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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2019

Feminismo & Ultraderecha
Qu feminismo (contra la ultraderecha)?

Clara Serra
www.eldiario.es

>>Hoy ms que nunca hace falta que tengan voz esos feminismos que siempre defendieron que hay que hablar de la sexualidad de las mujeres ms en clave de placer y menos en clave de peligro.
>>Frente al populismo punitivo de Vox y su defensa de la cadena perpetua es crucial que ahora ms que nunca demostremos que el feminismo es otra cosa completamente distinta. No queremos venganza sino justicia.


Muchas feministas hemos tenido que lidiar durante aos con compaeros de partido a los que haba que convencer de que el feminismo no era un bello florero para sus partidos, sino una apuesta estratgica clave. Llevamos tiempo defendiendo que el feminismo es un proyecto poltico para el 99%. Es decir, que no es un lobby para defender los intereses de una parte las mujeres frente a los intereses de la otra mitad los hombres sino una apuesta enormemente transformadora que puede construir una sociedad mejor para todos.

Hemos defendido, ante los nostlgicos del obrerismo, que el feminismo no es un proyecto poltico que haya abandonado las desigualdades de clase y que la politizacin de los cuidados es una manera especialmente eficaz hoy en da para revelar los estragos del neoliberalismo. Algunas feministas llevamos incluso unos aos diciendo que el muro de contencin frente a las ultraderechas y sus recetas reaccionarias es el feminismo.

Esto quiere decir que el feminismo debe porque puede hacerse cargo del conjunto de derechos y libertades que estn en juego en esta encrucijada, que est en condiciones de mirar la foto global de todo lo que est en peligro. Y la posibilidad de que el feminismo demuestre hoy que tiene un proyecto poltico coherente y alternativo a esos peligrosos populismos se juega en su manera de abordar algunas cuestiones polticas especialmente significativas.

En primer lugar, la ultraderecha siempre ha defendido el recorte de nuestros derechos polticos y nuestras libertades pblicas y por eso es clave que las feministas seamos ejemplo de pluralidad y disensos tranquilos, que demostremos, frente a sus vociferantes gritos, que podemos debatir y discrepar con respeto.

Tenemos la tarea de poner un cortafuegos a sus intentos de censura y a su "judicializacin de la poltica". Pedir a los medios la retirada de artculos o tratar de prohibirlos a travs de denuncias por delitos de odio est cada da ms a la orden del da, pero son recetas envenenadas. Porque estrechar el campo de lo publicable y lo debatible siempre acaba volvindose contra los ms vulnerables. Hay otro frente que nos pone ante una encrucijada.

El conservadurismo de Vox amaga con recortar nuestros derechos sexuales y, mientras, seala a la poblacin migrante como amenaza para la seguridad de las mujeres. Hoy ms que nunca hace falta que tengan voz esos feminismos que siempre defendieron que hay que hablar de la sexualidad de las mujeres ms en clave de placer y menos en clave de peligro. El puritanismo siempre fue una amenaza para las mujeres. Nuestro reto es combatir la violencia sexual sin entrar en la lgica del pnico social por la inseguridad, sin dar ni un centmetro de aire a los discursos racistas y sin estrechar ni un centmetro nuestras propias libertades. La cuestin de los hombres es otro de los frentes sensibles.

El marco funcional de Vox es el de una supuesta guerra de sexos en la que las feministas han decretado la desaparicin de los varones. Por eso, ms que nunca hace falta un feminismo dispuesto a ampliar los mrgenes del sujeto del feminismo ms all de las mujeres. Es preocupante la obcecacin con la que algunas feministas estn restringiendo el derecho de acceso.

Necesitamos, frente a la ultraderecha reaccionaria, un feminismo en estrecha alianza con el movimiento LGTBI. El debate trasnochado sobre la presencia de las mujeres trans en el feminismo debe ser ya superado por algo ms ambicioso: la presencia de los hombres, sean trans, gays o heterosexuales. Si algo puede combatir las quejas victimistas de Vox ante el feminismo es la demostracin de que esta lucha no es una cuestin identitaria ni una defensa de intereses parciales, sino un proyecto para todos en el que cabemos todos. Y, por ltimo, la cuestin del punitivismo.

Estos ltimos das, asistimos a las reacciones que el ltimo juicio por violacin mltiple a los exjugadores de la Arandina est generando en una sociedad cada vez ms polarizada por casos como este. Para las feministas, que salimos a denunciar la injusticia de la primera sentencia de 'la Manada', es un avance que vayamos dejando atrs la exigencia a las vctimas de que demuestren su falta de consentimiento ante jueces conservadores que tienden a ver "jolgorios", que no aprecian la intimidacin o que nos preguntan si cerramos bien las piernas.

Es necesario reformar el Cdigo Penal para que la definicin de consentimiento est ms clara porque, si bien los jueces siempre tienen que interpretar las leyes, las leyes estn bien hechas cuando su interpretacin es lo ms clara y unvoca posible. Si reducimos la ambigedad, habr menos margen para la interpretacin discrecional de los jueces (la gran mayora de ellos muy conservadores) y ms seguridad jurdica para todos.

Ahora bien, esta sentencia ha sido muy alta y ha condenado a 38 aos a unos acusados que, segn otras interpretaciones posibles, podran haber ido a la crcel menos de la mitad de ese tiempo. Es urgente regular con claridad y proporcionalidad las penas de las agresiones sexuales mltiples. Cometeramos un error si defendiramos el carcter ejemplarizante de condenas as de altas.

El miedo a la crcel no transforma las conductas y el castigo no es lo que va a acabar con el machismo. Frente al populismo punitivo de Vox y su defensa de la cadena perpetua es crucial que ahora ms que nunca demostremos que el feminismo es otra cosa completamente distinta.

No queremos venganza sino justicia y estamos en condiciones de ser un ejemplo de ello si, al mismo tiempo que pedimos una reforma del Cdigo Penal, defendemos la proporcionalidad y la reinsercin. Qu otro actor social puede ahora darle una leccin a Vox de que se puede querer justicia sin caer en la revancha y el castigo?.

En efecto el feminismo puede ser un proyecto de mayoras capaz de construir una sociedad mejor para todos. Pero feminismos hay muchos y distanciarnos de algunos de ellos parece ms urgente que nunca para combatir a la ultraderecha. Si queremos ganar a Vox tenemos que ser de verdad su alternativa.

Frente a sus recetas reaccionarias necesitamos un feminismo abanderado de la libertad de expresin y el debate pblico, comprometido con ampliar la libertad sexual frente al puritanismo, capaz de interpelar a los hombres, ms aliado que nunca con los movimientos LGTBI y decidido a defender la prevencin, la reinsercin, la proporcionalidad y la justicia frente al punitivismo.

Foto: Concentracin feminista el 8 de marzo en Bilbao

Fuente: https://www.eldiario.es/zonacritica/feminismo-ultraderecha_6_976462355.html


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