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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2019

Reino Unido
Nadie dijo que sera fcil

Ronan Burtenshaw
jacobinmag.com


Los resultados de esta noche en todo el pas, y especialmente en nuestros feudos, son realmente malos para nuestro movimiento. Despus de una animosa campaa realizada por miles de activistas a lo largo de muchas semanas, este ser un trago amargo. Pero las ramificaciones ms importantes afectarn a quienes estn fuera del partido: otros cinco aos de gobierno del Partido Conservador traern nuevos ataques a los sindicatos y a la gente trabajadora, a nuestros servicios pblicos y a las personas que dependen de la asistencia pblica para vivir.

En momentos como este es importante tratar de ganar perspectiva histrica. El movimiento obrero de este pas ha sufrido graves derrotas, y despus se ha recuperado. En 1926 perdimos una gran batalla en la huelga general; en 1929, el Partido Laborista fue la primera fuerza en el parlamento. En la dcada de 1930, el lder Ramsay MacDonald casi lleg a destruir el partido que tanta gente haba ido construyendo durante tantos decenios; en 1945, el partido estaba reconstruyendo el pas.

Este momento de la historia es diferente, por supuesto, pero est ms cerca de los citados que no la analoga histrica que la derecha esgrimir: la larga derrota de 1983, que sac a la izquierda de la primera lnea poltica durante toda una generacin. En vez de socialdemocracia, nos dieron neoliberalismo y promesas de crecimiento econmico y una salida de una prolongada crisis econmica. Hoy no es este el caso. La clase dominante no ha hallado un nuevo modelo de prosperidad para el pueblo y el capitalismo sigue en crisis. Esta victoria tory es de calado, pero no necesariamente marcar una poca, siempre que el Partido Laborista y la izquierda aprendan las buenas lecciones.

En un momento en que la clase reaparece como fenmeno central en las sociedades occidentales y podemos hablar de nuevo de capitalismo, la misin del corbynismo consista sin duda en reconstruir el Partido Laborista como partido obrero, un partido que no sea cautivo de los sectores liberales de la elite empresarial, que se vea como una fuerza de oposicin radical a Westminster y que, sobre todo, la mayora de clase trabajadora de este pas, la gente que depende de su salario para vivir, considere que puede mejorar su suerte. En esto ha fracasado. Todos y todas quienes formbamos parte del proyecto, fracasamos. Pero en la revista Tribune hicimos un intento, tras las elecciones europeas, de frenar una de las concesiones ms dainas: la transformacin del Partido Laborista en un partido contrario al mandato democrtico del brexit.

En aquel momento, la nocin generalizada en gran parte de la izquierda era que el partido poda apoyarse simplemente en sus votantes partidarios de salir de la UE, cuya lealtad al partido era muy profunda, y que la verdadera amenaza era la de perder los votos de quienes optaban por la permanencia. Esto ha resultado ser fatalmente falso. Olvidada por la clase poltica durante dcadas, la gente trabajadora de las zonas postindustriales vio acertadamente que el Partido Laborista daba por seguros sus votos. Respondieron con la misma moneda: no votndonos o votando a los tories.

Las consecuencias de este hecho son profundas. Si haba algn grano de verdad en el relato de la lealtad, este era que muchos votantes laboristas que preconizan la salida de la UE haban votado por el partido durante aos ms por costumbre que por conviccin. Esta costumbre ahora se ha quebrado. Repararla exigir una lucha colosal. Esto nos lleva, por desgracia, a otro profundo problema del corbynismo: el hecho de que muchos de los lugares que ms necesitan las transformaciones prometidas por el programa econmico laborista nunca percibieron que este proyecto era suyo.

Mientras que la afiliacin al partido creca exponencialmente en Londres y el sudeste, permaneci estancada en los bastiones que hemos perdido esta noche. El resultado de 2017 lo disimul, pero ahora ya no se puede disimular. El Partido Laborista ha perdido no porque haya sido demasiado de clase obrera, sino porque lo ha sido demasiado poco en demasiados lugares. Esto se debe en parte a que el corbynismo ha sido sobremanera el producto de la izquierda que result derrotada en las dcadas pasadas. Cuando vino la marea baja para el socialismo en la dcada de 1990, quienes quedaban estaban extremadamente aislados. Libraron valientes batallas y sin esas personas sin Jeremy Corbyn no solo el movimiento socialista en el Reino Unido, sino tambin a escala internacional, estara peor parado.

Pero cuando volvi a subir la marea, esta izquierda haba quedado varada por mucho tiempo. Su conexin con la poltica de masas era mnima. Tena que aprender con rapidez. No aprendi con la rapidez suficiente. Cuando las cosas se pusieron difciles, demasiado a menudo se inclin por el conformismo de una generacin joven que haba llegado al amparo de una ola de funestas perspectivas de empleo, endeudamiento estudiantil y alquileres disparados. Desgraciadamente, esta poltica progresista generacional no era un sucedneo de la clase.

La crtica que hicimos despus de las elecciones europeas que nos inclinbamos por el progresivismo, un proyecto de construccin de mayoras uniendo a quienes sostienen visiones sociales progresistas no implicaba que criticramos ese punto de vista, sino que no constituye la base para una poltica de clase. Este es un esfuerzo para juntar una mayora sobre la base de las condiciones materiales que unen y no dividir a la sociedad en segmentos cada vez ms pequeos y tratar de contentar a cada uno.

Esto se reflej tristemente en el manifiesto, que apareci como una lista de la compra. Muchas de las medidas como tales eran populares y, de hecho, este es uno de los legados y logros del corbynismo. Hemos de luchar por mantener estas polticas, que mejorarn la suerte de la gente de clase trabajadora, y cualquiera que sea la lucha que venga, Tribune har precisamente esto. Sin embargo, esta lista de medidas, combinadas, apareci como una oferta al por menor: ms y ms cosas. Sin una visin unificadora que realmente permitiera venderlas, sin contar el relato de la sociedad a que aspira el laborismo. No bast, y la gente, bsicamente, no nos crey.

Despus de dcadas de neoliberalismo, no es extrao que esto sucediera, pero dada la magnitud de la derrota, hemos de preguntarnos seriamente por qu no conseguimos cambiarlo. Las respuestas se hallan en el hecho de que simplemente no estuvimos presentes en demasiados lugares, en demasiadas vidas de la clase obrera, as como en el hecho de que el corbynismo no coincidi con un ascenso de la lucha de clases, que podra haber arrastrado a ms gente nuestra a nuestro bando.

Maana comienza la lucha por salvar lo que podamos. El movimiento socialista ya ha estado en esta tesitura en el pasado, y saldremos de esta con ms fuerza: lo genuino se demostrar en las trincheras. Y vendrn a por nosotros. Sin embargo, esta noche hemos de recordar que nuestra causa sigue en pie, y que mientras exista un sistema capitalista habr necesidad de un movimiento socialista, y debemos pertrecharnos para el prximo combate.


Fuente original: https://www.jacobinmag.com/2019/12/labour-losses-general-election

Ronan Burtenshaw es el editor de Tribune.

Traduccin: viento sur



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