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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2019

Lecciones para Mxico
Los errores polticos de los gobiernos progresistas en Brasil y el auge del neofascismo neoliberal

Josafat Hernndez
Rebelin


Hace unas semanas tuve la oportunidad de ir a Brasil a un congreso internacional de la Asociacin Latinoamericana de Historia del Pensamiento Econmico (ALAHPE). Aprovech el tiempo para conversar con algunos compaeros brasileos de sobre temas polticos. Yo estaba interesado en saber cules haban sido los principales errores que cometieron Luis Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff en sus respectivos gobiernos. Errores que fueron abriendo camino al auge de la extrema derecha brasilea. Es crucial entender el fenmeno Bolsonaro pues, tal y como me lo describieron all, es como tener a un Javier Lozano (del PRI) en el poder pero en versin militar. Es decir, un tipejo que no tiene el ms mnimo nivel argumental y que slo se centra en descalificaciones fciles y viscerales que apelan a los prejuicios ms jodidos de la gente (raciales, machistas y de clase).

Los errores podran agruparse en las siguientes categoras:

1) sobre la relacin de los gobiernos progresistas con los movimientos sociales,

2) la relacin del gobierno con las lites y

3) la relacin del gobierno con la nueva clase media que se form.

Sobre el primer punto. Se mencion que hubo represin a los movimientos sociales. Desde la represin ejercida contra el movimiento passe livre, los movimientos de defensa de la vivienda y por derecho a la ciudad en la copa del mundo en 2013; as como la militarizacin de las favelas (que increment la violencia, sobre todo en Rio de Janeiro. Tambin hubo una continuidad del extractivismo (que supone antagonismos y represin hacia movimientos indgenas por tema de control de la tierra donde hay recursos estratgicos). Durante ambos gobiernos (Lula gobern de 2003 a 2010 y Dilma de 2011 a 2016) tambin hubo tendencias hacia la cooptacin de algunos dirigentes de movimientos sociales.

Todo ello gener divisin interna entre la izquierda, una desencantamiento de un sector de la poblacin hacia los gobiernos progresistas y un escenario de debilidad de la izquierda que fue aprovechado por la derecha. Tambin hubo un proceso de falta de crtica. Algunas de las voces criticas ms reconocidas de la dcada de los noventa dejaron de serlo para apoyar al nuevo gobierno (como el caso de la economista Maria da Conceio Tavares). La crtica al gobierno siempre se tiene que hacer para que este pueda identificar sus errores y rectificar a tiempo. De lo contrario, los errores se seguirn acumulando y sern aprovechados por los adversarios.

Sobre el punto dos, la relacin con las lites. Hubo una gran ausencia en las polticas econmicas y sociales en los gobiernos de Lula y Dilma: la redistribucin de la riqueza. La desigualdad en Brasil, una de las mayores en el mundo entero, persisti. Mientras que en 2003 el coeficiente de GINI era de 57.6, en 2017 fue de 53.3. Una reduccin de apenas 4.3 puntos (cifra del Banco Mundial). En Brasil, dicho sea de paso, no ha habido una reforma agraria (como pas en Mxico con la revolucin mexicana y la reforma agraria), razn por la cual las lites son prcticamente las mismas que en tiempos coloniales. Por eso son tan reaccionarias. Tampoco hay un discurso decolonial. Las estructuras de opresin racial se mantienen, pese al enorme componente afrodescendiente de la cultura brasilea. Los conquistadores portugueses se siguen exaltando, a diferencia de los conquistadores espaoles en Mxico. En Mxico por lo menos hubo un importante desarrollo del indigenismo que fue crucial para reivindicar races amerindias. En Brasil no ha habido ese proceso.

Pese a que Lula y Dilma quisieron gobernar para todos, las lites empresariales buscaron aprovechar cualquier momento para desestabilizar y derrocar al gobierno progresista en turno. Ello a pesar de que hubo un crecimiento econmico importante de la economa brasilea durante el periodo de Lula. Entre 2003 y 2010 hubo una tasa promedio de crecimiento de poco ms de 4%. Hubo un incremento importante en las ganancias del capital brasileo. Aunque ya en el periodo de Dilma hubo una cada en el crecimiento econmico, con una tasa de crecimiento promedio anual de 0.4%. entre 2011 y 2016 (fecha en que se dio el impeachment).

Esto muestra que las lites empresariales bsicamente no toleran ningn lmite a sus negocios (pese a que les vaya econmicamente bien) y que al menor signo de estancamiento econmico buscarn dar un golpe para intentar reestablecer las condiciones para su acumulacin ampliada de capital. En las lites empresariales no se puede confiar para generar estabilidad poltica. Los gobiernos progresistas, por ello, nunca deben descuidar a sus bases sociales. Sobre todo a la clase trabajadora (tanto los trabajadores de la ciudad como del campo), los grupos tnicos minoritarios (indgenas) y a las mujeres (hoy da el feminismo debe de tomarse en serio en todos los aspectos).

