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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2019

A propsito del preacuerdo para la modificacin de los tributos autonmicos
La piel del oso

Llus Rabell
Blog Personal


El preacuerdo sobre la modificacin de los tributos autonmicos a que han llegado ERC, al frente del Departament dEconomia, y los Comunes ha causado un notable revuelo meditico. La perspectiva de un incremento en el impuesto de sucesiones y en los tramos superiores del IRPF ha suscitado airadas protestas por parte de algunos afectados en primer lugar, los voceros de la meritocracia liberal en TV3. Ese gritero y, por otro lado, el comprensible deseo de los firmantes de enfatizar las virtudes del acuerdo, podran inducir una percepcin sesgada del mismo.

Lo pactado tiene indiscutibles mritos, pero tambin sus limitaciones. Y plantea algunos interrogantes. El principal mrito consiste en reforzar el principio de un reparto ms equitativo de la presin tributaria en funcin de las rentas y el patrimonio de cada contribuyente, as como el impulso de una fiscalidad verde, con la mirada puesta en la transicin ecolgica. Lo que no es poco. A lo largo de la legislatura anterior, en solitario o de manera concertada con el grupo parlamentario socialista, CSQP defendi reformas similares, chocando con la obstinada negativa de JxS que, en esa materia, cont siempre con el apoyo de PP y Cs. Estamos, pues, ante todo un acontecimiento. Sin embargo, ms all de su valor simblico, el impacto de esas medidas recaudatorias en los ingresos presupuestarios sera moderado. As, por ejemplo, los contribuyentes con una base liquidable de ms de 90.000 euros pagaran un tipo autonmico del 235 % (dos puntos ms) y los que ingresan ms de 120.000 tributaran al 245%. Unos tipos que, con todo, seguiran estando sensiblemente por debajo de la tributacin mxima que se aplica a las rentas altas en otras comunidades autnomas, como Andaluca.

El incremento de ingresos anunciado sera de unos 543 millones. Cifra nada despreciable, pero que no se alcanzara hasta el siguiente ejercicio y cuya magnitud conviene poner en perspectiva. Valgan como referencia los presupuestos diseados para 2019, que contemplaban unos ingresos de 26.363 millones de euros. Guardmonos de exageraciones retricas que puedan crear falsas expectativas. Este acuerdo no revierte los recortes antisociales de los ltimos aos, ni blinda el Estado del bienestar. Si atendemos simplemente a lo que requerira un despliegue consecuente de la Renta Garantizada de Ciudadana ralentizado hasta la exasperacin por el actual Govern nos percatamos de ello. En Euskadi, con 2,171 millones de habitantes y una poblacin en situacin de pobreza relativa del 121 % (262.691 personas), el presupuesto que el gobierno autonmico asigna a la prestacin equivalente, la Renta de Garanta de Ingresos (RGI), ronda los 500 millones de euros. En Catalunya, con 7,489 millones de habitantes y un 247 % de su poblacin en situacin de pobreza segn el indicador AROPE (1.849.783 personas), la Generalitat destina apenas 260 millones de euros a la RGC cuyos beneficiarios se limitan a 113.932 personas. Entindase esta comparativa no como una minusvaloracin del acuerdo entre ERC y los comunes, sino como un llamamiento a no perder de vista la realidad y los problemas de fondo. La verdad es que, incluso estirando al mximo los tipos marginales y la capacidad recaudatoria en los tributos cedidos por el Estado, el recorrido es limitado en el marco del actual diseo de la financiacin autonmica y el rgido cors de la regla de gasto. Hay una revisin pendiente del modelo y una demanda general de las comunidades autnomas en ese sentido.

El acuerdo reviste sobre todo un significado poltico. En ello reside su importancia y ah est tambin su taln de Aquiles. A nadie le gusta hablar de cambio de cromos, porque queda fatal cuando hablamos de decisiones que se sitan en mbitos distintos. Pero la poltica, en su versin ms prosaica, tiene estas cosas. Es difcil no ver en esa aproximacin el anuncio de una predisposicin, por parte de los comunes, a aprobar los presupuestos de la Generalitat esperando obtener ciertas contrapartidas. Por lo pronto, ERC se ha apresurado a pactar con el gobierno municipal de Ada Colau la subida de la tasa de terrazas y del IBI, allanando as el camino a un acuerdo presupuestario local en enero. Pero la mayora de observadores tiene la vista puesta en la investidura de Pedro Snchez, e interpreta todas estas maniobras como gestos destinados a facilitar la abstencin de ERC.

Y ah es donde la posicin de los comunes puede tornarse delicada. El acuerdo que se est anunciando estos das como un logro est todava en el aire. Cuidado con vender la piel del oso antes de haberlo cazado! La reforma en cuestin se integrara en las leyes de acompaamiento de los presupuestos, que slo devienen efectivas con la aprobacin de los mismos. Es cierto que no se ha hablado de sus distintos captulos y que, an facilitando la tramitacin inicial de las cuentas, cabe la posibilidad de votar contra el resultado final. Pero, en este tema, cada paso que se da conduce al siguiente por un camino cada vez ms angosto. Una vez que el Govern somete su proyecto al Parlament, los distintos grupos presentan o no enmiendas a la totalidad. En primera instancia, el pleno de la cmara no se pronuncia sobre los presupuestos, sino sobre esas enmiendas, que son votadas conjuntamente. Si no prosperan, se consideran aprobados los ingresos y gastos fijados en las cuentas, tanto en su globalidad como en las asignaciones correspondientes a cada departamento. A partir de ah, los mrgenes de incidencia parlamentaria en comisin estn muy acotados. En realidad, los acuerdos entre las distintas fuerzas polticas son previos a la tramitacin propiamente dicha. Lo cual resulta lgico: el pronunciamiento acerca de los presupuestos lo es sobre la viabilidad del gobierno. Nunca hay que perder eso de vista. Puede ponerse muy cuesta arriba rechazar unos presupuestos de los que pende una reforma fiscal cuyo alcance se ha magnificado. Pero sera lamentable acabar dando un baln de oxgeno al ejecutivo ms inepto que jams haya dirigido la Generalitat.

Esperemos que los acontecimientos de los prximos das despejen algunas dudas: acerca de la tensin en Catalunya, sobre la inmunidad de Puigdemont como eurodiputado ERC todava tiene que celebrar su Congreso y cualquier pronstico es azaroso. Pero, ms all de giros impredecibles, la izquierda alternativa debera prestar mucha atencin a la inquietud con que los movimientos sociales contemplan los gestos de estos das, temiendo que determinados acercamientos puedan saldarse con una menor exigencia en cuanto al despliegue de la RGC o desembocar en una actitud tolerante hacia la ley Aragons. Esa inquietud nos remite una vez ms a la definicin, cada da ms apremiante, de un horizonte estratgico para Catalunya en Com. Imaginamos una izquierda social y federalista como la fuerza capaz de liderar Catalunya, vertebrando a una mayora progresista o creemos que su papel slo puede ser subalterno, que el gobierno de la Generalitat corresponde naturalmente a un partido nacionalista? La pregunta no es balad, porque buena parte de la izquierda espaola piensa lo segundo. Cada vez ser ms difcil acertar en las decisiones tcticas sin tener claro hacia donde queremos avanzar. Y se avecinan tiempos en que habr que tomar decisiones. Muchas y cargadas de consecuencias.

Fuente: https://lluisrabell.com/2019/12/17/la-piel-del-oso/



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