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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2019

Entrevista a Ruy Braga, socilogo y autor de A poltica do precariado (2012)
Estamos en un barril de plvora

Gabriel Brito
Correio da Cidadania


Gabriel Brito.- Cmo resumir el ao 2019 en Brasil, con el surgimiento de un gobierno de ultraderecha que, a pesar de despertar un enorme repudio, logra avanzar en las reformas y colocar sus agendas, muchas de ellas moralistas, en el centro de la agenda poltica?

Ruy Braga.- El primer ao de este gobierno est marcado por el signo de la inestabilidad. Lo que la sociedad hereda del perodo de crisis desde 2015 hasta ahora, una combinacin de crisis econmica y poltica, que ha dado lugar a una profunda crisis social, no se ha estabilizado. Bolsonaro es una expresin del proceso de reproduccin de una crisis que puede ser menos explcita, pero que est marcadamente presente en la vida de las personas, como la cuestin del empleo.

Desde noviembre de 2017 hasta los ltimos datos de empleo la tasa de desempleo general es estable, sin embargo, percibimos claramente un deterioro del mercado laboral brasileo. Ms empleos informales en lugar de formales, un movimiento de inseguridad para las familias sometidas. Esto significa que an con este crecimiento del 1% anual se produce un deterioro de las condiciones generales de contratacin, acompaado de un aumento de la concentracin de los ingresos. El endeudamiento de las familias es otra consecuencia, gestionada a travs de la liberacin del FGTS (Fondo de Garanta del Tiempo de Servicio).

Desde el punto de vista de las condiciones generales de la poltica, el hecho de que se trate de un nuevo gobierno ha permitido superar la situacin de crisis poltica aguda del gobierno Miedo, corrupcin, escndalos y muy baja popularidad. Cmo se puede explicar esto? La decantacin de la extrema derecha por parte de la sociedad brasilea, que encontr en Bolsonaro una forma de expresar sus resentimientos, neurosis y taras. En alguna medida esto mantiene su 30% de popularidad. Pero ya ha cado mucho despus de la eleccin, aunque se ha estabilizado en este 30%, un nmero que no es de adhesin total, no es tan firme. El ncleo consistente de bolsonaristas es del 12% al 15%. Pero tiene un 30% de la sociedad dispuesta a apoyar a tal gobierno, lo que es mucha gente.

Esto incluye la crisis econmica, la identificacin del PT como la causa de la poltica econmica, a travs de la corrupcin y tambin por el segundo mandato de Dilma, marcado por polticas que fracasaron y profundizaron la recesin. Pero hay otro componente: la aproximacin de una parte de la poblacin a la agenda conservadora, expresada en el enfoque pentecostal/evanglico. Hay un sector de la sociedad que garantiz su eleccin - el voto evanglico, en general - que marc la diferencia entre Bolsonaro y Haddad.

Es un hecho importante que debe ser estudiado: el desplazamiento del sector pentecostal/neopentecostal a la extrema derecha. Esto ya haba sido indicado en otras investigaciones, pero ahora gana un volumen ms sorprendente.

A pesar de la inestabilidad y la depresin econmica, que no ha sido superada, se ha producido un resurgimiento del juego de poder en torno al presidente y sus ministros ms populares, como Sergio Moro, que ha garantizado unos resultados impresionantes en el primer ao de gobierno.

Gabriel Brito.- Y en el espectro opuesto es de suponer algunos factores que tambin explican este aliento.

Ruy Braga.- Desde el punto de vista de los movimientos sociales y de los partidos, est claro que todo el proceso que termin con el destitucin de Dilma -en cierto modo desde 2013, cuando se vio un nivel de actividad poltica muy intenso en todo el pas, hasta 2017, el pice de la inestabilidad del Miedo- fue golpeado duramente en 2018 con la detencin de Lula, la imposibilidad de su candidatura, seguida de la victoria de Bolsonaro y el estancamiento de un proyecto progresista.

El ao 2019 estuvo marcado por estas condiciones, incluyendo la inseguridad econmica, y termin bajo la marca de la desmovilizacin social, motivada por el contexto de la derrota en 2018 y el agotamiento de las fuerzas polticas y tambin sociales, que venan desde 2013: fuerzas sindicales, populares urbanas, estudiantiles, feministas, LGBT, negras. Estos fueron duramente golpeados por la regresin de 2018.

La pregunta es: cmo explicar esta desmovilizacin? En mi opinin, se debe a la incapacidad de la izquierda para construir un proyecto alternativo al lulismo. Cuando se pone toda la energa en ganar una eleccin, tomada como ltimo recurso para contener los avances de la derecha, y el candidato ms fuerte es arrestado y excluido de la competencia, es muy claro que no hay proyectos alternativos al lulismo.

