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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2019

A 20 aos de su estreno
"Belleza americana": american way of

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


Aunque para la protagonista, Annette Benning (Carolyn), American Beauty (1999) o Belleza americana no se trate de un drama familiar polticamente correcto, ni de una comedia sentimental, hay que decir que el filme del gringo Sam Mendes, director de teatro de origen portugus (The Blue Room, Cabaret), es una tragicomedia atpica (puesto que s tiene un desenlace trgico) sobre el ms utpico de los ncleos sociales: la familia. Para hacer su examen, recurre al melodrama y a los estereotipos, al sarcasmo sobre el american way of life, a la resistencia frente a la sociedad de consumo. Y, claro, a las virtudes del guin de Alan Ball, quien se apresura a sealar el carcter deliberado de la ambigedad del ttulo: Uno de los temas de la pelcula es cmo tenemos nociones preconcebidas sobre las cosas, cuando la verdad resulta ser con frecuencia algo que nunca ni siquiera hemos considerado: donde encuentras verdadera belleza puede ser el lugar donde menos te lo esperas. Tiene razn en especial si se considera que en lo fundamental es un filme sobre la apariencia, la subversin de valores, el dinero como una institucin imaginaria, la necesidad humana de consolacin (ningn sistema es bueno cuando se olvida preguntar al otro cmo est), la cosificacin de la mujer (Carolyn es una mujer estereotipada absorbida por el arribismo, el afn de xito, el odio hacia un marido mediocre), la sin salida de una sociedad nihilista y de consumo, capitalista que, en ltimas, no representa otra cosa que la serpiente que se muerde la cola.

En efecto, Mendes instala al espectador frente al ms puro melodrama, aquel que recurre al drama y a la msica, pero, sobre todo, al drama de carcter popular que apela a la emocin antes que a la razn, que impide la toma de conciencia crtica. Para ello se vale de los estereotipos, no olvidando que estos estn llenos de una profunda verdad y que pululan por doquier en la sociedad. Esa profunda verdad de los estereotipos y su proliferacin social anula de entrada cualquier observacin sobre una pretendida manipulacin de los personajes al servicio del xito econmico del filme. Y es que dicho xito no tiene nada que ver con las bondades o defectos de una obra que, precisamente, cuestiona el xito como categora de status, como fin social para el que vale cualquier medio, como elemento de una supuesta unidad familiar. En este punto aflora el sarcasmo, la irona mordaz, la burla literalmente sangrienta sobre el tan mentado, pero poco comprendido american way of life.

Representado en el filme ya por Carolyn y su insoportable mediocridad y arribismo, su inigualable necesidad de aparentar, su insospechable capacidad para esconder su miseria tras el incierto velo de la felicidad, una felicidad montada sobre las endebles bases de un adocenado rey de los bienes races, con quien engaa a su marido; ya por Angela y su desmedido afn de mostrar una falsa belleza americana, de hacer alarde de su potencia fornicadora, de querer exhibir sus dotes de mujer liberada, autosuficiente, pero que termina siendo vctima de sus propios temores: a la postre encarna toda la vulgaridad que permanentemente rechaza y que pretende endilgar a su amiga Jane, cuando ve que sta ha dejado de ser su soporte emocional sobre el cual ha descargado siempre su inseguridad, su miedo, su pobre espritu una vez la propia Jane (otra vctima de sus temores) decide irse con su amigo Ricky (a quien, no obstante, inicialmente trata de psicpata) a Nueva York; ya por el coronel Fitts, del glorioso Marines Corp o Cuerpo de Infantera de Marina, y su inocultable actitud homofbica detrs de la cual se parapeta una tambin inocultable represin sexual, un reconcentrado homosexualismo que l con torpeza quiere atribuir a su hijo Ricky una vez se entera de las dudosas relaciones entre su vstago traficante de drogas y el tardo fsico-culturista vecino, Mr. Burnham (K. Spacey), quien termina siendo depositario de la furia ertica y al tiempo tantica de se intachable defensor de los lmites, la disciplina y las buenas costumbres, en fin, del orden establecido; de se coleccionista de fetiches nazis, smbolo que viene a desnudar su verdadero carcter como verdugo de todo aquello que represente diferencia, minora o singularidad. Carolyn, Angela y el coronel Fitts son tres rostros distintos de un nico y verdadero problema: la realidad tras el sueo americano (mejor, gringo), la miseria debajo del tapete del estilo de vida dem, la frustracin en medio de la Tierra prometida, la democracia y las oportunidades.

La cara contraria de los tres personajes estara representada por otro terna: Lester Burnham, el marido que aun dentro de su reconocida mediocridad, lo nico que necesita es recordar, hacerle resistencia a esa sociedad de consumo que entre ms das pasan ms rpido devora, cual Saturno, a sus hijos, en ltimas, tratar de ser autntico al saber que se encuentra en un momento lmite: entre la vida y la muerte, pues tiene 42 aos y ya sabe que va a morir a los 43: mejor dicho, desde su papel como narrador lo hace como si ya estuviese muerto; Jane, quien se debate entre el odio y al dependencia econmica frente a sus padres, la inseguridad vital frente a Angela y la urgencia de huir con Ricky de ese espacio mrbido, castrante y cerrado que a ambos afecta; Ricky, el hijo de un oficial sospechosamente seguro ante lo que afirma y de una cuasi robot y a todas luces sumisa mujer de hogar, un video drogadicto capaz de descubrir la belleza en la danza de una bolsa plstica, en la observacin continua de su objeto de amor (Jane) o en el rictus de muerte de un satisfecho Lester

