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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2019

Cmo se conectan las economas ilegales con el poder poltico

Denisse Legrand
La diaria


La presencia del Estado en los territorios y la regulacin de los mercados son fundamentales para combatir la actividad ilegal, pero tambin hay otras acciones posibles, segn especialistas.

Las economas ilegales, el crimen organizado y el poder poltico no son movimientos aislados. Unos deben su existencia a los otros y, a pesar de que se trazan estrategias pblicas para enfrentarlos, sus caminos parecen entrelazarse y as se fortalecen todos. A esta conclusin arriban diversos expertos internacionales que encaran la seguridad desde mltiples enfoques y tareas.

Para comprender las economas ilegales hay que definirlas. Cuando hablamos de economas ilegales hablamos de una economa que est prohibida o limitada por el Estado, que idealmente tiende a no permitir que funcione. En teora suena bien, pero la diferencia entre prohibir algo y evitar que efectivamente pase es enorme, seala el colombiano Juan Carlos Garzn, director del rea de Dinmicas del Conflicto de la fundacin Ideas para la Paz.

Tambin hay que definir con certeza lo que es legal y lo que es ilegal. Hay economas que son parcialmente legales o plantean lmites difusos. Aunque queramos prohibir transacciones de actividades, en la prctica es ms complejo y las transacciones ocurren, afirma Garzn. Adems, hay que saber que cuando hablamos de economa hablamos de poder, y de poder poltico, agrega.

Segn Garzn, le hemos dedicado muchas pginas al narcotrfico, pero las economas ilegales son mltiples. Dice que incluso en algunas zonas el narcotrfico no es la ms importante, y que la trata de mujeres en Amrica Latina es uno de los mercados ms grandes y ms mancomunados con el poder poltico.

El crimen organizado debe su existencia al poder poltico, sin esta conexin no podra existir, dice Adam Isacson, director para Veedura de Defensa en la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos, y agrega que el crimen organizado vive de sus relaciones con el Estado. En Colombia, por ejemplo, los paramilitares siempre tuvieron vnculo con la poltica, y construyeron as la parapoltica.

La falta de capacidades para abordar estos delitos desde la Justicia y enjuiciarlos es determinante. En este sentido, la impunidad es un factor para el crimen organizado. Otro problema aparece cuando los habitantes de los territorios colaboran con el crimen organizado y observan impunidad.

El programa que dirige Isacson monitorea las tendencias de seguridad y la cooperacin militar de Estados Unidos. En este sentido, sugiere que un claro ejemplo de fracaso en las polticas de seguridad asociadas al crimen organizado es ese pas. No se han logrado resultados porque se ha privilegiado propiciar una guerra contra las drogas. Es una estrategia que ha fracaso histricamente, no hay valoracin emprica que demuestre lo contrario. Isacson agrega que en Estados Unidos se encontraron vnculos entre las unidades antinarcticos y el crimen organizado, reafirmando as la hiptesis de vinculacin entre las redes delictivas y el Estado.

A la hora de sugerir otros caminos, comenta que una estrategia poco transitada ha sido el apoyo al sistema de justicia para romper vnculos entre el crimen organizado y el poder poltico. Tampoco ha habido distancia de los poderes polticos que tienen relacin con el crimen organizado en la regin ni apoyo para la sociedad civil que trabaja en estos temas. Lo otro que no ha sido considerado, y es prioritario para el abordaje del crimen organizado, es el lavado de dinero.

Es ms que narcotrfico

El narcotrfico es la mayor economa del crimen organizado, pero tambin existen otras economas ilegales. El salvadoreo Alex Segovia, que preside el Instituto Centroamericano de Investigaciones para el Desarrollo y el Cambio Social, afirma que hay un consenso formal que dice que hay una debilidad estatal en toda Amrica Latina. Esto se traduce en una baja presencia del Estado en territorios complejos, lo que significa una oportunidad para la instalacin de redes de crimen organizado. Hay lugares en los que simplemente no hay Estado, realidad presente en casi todos los pases. Ante el vaco aparece el crimen organizado. La ausencia del Estado es un campo frtil para que se desarrollen economas ilegales.

Si adems no hay infraestructura y hay caudillismo local, se genera un vnculo entre la falta de controles que genera la ausencia del Estado y la presencia de lites regionales que generan un aumento de la economa ilegal, afirma Segovia. Explica que se est haciendo muy poco en la regin en este sentido y que hay factores novedosos, como los fenmenos migratorios, que han generado una economa ilegal que incluye personas y cosas.

La debilidad institucional en trminos de controles y regulaciones tambin complejiza el problema, adems de las escasas habilidades de quienes tienen que abordar las polticas de seguridad. Hay una carencia de conocimiento sobre los niveles de complejidad que implican las redes delictivas. Para ejemplificar esto, Segovia seala las dificultades que existen para comprender a las maras, pandillas criminales con origen en El Salvador. Las maras son un actor econmico de acumulacin, ya no se trata del delito comn y cotidiano para sobrevivir. Cuando el actor delictivo da el salto y acumula estamos hablando de otra cosa, afirma.