Tenemos una enorme fragmentacin de la agenda de la izquierda, pero no hay una articulacin entre todas ellas, lo que muestra la lulo-dependencia de la izquierda brasilea, y tambin el agotamiento de esta forma de hacer poltica, una frmula muy centrada en la figura de un caudillo, un liderazgo.

Por lo tanto, experimentamos esa desmovilizacin porque, por un lado, hubo una derrota poltica y, por otro, la incompetencia para crear un proyecto alternativo a lo que fue derrotado en 2018. Por eso nada se traduce en un endurecimiento de la lucha de clases en las calles, en los lugares de trabajo, y nos quedamos bajo el desconcierto generalizado. Esto limita la posibilidad de hacer poltica slo en el mbito parlamentario. Tenemos mucho activismo partidario en los parlamentos, pero esto no est directamente relacionado con las movilizaciones en la calle.

Gabriel Brito.- Todava en la extrema derecha, cmo podemos entender este fenmeno cuando sabemos que el discurso moralista no se sostiene en la realidad, dado que los vnculos de Bolsonaro y su crculo con la corrupcin e incluso la mafializacin de la vida pblica son de un conocimiento considerable y no exactamente refutado. Cmo podemos entender la estabilizacin incluso ante la fragilidad de su moralidad?

Ruy Braga.- Es el conservadurismo lo que hay que radiografiar. Cuando miramos la base social de este gobierno vemos con cierta claridad que hay un ala vinculada al ejrcito, histricamente conservadora y reaccionaria, que en muchos momentos de la historia se ha colocado a la vanguardia de la defensa de los intereses vinculados a la burguesa y las clases medias altas. No podemos negar eso. Incluso con una Reforma Previsional que ha llegado al fondo de esta base, que ha golpeado un poco al gobierno, es notorio que el aparato represivo brasileo - agregando la polica - apoya al gobierno en forma mayoritaria.

Tenemos un aparato represivo centralizado en el Estado, con una rgida disciplina, mando, organizacin interna, que favorece la estabilidad de este gobierno. Se trata de un primer elemento, junto con el cual debemos considerar tambin a la Polica Federal, que no carece de personal y cubre una parte sustancial del estado brasileo.

A ello se aade la adhesin de los estratos medios tradicionales a una reaccionaria agenda conservadora, sobre todo desde el punto de vista econmico, donde el autoritario ultraneoliberalismo de Paulo Guedes tiene cierta popularidad. Son sectores que ganaron mucho en el perodo lulista, vivieron la crisis y se divorciaron definitivamente de cualquier agenda progresista, lo que se vio en buena medida desde la redemocratizacin.

Son parte de la poblacin que tiene dinero invertido en el mercado financiero y se divorcian, en este caso, de los gobiernos progresistas ms por sus mritos que por sus defectos, es decir, un aumento de los empleos con cartera de trabajo, la formalizacin de las trabajadoras domsticas, un intento de descentralizar los ingresos a travs del trabajo...Estos sectores adhieren a una agenda autoritaria desde el punto de vista econmico y esto tiene un efecto, ya que es un sector influyente que forma opinin, tiene acceso a los medios de comunicacin, un cierto nivel de estudio. Por eso el gobierno es bien evaluado entre los de nivel superior.

El tercer elemento es la fuerte adhesin del empresariado brasileo a esta agenda ultraliberal, que consolida su liderazgo sobre los sectores medios y tradicionales del empresariado, siguiendo el ejemplo del FIESP (Federacin de las Industrias del Estado de San Pablo).

Y, finalmente, el gran elemento innovador es el apoyo popular a una agenda conservadora en las costumbres, lo cual no es tan nuevo en Brasil. Sin embargo, muestra una cierta tensin dentro de las clases subalternas, entre el pragmatismo vinculado a la reproduccin de la vida cotidiana -salario, ingresos, empleo, seguridad- y una agenda conservadora desde el punto de vista de la costumbre.

As, la mayora de los sectores evanglicos votaron por Lula y Dilma. Sin embargo, en el contexto de la crisis, estos sectores, que ya eran conservadores pero que hicieron concesiones frente al pragmatismo poltico, se apartaron por completo.

