llevaron a Estados Unidos a librar supuestas guerras buenas en tierras desdichadas como Irak, Afganistn y Libia, o que lo harn en la guerra que se avecina contra Irn.

El Estados Unidos empresarial desea ansiosamente una guerra contra Irn ya que alberga la promesa de un vasto mercado y gran cantidad de materias primas, especialmente petrleo. Como en el caso de la guerra contra Japn, estn preparados los planes para esa guerra y el actual inquilino de la Casa Blanca parece igual de ansioso que FDR de hacer que ocurra. Adems, de nuevo como en el caso de la guerra contra Japn, ha habido provocaciones, esta vez en forma de sabotaje e intrusiones por medio de drones, as como por medio del despliegue a la vieja usanza de barcos de guerra justo al lmite de las aguas territoriales de Irn. Washington est otra vez clavando alfileres a serpientes de cascabel, al parecer con la esperanza de que la serpiente de cascabel iran devuelva el mordisco y justifique as una esplndida pequea guerra. Sin embargo, como en el caso de Pearl Harbor, la guerra que salga de ah puede resultar ser otra vez mucho ms grande, larga y desagradable de lo esperado.

Jacques R. Pauwels   es autor de   El mito de la guerra buena: EE.UU en la Segunda Guerra Mundial, Hondarribia, Hiru, 2002, traduccin de Jos Sastre.

Notas:

[1] C. Wright Mills, The Power Elite, Nueva York, 1956.

[2] Citado en Charles Higham, Trading with the Enemy: An Expos of The Nazi-American Money Plot 1933-1949, Nueva York, 1983, p. 163.

[3] Robert B. Stinnett, Day of Deceit: The Truth about FDR and Pearl Harbor, Nueva York, 2001, p. 17.

[4] Citado en Sean Dennis Cashman, America, Roosevelt, and World War II, Nueva York y Londres, 1989, p. 56; .

[5] Edwin Black, Nazi Nexus: Americas Corporate Connections to Hitlers Holocaust, Washington/DC, 2009, p. 115.

[6] Floyd Rudmin, Secret War Plans and the Malady of American Militarism, Counterpunch, 13:1, 17-19 de febrero de 2006. pp. 4-6, http://www.counterpunch.org/2006/02/17/secret-war-plans-and-the-malady-of-american-militarism

[7] Jacques R. Pauwels, The Myth of the Good War : America in the Second World War, Toronto, 2002, pp. 50-56 [ El mito de la guerra buena: EE.UU en la Segunda Guerra Mundial , Hondarribia, Hiru, 2002, traduccin de Jos Sastre ] . Las fraudulentas prcticas del Lend-Lease se describen en Kim Gold, The mother of all frauds: How the United States swindled Britain as it faced Nazi Invasion, Morning Star, 10 de abril de 2003.

[8] Citado en David Lanier Lewis, The public image of Henry Ford: an American folk hero and his company, Detroit, 1976, pp. 222, 270.

[9] Jacques R. Pauwels, 70 Years Ago, December 1941: Turning Point of World War II, Global Research, 6 de diciembre de 2011, http://globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=28059.

[10] Rudmin, op. cit.

[11] Vase Howard Zinn, A Peoples History of the United States, s.l., 1980, p. 305 ff. [La otra historia de los Estados Unidos, ed. rev. y corr. por el autor, Hondarribia, Hiru, 2005, traduccin de Toni Strubel].

[12] Patrick J. Hearden, Roosevelt confronts Hitler: Americas Entry into World War II, Dekalb/IL, 1987, p. 105.

[13] Anti-Japanese sentiment, http://en.wikipedia.org/wiki/Anti-Japanese_sentiment

[14] Patrick J. Buchanan, Did FDR Provoke Pearl Harbor?, Global Research, 7 de diciembre de 2011, http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=28088 . Buchanan se refiere a un libro nuevo de George H. Nash, Freedom Betrayed: Herbert Hoovers Secret History of the Second World War and its Aftermath, Stanford/CA, 2011.

[15] Stinnett, op. cit., p. 6.

[16] Stinnett, op. cit., pp. 5, 9-10, 17-19, 39-43; Buchanan, op. cit.; Pauwels, The Myth, pp. 67-68. Para la intercepcin por parte de Estados Unidos de mensajes cifrados japoneses vase Stinnett, op. cit., pp. 60-82. La cita sobre las serpientes de cascabel proviene de Buchanan, op. cit.

[17] Stinnett, op. cit., pp. 152-154. [18] Pauwels, 70 Years Ago

[19] Vase Jean Bricmont, Humanitarian imperialism: Using Human Rights to Sell War, Nueva York, 2006.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/fall-1941-pearl-harbor-and-the-wars-of-corporate-america/28159

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter