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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2019

Por quin doblan las campanas de Inglaterra?

Llus Rabell
Blog personal


Veredicto inapelable de las elecciones que acaba de celebrar el Reino Unido: mayora absoluta conservadora y derrota laborista, que cosecha los peores resultados de la izquierda desde 1935. Boris Johnson triunfa y declara definitivamente expedita la va del brexit. Fin de la historia o, por el contrario, preludio de otros captulos an ms convulsos? Muy probablemente lo segundo. En cualquier caso, conviene guardarse de los anlisis simplistas. Los ms reiterativos se refieren al programa propuesto por Jeremy Corbyn, cuyo tono excesivamente radical habra asustado al electorado.

Nada ms dudoso que semejante aseveracin. Algunos tenemos cierta experiencia de presentarnos a unas elecciones con un discurso social en un contexto en que los adversarios polticos desde una posicin ventajosa que no tenamos musculatura para revertir haban instalado en la opinin pblica otro marco mental para la contienda. El Labour poda presentarse con un audaz programa de nacionalizaciones o bien con una moderada propuesta de reforma fiscal. La gente no votaba sobre eso. La derecha ya haba establecido de qu iban estas elecciones. La pregunta a la cual deba responder el electorado ni siquiera era brexit, s o no. En el discurso de los partidarios de abandonar la UE, eso era pantalla pasada: hace tres aos, repetan, un referndum zanj definitivamente la cuestin. Ahora se trataba del respeto de la voluntad popular o de ceder ante el miserable chantaje de las lites europeas. Directo a las vsceras. Populismo en estado puro y exhortacin al sentimiento de orgullo nacional.

No creo haber conocido nada tan orgulloso como la vieja clase obrera del Norte de Inglaterra y del Pas de Gales. Tuve ocasin de participar en una gira sindical por esas regiones a finales de la histrica huelga minera que, entre 1984 y 1985, desafi al gobierno de Margaret Thatcher. Fue la gran batalla del movimiento obrero europeo clsico frente a la irrupcin de la revolucin conservadora, iniciada bajo la presidencia de Reagan al otro lado del Atlntico. No es exagerado decir que esa batalla se libr por procuracin en las cuencas de carbn del Reino Unido. La pelea fue tremenda; puso a prueba resistencia, solidaridad, espritu de sacrificio Los sindicatos desplegaron la tctica que tantas veces les haba llevado a ganar. El picket line no era un cordn de huelguistas para bloquear el acceso a la mina: representaba la frontera entre el honor y la traicin.

As era aquella clase obrera. Su altivez rezumaba una fuerte identidad de clase, pero tambin un innegable orgullo nacional. El NUM (National Union Mineworkers) era todo un monumento al vigor y la dignidad del mundo del trabajo. Varias generaciones de mineros haban arrancado de las entraas de la tierra el carbn que sirvi para mover una pujante industria e impulsar los barcos de un gran imperio martimo. Thatcher derrot a ese movimiento obrero. Y, tras el fracaso de la heroica huelga, el liberalismo econmico se desboc. Las minas acabaron cerrando. Las fbricas sufrieron deslocalizaciones. La globalizacin impuso su lgica en regiones enteras, otrora prsperas. El paisaje cambi. El paro, los empleos terciarios, la precariedad y los estragos sociales sellaron el final de una poca que la vieja generacin, mirando hacia atrs con ira y aoranza, hoy tal vez idealiza. El brexit invoca y remueve ese profundo sentimiento. Por eso los conservadores, el partido de la detestada dama de hierro, han arrebatado sus feudos electorales al partido obrero. Ante la ausencia de perspectivas, el sueo de un retorno a la grandeza perdida: Retomemos el control de nuestras fronteras.

En el arrasador marco emocional impuesto por la derecha, el Labour tena todas las de perder. El brexit es una trampa mortal. La verdad es que no habr progreso alguno en el marco de ese repliegue. Escocia mira hacia la UE y reclama un nuevo referndum de independencia tras la victoria aplastante de los nacionalistas. Irlanda del Norte se tie de deseos de unificacin. A pesar del peligro de desmembramiento del Reino Unido, los brexiters aprietan el acelerador. Entre las clases populares que se han embriagado con su discurso brotan sentimientos de xenofobia y una confusa hostilidad hacia Europa. En las lites que apuestan por la ruptura late, sin embargo, un proyecto que tiene poco que ver con las glorias del pasado. De hecho, se trata de la culminacin de las transformaciones inducidas por la globalizacin en la ms antigua de las metrpolis industriales: su conversin en una paradisaca macro plaza financiera y cabeza de puente de la competencia comercial americana con Europa. Trotsky deca ya en su tiempo que, al Este, la frontera de Estados Unidos se situaba a orillas del Tmesis.

Semejante perspectiva no puede sino suponer la agravacin de todos los males y desigualdades que han puesto en ebullicin a la sociedad. Pero la razn combate en inferioridad de condiciones ante la furia desatada de los sentimientos. Qu fcil es echarle las culpas al viejo Corbyn! Por quin doblan las campanas de Inglaterra? En realidad doblan por el Estado nacional como marco de progreso econmico, social, democrtico e incluso civilizatorio. La propaganda neoliberal nos haba dicho que la clase obrera haba desaparecido. He aqu que nos recuerda su dolorosa existencia como perdedora de la globalizacin, agitada por el populismo de Trump, Johnson y Cia y la zozobra de las clases medias.

La respuesta est en un mbito superior de cooperacin; la respuesta est en Europa. Pero no es fcil para la izquierda hacer valer esa perspectiva. La nomenclatura de Bruselas no despierta entusiasmo entre la poblacin. Su gestin de la ltima crisis financiera prolong los efectos de la recesin, especialmente en el sur de Europa. El peso de los grandes Estados sigue siendo determinante. Y sin embargo slo en el marco europeo es posible hallar la fuerza capaz de contrarrestar el podero de las corporaciones transnacionales y el dictado de los mercados financieros, de conducir la transicin ecolgica de la economa, de preservar las conquistas sociales del siglo XX Desde luego, hay mucho trecho entre la UE actual y una Europa federal y democrtica a la altura de esos retos. Pero, si no avanzamos hacia ella, tal como advierte Thomas Piketty, nos exponemos a nuevos brexits y al fracaso de un gran proyecto progresista.

El Reino Unido se precipita hacia un futuro incierto. Sus campanas doblan tristemente por una izquierda nacional. Tras la derrota sindical y el destrozo de las condiciones materiales de existencia de una clase obrera que lleg a sentirse muy segura de si misma, ha venido la derrota ideolgica y poltica. Pero esa dura experiencia est estrechamente ligada a una generacin. Las hijas y los hijos de los antiguos mineros se han alejado de los valles. Han afluido a las ciudades y se sienten europeos. En esa generacin reside la esperanza de la izquierda a la vez que su desafo histrico. Porque los sindicatos debern ingenirselas para organizar a esa nueva clase trabajadora en las condiciones de dispersin y precariedad impuestas por las tecnologas del siglo XXI. Porque la izquierda deber recuperar lo mejor de la tradicin solidaria y declinarla por encima de unas fronteras asfixiantes para la humanidad. Aunque hoy pueda parecer lo contrario, por ellas doblan las campanas de Inglaterra.


Fuente: https://lluisrabell.com/2019/12/14/por-quien-doblan-las-campanas-de-inglaterra/

 



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