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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2019

Un veterano en Pekn

Higinio Polo
Mundo obrero


Cuando Guan Maolin, un veterano del Ejrcito Popular de Liberacin, se acercaba a la plaza de Tiananmen de Pekn a bordo de uno de los autobuses descubiertos que llevaban a otros ancianos a participar en la gran parada del septuagsimo aniversario de la Repblica Popular China, escuch la Oda a la Bandera Roja, un poema sinfnico que compuso L Qiming en 1965, no pudo ya contener las lgrimas. Unidades del Ejrcito Popular de Liberacin estaban desfilando ante el presidente Xi Jinping y los dirigentes del Partido Comunista y el gobierno del pas, ante toda China y el mundo, y los ms emocionados y felices eran los jvenes y veteranos como Guan Maolin. El pas contempl despus su emocin: ms de cien millones de personas vieron sus fotografas en la red social Sina Weibo, que tiene quinientos millones de usuarios.

Guan Maolin naci el ao en que Hitler lleg al poder en Alemania, cuando el Japn fascista ocupaba Manchuria y China se desangraba. El militarismo nipn actu en China de manera semejante a los nazis en Europa, con siniestros campos de la muerte, criminales experimentos mdicos con los prisioneros, usando armas qumicas y causando escalofriantes matanzas como la de Nankn, en 1937, cuando fueron asesinados ms de trescientos mil chinos en una orga de sangre: los soldados japoneses violaron y mataron a miles de mujeres, saquearon e incendiaron sus casas, quemaron vivas a muchas personas rocindolas con gasolina, y ni siquiera dudaron en enterrar con vida a muchos, decapitar nios y ensartar con sus bayonetas a bebs que lanzaban al aire, en un juego siniestro y criminal. Los enterradores dieron sepultura a ms de ciento cincuenta mil cadveres que tenan las manos atadas a la espalda. Fue una dura prueba para China.

Una de las culturas ms brillantes y sofisticadas de la humanidad haba pasado por la humillacin de ver a Gran Bretaa introducir el opio en China, comportndose como un cruel estado narcotraficante que cre ms de cien millones de adictos a la droga, desatando despus las guerras del opio; de presenciar el bombardeo de sus ciudades por las caoneras occidentales, el robo de Hong Kong y de barrios de otras urbes; de soportar en las concesiones occidentales el cartel infame que prohiba la entrada a perros y chinos. Despus, sufri el indisimulado paternalismo con que, en los aos de posguerra, en Occidente se recoga papel de plata para los chinitos, y la petulante soberbia con que Estados Unidos pretenda relacionarse con China, sin considerarla como una igual.

Cuando se proclam la Repblica Popular, la poblacin china tena una esperanza de vida de treinta y cinco aos, ms del ochenta por ciento de sus habitantes eran analfabetos, y el pas era mucho ms pobre que aquella menesterosa India: apenas alcanzaba la mitad de su PIB per cpita. Desde entonces, China ha erradicado la pobreza, ha convertido sus ciudades en las ms modernas de la tierra, ha sido capaz de explorar el espacio, y dispone de la red de trenes de alta velocidad ms extensa del planeta. Entre otras muchas cosas. Mao Zedong lo dijo, en 1949, en la tribuna ante la gran plaza de Tiananmen: El pueblo chino se ha puesto en pie. Las siete dcadas de la Repblica Popular n0 han sido fciles, han transitado por tiempos duros y aprendido de enormes errores y de disparates como la revolucin cultural, y por amenazas de guerra nuclear, hasta llegar a convertirse en una de las principales potencias del planeta, desarrollando la ciencia y la tecnologa, conservando su propio camino al socialismo. Y han demostrado que los trabajadores pueden gobernar el mundo, como han hecho en el pas ms poblado de la tierra.

La Oda a la bandera roja fue compuesta para recordar el sacrificio del pueblo chino en la fundacin de la Repblica Popular: "Bandera roja de cinco estrellas, eres mi orgullo. Por eso no pudo contener las lgrimas Guan Maolin: con sencillez, revel despus su pesar porque sus amigos, veteranos revolucionarios (a algunos de ellos, analfabetos, les escriba las cartas en su juventud), ya no estaban vivos para ver la prosperidad y la fuerza de la nueva China: Por eso no puedo dejar de llorar". Adems del recuerdo de sus camaradas, seguro que por sus ojos cansados desfilaba tambin la melancola del tiempo que se fue, la fortaleza de la China socialista y el orgullo por haber participado en una de las mayores epopeyas de la historia de la humanidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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