Sobre el tercer punto. Es verdad que hubo una reduccin muy importante de la pobreza y que ello cambi la vida de millones de brasileos pobres. En particular en el noreste de Brasil donde Lula tiene su mayor apoyo popular. Pero parece que se trat de una inclusin por el consumo que no tuvo efectos en el cambio de subjetividad de la gente. Se form pues una nueva "clase media" aspiracional. Ese sector aspiraba a tener mayores niveles de consumo, de movilidad social, y ello gener ciertas expectativas que no se podan cumplir. La clase media quera tener un nivel de consumo equivalente al de las lites. Y luego pasaron a identificarse con esos intereses (materialmente ajenos) para, finalmente, pasar a apoyar a la ultraderecha.

Un error de los gobiernos progresistas fue no prestar suficiente atencin al cambio de subjetividad en la gente. No basta con ser incluyentes por medio de polticas sociales para aumentar el consumo. Se requiere de repensar la estructura misma del proceso de produccin capitalista para plantear una transicin hacia otro modo de produccin ms justo. Y sobre todo buscar cambiar la mentalidad para asumir una postura anticapitalista, feminista, antirracista, decolonial y transmoderna.

Otro error fue no prestar suficiente atencin a las iglesias evangelistas (los de "pare de sufrir") los cuales fueron difundiendo un discurso de odio contra los pobres. Como si ser pobre fuese un castigo divino y ser rico una bendicin.

Estos tres conjuntos de errores fueron propiciando, a nivel ideolgico, en la disputa por el sentido comn, un avance de la ultraderecha. Esta se fue posicionando con discursos simplistas y llenos de odio.

Bolsonaro no era nadie polticamente. Pero subi como la espuma de un da para otro en medio de una clase media ideologicamente desclasada y confundida, una izquierda fragmentada, el apoyo decidido de las lites internas a echar atrs todos los logros de los gobiernos progresistas. Esto en medio de una ofensiva imperialista estadounidense que busca recuperar su influencia geopoltica en la regin latinoamericana.

Ello ocurri en un contexto de divisiones internas de la izquierda que se fueron generando por los temas arriba mencionados. La base social que apoyaba a Lula y Dilma fue cada vez menor. Ya eran incapaces de paralizar al pas por medio de protestas y huelgas que frenaran las ofensivas de desestabilizacin. Luego se dio el impeachment contra Dilma, el encarcelamiento de Lula y la victoria de la extrema derecha.

Bolsonaro apenas lleva un ao en el poder. Pero a los compaeros con quienes habl les parece ya una eternidad porque el discurso neofascista lo est envenenando todo. Y ahora parece que no hay espacio para un debate poltico razonable. Donde se discuta con razones. No. Bolsonaro vino a desarticular los espacios pblicos de dilogo y a generar un clima de intolerancia entre la gente.

Incluso aument el nivel de control del carnaval (que se realiza en febrero): quieren controlar cundo sale y regresa la gente a sus casas. Cunto tiempo pueden estar en las calles y plazas disfrutando del carnaval, qu msica y letras se pueden cantar, as como quin y qu se puede vender durante el carnaval. De lo contrario, se lanzan bombas lagrimgenas para dispersar a la masa. Esto muestra que el neofascismo neoliberal de Bolsonaro es totalitario y lo quiere controlar todo por medio de represin.

El gobierno de Bolsonario tiene una poltica de genocidio contra los pueblos indgenas y campesinos, est profundizando la criminalizacin de los que luchan en contra de esas violaciones (como en el caso de los que denuncian los incendios en las Amazonas) y la violencia en contra de la poblacin negra (como es el caso de la masacre de Paraispolis en So Paulo).

Quiz en Mxico deberamos tomar nota del proceso poltico-social brasileo (y boliviano) para pensar por analoga en lo que aqu est ocurriendo. Para ver qu escenarios polticos posibles hay para nuestro pas en caso de que la 4T se vea en algn momento debilitada, desgastada y derrotada por la derecha. Ahora, afortunadamente, a un ao del nuevo gobierno de AMLO, estamos lejos de esos desgastes. Sin embargo es crucial que la 4T se consolide, avance en sus reformas sociales y sobre todo no pierda su mayora absoluta. De lo contrario pueden darse intentos de desestabilizacin ("golpes blandos"), nuevos golpes de estado (ahora llamados golpes cvico-militares) acompaados de un auge de la extrema derecha. Y recordar, cuando veamos los procesos latinoamericanos algo que dijo Marx en el capital: de te fabula narratur!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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