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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2019

Alemania
El SPD necesita ms que una nueva direccin

Loren Balhorn
jacobinmag.com


El Partido Socialdemcrata Alemn (SPD) no lo ha tenido nada fcil estos ltimos aos. Despus de gobernar el pas con Gerhard Schrder a la cabeza de 1998 a 2005 e implementar una serie de reformas neoliberales sumamente impopulares, el partido ha asistido al declive de su apoyo electoral ms pronunciado de su historia. Incapaz de reunir una mayora de gobierno en 2005, el SPD tuvo que contentarse con convertirse en socio minoritario del gobierno de coalicin encabezado por la Unin Demcrata-Cristiana (CDU) de Angela Merkel, un estado de debilidad en que este histrico partido de masas ha permanecido anclado durante diez de los ltimos catorce aos.

Los resultados han sido catastrficos para el SPD. Marginada por las ambiciones centristas de Merkel, la socialdemocracia apenas se diferencia ya de sus rivales conservadores y es cada vez ms incapaz de defender de forma creble que votar por ella marcar alguna diferencia en la vida de la gente. As, el electorado le ha dado la espalda, virando primero hacia Die Linke en la izquierda, despus hacia Los Verdes en el centro y ltimamente hacia la Alternative fr Deutschand (AfD) en la extrema derecha. Un nmero creciente de exvotantes del SPD han dejado simplemente de seguir acudiendo a las urnas.

No es extrao, por tanto, que en las recientes elecciones el partido haya registrado una y otra vez los peores resultados desde que existe, en vivo contraste con el ascenso de Los Verdes y la AfD. En efecto, en las ltimas elecciones europeas de mayo de este ao, el SPD no obtuvo ms que un exiguo 15 % de los votos, lo que oblig a Andrea Nahles a dimitir en condiciones humillantes. Esta derrota plante inevitablemente una serie de cuestiones sobre la capacidad de la socialdemocracia para sobrevivir en el siglo XXI.

En un principio, la reaccin del partido no pareci tan emptica como exiga la situacin. Cuando el pnico cundi tanto en el aparato como en las bases, el SPD aprob unas reformas aparentemente cosmticas, sustituyendo la presidencia unipersonal por otra compuesta por dos personas, que por primera vez deban ser elegidas directamente por la militancia. El abandono de buena parte de militantes, que se fueron a Die Linke a mediados de la dcada de 2000, as como el amplio giro a la derecha del partido, que ha visto cmo el nmero de personas afiliadas se ha reducido a la mitad en los ltimos decenios, pareca mermar las posibilidades del ala izquierda. Sin embargo, conscientes de que se acercaba la hora de la verdad existencial del SPD, una serie de destacadas figuras ms inclinadas a la izquierda presentaron su candidatura de cara a las elecciones internas.

A lo largo de los casi seis meses que dur la campaa interna, que sorprendentemente apenas despert el inters de los medios y del pblico ms amplio (lo que es un indicio del declive del SPD), la carrera por el liderazgo se redujo pronto a unas pocas parejas de contendientes. Finalmente, el neoliberal Olaf Scholz y la relativamente desconocida Klara Geywitz se enfrentaban a dos representantes del ala izquierda del partido, la diputada Saskia Esken y el exministro de Hacienda de Renania-Westfalia Norbert Walter-Borjans (apodadas conjuntamente Eskabo).

El ala derecha, que es de lejos la fraccin dominante en el grupo parlamentario y el aparato del partido, flanqueada adems por la mayora de grandes medios de comunicacin, domin el debate pblico y pareca tener segura la victoria en la eleccin interna del 30 de noviembre. Sin embargo, al final de la noche despus de que la televisin pblica NDR anunciara por error la victoria de Scholz y Geywitz se conoci el resultado: gan la candidatura de Esken y Walter-Borjans con un poco ms del 53 % de los votos. De pronto, y para sorpresa de casi todo el mundo (probablemente incluidos los propios candidatos), la victoria inesperada de Eskabo implica que la orientacin poltica del SPD podr ser objeto de un debate serio por primera vez en dcadas.

Ganar la batalla

Es importante no exagerar el cambio que se ha producido realmente. De creer a los grandes medios de comunicacin, la eleccin de Eskabo marca el retorno de la lucha de clases al SPD. En efecto, como si las cosas no se hubieran ido ya a pique durante aos bajo la camarilla dirigente saliente, los comentaristas dijeron adis, SPD y predijeron que la nueva orientacin de izquierda dura del partido lo condenara al cubo de basura de la historia. Tal vez la crtica ms desconcertante a la nueva direccin sea la formulada por Yascha Mounk, un politlogo germano-estadounidense conocido sobre todo por su denuncia del populismo en las pginas de Die Zeit. Sostiene que la plataforma de Eskabo es demasiado socioliberal y que alejar al partido definitivamente de la clase trabajadora alemana: menos derechos LGBT, ms carne y patatas, por decirlo as.