Hoy las maras reciben dinero de actividades delictivas muy diversas, enfocadas fuertemente en los servicios, como el procesamiento de caf y el control del transporte, entre otros. Sin embargo, desde la poltica se tiende a un razonamiento bsico a la hora de pensar en las redes delictivas. Esto se traduce en estrategias basadas en la mano dura, que no slo no funcionan sino que aumentan el nivel de conflictividad y la letalidad, dice Segovia.

Los niveles de violencia que manejan las economas ilegales y los grupos asociados al crimen organizado son diversos. A cierto crimen organizado no le interesa ser visible. A otro s, y basan su poder en el control del territorio y la poblacin, con mecanismos de coercin mediante el miedo y el asedio. El rol de la sociedad civil es fundamental. La poblacin ha formado sistemas de proteccin y contencin que han permitido que se reduzca la violencia.

Para Garzn, hoy en da estamos mejor que antes para pararnos frente al crimen organizado. Afirma que hay mayores capacidades de investigacin, ms polticos destituidos, y eso plantea un cambio. Considera que la regin est en problemas, pero que tambin se ha avanzado. Esto crea nuevos desafos. Hay que pensar cules son los efectos de tener mayores capacidades de desestabilizar el sistema poltico, que histricamente ha tenido capacidad de interactuar con lo ilegal, seala.

El problema de que esto se haga visible es que la percepcin no es de que haya mejores mecanismos, sino mayor corrupcin. Para el experto, esto tiene que ver con que ahora la informacin sale a la luz, cosa que antes no pasaba. Por eso, seala, la gente hoy piensa que el sistema es ms corrupto, y esto quizs tenga que ver con que hay ms investigaciones. Dice que la conclusin que se puede extraer de esto no es que no se investigue para que la gente tenga mejor percepcin, pero es un dato a tener en cuenta.

La ley est escrita, pero no es aceptada por la gente, que opera con otra cotidianidad. Juan Carlos Garzn, colombiano, director del rea de Dinmicas del Conflicto de la fundacin Ideas para la Paz.

Revelar una investigacin y contar lo que est pasando es una parte, pero hay que ver qu se hace luego. Las investigaciones generan movimientos ssmicos y lo que viene despus no siempre es mejor, dice Garzn. Agrega que hay que tomar en cuenta que las lites aprenden y empiezan a cuestionar el sistema para salvarse a s mismas. En su opinin, el problema no es que estn investigados por corrupcin, sino que interpelan qu tan legtimo es el sistema.

El experto colombiano sugiere que para tener mejor concepcin de la seguridad tenemos que cuestionarnos de dnde sale el poder poltico en los territorios. Sostiene que ese poder est dado por las economas ilegales en esos lugares, la incapacidad estatal de controlar y el desinters de llegar a determinadas regiones. Hay lites polticas que no tienen inters en llegar a ciertos territorios.

Afirma que adems hay una tensin entre la legalidad y la legitimidad. Legalidad es imponer orden y ley. La deuda pendiente es la legitimidad. La ley est escrita, pero no es aceptada por la gente, que opera con otra cotidianidad, explica. En seguridad, la gran pregunta es cmo hacemos para reunir a estas poblaciones en procesos de legitimidad y no de imposicin. Segn Garzn, si la gente no conecta con esa idea de Estado, es una forma de que las organizaciones ilegales permanezcan en el tiempo.

La responsabilidad poltica

Para Percy Medina, jefe de Misin para Per de IDEA Internacional, hay que analizar la salud de la democracia representativa. Vemos un gran desencanto con la democracia en todo el continente, con cadas clarsimas de la confianza, afirma. En muchos lugares, la gente prefiere un gobierno autoritario y no democrtico, si soluciona el problema la seguridad. La seguridad ha sido en todos los pases motor de campaas polticas que han logrado generar transiciones de gobierno.

Medina identifica dos problemas: la desafeccin de la democracia y el crecimiento de respuestas populistas frente al descontento. Esto responde a una prdida de control de los polticos frente a la economa y a las polticas en general, en particular en materia de seguridad, y eso mina a la democracia, porque la gente siente que elige personas que no tienen la capacidad de tomar decisiones, agrega. El crecimiento de economas ilegales, tanto en importancia como en nivel de transacciones, desplaza al Estado y cubre por va ilegal a la economa.

