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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2019

Inmigracin en Alemania, un acuerdo necesario y previsible

Juan Antonio Fernndez Cordn
Economistas frente a la crisis


La noticia de que en Alemania se ha producido un amplio acuerdo en el que figuran el Gobierno, la patronal y los sindicatos, para facilitar la entrada de 1,4 millones de inmigrantes, podra marcar un punto de inflexin en el tratamiento de las migraciones en la Unin Europea. Para ello ser necesario que, en el conjunto de Europa, se acometa una reflexin en profundidad sobre los discursos y las polticas que imperan ahora en esta materia, de la que se deben derivar nuevas acciones y nuevas polticas.

Era previsible que Alemania acabara tomando alguna iniciativa de este tipo, porque su economa funciona ahora en rgimen de pleno empleo, pero tambin porque es Alemania el pas de Europa donde primero se empieza a notar el efecto de la baja natalidad de las ltimas dcadas sobre la poblacin en edad de trabajar (grupo de edad 15-64 aos), que condiciona la oferta de trabajo. La necesidad de acoger un mayor nmero de inmigrantes se reconoce con una poltica de Estado, de la que solo se quedarn previsiblemente fuera los partidos ultraderechistas, que han basado su xito electoral en buena parte en el rechazo sin paliativos de la inmigracin. El gran problema es que los dems partidos polticos, y especialmente los de centroderecha, que ahora gobiernan en Alemania y otros pases de la Unin Europea, han tendido a apropiarse del discurso extremista por miedo al anticipado coste electoral de mantener una posicin que, segn se aprecia hoy en Alemania, era racional desde el punto de vista econmico y social. Esta falta de firmeza ha sido, sin lugar a duda, una gran torpeza poltica, ya que los datos demogrficos y de empleo mostraban desde hace aos la necesidad de contar con la inmigracin para mantener la actividad econmica. La renuncia a ejercer una pedagoga necesaria hacia la poblacin para facilitar la acogida de los inmigrantes conduce hoy a anticipar reticencias en algunos pases, aunque la situacin exija acuerdos como el de Alemania.

La cifra avanzada para un nico pas, aunque se trate del gigante europeo, contrasta con lo mdico del nmero de ilegales que abordan las costas mediterrneas. Es difcil entender que, cuando se acepta como deseable por necesaria la llegada de casi un milln y medio de personas, se toleren situaciones de crisis humanitarias, se acepten centenares de muertos cada ao y se movilicen cuantiosos recursos para controlar unas llegadas que nunca han superado las sesenta mil personas en un ao. Claro que los que llegan en pateras a nuestras costas no poseen las cualificaciones que los alemanes desean. Y aqu nos encontramos con una importante contradiccin que puede tener consecuencias muy negativas a medio y largo plazo. Los pases que se resuelven a admitir inmigrantes desean imponer como una de las condiciones principales que los que llegan sean personas cualificadas, bien adaptadas a las necesidades del mercado de trabajo. No es imposible que lo consigan, teniendo en cuenta de que, en general, los pases de origen no ofrecen futuros brillantes a las personas bien formadas. Sin embargo, los efectos de esta seleccin son a la larga negativos, tanto para el pas de acogida como para el pas de origen. Privar a los pases ms pobres de su capital humano de manera sistemtica es una forma extrema de expoliacin, ms odiosa y perniciosa, si cabe, que la de sus recursos naturales. Las migraciones son una respuesta racional a la situacin demogrfica del mundo, con pases que ostentan todava altas tasas de crecimiento de la poblacin frente a otros, los ms ricos, donde esta disminuye. Son una forma de reducir las grandes diferencias existentes, fuente de problemas por exceso o por defecto. Pero este reequilibrio deja de serlo si el coste es asumido solo por los pases pobres, que aportan personas y aos de formacin, y los beneficios van a parar exclusivamente a los pases ricos.

La exigencia de un nivel alto de cualificacin en los inmigrantes es, hasta cierto punto, una novedad. Ha sido ms habitual en la historia de las migraciones que los recin llegados estn en los niveles ms bajos. Un ejemplo, entre otros, es el caso de la inmigracin a Catalua desde el resto de Espaa, en los tiempos del desarrollo. Los que arribaban ocupaban la base de la pirmide social y fomentaban un movimiento de ascensin social de los que ya estaban, del que ellos mismos se beneficiaban, a medida que iban llegando nuevos inmigrantes. Sera necesario fomentar un mecanismo de este tipo en Europa, de manera que la inmigracin permitiese, a la vez, resolver la escasez de mano de obra en los pases desarrollados y aliviar el peso del desempleo en los pases de origen, sin atentar a su capacidad de progresar econmicamente gracias a su poblacin formada.

Pasar de una poltica basada en la desconfianza, sometida a tentaciones de repliegue, va a exigir a los pases europeos un anlisis renovado del fenmeno migratorio. La tentacin de envolver una poltica como la que inaugura ahora Alemania en condiciones restrictivas, con el objetivo de que sea aceptada, o no combatida con saa, por los partidos de la extrema derecha y por una opinin pblica que se renuncia a informar debidamente, conduce al fracaso. Los pases de origen no van todos a aceptar sin rechistar desprenderse de los mejores. Adems, en un futuro nada lejano, los pases ricos van a competir por atraer a los inmigrantes mejor formados y ms integrables. La solucin es integrar, pero no solo por el aprendizaje de la lengua o su insercin en el empleo. Se trata de integrar en un sistema de movilidad social que la llegada de nuevos inmigrantes puede contribuir a dinamizar, si la economa lo permite. Las polticas de atraccin y sus exigencias, as como las de acogida e integracin deben derivarse de una estrategia global que contemple tanto el corto plazo de las necesidades del mercado laboral y el medio plazo de la cohesin social, como el largo plazo del reequilibrio econmico y demogrfico del planeta. Todos estos objetivos no son solo compatibles, sino que son complementarios y condicionan el xito de una buena poltica migratoria.

Alemania no es un caso aislado en la Unin Europea. En muchos pases, es previsible que, en ausencia de inmigracin, la evolucin futura de la poblacin en edad de trabajar no baste para cubrir la demanda de trabajo por parte de las empresas. Pero no todos estn en la misma etapa de ese camino inevitable: todo depende de las perspectivas de crecimiento de la poblacin en edad de trabajar y de la capacidad de movilizar mano de obra de dentro del pas. En el cuadro siguiente figuran las tasas de empleo del grupo de edad 15-64 y la tasa media de crecimiento proyectada de la poblacin en edad de trabajar entre 2018 y 2029 (un perodo de 12 aos), utilizando el escenario de Eurostat sin inmigracin.