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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2019

A los enfermos catalanes les roban los enfermos del resto de Espaa

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


El nacionalismo corrompe cualquier ideologa, la deforma, la desnaturaliza y la convierte a veces en todo lo contrario. El secretario general de la UGT, para justificar su peregrinaje a la crcel de Lledoners, ha declarado que no se entiende un gobierno de progreso sin la izquierda catalana. Lo de progreso es un trmino bastante ambiguo. Deriva del latn progressus, del verbo progredi, que significa caminar adelante. Luego, todo depende de donde se ponga el adelante y el detrs, y ciertamente las opiniones son diversas. El nacionalismo siempre es retroceso, retorno a la tribu. Lo de izquierda catalana tambin es equvoco, incluso puede haber una contradictio in terminis, de forma especial en los que oficialmente se han apropiado del calificativo de izquierdas. Casi todos ellos estn contaminados por el nacionalismo.

El actual Sndic de Greuges (defensor del pueblo cataln), Rafael Rib, es un buen ejemplo de que lo que ha dado de s la izquierda catalana. Aparentemente se trata de un prcer de izquierdas, de la gauche divine. Secretario general del PSUC y ms tarde presidente de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV). Los que desde Izquierda Unida (IU) sufrimos las veleidades de esta ltima formacin poltica sabemos hasta qu punto en la poca de Rib estaba trufada de nacionalismo y conocemos bien las posturas ambiguas que mantena en materia social y econmica.

En el reparto de tareas del grupo parlamentario de IU, los temas fiscales y presupuestarios recayeron entonces en el diputado Ramn Espasa de ICV y mdico de profesin. Es curiosa la atraccin que la Hacienda Pblica ejerce sobre los doctores en medicina. Lo cierto es que desde la presidencia de IU costaba un gran esfuerzo vencer el pasteleo y el pactismo al que en esta materia se inclinaba el grupo parlamentario, arrastrado por su responsable en esa rea.

Desde que fue nombrado, el actual Sndic de Greuges no ha dejado de ser un instrumento a favor, primero del nacionalismo, despus del independentismo, un altavoz ms en el mbito internacional, orientado a denigrar el sistema poltico estatal. El Estado espaol oprime a los catalanes. Pero la dificultad de mantener este mensaje con credibilidad le ha hecho retornar al clsico Espaa nos roba, aunque en una versin ms moderna: Los enfermos espaoles (se entiende del resto de Espaa) roban a los enfermos de Catalua.

Si la sanidad catalana funciona mal, si sus cifras estn entre las peores de Espaa, si las listas de espera son de las ms abultadas entre las de todas las Comunidades, si en Catalua en los ltimos aos se han perdido un milln de camas, si han desaparecido 800 mdicos de asistencia primaria. En suma, si el funcionamiento de la sanidad en Catalua es muy deficiente, la razn no se encuentra en los recortes que Mas realiz, sin que se hayan corregido hasta la fecha, ni en que el gasto en sanidad sea del 4,8% de su valor aadido mientras la media en Espaa se sita en el 5,5%, ni en la incompetencia de la Generalitat, ni en que el modelo seguido fuese el de concesin a las entidades privadas, ni en que Catalua lleve varios aos sin presupuestos, ni en el 3%, ni en el gasto desproporcionado de las mal llamadas embajadas catalanas, ni en que los sueldos de los altos cargos -incluyendo al presidente de la Comunidad y al Sndic de Greuges- carezca de parangn en ninguna otra Administracin, ni en que los distintos gobiernos independentistas hayan desviado recursos de la sanidad a otras finalidades, incluso ilegales, ni en que sea la Comunidad con menor gasto sanitario por habitante, sino en el hecho de que a Catalua van a tratarse los enfermos de otras Autonomas.

El seor Rib muestra en primer lugar una gran ignorancia y, lo que es peor, no siente ninguna vergenza de ella, cuando ante la pregunta del periodista de la SER acerca de la desproporcin de las listas de espera en Catalua con respecto a las del resto de Espaa contesta: Yo no s si es la lista de espera ms larga, depende de cmo lo enfoquemos, lo que le puedo garantizar es que uno de los dficits que tiene la sanidad pblica en Catalua es que tiene un sobrecoste por la gente que viene a Catalua a intervenirse. Por qu? Porque ha habido un modelo excelente que, si no lo mimamos, se nos puede ir al garete.

Lo primero que sorprende es que confiese con todo el descaro su ignorancia de la dimensin de las listas de espera, un tema que debera entrar dentro de sus preocupaciones prioritarias, porque pocas cosas importan ms a los ciudadanos que el correcto funcionamiento de la sanidad. Pero su ignorancia va mas all demostrando un desconocimiento total del funcionamiento del sistema nacional de salud y de los mecanismos que el sistema tiene para compensar los distintos servicios en materia sanitaria que unas Comunidades se prestan a otras. Parece ignorar tambin que, como han puesto de manifiesto los mismos sindicatos mdicos, se estima en un escaso 1% el nmero de los pacientes que piden ser atendidos fuera de su Comunidad.