La ecuacin del conservadurismo es: el aparato represivo reaccionario, que incluye al Poder Judicial, marcado por el avance de un cierto milenarismo jurdico, como si ese poder fuera a salvar al pas; las clases medias que se adhieren al proyecto ultraliberal; el empresariado que se adhiere a la agenda de Paulo Guedes; y el sector popular vinculado a las iglesias pentecostales y neopentecostales, que se adhiere al gobierno, lo que se refleja en la popularidad de Damares [1].

Gabriel Brito.- En cuanto a la izquierda y el campo progresista, hay quienes sealan el fin de un ciclo que tardar en ser reemplazado por otro, incluso por la continua hegemona del lulismo, pero hay quienes apuntan a las revueltas populares en los pases vecinos, fuera del control institucional -incluyendo la izquierda y las fuerzas progresistas institucionales. Cmo podemos imaginar el futuro prximo, si consideramos que el empeoramiento de las condiciones de vida de las mayoras es inequvoco?

Ruy Braga.- La situacin brasilea est sin duda marcada por la inestabilidad. No estamos en un momento de estabilizacin de las relaciones sociales de la produccin capitalista, y mucho menos en el campo poltico. El suelo es muy movedizo. Cuando me refiero a la incapacidad de la izquierda para rearticularse, me refiero a los sectores hegemnicos de esta izquierda, en el sentido de crear un proyecto alternativo al lulismo.

El segundo punto, es que parece obvio que la respuesta a tales dilemas no la dar la izquierda institucional. Lo que puedo imaginar por el momento es algo muy similar a lo que vemos en Amrica Latina: un gran conjunto de insurgencias populares urbanas, con caractersticas heterogneas, con una escala masiva, sin un liderazgo claramente identificado y con una agenda para enfrentar la mercantilizacin radical de todos los sectores de la vida social, impulsada por el ultraneoliberalismo comandado por Paulo Guedes.

El momento no es de paz eterna, sino de fuerte inestabilidad, que tiene que ver con la economa, la poltica, la sociedad, con la crisis general que se reproduce y no se supera.

En el futuro prximo, Brasil tendr un nivel de confrontacin ms agudo con este modo de articulacin de los diferentes movimientos de mercantilizacin, ya sea laboral, como se ve en el retroceso de la proteccin del empleo, de los derechos laborales, de la seguridad social; en la mercantilizacin de las tierras urbanas, con la segregacin espacial, el aburguesamiento, la exacerbacin de la represin de los sectores populares de las periferias; en la multiplicacin de la tragedia de Paraispolis, con la Polica Militar como punta de lanza de este proceso de represin/mercantilizacin; en la mercantilizacin de las tierras rurales, especialmente con el avance del agronegocio y la minera ilegal, incluso sobre reservas y tierras indgenas, y una amenaza al medio ambiente que aumenta y se hace cada da ms irreversible.

Finalmente, toda esta mercantilizacin est profundamente vinculada al rentismo y a la financierizacin, a travs del endeudamiento de las familias con los bancos y de la creciente concentracin de los ingresos, que estimula el aumento de las deudas de las familias - que no cesa, slo se profundiza, a pesar de haber sido mitigada por la liberacin del FGTS, que a su vez tiene costo, lmites, porque no ser posible reproducirse indefinidamente...Todava tenemos una mercantilizacin que se puede ver en la Reforma Previsional, en So Paulo.

Algo as podra provocar una revuelta general. No descartara que este tipo de chispa viniera de lugares no imaginados, como el sector el ahorro, en la informalidad del trabajo, todo convergiendo en mltiples formas de mercantilizacin de la vida. Esto estimular respuestas masivas y diversas. Y no tendremos respuestas sectoriales, como se ha visto en el pasado. Debemos ver algo muy similar al proceso chileno, con un descontento latente en la base de la sociedad, que se convierte en una insurgencia plebeya nacional contra el gobierno a partir del aumento del boleto en el metro en Santiago, como lo que se vio en Brasil en 2013 con el aumento del precios del transporte, las autopistas, los camioneros... Despus de todo, ninguna de las razones de la huelga de camioneros de 2017 ha sido realmente superada o enfrentada por el actual gobierno, no importa cun poltica e ideolgicamente relacionadas estn. Estamos en un barril de plvora.

Nota [Correspondencia de Prensa]

[1] Damares Regina Alves, pastora evanglica, ultrareaccionaria, actual ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos.

Traduccin: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.

Fuente (de la traduccin): https://correspondenciadeprensa.com/2019/12/25/brasil-el-silencio-que-precede-a-la-explosion-estamos-en-un-barril-de-polvora/
Fuente (del original): http://www.correiocidadania.com.br/34-artigos/manchete/13989-2019-o-silencio-que-precede-a-explosao-estamos-num-barril-de-polvora


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