La crisis de la representacin en los partidos es otro problema en varios pases. En todos los partidos polticos vemos cmo los partidos ya no son lo que fueron, y as se va transformando la naturaleza de la representacin poltica. Ahora no sabemos si seguirn siendo partidos o no, porque no estn cumpliendo con su rol de representacin. Sugiere que el avance de la tecnologa ha vaciado algunas de las cosas que hacan los partidos, como ser espacios para generar informacin y debate. Las tareas fundamentales de formar cuadros para la poltica y agregar intereses para representar a la gente siguen siendo fundamentales, pero los partidos no estn dando la talla. La crisis de los partidos es una oportunidad para el avance del crimen organizado. Si no hay organizacin poltica y densidad, es ms fcil que entre la criminalidad a tomar el poder poltico y el Estado. Si no hay partidos fuertes, es ms fcil que el crimen influya, no slo a partir de financiar campaas sino para incidir en la agenda pblica.

Otro de los ejes fundamentales para encarar esta realidad es el financiamiento de la poltica. La relacin entre dinero y poltica es uno de los grandes elefantes en la habitacn si no se regula cmo entra el dinero a ese mbito. El dinero termina siendo txico para la poltica. En vez de que la poltica regule el dinero, el dinero regula a la poltica. En un escenario en el que las campaas son crecientemente ms caras y los polticos requieren ms fondos para ser competitivos, terminan estando a la merced de los capitales y de las redes delictivas, que pagan por tener poder e impunidad. Medina dice que hay que poner el ojo en cmo se estn organizando las campaas, de dnde estn sacando la plata los polticos, y en saber si el dinero que entra es limpio y no del crimen organizado.

La chilena Luca Dammert, que dirige la organizacin Espacio Pblico y se dedica a la investigacin de temas de seguridad, crimen y gobernabilidad en Amrica Latina, dice que la democracia trae el fortalecimiento de las redes de crimen organizado. No duda en afirmar que en democracia las organizaciones criminales tienen un rol poltico en trminos de definicin. Asegura que en Amrica Latina esta realidad se ve todos los das. El problema no es la calidad de los mercados ilegales, sino la calidad de la poltica.

Al igual que Medina, destaca la importancia de conocer la naturaleza del financiamiento de la poltica. Se aporta mucho dinero y no se sabe de dnde viene. Hay quienes creen que no es malo recibir esa plata porque consideran que el bien superior es otro: poder financiar la poltica.

Aunque se las niegue, las economas ilegales forman parte activa de la economa. Estamos en un continente en el que la cultura de la ilegalidad se ha ido fortaleciendo. No hay una lucha entre Estado y mercados ilegales, hay una zona gris donde conviven. No podemos seguir pensando que hay una guerra entre unos y otros. No hay claridad diametral entre quin es el bueno y el malo. La poltica gana mucho diciendo que al mercado ilegal se le responde con polticas de seguridad, pero en los hechos es falso, afirma Dammert.

En la regin hay determinados fenmenos que aparecen como novedad en la poltica y podran tener vnculo con el crimen organizado. Aparecen por sorpresa nuevos actores polticos, asociados a movimientos fuertemente personalistas, con poca vinculacin con los partidos polticos existentes. No se sabe de dnde salen los financiamientos para estas campaas, que suelen ser muy ostentosas.

Todos estos personajes dicen ser nuevos en la poltica. Son outsiders , con poca o casi ninguna vinculacin. Todos son empresarios que dicen partir de no tener nada y al otro da tener todo. Otra caracterstica es que en general tienen familiares con causas penales, dice Dammert. Suelen ser movimientos familiares o con financiacin familiar, lo que refuerza las teoras criminolgicas que relacionan la economa ilegal con mafias familiares.

La situacin actual de la poltica, la crisis de los partidos y la sed punitiva de la sociedad configuran un escenario proclive para la puesta en juego de estos actores. Se dan cuenta de que pueden penetrar la poltica, que se pueden hacer dueos de la poltica, y que la ciudadana no los va a castigar si cometen delitos, porque la sociedad est pidiendo castigo para otros.

Asumir una realidad y regular los mercados

Regular los mercados es una estrategia ms que vlida para encarar la realidad de las economas ilegales. La economa ms fuerte, y con resultados ms negativos en trminos de seguridad, es la que se asocia al trfico de drogas. Las polticas prohibicionistas demuestran su fracaso da a da. Quienes se dedican profesionalmente a la seguridad se plantea la necesidad de trazar estrategias ms eficientes.

En este sentido, Mario Layera, director nacional de Polica, sugiere que la solucin global al narcotrfico debe ir de la mano de la legalizacin y regulacin de las drogas, superando as la tradicional faceta prohibicionista, que slo ha trado ms violencia.

Para el jerarca, que dedic ms de la mitad de su carrera a la direccin y el combate a las drogas, la regulacin de los mercados de drogas tiene que estar bajo la rbita del Estado y se deben desarrollar polticas especficas que consideren la peligrosidad de cada mercado.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2019/12/como-se-conectan-las-economias-ilegales-con-el-poder-politico/


 



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