Dada la trayectoria del sndico, cabe la sospecha de que tales afirmaciones no obedecen tanto a la ignorancia como a prejuicios xenfobos. Que sus palabras son fruto inconsciente de su ideologa supremacista. Desde su cargo, el contubernio con los independentistas y con el procs ha sido total, al tiempo que se despreocupaba de menudencias como esa de saber si las listas de espera son largas o no.

La tarea del defensor del pueblo es atender las quejas que los ciudadanos realizan con respecto a los errores o defectos de funcionamiento de la Administracin. Teniendo en cuenta que el Estado de las Autonomas ha multiplicado este organismo por 15, habra que suponer que el cometido de cada uno de ellos se orienta a la Administracin en la que est incardinado. Es decir, que la tarea del Sndic de Greuges debe circunscribirse a canalizar las protestas de los catalanes frente a la Generalitat. Mientras que las dirigidas a la Administracin central por los espaoles, sean catalanes o no, son competencia del Defensor del Pueblo estatal.

Pues bien, parece ser que Rafael Rib ha entendido su papel de otra manera y, ante el defectuoso funcionamiento de los servicios sanitarios en Catalua, en lugar de canalizar las quejas de los ciudadanos a la Administracin (esto es, a la Generalitat), defiende a la Generalitat cantando las excelencias de la sanidad pblica en esta Comunidad y responsabilizando de cualquier defecto a los intrusos extranjeros de otras Autonomas. Marcando diferencias. Todo ello, muy de izquierdas.

Segn parece, a los catalanes, a la hora de manifestar sus reclamaciones en aquellos casos en los que sufren un defectuoso funcionamiento de los servicios pblicos de la Generalitat, no les sirve de nada acudir al Sndic de Greuges y eso a pesar de que dicen que el nmero de empleados, muchos de ellos nombrados a dedo, son numerosos y los sueldos, abultados, comenzando por el del Sndic. Pero el Sndic no tiene ningn inters en censurar o denunciar a la Administracin catalana. No tiene tiempo de ocuparse de tales naderas. Su destino es ms alto, librar a Catalua de la opresin de los extranjeros. Bien es verdad que gracias a ello continua en el puesto tras 15 aos.

As, se puede dedicar, amparado en su cargo y con fondos pblicos, a recorrer el mundo censurando al Tribunal Supremo con la acusacin de venalidad por las sentencias emitidas en el caso del procs. Con una gran osada y desconocimiento del Derecho Penal, se atreve a llevar la contraria a siete magistrados que estn en lo ms alto de su carrera tcnica y profesional. Claro que l no habla, aunque debera, como un profesional o un tcnico, sino como un militante -y bastante sectario, por cierto- del procs. En ese campo no valen razones o argumentos, solo fe y tergiversar los hechos. Desde ese mismo pedestal se pronunci en contra del Tribunal Constitucional, declarando ilegal la aplicacin del art. 155 de la Constitucin.

Porque no acta como un tcnico ni como un profesional, sino como militante, emite -totalmente al margen de sus competencias- un informe arbitrario y parcial al dictado del Presidente de la Generalitat acerca de la actuacin de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (no de la Autonoma) en los acontecimientos del 1 de octubre, tendente a denigrar al Estado espaol. De alguna forma, los independentistas lo consideran y l lo acepta, con una cierta usurpacin de funciones, el tribunal supremo de la Repblica Catalana. Quizs la nica autoridad judicial (aun cuando no sea un rgano jurisdiccional) que los golpistas admiten y que les sirve de estratagema en su intento de eludir el poder judicial. Por eso Torra cuando se vio acorralado por la Junta Electoral Central con el mandato de que deba quitar los lazos amarillos de los edificios oficiales, recurri como coartada al Sndic de Greuges para dar a entender que l solo obedeca a una institucin catalana.

Ciertamente el actual Sndic de Greuges est muy ocupado para dedicarse a esas pequeas cosas que constituyen su responsabilidad y su cometido. Bien es verdad que s parece que tuvo tiempo en 2015 para viajar a Berln, gratis total, al final de la Champions, en un jet privado invitado por el empresario Jordi Soler, uno de los implicados en el 3%. Hay que decir, no obstante, en su descargo que jugaba el Barcelona y ya se sabe que este equipo es ms que un club y, por lo tanto, se puede entender que el viaje era un servicio ms a la causa del procs.

En fin, no s si es a esta izquierda a la que se refera el secretario general de la UGT. En Catalua, sin duda, hay otra izquierda, la de los trabajadores, obreros, empleados, pertenecientes a las clases modestas, muchos de ellos o sus padres emigrantes hace aos desde otras partes de Espaa buscando trabajo y una vida mejor. Pero en buena medida esa clase ha quedado secuestrada por la izquierda caviar, que ha ocupado las cpulas de las formaciones polticas de izquierdas. A esa izquierda de trabajadores se le ha hecho creer que el origen de sus problemas se encuentra fuera de Catalua en un Estado espaol que oprime a los catalanes. Se le ha inculcado que la lucha, la contienda, no tiene que plantearse en trminos de clases o de grupos sociales, sino de territorios. Izquierda y nacionalismo, contradictio in terminis.

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2019/12/19/a-los-enfermos-catalanes-les-roban-los-enfermos-del-resto-de-espana/



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