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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2019

Brasil y los nostlgicos de la dictadura

Eric Nepomuceno
La Jornada


Es palpable que en el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro crece la nostalgia por los tiempos de autoritarismo desenfrenado vivido entre 1964 y 1985, revigorizado, sobre todo, a partir del final de 1968.

Ese fenmeno se not cuando uno de los hijos del presidente, el diputado Eduardo, defendi la posibilidad de un nuevo Acto Institucional nmero 5, el AI-5 de nefasta memoria. Lo mismo fue propuesto hace poco por el ministro de Economa, Paulo Guedes, durante una visita a Washington. Como dato: Guedes fue funcionario del rgimen de Pinochet en Chile.

El pasado viernes, el vicepresidente Hamilton Mouro, general retirado, volvi al tema, pero para suavizar las consecuencias de la medida.

En otra de las ironas del destino, en 1968 el 13 de diciembre tambin fue un viernes. En aquel da de hace 51 aos haba en Brasil una dictadura y el general de turno, un hombre de escassimas luces llamado Arthur da Costa e Silva, decret el AI-5.

Fue un golpe dentro del golpe: el rgimen se endureci de manera absoluta. A raz de la medida de excepcin, el Congreso fue cerrado, integrantes de la Corte Suprema fueron jubilados de forma obligatoria, se impuso la censura absoluta a los medios de comunicacin y a las artes, y el recurso de habeas corpus fue eliminado.

Empez entonces una etapa de perversa truculencia: se suspendieron los derechos polticos de miles de brasileos, y se vivi una caza desenfrenada que expuls a centenares de profesores de las universidades pblicas. La violencia contra opositores, integrantes o no de grupos armados, se desat sin lmites o control, y se multiplicaron los casos de secuestro, tortura y asesinato.

Yo tena 20 aos aquel viernes 13 de diciembre que sumergi a mi pas en la noche oscura y agobiante que durara hasta 1985, cuando los militares volvieron al cuartel y un civil asumi la presidencia.

Para los que vivieron aquellos aos abrumadores, el AI-5 recuerda un largo, muy largo periodo de brutalidad y horror.

Para los que vinieron despus, o sea, para poco ms de 75 por ciento de la actual poblacin brasilea, es un pasaje de memoria un tanto remoto, pero siempre negativo. Excepto, como se ve ahora, para un nutrido puado de integrantes del gobierno.

Bolsonaro, admirador de la dictadura y crtico relativo de las torturas segn dijo y reiter, en lugar de torturar deban haber matado a unos 30 mil, lleg a la presidencia gracias a un enredo judicial que impidi que el ex presidente Lula, favorito absoluto, fuera candidato. El entonces juez manipulador es hoy su ministro de Justicia, Sergio Moro.

El presidente tiene como vicepresidente a un general retirado, Hamilton Mouro, heredero directo de la lnea ms dura de aquellos tiempos perversos.

El mismo Bolsonaro tambin es militar retirado, pero por razones distintas: era un teniente del ejrcito cuando plane explosiones en cuarteles para forzar un aumento al sueldo de sus colegas. Luego de un juicio, y a punto de ser expulsado, solicit su jubilacin, lo que le asegur una promocin a capitn y el sueldo correspondiente de por vida.

Fue diputado a lo largo de 28 largos aos. Durante ese periodo se destac por una, y nicamente una, caracterstica: su firme defensa de la dictadura y sus torturadores, a la par con su misoginia, su racismo y su conservadurismo primario. Y sin embargo, fue electo.

Al finalizar su primer ao instalado en el silln presidencial, Bolsonaro ha promovido un retroceso en todos absolutamente todos los aspectos de la vida brasilea. Programas sociales construidos a lo largo de ms de 20 aos, algunos originados durante gobiernos anteriores a los de Lula y Dilma Rousseff, fueron destrozados.

La censura a las artes y la cultura volvi, pero travestida en filtros: nada es prohibido oficialmente, pero los programas de incentivo cultural fueron eliminados. En el cine, por ejemplo, alrededor de 150 millones de dlares destinados a proyectos aprobados estn retenidos desde abril.

Las firmas estatales, antes grandes patrocinadoras de las artes y la cultura, redujeron su participacin a cero. No se censura nada: se impide que se haga.

El proyecto econmico del gobierno implic una brutal reforma del sistema jubilatorio que elimin derechos alcanzados hace dcadas, y se trata de aplicar un neoliberalismo que slo tiene comparacin, en Amrica Latina, al impuesto en el Chile de Pinochet.

Es verdad que hoy no existe espacio para un nuevo AI-5 o para que se implante una dictadura como la de antes, pero es igualmente verdad que varias medidas defendidas por el gobierno, como el intento de decretar un excedente de ilicitud que se traduce directamente en licencia para matar concedida a las fuerzas de seguridad remiten directamente a un estado de excepcin. Aunque sea parcial, pero de excepcin.

Queda por ver cunto espacio se le conceder a Bolsonaro y su tropa perdn, su troupe para sofocar lo que resta de la democracia.

Sea cual sea, l tratar de ampliarlo al mximo.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/12/15/opinion/016a1pol


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