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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2019

El espritu mafioso del poder hegemnico

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


All donde la tica ha perdido su norte esta instalada la corrupcin y donde ha fallado la esttica la vulgaridad est posicionada. En Colombia la tica fue derrotada por la ansiedad de las elites y la avaricia de las mafias, que al juntarse, han dejado a su paso la destruccin de la nacin y de las nociones de democracia y bienes pblicos. Las mafias disearon estructuras de poder paralelo, renovadas formulas de dominacin y faranicas y obscenas edificaciones, extorsionando curaduras modificaron el orden de la vida tranquila, eliminaron por igual los cuerpos de sus contradictores y los espacios comunes de las ciudades. Pusieron a gravitar la dimensin de lo social en torno a ellos, obligaron a la gente a hablar de ellos con adulacin y se hicieron temer por su crueldad. Matan con placer al que se opone a sus mandatos y deseos y han sido obedecidos por hombres mediocres, el ejemplo es Popeye, el ferviente Uribista pura sangre, que mato a su novia a pedido de su patrn, quien despus de haberla violado y vejado, le dio la orden de asesinarla y este obedeci y despus nunca paro de matar por oficio, con esta misma lgica de los francotiradores de la CIA y los contratistas del pentgono en pases invadidos, se replica en agentes oficiales de escuadrones especiales en Colombia.

La falta de tica favorece la pavorosa mezcla de nazismo moderno en la poltica y mafia en la economa, y a falta de esttica se reproduce sadismo, morbo y pornografa, con las que llenan paredes, imaginarios y redes sociales, animando la destruccin de lo colectivo, lo solidario, lo comn, con mensajes de odio y resentimiento dainos para la convivencia, el dialogo, la fraternidad. El partido de gobierno es experto en aprovechar los espacios sin tica ni esttica, porque mejor que nadie ha entendido el modus operandi de las mafias locales que se engendraron en las elites unas y otras que pactaron con ellas. El vaco tico les ha servido para gobernar comprando decisiones, sentencias judiciales a la medida de la impunidad, notarios, jueces, fiscales, ministros, congresistas, directivos de entidades, concejales, alcaldes, gobernadores, banqueros y; el vaco esttico lo copan mezclando el lenguaje vulgar de machos, valientes y verracos con los que defienden lo que hacen. De colofn impulsaron arquitecturas exabruptas, sin relacin con la historia, la geografa o el paisaje y sumaron a su avaricia personal las riquezas de la nacin sin relacin a objetivos comunes.

Ha sido tan evidente, dantesco y grotesco el espectculo de esta forma de poder hegemnico, que termin por imponer un modo de ser humano, deshumanizado, que aprendi a producir y reproducir riqueza y democracia para ellos y desgracias y autoritarismo contra s mismos. Sin embargo hay vientos de cambio, por que el extremado narcisismo del jefe del partido en el poder, que estimul el narcisismo de las nuevas elites, parece estar conduciendo al gobierno a sobreestimar su fuerza y talento, impidiendole ver la realidad objetiva, obsesionado por el deseo de mantenerse en el poder que le pesa mas que las condiciones materiales del pas que domina. En su arrogancia se niegan a entender que la gente se cans de ellos, de sus modos de accin, de sus maneras de actuar y de repetir una historia de hechos ajenos a las vidas, necesidades y deseos de millones de marginados y excluidos.

De ese cansancio emergieron las inmensas e indetenibles movilizaciones de 2019, que tienen como almendrn la dignidad, escrita con tica, esttica y derechos, que integran la memoria de una guerra que quiere ser superada, con el presente de inconformidad y descontento y un futuro de esperanzas y oportunidades. El mecanismo que activa ese otro poder es la energa de los jvenes que le dan potencia a la movilizacin resultante del hasti por la ocurrencia de cosas inconstitucionales, inmorales, sin tica, ni esttica, en beneficio de elites y mafias que ponen su ego por encima de cualquier inters colectivo y crean la ilusin de que hay que ser poderosos para triunfar e ir por el mundo destruyendo lo que sea sin importar el costo en vidas, bienes e imaginarios.

Para el partido en el poder, ni tica, ni esttica, hacen parte de sus actuaciones y sus esfuerzos antes que entender que la paz es el camino para salir de las dificultades, evitar la tragedia y reconducir la poltica hacia el estado de derecho, se enfoca en tratar de persuadir a la poblacin de que esta en peligro de ser atacada por algn enemigo difuso, inexistente, que ellos mismos fabricaran, para garantizar la represin, mantener el odio e inducir a aceptar la barbarie. La experiencia muestra que la desesperacin humana que qued despus del holocausto nazi, trat de ser superada mediante la proclamacin de la declaracin universal de derechos humanos, sostenida por la dignidad. En Colombia, el hecho de haber empezado a comprender la devastacin dejada por 50 aos de guerra, ha juntado a la gente alrededor de la aplicacin de la constitucin del 91, y es el partido de gobierno, de elites, de mafias y carente de tica y esttica, el que se opone y ha provocado la movilizacin iniciada el 21N, que hoy reaperece en las calles en cualquier en momento al grito de viva el paro nacional y marca la tendencia de que hasta que todo cambie estara viva y reaparecer en cientos de protestas, en smil con el temblor de navidad, que en menos de 12 horas tuvo 110 replicas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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