En realidad, la nueva direccin del SPD es moderadamente socialdemcrata y tiene poco que ver con el tipo de polticas identitarias progresivamente neoliberales de las que se le ha acusado. Walter-Borjans, el ms conocido de la nueva presidencia compartida, procede del bastin tradicional del SPD, Renania-Westfalia y se hizo famoso como ministro de Hacienda del land a comienzos de la dcada de 2010 al comprar un listado en CD robado con las cuentas bancarias en Suiza de alemanes ricos que pretendan eludir los impuestos relativamente elevados de Alemania. Ms tarde public un libro sobre el tema que fue un xito de ventas, donde describe como la gente rica del pas evita sistemticamente pagar lo que deben y cmo una poltica de fiscalidad progresiva podra contribuir a abordar la desigualdad social.

Ni Esken ni Walter-Borjans planean nacionalizar sectores importantes ni buscar un enfrentamiento en toda regla con el capital germano, aunque critican abiertamente el giro neoliberal del partido y Esken deja caer de vez en cuando la palabra socialismo. Teniendo en cuando lo mucho que se ha derechizado la poltica econmica oficial, representan una verdadera bocanada de aire fresco y una oportunidad para que el SPD vuelva a ser el partido que intenta conseguir mejoras para la gente trabajadora en la mesa de negociacin.

Se han abstenido de atacar directamente a la gran coalicin entre la CDU y el SPD, pero defienden que se renegocien las condiciones del pacto. Reclaman ms inversiones en infraestructura, cambiar el magro paquete de medidas de proteccin del clima que prev el gobierno y aumentar el gasto pblico aunque se incurra en un dficit presupuestario, todo un tab en la poltica alemana desde hace muchos aos. Para los socialistas y todas las personas que tratan de impulsar un giro a la izquierda de la poltica en Alemania, la nueva presidencia del SPD constituye un paso adelante en la buena direccin.

Ganar la guerra

Como muy bien sabrn quienes han seguido la batalla de cuatro aos de duracin que ha tenido que librar Jeremy Corbyn con el establishment del Partido Laborista, la conquista de la direccin no es en el mejor de los casos ms que una victoria parcial, el comienzo de la guerra de verdad. Decenios de desgaste y la consolidacin de una casta de cuadros de cariz neoliberal que no rinden cuentas han debilitado y desorientado al ala izquierda del partido. Su principal representante, el Forum Demokratische Linke 21, es una minora clara y no dispone de ms que un puado de figuras influyentes. A diferencia de la izquierda laborista britnica que tampoco controla todos los resortes, los socialistas del SPD se enfrentan a la competencia parlamentaria de Die Linke, lo que dificulta todava ms la tarea de reunir una masa crtica de militantes de izquierda.

Los ejemplos exitosos de Corbyn en el Reino Unido y de Bernie Sanders en EE UU nos ensean que el aparato no entregar las armas sin luchar. Acostumbrado a dirigir el partido como un negocio familiar, har todo lo posible para impedir que el SPD vire a la izquierda y para recuperar posiciones lo antes posible, incluso con juego sucio. Para que el programa de Eskabo se haga realidad, el nuevo liderazgo tendr que enfrentarse abiertamente al aparato del partido, deponiendo a sus oponentes de todo cargo de influencia en el mismo.

Lamentablemente, de momento la nueva presidencia parece ms bien propensa a buscar la reconciliacin con el bando de Olaf Scholz y ya ha anunciado su intencin de integrar a la otra candidata, Geywitz, como vicepresidenta del partido. Ahora que se ha lidiado la primera batalla, ambos bandos han bajado las espadas ofreciendo una blanda retrica de unidad que tapa las diferencias polticas y abre una puerta a la derecha, que sin duda querr poner palos en las ruedas de la nueva orientacin. Solo podemos esperar que la luna de miel no dure mucho y acabe antes de que sea demasiado tarde.

Las bases del SPD envejecen y ya no son capaces de realizar campaas como las que protagonizaron con lderes populares y ampliamente respetados como Willy Brandt en la dcada de 1960. El triunfo de Eskabo es una seal de esperanza de que el SPD consiga zafarse del destino de otros partidos hermanos europeos y vuelva a ser un partido popular reformista de izquierda, pero el camino que todava habr de recorrer ser accidentado. Siendo el pas ms poderoso de Europa, lo que ocurre en Alemania afecta a los 500 millones de personas que viven en el continente. La posibilidad de un SPD renovado, orientado a la izquierda, es por tanto una cuestin importante. Visto que el centro poltico es cada vez ms disfuncional y la derecha populista est en ascenso, lo que est en juego no puede ser ms trascendental.


https://jacobinmag.com/2019/12/spd-germany-election-social-democratic-party-eskabo

Traduccin: viento sur



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