No deja de ser curioso e irnico que sobre estos personajes, Mendes haya elaborado, con base en un guin descrito como la tormenta de hielo, semejante retrato de esas nuevas familias que viven en esas nuevas urbes que hoy surgen imitando al cine y a los hipermercados: el ya citado estilo de vida americano transcurre ahora entre desbordantes presiones de hiperrealismo cotidiano enfiladas a producir un raro mnimo/mximo para as mantener altos niveles de consumo en una sociedad panadicta: a los mass media (no hay semana que pase sin un nuevo circo, extensivo al mundo entero gracias a lo virtual), a la velocidad (el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido; el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria, Kundera), a las drogas (se entiende que la sociedad que ms drogas consume sea la ms enferma?, jeje), al trabajo o, ms bien, a la produccin econmica con base en el trabajo. Otra cosa no menos irnica y ya no tan curiosa es que Belleza americana hable, o pretenda hacerlo, de la familia, ese ncleo ideal de la sociedad, en un medio capitalista cuando es justamente el capitalismo, que la tiene como pilar de unidad, el que en su prurito de consumo, competitividad y xito la ha atomizado y desintegrado hasta hacerla irreconocible.

En ese orden de ideas, Burnham, quien durante 14 aos ha trabajado como una puta en la publicidad (y en esas formas ocultas de la propaganda, de las que habl Vance Packard, c. 1970) es quien, al menos en apariencia, ms se resiste al modelo institucional que ahoga la vida en el consumo. En apariencia por cuanto el citado personaje se va de la empresa con unos cuantos verdes, producto del chantaje (una de las parainstituciones que el capitalismo ha originado) a su jefe inmediato. l se rebela para afirmar su existencia aun a costa del sacrificio del ente familiar y, a travs suyo, Mendes desbarata el espejismo donde se miraba la belleza gringa y su inconfundible estilo de vida, no sin antes advertir que tal belleza y estilo no han propuesto ms que una existencia hipotecada al oropel, a la vanidad y al xito.

Mediante el humor negro, la irona y el sarcasmo, Mendes ha desbaratado la armona artificiosa de una sociedad de consumo consumada la serpiente se muerde la cola por su propia amnesia disfrazada de recuerdo (sustantivo cuyo verbo atormenta a Lester); por su propio pecado vestido de virtud, virtud que creen poseer Carolyn, el rey de los bienes races sin races Buddy Kane, el coronel Fitts y, cmo no, Angela; por su propia miseria ataviada con los dudosos ropajes de la apariencia, anomala que en carne propia sufren Jane, Ricky y el propio Lester pues los tres terminan, por vas distintas, renunciando al statu quo: los dos primeros con la huida y el tercero con la muerte a manos de quien personifica la intolerancia: extraamente, no a manos de quien encarna el odio visceral.

Aunque, como ya se dijo, Belleza americana est lleno de la honda verdad de los estereotipos, lo que quizs no hable bien de estos aunque s de los personajes: el padre mediocre, claro, por improductivo; la madre ambiciosa, metalizada y elitista; la hija adolescente que los odia y que a su vez es marginada por ellos; el exoficial de aspecto intachable y pasado oscuro nunca revelado salvo por un plato/clich; la apcrifa seductora seducida y finalmente rechazada, en un acto de emocionante generosidad; el muchacho tmido y retrado a la postre no rebelde sino expulsado del hogar; la madre ensimismada y muerta en vida por su imposibilidad de expresarse; aunque, se reitera, el filme de Mendes est poblado de estereotipos, a la vez posee la magia del tratamiento propicio basado en la sencillez.

Al fin y al cabo, es la sencillez misma la que permite la subversin de valores, esto es, ver los hombres, las situaciones y las cosas como son y no como debieran ser, a los ojos de los convencionalismos, ni como los pintan los prejuicios; dejar de pensar con el deseo y por el contrario desear con razones; retornar al abrazo de las cosas humildes, donde al decir de Jean Baudrillard est el verdadero ascenso espiritual del hombre. No en el oropel, la vanidad o el xito. Y menos en cosas tan complicadas y abstractas como una familia del corte de la de Belleza americana, la negacin perfecta de aquello que es considerado el ncleo de la sociedad capitalista que esta misma ha destruido con la triple tenaza del hiperconsumo, la competitividad y el xito.

Con Belleza americana, Sam Mendes ha decretado, de modo involuntario, no solo la destruccin de la familia: ante todo la ruina de un estilo, ya no life o de vida, que en adelante se conocer, ms bien o menos bien, no en tanto virtual sino en tanto real, como american way of death.

FICHA TCNICA: Ttulo original: American Beauty. Ttulo en espaol: Belleza americana. G: Alan Ball. D: Sam Mendes. F: Conrad L. Hall. M: Thomas Newman. I: Kevin Spacey (Lester Burnham); Annette Benning (Carolyn Burnham); Thora Birch (Jane); Mena Suvari (Angela); Wes Bentley (Ricky); Peter Gallagher (Fitts). Formato: 35 mm; color; 122 min. Ao: 1999. Pas: EEUU. P: Bruce Cohen, Dan Jinks para Dream Works. Deluxe Color, Technicolor Prints. Dolby Digital/DTS/SDDS. Premios: Globo de oro (Mejor Pelcula, director, guin); Oscar (Mejor Pelcula, Director, Guin Original, Fotografa, Actor Principal); British Academy Awards (Mejor Actor: Kevin Spacey; Mejor Actriz: Annette Benning).

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de EE, desde 2012, y columnista, desde el 23/mar/2018. Corresponsal de revista Matrika, Costa Rica. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Coleccin 50 libros de Cuento Colombiano Contemporneo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao Eds., 2017). Mencin de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al III Congreso Int. Literatura y Revolucin El estatuto (contra)colonial de la Humanidad (29-30/oct/2019). Autor, traductor y coautor, con Luis Eustquio Soares, en Rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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